Jamás olvidaré el capítulo del juez Baskerville y ver como se dedicaban seis o siete páginas a la presentación de un personaje que luego todo lo que se nos mostró de su aspecto era mentira, al ser tres personas diferentes compartiendo el mismo cuerpo y...
En fin, que me duermo solo de pensarlo. La cuestión está en que en ese momento me di cuenta de que la historia no estaba ni cerca de su final de saga, y que si quería que One Piece me acompañara a lo largo de mi vida y disfrutarlo sin que el hastío por mi impaciencia de conocer el final de la historia y desear que todo avanzase a más velocidad pese a que se empeore la trama, pues debía de dejar de analizar si cada capítulo lo consideraba más o menos trascendente, y en definitiva opinar de la obra en su conjunto y tras su finalización.
Han pasado años desde entonces, y aquí estoy semana a semana leyendo los capítulos con una sonrisa ya con ese sentimiento de impaciencia mucho más calmado, y aceptando que el autor extienda su obra todo lo que quiera sin pararme a considerar si es más o menos necesario para el avance de la historia (aunque a mi toda la parte de los okama y bizarradas similares personalmente me parecen temas bastante insustanciales para la obra, pero en fin... let it go)
Porque al fin y al cabo, tendremos One Piece para rato y este ya ha marcado un hito en la historia del manga/anime, por lo que yo por lo menos pienso aprovechar esta oportunidad única de poder disfrutarla semanalmente durante su larga serialización





























