El Legado del Dragón Rojo

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zatch
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Mensaje por zatch »

hola!
no he podido contestar antes porque me fui de viaje y por las mañanas no me suelo poner.
Bueno hay va mi opinión:
este capítulo tenía menos toque humorístico(bueno es que el otro era de mas :lol: ), pero en cambio ha tenido mas acción, me gusta como describes la situación de batalla y la batalla en en si, a muchas personas le resultaría muy difícil describirlo. Otra opinión ,o recomendación, es que no todos los enemigos y no enemigos tomen tanta nuez de belcebú, me refiero que haya otros enemigos con poderes que no sean frutas del diablo como arlong, kuro, krieg..., eso pienso yo pero el que manda aqui eres tú.
pregunta:
marlock quiere derrotar a yassop para tener recompensa de cien millones de berries pero....
¿entonces la recompensa de yassop es de casi cien millones?¿o te lo has imaginado?

me ha parecido buenisima(como los demás capítulos) y sigue así "escritor"(que si sigues así no me extrañaría que llegaras a ser famoso

:wave: hasta luego :wave: y como de costumbre esperamos el siguiente capítulo emocionante


PD: lo del deseo sexual y lo de acostarse no ha estado nada pero nada mal
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kid
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Mensaje por kid »

Muchas gracias a todos por vuestros ánimos y halagos; no me cansaré de agradecéroslo nunca, aunque la verdad es que no se merecen :oops: (pero no paréis :lol: ). Si os digo la verdad no creo que me esté quedando tan bien, porque yo mismo noto que me falta algo para llegar a hacerlo bien del todo (aunque nunca para estar satisfecho del todo :roll: ), pero estoy seguro de que lo conseguiré (tal vez sea la falta de costumbre de hacer capítulos tan cortos, no sé). De todos modos me alegra que os guste y me apoyéis, porque me mola mucho coger los personajes inventados de otros y ponerlos en acción (así los dos estamos contentos, el creador y yo :ok: ).

Cormano: ya te he contestado por MP. Por cierto, sigo esperando (no es por meter presión :roll: ).

Drak: a mí lo de los nombres se me da fatal, así que propongo que propongáis (valga la redundancia) el nombre vosotros, aunque no creo que vaya a cambiar el nombre del tema.

Rei I: :oops: :oops: . Para mí es un honor que esto te haya gustado, y espero que te guste tu personaje cuando salga. Ah, y gracias por lo de los dos primeros párrafos, que me costaron bastante de hacer (lo difícil es siempre empezar; luego viene todo solo).

zatch: yo me limito a poner los personajes que se crearon, aunque admito que es mucho más fácil crear enemigos con frutas del diablo mediante deducciones tan simples/tontas como esta: "Laberinto-Minotauro-Fruta del toro". Intentaré trabajármelo más ^^U. Lo de Marlock es sólo una leve referencia a lo que puso el creador del personaje (no tengo ni idea de la recompensa de Yasopp, aunque para mí que vale una pasta :ok: ...).

Nos vemos :wave:
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Reyes
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Mensaje por Reyes »

Mientras sale el próximo capitulo y como me aburria me e puesto a diseñar la bandera pirata de la banda de Robert (era Red Dragon, ¿no?)
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Se podra utilizar para la portada del documento word en el que voy reuniendo los capitulos de writer-san, algun dia lo colgare para que sea mas facil leerlo del tirón. :ok:
Ala a seguir esperando :roll:
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Eduardo Zaplana PP
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Mensaje por Eduardo Zaplana PP »

@Arreyes;esta guapisimo el diseño,solo se echan en falta unos huesos cruzados,entonces si seria la hostia.
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“Los perros sí que están orgullosos de ser lo que son. Cagan mirándote a los ojos”
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Drake
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Mensaje por Drake »

Esta muy bien Areyes como dice Zaplana faltan los huesos (se parece un poco a la bandera de Arlong)¿y una como la has echo? hace ya tiempo que quiero diseñarme mi bandera pero no se con que hacerlo
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Reyes
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Mensaje por Reyes »

Muchas gracias, la verdad es que busque por internet una calavera de dragon pero no encontre nada que me gustara asi que vi este tribal de dragon y lo modifique. Es muy sencillo, basicamente es ir añadiendo capas de distintos colores sobre el dibujo, recortando la figura y con un efecto que da esas lineas blancas como desgastadas. Queria hacer un efecto quemado pero no me salia, si alguien lo sabe hacer le paso el .psd.
Los huesos probe a ponerlos pero quedaban muy mal, intentare encontrar algo mas a juego.
Por cierto no e comentado el ultimo capitulo: despues de un flasback tocan ostias! muy bien narrado el combate y me a encantado que no sean simples ostias sino una estrategia de equipo. Estoy deseando ver a Deraka en accion y que empieze una nueva trama(¿habrá capitulos de relleno? :lol: :lol: ).
Mi recomendación para que la historia sea un 10 y enganche mas gente es que se formen miterios en la trama, como en One Piece. Algo parecido a lo de Dragon, la tripulación de Roger, recompensas...etc. :ok: Los propios misterios de la historia :ok:

EDITADO: por cierto ¿Que bandera os gusta mas?
Última edición por Reyes el Vie Jun 30, 2006 8:00 pm, editado 1 vez en total.
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Cormano
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Mensaje por Cormano »

pues yo pienso q con un buen entramado de artimañas politicas y algun q otro truco por allí, por aca, mentirijillas del gobierno, etc... no se si veis por donde voy, no? alguna traición, y el hacer mover los cimientos de lo establecido ahora (politicamente hablando claro) le dará un toque más adictivo a la historia.

PD: Arreyes, menuda bandera q te has currao macho
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kid
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Mensaje por kid »

¡¡HOLAAAA!! (Perdón por la emoción, pero es que estoy alucinado :shock: ). ¡¡Esa bandera es cojonuda, Arreyes!!; ¡qué guapa! Como ya te han dicho, le faltan los huesos, y particularmente me quedo con la segunda versión. Fíjate si me gusta que ha sustituido a Chuck Norris como mi imagen del MSN :lol: . Ah, sí, que yo venía a traer un capítulo ^^U. ¡Espero que os guste :ok: !

EDIT: mira que sois impacientes; si aún estoy reclutando a la tripulación y presentando personajes y ya queréis tramas súper complicadas :lol: .
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CAPÍTULO 10: EL FESTIVAL DE LAS CAMELIAS

Una suave y agradable brisa que arrastraba con ella decenas de bellos pétalos de flores de muchos y variados colores, desprendiendo su dulce fragancia, soplaba por las calles; completamente a rebosar de gente yendo de un lado para otro despreocupadamente; riendo y hablando entre ellos. Todas las mujeres, desde las niñas hasta las ancianas, iban vestidas con kimonos de colores con temas florales, portando en sus manos una hermosa camelia a juego. Al ver la situación en la Isla Estrella del Oeste, Arreyes, Deraka y Robert quedaron completamente maravillados. Absolutamente todas las calles de la isla estaban decoradas con adornos florales y llenas de tiendas de madera provisionales en las que se vendían flores, joyas y todo tipo de complementos para mujeres, por lo que Deraka estaba como loca buscando algo que le fuera a juego con sus preciadas gafas. Habían estado tres días viajando hasta llegar a la isla, pero los tres estaban disfrutando como si hubieran estado un mes.
- ¡Esta isla es una maravilla! –exclamó Robert con alegría- ¡Qué razón tenía aquél viejo del puerto!
- ¡Y pensar que he estado viviendo tan cerca y nunca había venido antes! –dijo Arreyes.
- Yo vine el año pasado, también durante el último día del festival.-explicó Deraka, probándose un collar hecho de piedras rojizas con forma de camelias-Es un festival para celebrar la permanente primavera que se vive en esta isla; y en él, todas las mujeres se visten con kimonos confeccionados por ellas y llevan una camelia para celebrarlo. Además, también es famoso porque las jóvenes suelen aprovecharlo para buscar pareja.
- ¡¿Quieres decir que todas estas chicas están buscando pareja?! –exclamó Robert con excitación.
- ¡¿Y que hoy es el último día para lograrlo?! –gritó Arreyes en el mismo tono.
- Sí. –contestó Deraka asintiendo. Robert y Arreyes se miraron el uno al otro, y a continuación Robert pasó un brazo alrededor de los hombros de su compañero, diciéndole en tono de confidencia:
- ¿Sabes lo que significa eso? –Arreyes negó con la cabeza, tragando saliva-¡Que las chicas que aún no tengan pareja estarán desesperadas por lograrlo...! –Arreyes asintió sonriendo, tras lo que ambos alzaron la vista buscando alguna chica joven y guapa. Arreyes encontró a dos muchachas algo más jóvenes que él, y que iban cogidas de la mano, vestidas ambas con un kimono rosa y llevando una camelia naranja cada una. Fue hacia ellas y les dijo, intentando suavizar su grave y brusco tono de voz:
- Buenos días, preciosas, ¿alguna de vosotras está buscando compañía? –ellas se lo quedaron mirando con desconfianza y se marcharon sin decir nada, andando a paso ligero. Robert se echó a reír y le dijo:
- ¡No me extraña que se hayan ido corriendo con esas pintas que tienes y ese careto! –Arreyes se miró disimuladamente, dándose cuenta de que a pesar de que la camisa verdosa con estampado de palmeras que llevaba estaba nueva, tanto la camiseta de tirantes de debajo como los pantalones estaban bastante maltrechos.-¡Además, ¿qué ha sido eso de “alguna de vosotras está buscando compañía”?!
- ¡Cállate!; ¡me gustaría verte a ti! –gruñó Arreyes sonrojándose.
- Ahora lo verás. –dijo Robert sonriendo con seguridad y acariciándose el pelo en actitud altiva. Buscó con la mirada hasta encontrar a una pareja de hermosas chicas algo mayores que él, vestidas con kimonos de colores oscuros y llevando camelias blancas. Robert caminó hacia ellas tranquilamente y les dijo:- Hola chicas, no he podido evitar fijarme en vosotras ni tampoco en vuestra belleza. ¿Os apetece ir a tomar algo?. ¡Invito yo! –añadió, guiñándoles un ojo.
- Lo siento, pero no necesitamos que nadie nos invite a nada. Ya sabemos cuidarnos solas. –dijo una suspirando con pesadez.
- Además, -dijo la otra- ¡eres demasiado joven para nosotras!
- ¡Es verdad, vaya cara de niño! –rió su amiga.-¡Mejor búscate a una jovencita ingenua a la que puedas conquistar con esas tonterías! –ambas se marcharon, dejando a Robert con un palmo de narices y provocando una fuerte carcajada de Arreyes, que no podía ni aguantarse las lágrimas:
- ¡Eso ha sido patético! –gritó con descontrol.
- ¡Cállate, desgraciado!; ¡por lo menos no se han asustado de mi cara! –replicó Robert, totalmente rojo.
- ¡¿Qué has dicho?!
- Los dos sois patéticos... –se dijo Deraka con un suspiro, comprándose el collar por diez Berries.

Los tres siguieron paseando por la Avenida de los Cerezos; la calle principal de la ciudad de la isla, impregnándose del ambiente festivo que se vivía y relajándose completamente. Tras avanzar por la amplia calle, llena de árboles de cerezo a ambos lados, cuyos pétalos rosáceos cubrían completamente el suelo; llegaron a una enorme plaza de color blanco con un bella fuente de piedra en el centro que representaba un árbol de ramas retorcidas lleno de distintas flores. La plaza estaba llena de niños pequeños jugando y gente paseando, pero algo que llamaba la atención era un gran cúmulo de personas en el lado contrario, frente a un edificio de aspecto antiguo construido con piedra. Se acercaron allí para curiosear, dándose cuenta de que en medio del coro que formaba la gente había una especie de tatami rectangular.
- ¿Qué es esto? –preguntó Robert a un tipo alto que estaba atrás del todo. El hombre le miró de arriba a abajo y contestó:
- Es una competición de esgrima. Lo organizamos cada año para pasar el rato. Como es sólo un juego ni siquiera tenemos juez. –en ese momento se fijó en que Arreyes llevaba una espada enfundada y le preguntó:-¿Vas a participar?
- ¿Eh?, no creo. –respondió él dubitativamente.
- Si derrotas a esa muchacha seguramente quedes como el mejor, porque ella ya ha ganado a cinco. –explicó, señalando a una esquina del tatami en donde reposaba una chica rubia, un poco baja y de aspecto frágil y piel pálida. Tenía el pelo liso y recto, cayéndole sobre los hombros, y unos cristalinos ojos azules que dejaban ver una fría e indiferente mirada. Iba vestida con una camisa blanca de media manga, con el cuello cerrado, atado por los cordeles; y unos pantalones de cuero negro, en cuyo cinturón llevaba enfundado un fino, alargado y afilado espadín. Era ciertamente bella, y parecía ser bastante joven. Estaba sentada de brazos cruzados en un taburete, esperando con calma por si alguien quería desafiarla.
- ¿Esa chica tan joven ha ganado a cinco personas? –preguntó Deraka con incredulidad.
- No lo parece, pero es muy hábil. –afirmó el hombre.
- Con esos cabellos dorados brillando a la luz del mediodía y esa piel blanca como las nubes que decoran el cielo, rompiendo la monotonía en la inmensidad del mar; acabo de tener la visión de que un ángel ha descendido de los cielos.-dijo Robert con voz seductora, acercándose a la muchacha repentinamente. Ella se lo quedó mirando con sorpresa y desconcierto, sin saber qué decir. Finalmente contestó, hablando con un tono frío e indiferente:
- Hola. ¿Has venido a desafiarme?
- Yo no, pero sí mi compañero. –dijo Robert sonriendo, señalando a Arreyes.
- ¡Yo no he dicho que fuese a participar! –protestó Arreyes acercándose. Robert fue hacia él y le dijo en voz baja:
- ¿No dices que eres un espadachín y que quieres vengarte de un hombre? Esa chica parece buena; lo veo una buena oportunidad para practicar.
- Tal vez sí, pero... –dudó Arreyes.
- Además, si la vences, se sentirá tan impresionada que dirá: “¡Oh, Alexander, eres un auténtico maestro de la espada!, ¡enséñame, por favor!” –dijo Robert poniendo voz de chica-¡Y poco a poco se irá enamorando de ti y os acabaréis casando!
- ¡Deja de decir tonterías! –gruñó Arreyes, preguntándose cómo se le ocurrirían esas cosas- ¡Además, no me interesa una chica tan joven!
- Tengo veinte años. –dijo la chica.
- ¡¿Nos has escuchado?! –se sorprendió Robert. Ella asintió con la cabeza, intentando disimular su incredulidad.
- ¡Vaya, si resulta que es mayor que yo! –se dijo Deraka.
- ¡De acuerdo! –exclamó Arreyes- ¡Lucharé contra ella, pero sólo para practicar! –cuando pronunció esas palabras, la gente pareció animarse y empezó a aplaudir con entusiasmo, apartándose un poco del tatami. Robert y Deraka se quedaron en primera fila mientras Arreyes desenvainaba, al igual la chica, que se puso en pie y apartó el taburete.-¿Cuáles son las normas?
- Es fácil: gana el que desarme al contrario, y está prohibido atacar a herir.
- ¿Nada más?
- No. –respondió ella poniéndose en guardia, al igual que Arreyes.
- ¡Vamos Arreyes!, ¡tienes que ganar! –gritó Deraka.
- No le animes tanto. –dijo Robert con tranquilidad- Así sólo harás que se sienta peor al perder.
- ¡¿Dices que va a perder?!, ¿por qué?
- Esa chica parece muy buena; lo sé desde que la he visto. Además, fíjate en su mirada ahora. –Deraka miró a la joven, dándose cuenta de que su expresión indiferente se había transformado en una totalmente distinta, llena de concentración y astucia, aunque con la misma frialdad.
- ¡¿Y si pensabas que iba a perder, para qué le has animado a luchar?! –exclamó Deraka sin comprenderlo. Robert sonrió y dijo:
- Ya lo entenderás cuando crezcas.
- ¿Qué? –se preguntó Deraka con confusión e incredulidad. Ambos volvieron a dirigir sus miradas hacia el tatami, donde Arreyes y la espadachina seguían observándose el uno al otro y pensando antes de realizar ningún movimiento; cosa que impacientó al público, que empezó a gritarles que comenzaran. De repente, Arreyes se lanzó contra ella con la espada en alto, atacando a su arma con un fuerte golpe en descenso. Ella reaccionó apartándose instantáneamente, demostrando unos reflejos felinos, y atacándole con una estocada antes siquiera de que Arreyes se hubiera dado cuenta. Él desvió la espada de la chica empujándola hacia arriba, pero se sorprendió, al igual que todos los espectadores, cuando ella aprovechó la misma fuerza del golpe de Arreyes para pasar su espada bajo la de él y golpearla desde abajo. La espada de Arreyes salió volando ante las asombradas miradas de todos, y él se quedó con la boca abierta. El público aplaudió con énfasis, mientras que la muchacha guardó su espadín y dijo:
- Buen combate. –a continuación volvió a sentarse en el taburete. Arreyes no podía creerse la facilidad con la que había perdido, y tras recoger su espada del suelo, se marchó sin decir ni una sola palabra.
- ¡Ha sido una lástima, Arreyes! –le dijo Deraka cuando se acercó. Robert le dio una palmada en la espalda y le dijo:
- No pongas esa cara, hombre. Al fin y al cabo tampoco te hace falta ser bueno con la espada para saber defenderte, ¿no? –Arreyes le miró con seriedad y dijo:
- Vámonos.

Después de aquello siguieron visitando la ciudad, aunque Arreyes se pasó todo el rato casi sin hablar y con una expresión muy seria y pensativa. Robert siguió con la misma actitud de siempre, y Deraka enseguida se olvidó de las penas de su compañero y se puso a mirar por todas las tiendas que se encontraron. Después de comer quisieron ir a ver la ceremonia de despedida del festival, pero Arreyes se marchó para el barco y les dijo que les esperaba allí. La ceremonia consistía en un desfile en el que cualquier chica que quisiera participar podía hacerlo y mostrarles a todos la factura de sus kimonos, además de ser el centro de todas las miradas. Después del desfile todas las chicas se desprendieron de sus camelias arrojándolas al río que recorría toda la isla, y que quedó inundado de flores de todos los colores, que descendieron hacia el mar formando un bonito mosaico de colores. Robert y Deraka disfrutaron de aquella bonita ceremonia, y sorprendentemente para ella, Robert no intentó hacer “nada raro” en todo el rato. Deraka se había unido a su tripulación porque no tenía más remedio, pero se preguntaba si no lo habría hecho de todos modos aunque no hubiera tenido aquél problema. Ella realmente estaba deseando marcharse a recorrer la Grand Line de un extremo al otro y así poder visitar y cartografiar todas y cada una de las islas por las que pasaran. Quería descubrir el misterio que encerraba el colgante de su abuelo, y también cualquier otro misterio oculto en ese mar; pero no había podido hacerlo porque su tripulación no compartía su mismo deseo y ella no quería obligarles a nada. Sorprendentemente, le había resultado menos duro de lo esperado estar sin ellos, aunque también era cierto que llevaban pocos días separados. Pero quizá tal vez fuese porque le agradaba la compañía de Robert y Arreyes. A pesar de que a veces Robert se ponía demasiado pesado, le gustaba su forma de ser y le estaba agradecida por haberle ayudado en un problema que no le afectaba en lo más mínimo, al igual que a Arreyes. Los dos discutían cada dos por tres, pero estaba claro que se respetaban y apreciaban mutuamente, y enseguida la habían acogido como una más de la tripulación, tratándola con total naturalidad. Deraka sonrió pensando que así era como le gustaba la gente, y que podría acostumbrarse rápidamente a ellos. El sol comenzaba a descender lentamente en el horizonte, alumbrando con su brillo rojizo el río cubierto de flores y dando lugar a una escena de una belleza indescriptible.
- Dime Robert, ¿cuál es tu objetivo? –le preguntó Deraka, sentada en el césped frente al río, al lado de él.
- ¿Mi objetivo de qué? –preguntó él con calma.
- Me refiero a tu objetivo en la vida. ¿No tienes ningún sueño; ningún deseo que te gustaría ver cumplido? –Robert puso una expresión pensativa y dijo:
- Bueno, ahora mismo me gustaría mucho ligar contigo.
- ¡No me refiero a eso!, ¡hablo en serio! –se quejó con enfado. Robert esbozó una pequeña y misteriosa sonrisa y dijo:
- Creo que ahora van a hacer una fiesta con bebida. ¿Vamos? –Deraka se lo quedó mirando por unos momentos, de forma pensativa. Luego se levantó de un salto y exclamó:
- ¡Por supuesto!; ¡me encantan las fiestas!

Por su parte, Arreyes estaba en la cubierta del barco entrenando con la espada, agitándola frenéticamente de un lado a otro con rabia, siguiendo a pesar de que empezaba a faltarle el aliento y estaba completamente sudado. No podía creerse que había sido derrotado con una facilidad tan grande por una chica de aspecto frágil como aquella, por muy habilidosa que fuese. Él debería haber sido mejor, porque si no mejoraba, nunca podría ser lo suficientemente bueno como para vengarse de su padre. Se sintió como si todo el entrenamiento que había hecho durante toda su vida hubiera sido una pérdida de tiempo.

Más tarde, cuando el sol sólo era un fino rayo en el horizonte y el cielo casi se había tornado negro, Robert se alejó de la plaza en la que se estaba celebrando la fiesta para dar un paseo y tomar el aire. Había bebido demasiado y se notaba algo mareado, pero Deraka bebía y bebía sin parar y no parecía afectarle. No entendía cómo podía aguantar tanto alcohol. A esas horas las calles estaban desiertas, puesto que todo el mundo se encontraba en la fiesta. Robert sonrió, pensando si no volvería a tener problemas por meterse en callejones oscuros. Se detuvo cuando escuchó gritos girando la esquina.
- ¡Hemos oído hablar de ti! –dijo una voz de hombre.-¡Alexia Rahl; una espadachina famosa no sólo por su destreza, si no por su espada!, ¡así que no te pases de lista con nosotros!
- ¡Entréganos de una vez tu espada; “El Colmillo del Lobo”! –gritó otro hombre. Robert se asomó con curiosidad, viendo cómo la espadachina que había vencido a Arreyes estaba siendo acosada por dos tiparracos armados con trabucos.
- Marchaos y dejadme en paz. –dijo ella con calma.
- ¡Muy bien! –gritó uno de ellos- ¡Si no lo quieres por las buenas, lo haremos por las malas! –le apuntó con el trabuco, pero antes de que él mismo se diera cuenta, y ante la sorpresa de Robert, las armas de ambos se partieron por la mitad. Alexia las había cortado con un rápido gesto; en un destello. Llevó el filo de su espada al cuello del que le había apuntado y le dijo con voz amenazante:
- He dicho que te marches de una vez. –los dos hombres se echaron a temblar y huyeron a toda velocidad, perdiéndose entre los callejones. Alexia volvió a ponerse en guardia cuando escuchó a Robert salir de detrás de la esquina, pero cuando vio que era él, envainó la espada y dijo:-Ah, otra vez tú.
- Me llamo Robert, pero puedes llamarme Rob.-dijo él con calma.-¿Por qué no les has matado?
- No merecía la pena acabar con las vidas de dos miserables como esos.-respondió ella con frialdad- Además, la espada no es algo que deba usarse para matar sin más.-Robert esbozó una amplia sonrisa y dijo:
- ¡Me gustas!, ¡quiero que formes parte de mi tripulación pirata!
- ¿Eres un pirata? –preguntó ella con curiosidad. Robert asintió, tras lo que Alexia esbozó una pequeña sonrisa y dijo:-Ciertamente quería embarcarme con una tripulación pirata, aunque antes, me gustaría pedirte un favor.
Última edición por kid el Vie Jun 30, 2006 8:32 pm, editado 1 vez en total.
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Rei I
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Mensaje por Rei I »

Sugoi!!!! :mrgreen:

Eres genial, Writer-sensei (mira, hasta te he ascendido de rango :lol: ), no podía estar más contenta con lo que has hecho con Alexia-chan! ^___^ Has sabido captar lo que quería exactamente cuando creé su carácter y aprovecharlo de una manera extraordinaria, realmente no tengo palabras para agradecerte el papel que le has dado, miles y miles de trillones de gracias! ^o^

Ains, qué buen día tengo hoy :lol:

Por otra parte me ha encantado la ambientación del capítulo (qué bonito el título ^^), realmente estás haciendo una historia la h***** de buena, es simplemente genial :ok:

Un saludo!! :wave: <--- (El número de exclamaciones van paralelamente a mi estádo de animo, cuantas más ponga más feliz soy, excepto cuando pongo 2, que significan la felicidad - o el énfasis, eso depende :lol: - extrema xD)
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Cormano
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Mensaje por Cormano »

Oyes tio, te lo voy a decir muy en serio, esta historia q estás escribiendo no es q te esté quedando de puta madre, si no q es q tiene tanta o más calidad de muchas de las historias q salen en libros, mangas etc... pienso q esta haciendo realmente un gran trabajo, y espero q no sólo te sea recompensado con nuestros ánimos (con esto te quiero decir si te planteaste alguna vez enviarla a algun sitio para q te la editen...).

Respecto a la historia, para empezar decir q el personaje q más me está gustando es Arreyes, pq lo veo como mucho más humano q Robert y a Deraka la conozco muy poco, pero Arreyes es quizás el personaje del q más sabemos ahora mismo, y tiene una personalidad tan caracteristica q hacen de el un personaje muy, muy bueno.

Con respecto a Alexia Rahl, me recuerda mucho a Jin de Samurai Champloo, con ese caracter calmado y esa manera de ser tan fria y bastante calculadora. Te fijaste en el espejo de Jin a la hora de crear a Alexia Rei I? porque aunq se q no tiene cosas como el se me hace muy parecido.

PD: Writer-sensei (yo tb te ascendo), para esta noche ya tendre acabado el primero, y empezare con el segundo, tu ya me entiendes.....

Un Saludo!!
Última edición por Cormano el Vie Jun 30, 2006 11:52 pm, editado 2 veces en total.
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Mensaje por Shadowlaw »

Parece que al final lo de Writer-san se te ha quedado de 2º nick... :lol:

Me entristece no haber creado un personaje a tiempo, o sí lo cree? Ya ni me acuerdo, diría que sí, pero lo puse en algun otro tema :lol: Es lo que tiene ser despistado y olvidadizo :| :lol:

Por cierto, decirte que me está encantando la serie, aunque todavía tengo que leerme los 3 últimos capítulos, está todo de fábula, para qué editorial trabajas...?

@Arreyes: Yo prefiero la segunda bandera, que se ve más nítida sin los bordes blancos

Sigue así Writer-nii-san :lol:
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Mensaje por Rei I »

Cormano escribió:Con respecto a Alexia Rahl, me recuerda mucho a Jin de Samurai Champloo, con ese caracter calmado y esa manera de ser tan fria y bastante calculadora. Te fijaste en el espejo de Jin a la hora de crear a Alexia Rei I? porque aunq se q no tiene cosas como el se me hace muy parecido.
Lo siento, pero no vi Samurai Champloo :lol: De todas formas es un proyecto cercano xD

Aún así, ahora que me acuerdo el otro día (el abrrimiento, que es muy malo xD) estuve haciendo diferentes tests de personajes en una web y en el de Samurai Champloo (no vi el anime pero tenía curiosidad xD) me salió ese Jin que mencionas... Era todo un maloso :lol:

PD: Ánimo Writer-sensei!! ^o^

Un saludo! :wave:
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Mensaje por kid »

¡Hola! En vez de aprovechar el sábado tarde para estudiar, me he dedicado a escribir otro capítulo (si es que no hay remedio :roll: ). Me alegro muchísimo de que os guste tanto la historia, y os doy las gracias a todos. Aquí está el capítulo 11; ¡espero que os guste :ok: !
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CAPÍTULO 11: NO NOS METEREMOS EN LÍOS

Robert se alzó como pudo, intentando mantener el equilibrio, pero enseguida volvió a caer al suelo, siendo sepultado por media docena de niños pequeños. A su lado, Arreyes se encontraba en una situación parecida, mientras que Deraka estaba sentada alrededor de un coro de pequeños curiosos embobados ante las historias de piratas que les contaba. Arreyes, que tenía un niño agarrado a cada pierna y otro subido a caballito, tapándole los ojos, gruñó con enfado:
- ¡Cuando me sacasteis del barco para una emergencia, no sé por qué pero me imaginé otra cosa! –el niño que llevaba sobre los hombros estuvo a punto de caerse y perder el equilibrio, tras lo que se puso a llorar-¡No soporto a los críos pequeños! –se quejó Arreyes, provocando también las lágrimas de una niña que estaba sentada delante suyo, con un chupete en la boca. Arreyes intentó calmarla riendo falsamente y diciéndole:- ¡No llores, guapa!; ¡estaba bromeando! –pero la niña se puso a gritar todavía más fuerte. Robert se rió y dijo:
- ¡No me extraña que te tenga miedo con esa cara!
- ¡¿Qué le ocurre a mi cara?! –replicó Arreyes, haciendo que la niña llorase aún con más fuerza. Robert se levantó de golpe, sacándose a los niños de encima, poniendo cara de enfado y gritando:
- ¡Os lo voy a hacer pagar, enanos! –los niños se echaron a correr entre risas y chillidos, seguidos por Robert, que seguía gritándoles con voz amenazante. Atrapó a una niña y la cogió en brazos, gritando:-¡Empezaré por ti! –la niña no paró de gritar, reír y patalear cuando Robert le mordió en un brazo como si se la quisiese comer. Un niño fue y le pegó una patada en la espinilla, y él fingió hacerse daño y soltó a la niña, que salió corriendo con los demás.
- Muchas gracias por lo que estáis haciendo. –dijo la hermana Rosa, una mujer de cuarenta y pocos años, vestida de hábito y con una radiante sonrisa en la cara.
- ¡No hay de qué!; ¡si a mí me encantan los niños pequeños! Pero debería darle las gracias a Alexia, que ha sido quien nos ha traído.
- Alexiel se ha portado muy bien con nosotros durante el tiempo que ha estado en esta isla. –dijo Rosa mirando a la joven, que estaba peinando a una niña tranquilamente- Es una lástima que se marche. Los pequeños le tienen un gran aprecio.
- ¿Alexiel? –preguntó Robert.
- Sí; ellos la llaman así porque dicen que parece un ángel. Y la verdad, no creo que estén muy equivocados. –dijo Rosa sentándose en una silla y bebiendo un sorbo de café- Llegó aquí hace dos meses y trajo dinero para el orfanato. Y se ha estado ocupando de los niños. Nos ha ayudado mucho.
- Ya veo... –dijo Robert dirigiendo la mirada hacia Alexia y esbozando una sonrisa.

Más tarde esa misma noche, todos los niños se reunieron alrededor de Deraka para escuchar una de sus historias antes de irse a dormir. Había chicos de todas las edades, desde bebés de pocos meses hasta chavales de trece y catorce años. En total debía haber una treintena de huérfanos. La hermana Rosa se sentó en un rincón, mientras que Arreyes dormía a pierna suelta en el suelo, con la niña a la que había hecho llorar abrazada a él; también durmiendo. Robert se quedó apoyado en la pared junto al balcón del orfanato, en donde se encontraba Alexia tomando el aire.
- Así que Yago pensó que lo mejor para salvar a su amigo de aquella bestia marina era atraer la atención hacia él. –dijo Deraka con voz misteriosa. Todos los niños que había allí la escuchaban con atención, con los ojos muy abiertos, en especial los más pequeños.- ¡Pero entonces, el horrible monstruo miró a su amigo con ojos despiadados y abrió sus enormes fauces!; ¡¡¡yaaarrrrggghhh!!! –gritó, imitando con sus brazos las mandíbulas del monstruo, y haciendo que los niños se echaran hacia atrás asustados. Robert pensó que algunos de ellos acabarían teniendo pesadillas aquella noche y salió al balcón, en donde Alexia se encontraba; apoyada sobre la barandilla y contemplando los fuegos artificiales de la fiesta de la ciudad.
- ¿No hubiera sido mejor llevarlos a esa fiesta para entretenerles? –preguntó Robert apoyándose a su lado.
- Tal vez, pero... ver a tantos niños como ellos divirtiéndose junto a sus familias les hubiera entristecido. –contestó Alexia con calma y un deje de nostalgia- Ellos no tienen familia, y en los únicos en los que pueden confiar es en Rosa y en ellos mismos.
- Ya lo entiendo. –dijo Robert pensativamente, sonriendo- Aunque no lo pareces por tu aspecto, en realidad eres un trozo de pan.
- Tú en cambio eres tan payaso como pensaba. –dijo Alexia esbozando una pequeña sonrisa.
- ¡Eso es verdad! –rió Robert- Por cierto, me extraña bastante que hayas querido unirte a mi tripulación con tanta facilidad.
- Verás, siempre he querido convertirme en pirata, aunque la verdad es que tampoco es que lo desee mucho. No sabría cómo explicarlo. Además, me pareciste un buen tipo, y el hecho de que nos hayáis ayudado lo demuestra.
- Bien. –dijo Robert- Mañana partiremos en cuando se grabe la dirección hacia la siguiente isla.

Al día siguiente Alexia se unió a la tripulación, llevando con ella únicamente una pequeña bolsa de viaje y su espada. Durante la semana que tardaron en llegar a la Isla Estrella del Norte, tuvieron tiempo de conocerse un poco mejor. Lo cierto era que Alexia era una chica muy tranquila, callada y reservada, y a penas decía cosas de sí misma. Deraka enseguida hizo buenas migas con ella, diciendo que las chicas debían llevarse bien entre sí, y no paraba de hacerle bromas y reírse a costa suya llamándola Alexi-chan, a pesar de que ella insistía en que era mayor y en que no le gustaba. Arreyes, por contra, casi no hablaba con ella, y se pasaba la noche entrenando; al contrario que Alexia, que practicaba esgrima por el día. Arreyes seguía sintiéndose un inútil a causa de su derrota, y estaba empeñado en mejorar rápidamente, costase lo que costase.
- ¡Ya está bien, pesado!, ¡déjanos dormir! –se oyó gritar a Deraka desde dentro del barco. Al cabo de poco, Robert salió a cubierta con una marca de suela de zapato en la cara, encontrándose con Arreyes entrenando.
- ¿Todavía estás aquí? –le preguntó frotándose la cara con molestia.
- ¿Qué estabas haciendo? –preguntó Arreyes en tono acusatorio.
- Nada en concreto... –dijo él con disimulo. Arreyes esbozó una pequeña sonrisa y luego siguió agitando la espada con el mismo movimiento en vertical, arriba y abajo, mostrando una expresión seria.-Sé qué te pasa algo, y como tu capitán, creo que deberías decírmelo.-Arreyes le miró de reojo y dijo:
- Precisamente, como eres el capitán, no me gusta cuestionar tus decisiones, pero...-siguió, sin dejar de mover la espada- Esa chica no me gusta nada.
- ¿Por qué no?. ¿Sigues cabreado porque te venció?
- No es por eso, es sólo que... hay algo en ella que no me acaba de gustar. Se unió a la tripulación a la primera y sin decirnos por qué; y es muy reservada. Me da la impresión de que está ocultando algo. No sé por qué, pero no acabo de fiarme de ella.
- Arreyes, deberías confiar más en mi buen juicio. –dijo Robert con tranquilidad- Después de todo también os recluté a ti y a Deraka. –Arreyes volvió a mirarle de reojo- Sé que Alexia parece una chica muy extraña, pero no creo que tenga malas intenciones. Además, todos tenemos nuestros secretos...
- ¡Eso es verdad! –rió Arreyes.

Cuando desembarcaron en la bulliciosa Isla Estrella del Norte y vieron la vasta cantidad de gente que había en sus calles, confirmaron lo que ya todos sabían: el Archipiélago de las Estrellas debía ser uno de los lugares más concurridos y habitados de toda la Grand Line. En aquella ocasión, la última isla que les quedaba por visitar en el archipiélago no era si no una enorme ciudad completamente dedicaba a la compraventa de mercancías de todo tipo.
- ¡Estupendo! –exclamó Robert con alegría nada más bajar del barco- ¡Aquí seguro que podemos comprar todo lo que necesitemos para nuestro viaje!
- Tal vez deberíamos dividirnos en dos grupos para que uno se encargue de comprar comida y el otro útiles para el viaje. –sugirió Alexia.
- Alexi-chan tiene razón. –dijo Deraka- Y será mejor que vosotros compréis la comida y nosotras el resto.
- Deja de llamarme así: ya te he dicho que soy mayor que tú. –dijo Alexia un poco mosqueada. Deraka le pellizcó un moflete y dijo riendo:
- ¡Pero es que con esa carita eres tan mona que no puedo evitarlo!. ¡Tienes cara de Alexi-chan! –Alexia se soltó con frialdad y cara de enfado, provocando la risa de Deraka.
- Bueno, pero ¿por qué tenemos que ir nosotros a por la comida? –protestó Arreyes con cierta desconfianza.
- ¡Está muy claro! –le dijo Deraka-¡Estoy segura de que si vais al mercado de objetos acabaréis gastándoos el dinero en cualquier tontería!
- ¡Pues igual que vosotras! –se quejó Arreyes señalándole.
- ¡Cuidado chavalín que como me rayes las gafas aquí va a haber bronca! –dijo Deraka en pose chulesca.
- Vale, vale; dejadlo ya... –dijo Robert suspirando- No sirve de nada discutir con una mujer. Yo tengo doscientos mil Berries: llevaremos la mitad cada uno y compraremos todo lo que sea necesario. Cuando estemos volveremos al barco, ¿de acuerdo?
- Sí. –dijo Deraka sonriendo- Pero no os metáis en ningún lío, ¿eh? En esta isla también hay un cuartel de la marina, y nos conviene pasar desapercibidos.
- ¡Puedes fiarte de nosotros! –exclamó Robert. Tras repartirse el dinero, cada grupo se marchó por un lado.

- Vamos, Alexi-chan. –rió Deraka entrando en el mercado de objetos; una gran zona de la ciudad llena de tiendas y casetas de madera en la que según se decía se podían comprar cosas de rincones muy lejanos de la Grand Line.
- ¿Pero tú me escuchas cuando hablo? –gruñó Alexia, adentrándose junto a Deraka en medio de la marea de gente que se movía por el mercado, haciendo que costase mucho caminar. Deraka se detenía en todas las tiendas, observando con atención las cosas que allí se vendían; y aunque no quería precipitarse, el hecho de llevar tanto dinero encima hacía que le costara mucho contenerse. Alexia pensó para sus adentros que tal vez ella era aún más peligrosa en ese mercado que Arreyes y Robert. Mientras Deraka miraba un escaparate lleno de figuras de piedra y otros objetos extraños, alguien se acercó a ellas y les dijo:
- Disculpen un momento, señoritas. –Deraka y Alexia se volvieron con curiosidad, encontrándose con dos tipos vestidos con trajes oscuros, camisa blanca y corbata, además de un sombrero negro de ala corta en la cabeza.
- ¿Qué pasa? –preguntó Deraka.
- A nuestro jefe le gustaría hablar con vosotras dos. –dijo uno de ellos con seriedad.
- Nos ha dicho que le gustaría disfrutar de la compañía de dos bellas señoritas como vosotras. –añadió el otro. Deraka bufó con desgana y dijo:
- Pues decidle a vuestro jefe que es un pesado y que no queremos saber nada de él.
- ¡¿Cómo te atreves a decir eso?! –exclamó uno llevándose la mano dentro de la chaqueta del traje. Su compañero le detuvo y le dijo:
- ¡No hagas ninguna estupidez si no quieres que el jefe se enfade! –su compañero pareció calmarse, y enseguida ambos se marcharon a paso ligero.

Después de una hora, Arreyes y Robert regresaron al puerto cargados con varias bolsas de comida que les durarían para todo un mes y que no les habían costado demasiado dinero. Robert llevaba un par de bolsas delante tapándole la vista, mientras que Arreyes las cargaba en la espalda. De repente, Robert se chocó con alguien sin querer y escuchó el ruido de algo rompiéndose.
- ¡Mira por dónde vas, estúpido! –Robert dejó rápidamente las bolsas en el suelo y vio que había roto el jarrón que llevaba un hombre trajeado y con sombrero; acompañado por varios tipos más vestidos igual que él, y que parecían tener una edad cercana a la suya.
- ¡Lo siento mucho! –se disculpó-¡No era mi intención!
- ¡¿Y crees que con decir que lo sientes ya vale?!; ¡¿sabes cuánto costaba ese jarrón?!
- ¡Si es que eres un desastre! –se rió Arreyes.
- ¡Y tú no te rías, estúpido! –dijo otro de ellos- Ese jarrón era para el jefe, y aunque pudierais pagarlo no serviría de nada, porque era el único que le gustaba. Así que nos lo vais a pagar de otra manera. –dijo, sacando una pistola de debajo de la chaqueta del traje. Arreyes y Robert se miraron por un segundo con una mirada divertida.

Mientras tanto, Deraka y Alexia seguían visitando el mercado, habiendo comprado ya varios objetos de interés, gastando gran parte del dinero. Deraka seguía mirándolo todo atentamente, igual que si fuese una niña pequeña, cosa que estaba comenzando a cansar a Alexia y a agotar su paciencia.
- Eh, chicas. –les dijo una voz que venía de su izquierda- ¿Estáis buscando algo interesante? –ambas se giraron y vieron a un tipo bastante bajo, tapado con una oscura capucha.
- ¿Qué quieres? –preguntó Alexia con desconfianza.
- No hace falta que uses ese tono conmigo, muchacha, que no pienso haceros nada. –contestó él en tono divertido- Me recuerdas a un tipo que conocí, que venía del North Blue y tenía el mismo mal carácter. La verdad es que todos los que vienen del Norte son tan desagradables como una tormenta de nieve, aunque eso les viene de nacimiento.
- Yo soy del North Blue. –dijo Alexia.
- Yo también. –afirmó Deraka con algo de enfado. El tipo se llevó una mano a la cabeza y exclamó:
- ¡Eso me pasa por bocazas! –seguidamente se quitó la capucha, revelando su rostro sonriente. Tenía el pelo de color anaranjado, con una estrafalaria cresta adornando su cabeza, y llevaba una fina perilla de un color un poco más oscuro y rojizo, que se asemejaba al del cabello de Deraka. Tenía los ojos grisáceos y era bastante joven.- Perdonadme por la grosería. –dijo cordialmente- Mi intención no era más que venderos algún mapa, si estáis interesadas.
- ¿Qué tipo de mapas? –preguntó Deraka con curiosidad.
- ¡Mapas del tesoro! –contestó él sonriendo, sacando varios pergaminos enrollados de debajo de la capa y entregándoselos a Deraka, que los desenrolló y empezó a mirarlos uno a uno.-Son mapas de antiguos tesoros ocultos que aún siguen en esas islas esperando a que alguien los encuentre. El precio por cada uno es de diez mil Berries. –Deraka, tras pasar de largo el mapa de una isla en forma de calavera, se detuvo en el mapa de una pequeña isla de forma levemente circular.
- Déjalos, -dijo Alexia suspirando- seguro que son todos falsos.
- Este es auténtico. –dijo Deraka.
- ¡¿Qué?!- exclamó el tipo, echándose a reír disimuladamente a continuación, diciendo:-Claro, claro; por supuesto que son todos auténticos.
- ¿Cómo lo sabes? –le preguntó Alexia a su compañera.
- Recuerdo haber visto un dibujo similar entre las notas de mi abuelo. –dijo Deraka sonriendo mientras buscaba el dinero para pagarle.

Por su parte, Robert y Arreyes habían acabado con facilidad con todos los hombres de aquél grupo, que se encontraban tirados en el suelo fuera de combate. La gente que había alrededor se había apelotonado para ver la pelea y curiosear, quedándose impresionada por la fuerza de la pareja. Enseguida, el cúmulo de gente que se había creado se fue abriendo por una parte para dejar pasar a unos tipos vestidos de la misma manera. Uno de ellos iba apartando a la gente a su paso, mientras que otro tenía la mano sobre el hombro de un tercero vestido como ellos excepto porque no llevaba sombrero, al que parecía estar consolando:
- ¡Vamos jefe!, ¡no se deprima!. ¡Aquellas dos no tienen buen gusto para los hombres, y ni siquiera le han visto!. ¡Seguro que no hubieran dicho lo mismo si le conocieran!
- ¡Las mujeres son muy crueles...! –dijo él con tristeza, con la cabeza gacha. Era bastante alto, alrededor del metro noventa; y parecía ser bastante corpulento.
- ¡¿Pero qué ha pasado?! –exclamó el tipo que iba apartando a la gente cuando vio a sus compañeros por los suelos. El que parecía ser el jefe exclamó:
- ¡¿Qué es esto?! –corrió hacia ellos, ignorando a Robert y Arreyes-¡Luca!, ¡Ryo!, ¡Dennis!, ¡Shinichi!, ¡Masashi!, ¡Matsuda!, ¡Paolo! –exclamó, arrodillándose junto a cada uno de ellos con preocupación.-¡¿Quién os ha hecho esto?! –uno de ellos alzó el brazo temblorosamente para señalar a Robert y Arreyes, que seguían en el mismo sitio mirando con curiosidad; y le contestó:
- Ha... han sido esos dos, jefe... –el tipo se levantó y se volvió hacia ellos, que pudieron verle la cara con claridad. Era un chico de más o menos su misma edad, de aspecto rudo y mirada confiada, arrogante y sagaz. Tenía el pelo negro y corto, peinado firmemente hacia atrás, y los ojos oscuros. En el ojo derecho tenía una pequeña cicatriz vertical que le iba desde el párpado inferior hasta la ceja, aunque sin llegar a afectarle al ojo.
- ¿Y quién se supone que sois vosotros dos, pedazos de mierda? –preguntó con un tono furioso y amenazante.
- ¡¿Qué has dicho?! –replicó Arreyes. Robert sonrió y contestó con calma:
- Mi nombre es Robert Falcon, y soy el capitán de los Red Dragon. ¿Quién eres tú, desgraciado? –cuando dijo que era un pirata, muchas de las personas que estaban allí se apartaron asustadas. El tipo esbozó una sonrisa de superioridad.
- Pirata, ¿eh? No serás muy importante si ni siquiera te conozco, chulito.-dijo, crujiéndose los huesos de los nudillos- Yo soy Darius Silver, el capitán de los Dark Silvers. ¡Y parece que voy a tener que enseñaros un poco de respeto!
Última edición por kid el Dom Jul 02, 2006 12:58 am, editado 1 vez en total.
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Mensaje por Drake »

Muy buen capitulo,pero creo que el cambio de isla,ah sido demasiado rapido,me ah gustado la introduccion de tu personaje kid "darius silver"se ve que sera duro de roer,la escena en la que nombra a sus nakamas me ah recordado a Franky cuando encuentra a los FranKY Family heridos,y eso que me habia echo iluciones cuando lei lo del tipo con la cicatriz :roll:
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Deraka
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Mensaje por Deraka »

Bueno... jejeje... en primer lugar perdón pro haber tardado tanto en pasarme por aquí (y eso que mi personaje apareció hace bastante tiempo x______D).
Bueno, estoy muy satisfecha de como has llevado la historia de mi personaje! la verdad es que yo tenía ya predefinida una tripulación (q pena despedirse de ella snif!) y pasado, pero ¡me ha gustado mucho ese nuevo enfoque! incluso has peusto frases míticas made in Deraka xDD (se ve que has hecho un buen trabajo de documentacion xDDD), en serio has hecho un trabajo excelente y has clavado muy bien el carisma de Deraka Renge :D.
También es una buena historia narrativamente hablando (hay descripciones de lugares o acciones que me dejaron alucinada.) y para haber tomado la responsabilidad tan grande de tomar a tantos y tantes personajes se te está dando la mar de bien!!! Animo Kid-chan!! Gambatteeee :wink:
Me gusta la personalidad de Robert :lol:, por cierto, en algún momento los personajes podrán hacer como en One Piece? cambiar de ropa y todo eso??.

Pues nada, animo para el nuevo capítulo y gracias mil por haberme peusto de las primeras en la historia.
Como me quite el cinto amos a correr to´s pal mismo lao xDDDDD (by: Ramsus)


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