El Legado del Dragón Rojo

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zatch
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Mensaje por zatch »

hola!!!
Valla, tres días sin ponerme en el foro y dos capítulos nuevos.
Opino que has cambiado muy rápido de isla aunque lo que no me "ha gustado" es la decisión de robert de que se uniera a la tripulaión alexiel ya que por ahora no hay mucha confianza porque no se sabe el pasado y ha habido una decisión rápida (me imagino que el pasado lo pondras mas tarde).
Una de las cosas que me ha gustado es la descripción de personajes y de lugares, he leído libros con peor descripción (en serio). También me encanta la personalidad de cada uno ya que la enfocas muy bien, pero parece que le falta algo, creo que es algo que fortaleziera la amistad entre ellos como en one piece, cuando luffi derrota a escualo por nami...
Espero que agas algo así con alexiel(que me imagino que ocurrirá en la isla natal de ella, puede que ya lo tubieras en la mente antes de que te lo digera).
Pero en general ha estado muy bien y te merecerías un descanso que algún dia te lo tomaras porque no descansas en escribir, el teclado lo tendras echo una pena :lol: :lol:

:wave: adios :wave:
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kid
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Mensaje por kid »

¡Buenos días a todos!, ¡ya traigo el capítulo 12! Je, je, je... ya sabía que lo del cambio de isla os iba a inquietar, pero si ya no tienen nada más que hacer ahí, ¿para qué van a quedarse? Respecto al tema Alexia; tiempo al tiempo :wink: . ¡Espero que os guste :ok: ! (Por cierto, en este capítulo hay sorpresa...)
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CAPÍTULO 12: SILVER EL TRAMPOSO

Al oír el nombre de Darius Silver todo el mundo pareció asustarse todavía más que antes, y muchos salieron corriendo para refugiarse, mientras que otros comenzaron a murmurar entre ellos. Arreyes escuchó lo que decían dos pescadores que estaban cerca:
- ¡He oído hablar de ese Silver y de su tripulación! –exclamó uno con preocupación.
- ¡Yo también!; ¡son muy peligrosos! –dijo el otro- ¡No hace mucho que atacaron un cuartel de la marina no muy lejos de aquí y lo destrozaron por completo! –Arreyes se acercó a Robert y le dijo en voz baja:
- Será mejor que tengamos cuidado: este tío parece peligroso.
- No te preocupes por mí. –dijo Robert sonriendo con confianza- Me basto yo solo con él. –Arreyes sonrió y dijo con sarcasmo:
- Como tú quieras.
- Me basto yo solo con él. –repitió Darius imitando la expresión de confianza de Robert- Yo de ti no iría por ahí con esos aires de grandeza, chulito.
- Habéis empezado vosotros insultándonos y amenazándonos, a pesar de que ya me había disculpado por romper el jarrón. –dijo Robert. Darius miró a uno de sus hombres y le preguntó:
- ¿Es eso cierto?
- ¡E-es verdad...!, ¡pero se trataba de aquél jarrón tan caro que había visto en el mercado, jefe! –Darius puso una expresión seria y pensativa y dijo:
- Si lo que dices es cierto, sería una estupidez pelearse por ello, ¿no crees?
- En eso estamos de acuerdo. –respondió Robert, algo sorprendido.
- Pero tampoco podemos dejarlo así después de que hayáis golpeado a mis hombres. –siguió Darius Silver- Te propongo un juego para terminar esto pacíficamente: yo no soy de esos a los que les gusta disculparse, y tienes pinta de que tú tampoco; así que nos lo podemos jugar a “piedra, papel, tijeras” y el que pierda se disculpará ante el otro por las molestias. ¿Qué me dices? –preguntó sonriendo.
- ¡De acuerdo! –rió Robert. Arreyes observó con desconfianza cómo Robert y Silver se acercaban el uno al otro y ponían las manos detrás de la espalda para comenzar el juego.
- ¿Preparado? –preguntó Silver. Robert asintió:
- Un, dos, tres; -dijeron ambos. Arreyes se dio cuenta de que Silver esbozó una pequeña y pícara sonrisa- piedra, papel...
- ¡¡Tijeras!! –gritó Silver sacando dos trabucos de plata y disparando a Robert a traición- ¡Muere, estúpido! –Robert se dejó caer al suelo para evitar el ataque sorpresa, mientras que Arreyes desenvainó su espada para atacar; pero ésta le voló de las manos tras que se escuchara el ruido de un disparo. Silver volvió a apuntar a Robert con los trabucos, pero él reaccionó a tiempo dándole una patada en una mano y usando los poderes de su fruta para hacer surgir una onda de choque del impacto.-¡¿Qué es esto?! –exclamó Silver con sorpresa, quedando desprevenido ante el ataque de Robert, que de nuevo usó sus poderes para impulsarse y levantarse de sopetón, golpeando a Silver en la cara, gritando:
- ¡Five Shocks! –Silver recibió el impacto de lleno y cayó al suelo de culo, llevándose las manos a la cara. Arreyes se volvió y vio a un grupo de hombres trajeados entre los que destacaba un tipo bastante más mayor, vestido de la misma forma que ellos y que le apuntaba con una pistola. Tenía la cabeza rapada y llevaba un parche en el ojo derecho, mostrando una seria y relajada expresión.
- ¡Tío Ed! –exclamó Silver al verle; levantándose tranquilamente, para sorpresa de Robert- ¿Dónde te habías metido?
- Fuimos al mercado a comprar comida para el viaje. –respondió Ed con una ronca voz.
- ¡¿Has sido tú el que me ha disparado?! –gruñó Arreyes recogiendo su espada.
- Lo hice porque pretendías atacar a mi sobrino por la espalda. Si no nunca me hubiese metido en una pelea entre dos capitanes.
- ¡Tu sobrino estaba haciendo trampas! –se quejó Arreyes.
- Ya está bien, Arreyes. –le dijo Robert con calma- Él tiene razón: este combate es entre nosotros dos, y nadie tiene derecho a meterse. –miró a Silver- Aunque parece que te gusta mucho jugar sucio.
- Y parece que tú no eres sólo un bocazas. Tienes los poderes de una fruta del diablo, por lo que veo.–dijo Silver esbozando una arrogante sonrisa. Los hombres que habían llegado junto con Ed Silver comenzaron a llevarse a sus compañeros heridos hacia el barco, mientras que el tío de Darius se quedó donde estaba, al igual que Arreyes. Ante la inminente pelea de capitanes, todos los curiosos que aún seguían allí se marcharon corriendo despavoridos. Darius extendió su brazo hacia delante, haciendo el símbolo de la victoria con los dedos, y diciendo:- Dos golpes. No me hará falta más que eso para vencerte.
- No sé quién es el chulito aquí... –dijo Robert esbozando una sonrisa de confianza y mostrando una decidida expresión.

En ese momento, Deraka y Alexia todavía se encontraban en el mercado, aunque ya habían comprado todo lo que les hacía falta y algunas cosas más, por lo que se dispusieron a regresar al barco. Como les había sobrado dinero, Deraka pensaba comprarse algún caprichito para ella, pero mientras miraba distendidamente las tiendas que había en la avenida del mercado, se detuvo en seco, escondiéndose tras una caseta de madera y arrastrando a Alexia con ella.
- ¿Qué ocurre? –preguntó la espadachina.
- ¡Aquellos dos de ahí! –exclamó Deraka poniéndose las gafas de sol con disimulo. Alexia miró en la misma dirección que su compañera, viendo a un hombre y una mujer que caminaban a paso ligero por el mercado. El hombre era un tipo de pelo corto y grisáceo, duras facciones y expresión seria. Fumaba dos puros; e iba vestido con una cazadora gris bajo la que no llevaba nada, además de botas militares y pantalones negros. Sujetos a la cazadora llevaba más puros, y tras él una extraña vara de color gris. La chica era una joven de más o menos su misma edad, con el pelo oscuro, liso y corto; y con gafas de montura roja. Iba vestida con una cazadora oscura bajo la que llevaba una camisa amarillenta y con pantalones también oscuros; y se movía con algo de torpeza cargando con varias bolsas de la compra.
- ¿Qué pasa con ellos?
- ¡Ese tipo es el Capitán Smoker de la marina! –explicó Deraka comenzando a alejarse de ellos disimuladamente por detrás de las casetas, siendo seguida por Alexia.-¡Se supone que se encargaba de la Ciudad de Logue; ¿qué hace aquí?!
- ¿Tan fuerte es? –preguntó Alexia, fijándose en que la chica llevaba una espada a la espalda.
- ¡Ya lo creo que sí!. ¡Ese tío es famoso porque ningún pirata se le ha escapado! Cuando yo pasé por Logue aún no era conocida, por lo que no tuve problemas con él, pero de todos modos... –Deraka dejó de hablar cuando escuchó varios gritos lejanos que hablaban de una pelea en el puerto. Alexia y Deraka se miraron, exclamando a la vez:
- ¡No puede ser!

Darius Silver se abalanzó contra Robert de forma implacable, intentando golpearle con sus fuertes puños. En un principio, Robert había pensado en detener sus ataques, pero después de que Darius derrumbara una pared de un solo golpe, prefirió dedicarse a esquivarlos. Realmente parecía tener una fuerza descomunal, y también una gran rapidez considerando su corpulencia. Además, en ningún momento había desaparecido aquella arrogante sonrisa de su cara, por lo que Robert tenía la sensación de que se estaba divirtiendo a costa suya. La pelea los había llevado hasta las primeras casas de la ciudad, que aún estaban en la zona del puerto. Tras esquivar una cadena de cinco golpes consecutivos por muy poco, Robert sorprendió a Silver impulsándose hacia él gracias a sus poderes y golpeándole en el pecho; usando sus poderes para lograr que encajara diez impactos en lugar de uno. Darius recibió el ataque de lleno, pero aprovechó el acercamiento de Robert para propinarle un puñetazo en toda la cara, tras lo que salió despedido varios metros atrás, cayendo entre un grupo de gente que se apartó asustada; mientras que Robert salió literalmente volando y acabó estrellándose contra un montón de cajas llenas de pescado.
- ¡Robert! –exclamó Arreyes con preocupación, sorprendido ante la tremenda fuerza de Darius. Ed Silver mantuvo la mirada impasible, esperando a que el combate siguiera. Darius se levantó pesadamente del suelo frotándose el pecho y diciendo:
- Eso me ha dolido bastante. –miró hacia las cajas y gritó:- ¡¿Qué pasa?!, ¡¿ya estás acabado, capitán imbécil?! –de entre las cajas surgió la figura de Robert, que tenía un gran moratón en la cara. Dio un escupitajo de sangre al suelo y dijo:
- Eso también podría aplicársete a ti.
- Tal vez, pero yo no tengo ese aspecto tan ridículo y encima con peste a pescado. –rió Darius echando a correr hacia Robert, que inmediatamente reaccionó dando un gran y sorpresivo salto hacia él y atacándole con una patada. Darius se detuvo en seco y atrapó la pierna de Robert en el aire, lanzándolo hacia el gentío. Robert cayó de espaldas y se incorporó inmediatamente, pero a penas tuvo tiempo para esquivar la nueva embestida de su oponente levantándose y saltando a un lado. Darius se volvió hacia él para volverle a atacar, recibiendo un impacto a distancia en toda la cara que le hizo sangrar la nariz.-¡Ese poder es muy molesto! –gruñó Darius- Pero... ¡no te servirá de nada contra mí! –gritó; agarrando a un tipo que estaba allí y alzándolo sobre su cabeza, para después arrojarlo contra Robert.
- ¡¿Pero qué hace este tío?! –exclamó Robert esquivando el “proyectil”.
- ¡Toma esto! –gritó Darius agarrando a otros dos del cuello, uno con cada mano; y tirándoselos a continuación. Robert volvió a esquivarlos, quedando atrapado en medio de una marea de gente que echó a correr para alejarse de la pelea y no tener que sufrir el mismo destino que los demás. Darius aprovechó la distracción para escurrirse entre el gentío y sorprender a Robert, golpeándole de nuevo con otro puñetazo directo que lo mandó volando hacia una de las casas; haciendo que se estrellara contra la pared, que se vino abajo con el golpe.-¿Qué te ha parecido eso, capitán imbécil?

Deraka y Alexia llegaron al puerto en ese momento, cruzándose con toda la gente que huía de la zona, que se estaba quedando desierta a excepción de Arreyes, Robert y los dos Silvers. Ambas vieron la polvareda provocada por el derrumbe de la pared y corrieron hasta encontrarse con Arreyes, que estaba ceca de allí, pensando en atacar a Darius en cualquier momento.
- ¡Ya decía yo que no os podíamos dejar solos! –gritó Deraka acercándose-¡¿Qué estáis haciendo?!
- ¡Ese tipo se metió con nosotros! –explicó Arreyes.
- ¡¿Y por eso ya tenéis que armar este escándalo?!
- No se trata de eso... –dijo Robert saliendo de la casa, cubierto de polvo y quitándose el chaleco destrozado.-Si no de honor. Este tipo nos ha insultado, y me corresponde a mí pelear con él. –miró a Darius y dijo sonriendo:- ¿Y bien? Ya me has dado los dos golpes. –Darius se echó a reír y dijo:
- ¡Yo que tú no presumiría tanto con ese aspecto tan lamentable! –Darius miró a las recién llegadas, quedándose con la boca abierta. Las señaló y exclamó:-¡Vosotras sois... las dos señoritas de antes!
- ¡¿Qué?! –exclamaron ambas, percatándose de que iba vestido de forma idéntica a la de los tipos que habían hablado con ellas en el mercado.
- ¿Tú eres el jefe de aquellos dos? –preguntó Alexia.
- ¡¡Ahora sí que me he enfadado!! –gritó Darius alzando los brazos hacia el cielo, cerrando los puños con rabia-¡¿Cómo puede ser que esas dos bellezas estén en la tripulación de este capitán imbécil?! –volvió a mirar a Robert con furia, mientras rebuscaba dentro de la chaqueta del traje-¡Ahora te vas a enterar de lo que es bueno! –rió, colocándose un puño americano de plata en cada una de sus manos. Deraka mostró una pensativa mirada, tras lo que exclamó con sorpresa:
- ¡No puede ser!; ¡ese tío es Darius Silver!
- Sí, ¿por qué? –preguntó Arreyes.
- ¡He oído hablar de él!; ¡es el capitán de los Dark Silvers, una famosa tripulación! –explicó Deraka con nerviosismo-¡Su recompensa es de cuarenta y cinco millones!
- ¡¿Cuarenta y cinco?! –exclamó Arreyes con sorpresa- Esto no es ninguna tontería... ¡esto es serio! –desenvainó su espada, dispuesto a ayudar a Robert, pero él le gritó:
- ¡Arreyes! Ni se te ocurra meterte en esto. Esto es algo entre él y yo.
- ¡Maldito idiota!, ¡¿es que no ves que no puedes con él?! –replicó Arreyes. Darius se echó a reír y dijo:
- ¡No me extraña que tu tripulación se preocupe tanto teniendo a un capitán tan imbécil!; ¡una tripulación imbécil para un capitán imbécil!
- ¡Cállate, desgraciado! –gritó Robert atacándole a distancia. Darius saltó al ver la vibración de aire que se acercaba hacia él, elevándose muchos metros por encima del suelo.
- ¡Yo no necesito ninguna fruta para saltar tanto! –gritó cayendo sobre Robert con el puño derecho en alto-¡¡Silver Punch!! –chilló, estampando el puño contra el lugar en donde Robert se encontraba hacía un segundo, y abriendo un gran boquete en el suelo. Darius alzó la vista para mirar a Robert, que había saltado sobre un almacén cercano, cuyo tejado estaba lleno de cajas. -¡Deja de esconderte! –rió Darius saltando hacia allí. Robert aprovechó el momento en el que su enemigo se encontraba en el aire para golpear una gran caja que había en el borde del tejado y lanzarla contra él; pero aquello no sirvió de nada, puesto que Darius la sujetó en el aire y se la devolvió. Robert saltó hacia el tejado de una casa que había al lado para evitar el nuevo ataque. Darius cayó en el tejado del almacén y saltó de nuevo hacia Robert, pero esta vez, en lugar de esquivarle Robert se quedó donde estaba, y le atacó con un gancho directo a la barbilla acompañado por veinte ondas de choque. De nuevo, Darius recibió el ataque, pero Robert también, y el resultado fue que ambos acabaron en el suelo boca arriba.
- ¡Robert! –exclamó Deraka con preocupación, dirigiéndose hacia allí, y siendo detenida por Arreyes, que la sujetó por el brazo.-¡¿Qué haces?!; ¡tenemos que ayudarle!
- Ha dicho que no te metas. –le respondió Arreyes con seriedad, sin soltarla. Todos observaron cómo Darius fue el primero en levantarse, limpiándose la sangre que le salía del labio inferior.
- ¡Maldito capitán imbécil! –gruñó acercándose a Robert, que seguía estirado en el suelo. Le cogió por el cuello y le alzó con una mano, sonriendo con arrogancia- ¡Cabezazo Silver! –gritó, golpeándole con un duro cabezazo en la frente. Robert lo recibió sin moverse, tras lo que Darius lo dejó caer, echándose a reír-¡¿Qué podía esperarse de un capitán al cual su tripulación no respeta?! –miró a Robert- ¿Eh?, ¿capitán imbécil con una imbécil tripulación? –Darius volvió a echarse a reír, pero se detuvo cuando Robert se movió- ¿Aún tienes fuerzas para moverte? Estoy impresionado. –le dijo con sarcasmo.
- No... –murmuró Robert, poniéndose de rodillas y comenzando a levantarse con pesadez, con las piernas temblándole a causa del dolor.
- ¿Qué dices? Si no hablas más alto no podré escuchar tus patéticas palabras... –Robert se puso en pie, manteniendo la cabeza gacha.
- No vuelvas a hacerlo... –masculló.
- ¿El qué? –preguntó Darius alzando una ceja con tranquilidad.
- Me da igual que me insultes, que me pegues... o incluso que me mates... –respondió Robert en voz baja- ¡¡Pero como se te ocurra volver a insultar a mis nakamas juro que te mataré!! –gritó con rabia, alzando la vista y mirando a Darius con una firme e iracunda expresión. Darius dio un paso atrás impresionado; al igual que todos los demás. Robert se abalanzó contra él cogiéndole desprevenido, pero dándole el tiempo suficiente como para evitar su golpe echándose a un lado y cogiéndole del brazo para desviar el ataque, que acabó por impactar sobre el tejado bajo ellos. El aire pareció vibrar alrededor de ambos, y tras unos fuertes temblores toda la casa se vino abajo, sepultándolos a ambos.
- ¡Capitán! –exclamó Deraka corriendo hacia allí junto con Arreyes. Ni Alexia ni Ed Silver se movieron de donde estaban, pero ambos mostraban una expresión de preocupación. Deraka y Arreyes llegaron hasta los recientes escombros, deteniéndose allí sin saber qué hacer. De repente los escombros se movieron y varias piedras y vigas de madera salieron despedidas, revelando a Darius Silver, que se alzó exclamando:
- ¡Eso estuvo cerca...! –miró a Robert, que se encontraba inconsciente a su lado, y dijo:-Si me hubiera dado con ese golpe podría haberme matado...
- ¡Eh, vosotros! –gritó una voz que venía de una de las calles del mercado. Todos miraron hacia allí y vieron que había varios soldados de la marina corriendo hacia ellos.
- ¡Hora de marcharse, Darius! –le gritó su tío echando a correr hacia el embarcadero.
- ¡Hasta la vista, payasos! –rió Darius siguiendo a su tío.
- ¡Rápido!, ¡debemos irnos! –gritó Arreyes comenzando a desenterrar a Robert, que estaba sepultado por varias rocas. Los dos Silver llegaron enseguida al embarcadero, saltando sobre un gran galeón que había comenzado a moverse hacía un rato, y en cuyo mástil central podía verse una bandera pirata con una calavera adornada por un sombrero como el que llevaba toda la tripulación excepto Darius. Arreyes sacó a Robert de los escombros y se lo echó al hombro.
- ¡Deprisa! –gritó Deraka echando a correr; viéndose envuelta de repente por una extraña neblina de color gris.-¡¿Qué es esto?! –exclamó desconcertada, notando cómo la neblina le impedía seguir moviéndose.
- Humo. –respondió una grave voz, al tiempo que la cara del capitán Smoker aparecía frente a Deraka, surgiendo de entre el humo.
- ¡¿Qué?! –Deraka intentó liberarse, pero no había nada que pudiera hacer para salir de allí. El capitán le golpeó con su barra grisácea en el estómago, y ella cayó al suelo notándose muy debilitada.
- ¡Deraka! –exclamó Arreyes soltando a Robert y desenvainando su espada. Intentó atravesar al capitán con ella pero no le sirvió de nada, y él también se vio rodeado por el humo, notando cómo le impedía moverse con libertad. Deraka quiso ponerse en pie, pero la chica que iba con Smoker se lo impidió amenazándola con el filo de su espada. Además, los soldados ya habían llegado. Uno de ellos, que tenía unas largas patillas, gritó:
- ¡Darius Silver está huyendo, capitán!
- No pasa nada. –dijo él con calma, teniendo a Arreyes totalmente controlado-No podemos hacer nada para atraparle ahora. De todos modos hemos atrapado a Robert Falcon, Arreyes y Deraka Renge, que también tienen una orden de búsqueda sobre sus cabezas. -Varios soldados se acercaron a Alexia, que había permanecido donde estaba, y le dijeron:
- ¡¿Quién eres?!; ¡¿tú también estás con ellos?!
- No les conozco. –dijo ella con frialdad.
- ¡¿Y cómo podemos estar seguros de que no mientes?! –Alexia se quitó la espada del cinturón con la funda puesta, ofreciéndosela.
- Si no me crees, detenme; pero no encontrarás ninguna orden de búsqueda sobre mí.
- Dejad que se vaya. –dijo Smoker. Los soldados se apartaron y permitieron que Alexia se marchara tranquilamente de allí, ante la atónita mirada de Arreyes y Deraka, que no podían dar crédito a sus ojos. Smoker inmovilizó a los tres piratas con esposas y una red, y le dijo a su compañera:
- ¿Qué opinas de ella, Tashigi?
- No lo sé. –respondió ella de forma pensativa- Hubiera jurado que estaba con ellos, pero...
- Nunca he visto a ningún espadachín dispuesto a desprenderse de su espada. –interrumpió Smoker- Es eso, ¿no?
- Sí. –afirmó Tashigi observando cómo Alexia desaparecía por una de las calles del mercado.
P.D: gracias de nuevo a todos :oops:
Última edición por kid el Mar Jul 04, 2006 12:37 am, editado 1 vez en total.
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Reyes
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Mensaje por Reyes »

Oooohhhh!! Muy bueno el capitulo lleno de acción! Me encanta Robert luchando por el honor y por sus nakamas, este tio llegará lejos. En cuanto a la sorpresa final te lo has currado mucho, es algo que no me esperaba y esta muy bien, haber como arreglas esto sin que quede "precipitado" o "cutre" (yo confio en writer-san :ok: ) En cuanto a Alexia (mi tocaya) me desconcierta totalmente, es un personaje a lo Nico Robin y va a dar mucho juego. Por ultimo me voy a poner mu pesao pero hecho de menos un malo a lo Crocodile/Kuro/Arlong con combates individuales de cada tripulante, supongo que ya llegará porque esta historia tiene para mucho (no la dejes Kid que te matamos :lol: )
Saludos
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Cormano
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Mensaje por Cormano »

Fua tio!! es Smoker!!! es el primer gran cameo de la historia!!!!, jajajajaja como me moló, me gusto mucho la historia, y ni q decir q espero grandes cosas de Deraka, q quiero verla en accion como dios manda!!! y tb espero grandes cosas de Alexia como personaje, a ver su evolucion de prsonalidad etc....

Pero bueno chicos, este post, es para comunicaros unas cuantas cosas.
La primera, es q he hablado con writer-san, y yo voy a ser su dibujante oficial de la historia, (como alguien q vaticino esto por ahí atrás, cuando lo dijo yo ya estaba subdo en el carro del proyecto...), ilustraré con bocetos las historias de este grupo, empezando por presentar a los personajes, aunq como podeis ver aun voy algo retrasado, a ver si puedo cogerle el ritmillo a Kid, pero es lo q tiene el haber acabado los exámenes el sabado a la mañana.

La segunda cosa, es q no iba a hacer semejane anuncio sin poner, pues una muestra de lo q viene, así q aquí os presento a un primer boceto de Robert.
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Como podreis observar, o está bien hecho, tengo q redibujar la cara, por eso os presentaré un poco mas adelante una segunda versión, ya mucho mejor dibujada (por lo menos a lo q el rostro se refiere). Espero no tardar mucho con el de Arreyes, y creo q Deraka tardare poco ya q tengo unas buenas ideas para ella, así q sin más q comentar, me despido, esperando seguir añadiendo más cosas.
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zatch
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Mensaje por zatch »

no voy a escribir mucho pero ha sido el mejor capítulos de todos y el continuará mas impaciente¿por qué esa reacción de alexia?
igual que has echo con smoker podrias hacer algo con los de sombrero de paja divisando su barco de otra ruta o algo, creo que no quedaría mal
espero que saques el capítulo hoy
:wave:
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kid
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Mensaje por kid »

Ea!!, ¡aquí está el capítulo 13! De nuevo gracias a todos, pero por mucho que insistáis en algunas cosas voy a hacer lo que me dé la gana :twisted: ( :lol: ). Bueno, fuera tonterías; ¡espero que os guste :ok: !
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CAPÍTULO 13: MI APUESTA

Robert abrió los ojos con pesadez, notando un intenso dolor de cabeza y encontrándose dentro de una oscura celda, tumbado en un banco.
- ¿Ya te has despertado? –le preguntó Arreyes, que estaba a su lado junto con Deraka, sentada en otro banco. Los dos estaban vestidos con un mono de color blanco y rayas negras.
- ¿Qué ha pasado? –preguntó Robert, todavía confuso.
- Nos capturó la marina. –explicó Arreyes.
- ¡¿Qué?! –exclamó Robert levantándose de un salto- ¡¿Dónde estamos?!, ¡¿y dónde está ese tío; el mafioso?!
- Estamos en el cuartel de la isla, y aquél tío se escapó. –dijo Arreyes con cinismo. Deraka tenía una pierna sobre el banco, con la cabeza apoyada sobre la rodilla y un expresión muy apagada.
- ¡Eh, tú! –le gritó un soldado que se encargaba de vigilar las celdas- ¡Ponte esa ropa! –le señaló un mono que había en el suelo frente a la entrada. Cuando Robert fue hacia allí para cogerlo, se dio cuenta de que los barrotes estaban hechos de un material grisáceo; probablemente kairouseki, tal y como confirmó al tocarlo y sentirse más débil.
- ¡Eso quiere decir...! –exclamó de repente, volviéndose hacia sus compañeros-¡Que Deraka se ha cambiado aquí en medio!
- Sí. –dijo Arreyes haciendo el símbolo de la victoria.
- ¡¿A qué viene esa postura satisfecha?! –protestó Deraka levantándose.
- ¡Y yo me lo he perdido! –gritó Robert echándose a llorar. Se quitó la camisa para empezar a vestirse, revelando un pecho lleno de marcas de cortes y profundas cicatrices. Arreyes y Deraka se lo quedaron mirando con curiosidad y sorpresa. Robert se dio cuenta de ello y le preguntó a Deraka, guiñándole el ojo:-¿Qué pasa? Soy atractivo, ¿eh?
- No es por eso. –dijo ella- ¿Cómo te hiciste esas heridas?
- Bueno, la vida de un pirata está llena de peleas. –respondió él con tranquilidad. A Deraka la respuesta pareció convencerle, pero Arreyes pudo reconocer que aquellas eran marcas de tortura. De todos modos no quiso decir nada.
- Por cierto, ¿dónde está Alexia? –preguntó Robert.
- Se ha marchado. –respondió Arreyes con sarcasmo-¡Se fue y nos dejó tirados!; ¡¿qué opinas ahora de ella?!
- ¡¿Cómo?! –exclamó Robert- Qué extraño... nunca lo hubiera dicho...
- ¡Ya te advertí que no me fiaba de ella y no me hiciste caso!; ¡pues ya lo has visto!
- De todos modos ahora ya no se puede hacer nada. Sólo podemos esperar a ver qué pasa.
- ¡¿Cómo puedes estar tan tranquilo?!–gritó Arreyes perdiendo los nervios- ¡Además, nunca en mi vida me habían atrapado, y desde que te conozco ya van dos veces!
- Ponerme nervioso no hará que salgamos de aquí... –dijo Robert con calma.
- Bueno, mirándolo de esa manera... –gruñó Arreyes.

En ese mismo instante el capitán Smoker se encontraba en una habitación exageradamente grande, sentado en un cómodo sillón de piel frente a la mesa del capitán Rid; el jefe del cuartel de la Isla Estrella del Norte. El capitán Rid era un capitán especial, ya que no era humano, si no que pertenecía a la raza de los gigantes, por lo que todo el despacho era de tamaño gigante, así como los pasillos y otras habitaciones. Vestido con su uniforme blanco hecho a medida, y con su abundante melena negra, así como su barba y su expresión divertida; daba una imagen bastante extravagante.
- Gracias por capturar a esos tres, Smoker. –dijo el capitán Rid con su profunda voz- Fue una suerte que estuvieras cerca del puerto.
- No vine a esta isla para ayudarte en tus problemas. –respondió Smoker algo malhumorado- Si hicieras mejor tu trabajo no pasarían estas cosas.
- Eres demasiado serio, Smoker. –rió Rid- ¿Y bien?; ¿qué haces aquí?
- Sólo estoy de paso. Enseguida nos marcharemos.
- ¿En qué andas metido?
- Estoy buscando a una banda de piratas. La del Sombrero de Paja, ¿lo conoces?
- Ah, sí... he visto su cartel de búsqueda. Antes de marcharte, ¿no te gustaría responder a uno de mis acertijos?
- Lo siento, pero no me gustan esas tonterías. –respondió Smoker levantándose del sillón-Ya nos veremos.
- ¡Eres demasiado serio, Smoker! –rió Rid nuevamente, despidiéndose de él.

Era de noche, y Alexia Rahl se hallaba en el interior de un pequeño almacén abandonado, sentada junto a una hoguera improvisada hecha con periódicos viejos. Podría haber pasado la noche en algún hotel o posada, pero ya estaba acostumbrada a dormir en aquél tipo de sitios. Incluso podría decirse que se sentía más cómoda allí. Tenía una expresión apagada y pensativa, y miraba las llamas de la hoguera de forma distante. No podía quitarse de la cabeza todo lo que había pasado ese día; pero sobre todo, las palabras de Robert durante la lucha y la expresión de Arreyes y Deraka cuando ella se marchó. Aquello era lo único que podía hacer en una situación como esa: ella sola no hubiera podido con todos los marines y no hubiera podido salvarlos. Si se hubiera enfrentado a ellos habría acabado de la misma forma, así que no debía sentirse culpable por haber abandonado a un grupo de piratas a los que hacía tan sólo cuatro días que conocía. Lo sentía por ellos, pero ser pirata conllevaba unos riesgos, y no quería ser capturada de forma inútil. Había hecho lo más sensato y no debía sentirse mal por ello.
- ¿Por qué lo hiciste? –se dijo a sí misma, cerrando los ojos. Aunque no quería, se sentía culpable por haberlos abandonado, y no podía dejar de darle vueltas. Sabía que era lo único que podía haber hecho, y que enfrentarse sola a los marines hubiera sido una estupidez. Pero entonces, ¿por qué se sentía tan mal? Alexia desenvainó su espada y observó su fina y brillante hoja, en cuya base había grabada la imagen de un lobo en pose de caza. Imágenes de su vida pasada comenzaron a fluir por su mente...

Alexia nació en Zaefilia, una bella ciudad del North Blue cuyas calles siempre estaban cubiertas de nieve. Vivía únicamente con su madre, puesto que su padre se había marchado de casa tiempo atrás sin llegar a conocerla; y era un secreto a voces que lo había hecho para embarcarse en una tripulación pirata. Por culpa de eso, su madre tenía que esforzarse mucho trabajando como costurera para mantenerlas a ambas y su familia tenía bastante mala fama en la ciudad. Pero eso a ella no le importaba, puesto que era feliz con su madre y le quería mucho. A pesar de todo, Alexia sentía curiosidad por su padre; por cómo era y qué estaría haciendo; así que un día, cuando tenía diez años, se lo preguntó a su madre a pesar de que ella rehusaba hablar del tema:
- Tu padre ahora es un pirata, ya lo sabes. –contestó ella con algo de resentimiento- No tendría que importarte qué está haciendo un hombre que se marchó y nos abandonó a ambas.
- Ya lo sé, -respondió Alexia tímidamente- pero al fin y al cabo sigue siendo mi padre, y me gustaría conocerle.
- ¡Ese hombre ya no es tu padre, ¿lo has entendido?! –gritó su madre enfadada. Alexia dejó el tema. Era una chica muy introvertida y reservada, y a penas tenía amigos. En realidad, ella no consideraba a nadie como amigo suyo, si no que simplemente era gente que le gustaba o no. Su madre era de la misma forma, aunque ella tenía un carácter dulce y alegre, excepto cuando alguien mencionaba algo sobre su padre o sobre los piratas. Alexia había crecido sin salir de aquella ciudad y sin conocer a mucha gente, y siempre se había preguntado qué habría más allá de sus calles blancas y sus sobrios habitantes. En el fondo, siempre deseó conocer a su padre y viajar junto a él, aunque sólo fuese por un tiempo; pero no sabía bien de dónde surgía aquél deseo.

Un día, al cabo de poco, su madre regresó a casa con una nerviosa expresión, y cuando Alexia le preguntó por lo que le ocurría ella le contestó que no pasaba nada. Alexia volvió a insistir, porque con sólo mirarla a la cara ya se veía que algo había sucedido, pero su madre se enfadó con ella y le dijo que no siguiera preguntándole. Como hacía siempre, Alexia dejó el tema y permaneció en silencio. Al cabo de un rato su madre pareció calmarse y se sentó junto a ella, que estaba haciendo los deberes para la escuela.
- Perdona por haberte gritado antes. –le dijo- Es que no quería preocuparte con estas cosas, aunque tú ya eres mayor, ¿verdad? –dijo acariciándole el pelo.
- Sí. –respondió Alexia sonriendo- ¡Puedes contarme lo que sea! –su madre sonrió y dijo:
- Está bien. Es sobre los lobos que rondan por las afueras de la ciudad; los que viven en las montañas de al lado. Resulta que esta noche atacaron a un campesino y lo mataron.
- Oí algo en la plaza... –dijo Alexia con algo de miedo.
- Por eso no quería decírtelo, pero quería advertirte para que no te alejaras de la ciudad. Mañana organizarán un grupo de cazadores para buscar a los lobos y matarlos, pero igualmente no quiero que te arriesgues. ¿Me lo prometes?
- ¡Claro! –respondió ella abrazándose a su madre.

Al día siguiente, mientras regresaba de la escuela, se fijó por casualidad en un periódico local del día anterior que había tirado en el suelo. Sintió curiosidad y lo recogió para leerlo, puesto que quería aprender a escribir bien para sacar mejores notas en la escuela. Después de ojear unas cuantas páginas, hubo una noticia que le llamó poderosamente la atención: “Los Piratas del Garfio Mortal murieron en combate contra la Marina. Adam Rahl era uno de ellos”. Aquella noticia le chocó muchísimo, puesto que Adam Rahl era el nombre de su padre, y en el propio diario lo confirmaba. Explicaba que habían muerto al toparse con un Almirante de la Marina e intentar hacerle frente, y remarcaba el hecho de que su padre había muerto después de abandonarlas a ambas. Estaba claro que los nervios de su madre la noche anterior eran por ese motivo y no por lo que le había explicado, pero ¿por qué no se lo había dicho? Alexia nunca había conocido a su padre, por lo que no se sintió triste por su muerte, aunque notó cierto sentimiento de pérdida dentro de ella que no supo cómo definir. Se dio prisa para volver a su casa para hablar con su madre y preguntarle por qué no se lo había querido decir, pero cuando llegó allí se encontró con un cúmulo de gente frente a su puerta. Parecían tener caras nerviosas y hablaban entre ellos con preocupación.
- ¡¿Qué pasa?! –preguntó Alexia echando a correr hacia allí. La gente se volvió hacia ella.
- Es la hija...
- Pobrecita...
- Es muy joven... –comenzó a murmurar la gente.
- ¡¿Qué pasa?! –volvió a preguntar Alexia, derramando un par de lágrimas; sintiendo que había ocurrido algo terrible. Un hombre se agachó para ponerse a su altura, cogiéndola de los hombros:
- Tu madre fue atacada por una manada de lobos salvajes.
- ¡¿Qué le ha pasado?! –gritó Alexia sin querer aceptar lo que se imaginaba.
- Lo siento mucho...

Después de la muerte de su madre, Alexia fue acogida en el orfanato de la ciudad, en el que pasó un año aunque no soportara estar allí: odiaba la frialdad con la que le trataban los cuidadores y los otros niños, y sobre todo que hablasen de ella como “la hija del pirata”. Ella quería vivir en su casa; estaba segura de que podría espabilarse sola, ¿por qué no podía hacerlo? Tras darle muchas vueltas, logró escaparse del orfanato y corrió hacia su casa, quedándose sin aliento en cuanto llegó: surgían luces a través de la ventana, y parecía haber gente dentro. Otras personas vivían ahora en su casa. Alexia se marchó de allí sin saber qué hacer, puesto que no tenía adónde ir, y por nada del mundo quería regresar al orfanato. Vivió en las calles de la ciudad durante algún tiempo, soportando el terrible frío durante la noche y subsistiendo a base de robos, aunque fue descubierta y reprendida más de una vez. Finalmente, se cansó de la situación y de aquella desalmada ciudad y decidió marcharse lejos de allí. No sabía adónde ir, pero quería marcharse, fuese donde fuese. Se adentró en los nevados bosques de las montañas y se abrió paso como pudo caminando sobre la espesa nieve. En ese momento, varias oscuras figuras surgieron de entre los árboles: lobos. Una manada compuesta por cinco lobos de mirada feroz y sedienta, que ladraban y gruñían con ansiedad, acercándose hacia ella lentamente con la cabeza gacha y las patas flexionadas. Alexia pensó en escapar, pero se dio cuenta de que le sería imposible. Un lobo que era más grande que el resto y parecía ser el líder de la manada, dio un escalofriante aullido que le heló la sangre y se abalanzó sobre ella. Alexia gritó, cubriéndose los ojos y echándose al suelo; pero nada ocurrió. Abrió los ojos lentamente y vio que los lobos se habían detenido y estaban encogidos, gruñéndole a algo que había tras ella. Seguidamente se dieron la vuelta y huyeron de allí a toda velocidad. Alexia se giró asustada, preguntándose qué podría haberlos asustado, y encontrándose con que uno de ellos yacía muerto en el suelo con una gran mancha de sangre en el torso. Frente a él se erguía la poderosa figura de un hombre vestido con ropa de abrigo de colores oscuros y mirada fría y severa. Tenía el pelo gris y una fina y bien recortada barba canosa, y sus ojos eran de color azul pálido, casi gris. Parecía ser bastante mayor, y sostenía una afilada espada que enseguida guardó en su funda. Sin decir ni una palabra, se marchó de allí andando con tranquilidad. Alexia se quedó donde estaba por unos segundos, pero enseguida reaccionó y echó a correr detrás de él, gritándole:
- ¡Espere un momento, señor! –él se detuvo, mirándola con indiferencia- ¡Gracias por salvarme!
- No deberías aventurarte por estos parajes tú sola, niña. –le contestó él con seriedad-Deberías volver a casa con tus padres.
- Yo no tengo casa... –contestó ella con tristeza- Ni tampoco padres... –el hombre descolgó una bolsa de viaje que llevaba a la espalda y la dejó en el suelo, rebuscando algo en su interior. Sacó un machete y se lo dio a Alexia, diciéndole:-Toma. Con esto podrás defenderte. Si vuelves a tener problemas utilízalo. –a continuación volvió a marcharse como si nada.
- ¡Espere! –gritó Alexia con voz suplicante-¡No puede dejarme aquí sola!
- Ese no es mi problema. –dijo él, ignorándola. Alexia se guardó el machete en el abrigo y echó a correr tras él.

Durante todo el día, el hombre siguió caminando sin dirigirle la palabra, ignorándola por completo. Ella tampoco le habló, pero como no tenía ningún otro sitio adonde ir, continuó yendo tras él. Durante la noche, el hombre encendió una hoguera y se echó a dormir dentro de un saco de piel.
- ¿No tiene ninguno para mí? –le preguntó Alexia.
- No. Yo no te he pedido que vengas conmigo. Si tienes frío busca una cueva donde pasar la noche. –Alexia se quedó en silencio y se marchó de allí sin decir nada más, caminando por entre la negrura de la noche, de nuevo sin rumbo fijo. No sabía por qué todavía seguía con vida, ni tampoco qué se suponía que debía hacer. Estaba enfadada con aquél hombre, porque si pensaba abandonarla a su suerte hubiera sido mejor dejar que los lobos la devoraran. Se detuvo en seco al ver dos ojos brillantes frente a ella, en medio de la noche, observándola fijamente. Era el lobo grande; el líder de la manada. Alexia sacó el machete en un acto reflejo, temblando de arriba a abajo ante aquella bestia salvaje sedienta de sangre, pero recordando cómo su madre había muerto presa de aquellos animales, y sintiendo un fuerte odio repentino hacia ellos. El lobo volvió a adoptar una postura de caza pero luego pareció dudar por unos instantes. Se dio la vuelta, desapareciendo en medio de la noche.-Ni siquiera sabes cómo coger el machete. –dijo el anciano apareciendo de entre los árboles.- Soy Nawaki Ishida; maestro espadachín. Si quieres enfrentarte a ese lobo hazlo cuando sepas lo que haces. Yo te enseñaré.-dijo, entregándole una pequeña espada.

Alexia pasó los meses siguientes aprendiendo a manejar la espada mediante las enseñanzas de Ishida; que tal y como se esperaba era muy severo y duro con ella. A penas hablaban entre ellos, y lo único que hacían era practicar y practicar durante todo el día en aquellas montañas nevadas. Poco a poco Alexia fue aprendiendo a manejar la espada con soltura, y un día, cuando ya tenía los doce, decidió que ya estaba lista para acabar con aquellos malditos animales. Aprovechó para marcharse cuando su maestro estaba dormido y se dirigió hacia la zona de las montañas en la que vivían los lobos. Al cabo de varias horas buscando se encontró con el líder de la manada, y sin pensarlo dos veces corrió hacia él para atravesarlo con su espada. El animal estaba bebiendo en un riachuelo y fue sorprendido ante su ataque fortuito, no pudiendo hacer nada para evitar que Alexia le clavara la espada cerca de las costillas. Cuando el animal aulló de dolor y se apartó de un salto, Alexia sintió todavía más odio hacia él. Él había matado a su madre y había intentado matarla a ella, y por eso deseaba matarlo a él y a toda su manada. Odiaba profundamente a todos los lobos, y quería matarlos con sus propias manos. El animal echó a correr para escapar de ella, pero a pesar de que era muy rápido, la herida le hacía ir lo suficientemente despacio como para que Alexia pudiera seguirle el paso sin problemas. El lobo fue hasta una cueva, y nada más acercarse se puso a ladrar nerviosamente, parándose allí y cayendo al suelo sin fuerzas, totalmente abatido. Alexia se acercó a él dispuesta a darle el golpe de gracia y a acabar con todos los otros lobos que hubiese en la cueva. Levantó su espada, mirándole con desprecio, ignorando la mirada suplicante del animal; pero se detuvo al ver que algo más surgía de la cueva: otro lobo algo más pequeño y de pelaje claro, rodeado de varios cachorros que ladraban con miedo y nerviosismo. El lobo de la cueva ladró a Alexia sin atreverse a salir; sin darse cuenta de que uno de los cachorros había echado a correr hacia el lobo herido. Cuando lo vio, el lobo de la cueva corrió hacia él para detenerle, pero no llegó a tiempo de impedir que el cachorro llegara hasta su padre y empezara a lamerlo entre gruñidos de sollozo. Cuando Nawaki encontró a Alexia, de vuelta de la cueva, vio cómo lloraba con tristeza.
- ¡No he podido hacerlo! –gritó ella con desconsuelo-¡No he podido matarlos! –Nawaki esbozó una pequeña sonrisa y le dijo:
- El lobo no es alguien que actúe por venganza o por maldad; es sólo un animal que caza para sobrevivir. Acabas de aprender la primera lección, y la más importante: la espada no es un instrumento para hacer daño, si no para proteger aquello que te importa. –Alexia miró fijamente a su maestro, que le ofreció un fino y bello espadín con un lobo grabado en la hoja:-La he forjado para ti. Hay sólo tres espadas como esta en todo el mundo, contando la tuya. Se llama “El Colmillo de Lobo”.

A partir de ese día, la relación entre ambos cambió. A pesar de que seguían casi sin hablarse, había algo distinto entre ellos; algo que no sabían explicar, y que Alexia no sentía desde que su madre estaba viva. Nawaki era un maestro duro y severo, pero se preocupaba por su discípula y poco a poco fue sintiéndose más a gusto con su presencia. Ambos terminaron por sentir un sincero y fuerte cariño por el otro, por muy extraño que les resultara viendo su relación. ¿Cómo podían dos personas que a penas se hablaban quererse tanto? Ninguno de los dos sabía cómo responder a ello. Cuando Alexia cumplió los dieciséis años, su maestro enfermó y fue debilitándose día a día. Una noche en la que él a penas había abierto los ojos y se encontraba muy mal, la llamó para hablar:
- Alexia, ven aquí, por favor. –ella se sentó a su lado, observando su debilitado y viejo rostro; sabiendo que le quedaba muy poco tiempo de vida.-Quiero decirte algo antes de morir. Ya me ha llegado la hora... –Alexia siguió en silencio, sintiendo una gran tristeza- Gracias por todo lo que has hecho por mí.
- ¿Qué? Fue usted quien me acogió, y también quien me enseñó todo lo que sé. Soy yo la que le está agradecida.- Nawaki rió en voz baja, con una mueca de dolor:
- Te equivocas.... Tú me diste un motivo para seguir cuando ya no tenía ninguno. Las personas, cuando resultan heridas por los percances de la vida... acaban por cerrarse dentro de sí mismas y perder la confianza en los demás. Es muy difícil volverse a arriesgar con alguien después de haber sufrido tanto, pero... –Nawaki fue interrumpido por una incipiente tos. Cuando logró detenerla, siguió:- ¡Me alegro mucho de haber apostado por ti! Si no hubiera sido por ti, mi vida se habría acabado hace tiempo... Gracias, Alexia, por hacer sonreír de nuevo a este estúpido viejo...
- ¡Maestro...! –gritó Alexia abrazándole con los ojos cubiertos de lágrimas. Ella sentía lo mismo por él, y se sentía muy triste por tener que perderle. Aquella misma noche él murió, y Alexia emprendió su viaje en solitario para mejorar en su manejo de la espada. Aunque nunca pudo olvidar aquél deseo de hacerse pirata y notar qué se sentiría... y seguía sin saber por qué.

Volviendo de aquellos recuerdos dentro de aquél oscuro almacén, Alexia volvió a recordar las palabras de Robert cuando luchaba contra Silver y cómo defendió a su tripulación. No podía quitárselas de la cabeza...

La mañana siguiente a la captura de Robert, Deraka y Arreyes, los marines del cuartel de la Isla Estrella del Norte se encontraban en el puerto para escoltarlos hasta la base principal de la zona; con el traslado supervisado por el capitán Rid. Los prisioneros se dirigieron hacia el barco de la marina con resignación, pero justo cuando estaban cerca de la pasarela, Deraka exclamó:
- ¡Alexi-chan! –todos miraron hacia allí, viendo cómo Alexia avanzaba hacia ellos con paso firme y la mano sujetando la funda de la espada.-¡Sabía que no ibas a abandonarnos! –Alexia sonrió pensando que aquello era una estupidez, y que ella sola sería incapaz de liberarlos. Pero por algún motivo no quería abandonarles: le habían entrado ganas de apostar por ellos.
P.D: Cormano, a ver cuándo hay más dibujillos :wink: .

P.D2: Deraka, a ver si puedes pasarme aquello pronto. (Concretamente ya :lol: )
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Mensaje por T.T.C. »

Madre mía, kid, cada día te superas!!

Por primera vez escribo aquí y solo puedo decir cosas buenas. En serio, kid, tienes una buena técnica narrativa y haces un gran y correcto uso del vocabulario. Probblemante (y de hecho) no estarías al nivel de unprofesional pero si sigues así no me extrañaría nada ver un libro tuyo por ahí!! :lol: :lol:

Has sabido conservar el carácter de Smoker en su cameo y no te has inventado nada especial sobre él que difiera en su historia "odesca" , lo cual te honra

En definitiva: te sales!!

Ta lué! :wave:
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Reyes
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Mensaje por Reyes »

Oooohhhh, otro gran episodio :aplausos: cada vez te superas! Me a gustado el flasback de Alexia, creo que es el mejor hasta ahora, me a encantado la moraleja final de "apostar" por ellos. En cuanto a la historia creo que ahora tocan las hostias, por fin se va a ver el verdadero poder de la banda teniendo que escapar de una base de la marina(¿vendrán nuevas recompensas?).

P.D no iba yo mal encaminado cuando dije que Cormano podia hacer unos dibujos para la historia :ok: ¿Podias hacer uno para la portada del "libro" en formato Word?

P.D ¿No creeis que hay que ponerle nombre a la historia? :roll:
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Mensaje por Drake »

Si,Arreyes ya lo dije hace un monton pero a nadie se le ocurre nada :-(,yo creo que algo asi como OP:El vije del dragon o algo parecido (menos freak)plantead nombres y despues que Kid haga una encuesta,el que guste mas a la gente,se elige
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Mensaje por Cormano »

Naaaah el nombre solo lo puede poner el padre o es q no os dais cuenta??? en su caso el es el padre, la madre, el cuñao..... etc.. nosotros hacemos de amigotes q opinan XDDDD.

@Kid: no seas impacieeente q ahi te van cosiiiiitas.

Por cierto, el capi 13 está muy bien pero es extraño pq al situarse en una isla de nieve te da la sensación de estar leyendo otra historia, (a ver como se las apaña ahora nuestra querida amiga Alexia).

@Arreyes: A mi me da q tu sabias más de lo q nos hacías creer jejejeje, cuando lo mencionaste creo q ya había hablado con Writer-Sama sobre mi idea, y la estaba llevando a cabo y cuando lei tu comentario dije, "ahi va!!, q casualidad!!!, o una de dos, o sabe ya algo, o me lo dice con segundas para q me ponga a ello XDDDD". Por cierto, para la portada, me imagino q tendría q dibujar un paisaje no?, o q ideas teneis?, bueno, por mi parte, tengo q decir q los paisajes no se me dan muy bien, pero no os preocupeis, q mi novia si q es toda una artista y me echará una mano si quereis un paisaje.

Bueno, no os preocupeis q pronto tendreis nuevos aportes míos, espero q sean de vuestro gusto, y espero ir cogiendole la mano al estilo de los personajes (por lo de pronto a Robert tengo q finalizarlo bien)
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kid
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Mensaje por kid »

Bueno, ya estoy de vuelta (me pregunto cómo algo "para una semana" se puede arreglar en un día; y me han dicho que puedo volver a tener problemas :roll: ). Pero nada, que de momento todo vuelve a funcionar. ¡Menos mal :lol: !

P.D: gracias de nuevo a todos :wink:
P.D2: Arreyes no tenía ni idea de lo de los dibujos, pero se ve que es un visionario :lol:
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Mensaje por kid »

¡Hola a todos! Siento mucho haber tardado tanto en escribir este capítulo, pero he tenido bastantes distracciones (fallos de Internet, visitas a Port Aventura, y otras cosas que no vienen al caso) y hasta hoy no he podido ponerlo. Intentaré recuperar el ritmo, pero ya veremos. ¡Espero que os guste :ok: !
Spoiler: Mostrar
CAPÍTULO 14: BANDA PIRATA

Alexia se detuvo frente al grupo de marines que se ocupaba de trasladar a los prisioneros captando su atención, y en especial la del Capitán Rid, que inmediatamente se percató de la decidida mirada de la chica y de la espada que llevaba enfundada en el cinturón. Aún sin saber de quién se trataba, el capitán pensó que tal vez debería usar su gigantesco sable de un momento a otro. Reconocía perfectamente la mirada de Alexia: una mirada llena de decisión y firmeza, que hacía notar que no se detendría ante nada para lograr su objetivo.
- ¿Qué quieres, jovencita? – preguntó el capitán con su profunda voz, en un tono serio. Sin tan siquiera responder, Alexia echó a correr con una sorprendente velocidad, directa hacia los marines; desenvainando su espada para atacar. Antes de que nadie pudiera reaccionar, ya había cortado el pecho del marine más cercano, que dio un grito de dolor y se desplomó sobre el suelo, soltando un chorro de sangre.-¡Detenedla! –ordenó el capitán. Alexia golpeó en la cara a un marine con el pomo de la espada, y a continuación partió por la mitad los rifles de otros dos que estaban a punto de dispararle. La gente que había cerca echó a correr asustada para alejarse del combate.
- ¡Cuidado, Alexi-chan! –gritó Deraka para advertirla del repentino ataque del capitán, que había desenvainado su enorme sable de oscuro metal y se dispuso a atacarle. Alexia se volvió hacia él y esquivó la pesada hoja con un ágil salto, corriendo hacia él a continuación. El capitán alzó su sable y lo movió hacia ella para detener su carga, pero Alexia frenó en seco para evitarlo, deteniéndose por un momento antes de volver a atacar.
- ¿Eres compañera de estos piratas? –le preguntó el capitán.
- Sí. –respondió Alexia con firmeza, manteniendo la mirada en los ojos del capitán, que la observaban con sorpresa y algo de admiración. Seguidamente, el rostro del Capitán Rid se tornó en una divertida mueca, y dijo riendo:
- ¡Veo que tienes mucho valor, jovencita!; ¡me gusta eso en una persona, aunque sea un pirata! –los marines que la estaban apuntando bajaron los rifles con una expresión disconforme, sabiendo lo que aquellas palabras significaban.-¡Te propongo un juego! –Alexia frunció el ceño con extrañeza, sin comprender qué se proponía aquél gigante, que en esos momentos metió una mano en el bolsillo de la chaqueta, sacando una pequeña llave de metal.-¡Te propondré un acertijo, y si lo resuelves te daré la llave de sus esposas!, ¿qué te parece?
- ¿Cómo? –preguntó una desconfiada Alexia con incredulidad.
- ¡Pero capitán...! –protestó uno de los marines.-¡No puede hacer eso!
- ¡Por supuesto que puedo hacerlo! –protestó Rid con molestia-Es lo mismo que si lucháramos, sólo que sin derramamiento de sangre. Además, que le dé la llave no quiere decir que le vaya a dejar escapar.
- Seguro que es una trampa... –comentó Arreyes con desconfianza. Robert y Deraka permanecieron en silencio.
- ¿Cómo sé que no es un truco para atraparme? –preguntó Alexia sin bajar la guardia. El capitán Rid dejó caer su espada y se sentó en el suelo con las piernas cruzadas, diciendo:
- Si quieres rescatar a tus amigos te verás obligada a atacar a mis hombres con todas tus fuerzas, pero en cambio, si te doy la llave sólo tendrás que abrir sus esposas e intentar huir. –sonrió-¡Aunque no lo creas no me gusta la violencia!
- ¿Y qué ganas tú con esto? –preguntó Alexia sin acabar de creérselo.
- ¡Si vas a abrir las esposas de tus compañeros tus acciones serán más predecibles y será más fácil detenerte!
- Entiendo... –dijo Alexia sonriendo y envainando su espada- Acepto tu propuesta.
- ¡Perfecto! –rió el capitán, provocando el inconformismo de sus hombres-¡Pero te advierto de que soy un experto en este tipo de cosas!
- Yo ya estoy preparada... ¿y tú? –dijo Alexia echándole una fugaz mirada a su grupo, que instantáneamente supieron qué significaba. Deraka se movió disimuladamente hasta colocarse cerca de Arreyes.
- ¡Por supuesto que lo estoy! –rió el capitán.-Ahí va: todo el mundo tiene alguno, pero muy pocos lo llegan a ver. Son muy difíciles de alcanzar aunque no se muevan; y sólo aparecen cuando no se está. ¿Qué son? –Alexia frunció el ceño con expresión pensativa, llevándose una mano a la barbilla. Lo pensó durante unos minutos ante la atenta y divertida mirada del capitán, que esperaba su respuesta con impaciencia. Al capitán Rid le encantaba los acertijos, y siempre que tenía una oportunidad le gustaba proponer adivinanzas de todo tipo a cualquiera que estuviese dispuesto a resolverlas. Alexia miró de reojo a sus compañeros, que asintieron disimuladamente con la cabeza, y dijo:
- Son los sueños. Todo el mundo tiene alguno, que por lo general siempre es el mismo. Muy pocos llegan a verlos realizados y sólo aparecen mientras se duerme.
- ¡Estupendo! –exclamó el capitán riendo con alegría- ¡Veo que tú también entiendes de esto!; ¡eres una chica muy inteligente! Tal y como te prometí, te entrego la llave. –dijo, lanzándosela. Alexia la cogió al vuelo al mismo tiempo que Arreyes hizo toda la fuerza que pudo, hasta el punto de que su cara se puso totalmente roja; pero logrando romper la cadena de las esposas ante la sorpresa de los marines. Alexia le lanzó la llave con rapidez mientras volvía a desenvainar su espada, a la vez que el capitán recogía la suya y se ponía en pie. Arreyes atrapó las llaves y se volvió para abrirle las esposas a Robert, pero los marines les apuntaron con sus rifles y les dispararon sin dudar. Deraka se interpuso entre la lluvia de disparos dirigida a sus compañeros, deteniendo las balas con su cuerpo, que sorprendentemente las hizo rebotar y no sufrió ningún daño gracias a que estaba tocando la esposa de su muñeca izquierda con la mano derecha, y por lo tanto había adquirido la dureza del metal.
- ¡¿Qué ha sido eso?! –exclamaron los marines con sorpresa.
- ¡Dejad de sorprenderos y atrapadles! –gritó el capitán atacando a Alexia con su enorme espadón. Los marines asintieron y se dispusieron a reducir a los piratas, pero fueron sorprendidos por Robert, que había sido liberado de las esposas y saltó por encima de Arreyes y Deraka, cayendo frente a ellos y gritando:
- ¡Grand Shock! –cuando golpeó el suelo con ambos puños, una fuerte onda de choque se abalanzó contra ellos, haciéndoles salir volando por los aires. Alexia, ante el ataque del capitán, llevó su espada hacia atrás, pasándola por encima del hombro izquierdo y sujetándola con ambas manos. Esperó a tener el sable casi encima, y entonces lo golpeó en la punta con una gran precisión, logrando desviar el ataque del gigante, que exclamó:
- ¡¿Cómo?! –Alexia aprovechó el momento de distracción para atacar a su oponente con gran rapidez, golpeándole en la base del sable y haciendo que volara de las manos como si fuera un pequeño espadín; y dejándole con la boca abierta.
- ¡Vamos, Alexi-chan! –gritó Deraka, también liberada de las esposas y echando a correr junto a Arreyes y Robert, que cargaban con las bolsas en las que guardaban sus cosas, además de lo que habían comprado en el mercado. Alexia les siguió por el paseo del puerto, logrando alcanzarles en poco tiempo.
- ¡Ahora el problema que tenemos es huir de ellos por mar! –gritó Robert.
- ¡De eso no te preocupes! –le dijo Alexia. Por su parte, el Capitán Rid no tardó en subir a su barco junto con sus hombres para iniciar la persecución por mar, mientras que otro grupo corría en la dirección hacia la que huyeron los piratas para intentar evitar que zarparan. Si hubieran sabido de antemano cuál era su barco les habría sido imposible escapar, pero como siempre escondían la bandera al llegar a una ciudad, todavía no lo habían encontrado. Cuando el capitán entró en la cabina del timón, de tamaño gigante, al igual que todo el barco; observó atónito que éste había sido cortado de un tajo, y que les sería imposible sacar el barco del puerto. Rid supo enseguida que la autora debía haber sido Alexia, y se echó a reír con resignación al darse cuenta que había sido más lista que ellos.

Arreyes dejó el catalejo en el suelo cuando la Isla Estrella del Norte sólo era un pequeño punto en el horizonte, y dijo con alivio:
- ¡Parece que no nos persiguen!
- ¡Menos mal...! –exclamó Robert sentándose en el suelo junto a él.
- ¡Muchas gracias, Alexi-chan! –exclamó Deraka con alegría, dándole besos en la cara; mientras que ella intentaba apartarla con molestia- ¡Sabía que no ibas a dejar que nos capturasen!
- Es verdad. –dijo Robert- Si no hubiera sido por ti nos habrían encerrado de por vida. Me alegro de que estuvieras con nosotros, aunque hay otras personas que no opinan lo mismo. –añadió con sarcasmo. Arreyes le echó una mirada disconforme, tras lo que gritó con seriedad:
- ¡Está bien! –se acercó a Alexia y le dijo:- Admito que antes desconfiaba de ti, pero ahora me arrepiento de haberlo hecho. Creo que he sido muy injusto contigo, y te pido perdón con total sinceridad. –aquella reacción tan madura por parte de Arreyes sorprendió bastante a Robert y Deraka, que no conocían esa faceta suya y sabían de su testarudez.
- Disculpas aceptadas. –dijo Alexia esbozando una pequeña sonrisa.
- Bueno, ahora que ya somos libres de nuevo me muero de ganas de quitarme este traje de presidiario. –dijo Robert rebuscando por entre las bolsas y sacando su ropa, que estaba desgarrada, llena de polvo y con olor a pescado. Arreyes se dispuso también a sacar su ropa, que se encontraba en un estado parecido; pero Deraka detuvo a ambos diciendo:
- ¡¿En serio pensáis poneros esa ropa hecha polvo?!
- Sí, ¿por? –preguntó Arreyes, que acostumbrado como estaba a la vida en la calle, a penas se fijaba en ese tipo de cosas.
- ¡Sois un desastre! –exclamó Deraka suspirando y llevándose las manos a las caderas.-Por suerte ya pensé en esto cuando estuvimos en el mercado y he comprado ropa para todos. –cogió la bolsa donde se encontraba todo lo que compró en el mercado y dijo:-Poneos esto. –tras entregarles la ropa a ambos, miró a Alexia y le dijo:-Vamos adentro a cambiarnos, Alexi-chan.

- Sí que tardan esas dos... –comentó Arreyes con molestia, después de haberse cambiado- Además, ¿por qué tengo que ponerme esto?
- Pues a mí esto me gusta. –dijo Robert sonriendo. Arreyes iba vestido con una camiseta de manga corta pintada con manchas verdosas, negras y marrones de distintas tonalidades, tal y como si fuese de camuflaje; y también unos pantalones pesqueros de color grisáceo claro que le llegaban un poco por encima de los tobillos. Alrededor del cuello llevaba dos placas militares de metal que Deraka le había dado con la ropa. Por su parte, Robert vestía unos pantalones de color negro y una camisa azul celeste de manga corta que llevaba abierta, dejando a la vista una camiseta de tiras blanca. En la parte de atrás de la camisa llevaba escrita la palabra “Freedom” en color rojo. –Me hace mucha ilusión que Deraka se haya molestado en comprarme esta ropa. –ambos callaron cuando la puerta a cubierta se abrió y apareció Alexia, vestida como siempre excepto porque ahora llevaba una camiseta blanca casi sin mangas y con el escote trenzado; llevando los cordones algo desabrochados.-Estás muy guapa, Alexia. –le dijo Robert guiñándole un ojo con una frívola sonrisa. Alexia se sonrojó un poco, intentando disimularlo.
- Es que tengo muy buen gusto con la ropa. –dijo Deraka apareciendo por la puerta y dejando a Robert y Arreyes con la boca abierta. Había sustituido su camisa blanca por una de color azul marino adornada con palmeras oscuras, que también llevaba anudada como la otra, dejando ver su ombligo y también un amplio escote. Llevaba un bonito sombrero de color marrón al estilo cowgirl adornando su cabeza, con sus preciadas gafas de sol encima de la visera delantera; pero el mayor cambio eran unos cortos y ajustados shorts de color blanco que dejaban a la vista sus piernas y le quedaban realmente ceñidos. El resto seguía igual, excepto las chanclas, que tenían un color más claro. Arreyes y Robert se sonrojaron por completo.
- Caramba... –titubeó Arreyes casi sin poder hablar.
- ¡¡Estás estupenda, Deraka!! –gritó Robert saltando hacia ella con cara de tonto-¡¡Déjame que te abrace!! –Deraka interceptó el salto de Robert dándole un puñetazo en la cara que despidió un sonido metálico; y él se desplomó sobre el suelo con pesadez.
- Sabía que harías algo de ese estilo, así que me he preparado. –dijo Deraka con orgullo, mostrando un clavo de acero que tenía en su mano derecha. Arreyes tragó saliva, ya que a él le habían entrado ganas de hacer lo mismo que Robert, pero viendo el panorama era mejor aguantarse. De todos modos dijo, suspirando:
- Qué vergüenza de capitán...
- La culpa es suya por ser tan sexy... –dijo Robert- Por cierto... –dijo levantándose y acercando una mano disimuladamente al trasero de la pelirroja, que le echó una mirada asesina que le hizo desistir en su empeño- ¿A qué viene esta ropa tan fresca?
- ¡Es verdad! –exclamó Deraka golpeando con un puño la palma de su otra mano- ¡Quería enseñaros algo! –se puso a rebuscar entre la bolsa del mercado.
- ¿El mapa que compraste? –inquirió Alexia.
- ¿Un mapa? –repitió Robert acercándose a curiosear, mirando por encima del hombro de Deraka.
- ¡Sí! –exclamó Deraka con alegría, sacando un viejo y arrugado pergamino y extendiéndolo sobre cubierta:-¡Un mapa del tesoro!
- ¡¿Cómo?! –exclamaron a la vez Robert y Arreyes, acercándose para mirar el dibujo de la isla prácticamente circular que había en el mapa. También había una serie de indicaciones que señalaban dónde se encontraba la isla situándola en la Grand Line. Ninguno de los dos reconoció el lugar.
- Lo compré en el mercado, y puedo aseguraros que es auténtico porque recuerdo haber visto esta isla en los mapas de mi abuelo. –explicó Deraka con ilusión.- Lo bueno es que no está lejos de aquí... a penas tenemos que detenernos en un par de islas antes de llegar: la Isla Tinaka y la Isla de Raxion. En ambas hay un clima tropical debido a una zona de calor que atraviesa la Grand Line y que cubre cientos de kilómetros en vertical; por eso he comprado esta ropa.
- ¡Genial, un tesoro! –rió Robert, mirando a Arreyes, que también rió de alegría.
- Pero si esta isla está tan cerca, ¿no hará ya tiempo que ha sido saqueada? –inquirió Alexia.
- Ese es el mayor problema. –dijo Deraka- La isla se encuentra 50 kilómetros al norte de la Grand Line... en el Calm Bent. Por eso todavía no ha sido saqueada.
- ¡¿El Calm Bent, dices?! –exclamó Arreyes sorprendido.
- Es muy difícil llegar a la isla, sobre todo teniendo que atravesar esa distancia, pero estoy segura de que hay un gran tesoro en ella y de que merecería la pena intentarlo. Pero la decisión corresponde al capitán. –dijo Deraka mirando a Robert. Él se cruzó de brazos con expresión pensativa y le preguntó con seriedad:
- ¿Crees que puedes llevarnos hasta esa isla? Tú eres la única que tiene nociones de navegación suficientes.
- Estoy segura de que puedo hacerlo. –contestó Deraka con decisión.
- ¡Muy bien! Entonces no hay más que hablar. ¿Estáis todos de acuerdo?
- ¡Por supuesto! –exclamó Arreyes sonriendo. Alexia asintió.
- Ahora me gustaría hablaros en serio. –dijo Robert- A partir de ahora los cuatro formamos una banda pirata, y así seremos considerados por la marina. Todos formamos parte del mismo grupo, sin importar el pasado y las intenciones de cada cual; pero... si alguien quiere que los demás sepamos algo, este es el momento de decirlo.
- De acuerdo. –dijo Deraka- Mi objetivo es cartografiar todas las islas por las que pasemos y vivir todas las aventuras que pueda como pirata; pero sobre todo, descubrir cuál es el secreto del colgante que me dejó mi abuelo. –dijo cogiéndolo con una mano.
- Está bien...-dijo Arreyes sonriendo con sarcasmo- Mi principal objetivo es hacerme lo suficientemente fuerte como para vengarme del hombre que asesinó a mi familia, y no descansaré hasta que lo logre. –Alexia y Deraka, que no sabían nada de eso, se miraron entre ellas con sorpresa.
- Mi objetivo... –murmuró Alexia, desenvainando su espada- Esta espada fue forjada por mi difunto maestro; Nawaki Ishida.
- ¡¿Nawaki Ishida?! –exclamó Arreyes.
- ¿Lo conoces? –preguntó Robert con curiosidad.
- Sí. –dijo Arreyes asintiendo- Es un famoso espadachín que en su juventud llegó a ser considerado el mejor de todos. Cualquiera que utilice una espada ha oído su nombre alguna vez. Así se explica tu habilidad con la espada. –le dijo a Alexia, mirándola con sorpresa.
- Mi maestro me contó que había dos espadas más como la mía, y que pertenecían a sus otros dos únicos discípulos, de los que hacía tiempo que no sabía nada. –siguió Alexia- Me gustaría poder conocerlos.
- ¿Quieres enfrentarte a ellos? –le preguntó Arreyes.
- No lo sabré hasta que les vea; pero me gustaría poder conocerles.
- Bien. –dijo Robert con seriedad- Ahora, como capitán de la tripulación, quiero deciros algo muy importante. –hizo una pequeña pausa en la que todos se lo quedaron mirando con expectación- Primero de todo: esa hamaca es mía; ¡como vea que alguien más la usa se arrepentirá! –dijo señalándola.
- Idiota... –murmuró Arreyes.
- Como vuestro capitán, intentaré ayudaros en todo lo posible a cumplir vuestros objetivos y me corresponde el deber de protegeros de cualquier peligro. Estoy dispuesto a arriesgar mi vida por todos y cada uno de vosotros, y no me arrepentiré de haberlo hecho. –todos permanecieron en silencio escuchando las palabras de Robert, que señaló hacia arriba.- Y lo más importante: esa bandera pirata. –todos dirigieron sus miradas hacia la bandera adornada con la calavera de dragón de color rojo.-Es el símbolo de nuestra banda pirata; aquello que nos une y hace que formemos parte de una misma tripulación. Para cada uno de nosotros puede tener un significado, pero para mí representa esa unión, y sobre todo; el sentimiento de libertad y aventura que nos ha reunido a todos en este barco.
- ¡Por fin hablas como un auténtico capitán! –bromeó Arreyes.
- ¡Buen discurso, capitán! –exclamó Deraka. Alexia sonrió.
- ¡Así pues! –gritó Robert señalando al horizonte- ¡A toda vela hacia nuestro destino!
P.D: gracias a Drak y Deraka por las ideas. Nos vemos :wave: (Ea!!)

EDIT: Crusta no me retes que la liamos :lol: . Bueno, a riesgo de ofender a su creadora, Alexia tampoco es una lumbrera como para ir por ahí resolviendo acertijos como quien no quiere la cosa en unos pocos minutos y en situación de tensión... (no cuela, ¿verdad? :gota: )
Última edición por kid el Mar Jul 11, 2006 10:47 pm, editado 1 vez en total.
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Mensaje por Crusta »

Buen capitulo, ya salen x lo menos de esas malditas islas, (madre mia ya me estaba pareciendo el triangulo de las bermudas, que no salian :lol: :lol: ).

Por cierto kid a ver si ponemos los acertijos mas dificiles, que lo he acertao a la primera... :gota: :gota:

Weno lo dixo, buen capitulo kid, sigue asi :ok:
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Reyes
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Mensaje por Reyes »

Otro nuevo capitulo, ya se acabo la "saga" de las islas estrella. Me a recordado mucho a cuando salen los Mugiwara de Logue :ok: Por lo que se ve Robert lo a pasado un poco mal en el pasado y por eso va a proteger a sus compañeros hasta la muerte...se prevee interesante el flasback del capitan... :roll:
Creo que este capitulo es el mas flojo de todos, pasan muchas cosas en poco tiempo, resolviendose todo muy rápido. La narración y descripción como siempre un 10 :ok: Espero que te pongas pronto a escribir de nuevo writter-san
kid escribió:P.D2: Arreyes no tenía ni idea de lo de los dibujos, pero se ve que es un visionario :lol:
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Cormano
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Mensaje por Cormano »

:shock: :shock: Dios mío q buen capitulo, aunq estos ojos es debido a la "nueva" imagen de Deraka, dios mío, creo q me voy a retocarla YA!!!!,

Bueno, me ha encantado este capitulo, Alexia ya es otro personajazo, con una manera de ser muy marcada q se diferencia bien, si hay algo q me encanta de la habilidad de Writer-sanes la capacidad q tiene para poder plasmar en el papel las diferentes persoanlidades de cada uno de los personajes jejejejeje

PD: hoy te envío uno nuevo Kid, así q estate al lorito XD
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