CONCURSO MENSUAL

Foro donde los usuarios pueden demostrar su destreza artística dando a conocer sus fanfics, fanart, poesia, historietas...
Avatar de Usuario
Ghorrhyon
Teniente Segundo
Teniente Segundo
Mensajes: 1419
Registrado: Mié Jun 21, 2006 12:02 pm
Ubicación: La Corte de los Búhos
Edad: 45

Mensaje por Ghorrhyon »

Eso iba a decir yo, además, así todo el mundo lo ve en un solo post, y no tienes que mandar 45 MP (bueno, 45 no, 4 o 5 XD)
Imagen
No sabemos mucho del amor. Con el amor es como con la pera. La pera es dulce y tiene forma. Tratad de definir la forma de la pera.
Avatar de Usuario
Deraka
Cabo
Cabo
Mensajes: 364
Registrado: Jue Ago 18, 2005 3:57 pm
Ubicación: En los brazos de Sanji-koi (juju)
Edad: 38

Mensaje por Deraka »

Hola piratassss!! *memorandum: comenzar mi desintoxicación de humor amarillo a la voz de ya*.

Bueno quisiera comentar un par de cosillas.
Se supone que el Día 30 los relatos estarán publicados no?
¿Como se van a publicar los relatos el día 30 si ese día está incluido en el plazo? En todas las ediciones la publicación de los relatos es un día después de q termine el plazo (a veces hasta dos días después porq se esperan a los rezagados y tal :P).
Los relatos se publicarán cuando se hayan establecido los resultados, osease despues del 6 de febrero.
Perdón pero no he entendido para nada esta frase... me pregunto si no querrías decir los "ganadores" en lugar de los "relatos" o es que tanto estudio me tiene atrofiada.... :idiota: La verdad es que me estoy liando cosa fina X___D. Mas aun después de leer el post ese que alude a la pareja ZoRo sin venir a cuento..... ^^UUUU.
Como me quite el cinto amos a correr to´s pal mismo lao xDDDDD (by: Ramsus)


Imagen
Avatar de Usuario
Crusta
Comodoro
Comodoro
Mensajes: 3674
Registrado: Vie Mar 17, 2006 1:33 am
Ubicación: ¡Al TABORDAJE!
Edad: 39
Género:
Contactar:

Mensaje por Crusta »

Tranquila Deraka no hace falta que te lies de esa forma... ^^

Fue un fallo tecnico y todo saldrá como en los anteriores ediciones ^^

Bueno 2 días y solo tengo 1 relato... :roll: :roll:

Tortuguitas, tortuguitas...
ImagenImagen
Avatar de Usuario
Ghorrhyon
Teniente Segundo
Teniente Segundo
Mensajes: 1419
Registrado: Mié Jun 21, 2006 12:02 pm
Ubicación: La Corte de los Búhos
Edad: 45

Mensaje por Ghorrhyon »

Venga, CrUsTa, que ya son dos dias de retraso... dale por ganado al que te lo mandó, fuera quien fuera, y verás como espabilan la próxima edición :twisted:
Imagen
No sabemos mucho del amor. Con el amor es como con la pera. La pera es dulce y tiene forma. Tratad de definir la forma de la pera.
Avatar de Usuario
Crusta
Comodoro
Comodoro
Mensajes: 3674
Registrado: Vie Mar 17, 2006 1:33 am
Ubicación: ¡Al TABORDAJE!
Edad: 39
Género:
Contactar:

Mensaje por Crusta »

Vale me habeis pillao... :lol: :lol:

Estaba esperando a ese forer@ para que me mandara la obra pero vamos si a las 23:59 de hoy no lo tengo tendré que publicar los relatos... Una pena pero sería una falta de respeto hacia los demás relatistas.

Luego edito ^^
ImagenImagen
Avatar de Usuario
cid yamakaze
Cabo
Cabo
Mensajes: 313
Registrado: Vie Jul 28, 2006 11:06 pm
Ubicación: NS/NC
Edad: 34

Mensaje por cid yamakaze »

Ghorrhyon escribió:Venga, CrUsTa, que ya son dos dias de retraso... dale por ganado al que te lo mandó, fuera quien fuera, y verás como espabilan la próxima edición :twisted:
"intuyo" q tu lo mandaste xDDDD la verdad es que todos lo entregamos a tiempo, excepto una persona, que tuvo problemas para meterse.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Avatar de Usuario
Crusta
Comodoro
Comodoro
Mensajes: 3674
Registrado: Vie Mar 17, 2006 1:33 am
Ubicación: ¡Al TABORDAJE!
Edad: 39
Género:
Contactar:

Mensaje por Crusta »

Bueno aquí llega mi "venganza"!! :twisted:

Relatistas presentados: Deraka, Reyes, Ghorrhyon, cid_yamazake y Polizonte_Nack

Votos por el sistema eurovisivo de todos los relatos excepto del vuestro, comentar TODOS los relatos y teneis de plazo hasta el día 6...

RELATO 1:
Spoiler: Mostrar
Una idea.

Las risas no cesan de repetirse, están allá donde vaya, los dedos señalan y el desprecio es sólido, palpable, real; un manto sofocante como la humedad y el calor en un invernadero. La risa de un chico moreno de ojos aceitunados, el miedo a algo más, el dolor, el alivio del momento posterior, la calma. No hay lugar donde escapar. Una campana suena; en un servicio hay un niño comiéndose un bocadillo con los ojos arrasados en lágrimas, la cara contraída en una mueca silenciosa, porque sabe que el sonido sólo empeora las cosas; el silencio es reconfortante. Un descanso, una tregua de la realidad. Profesores hacen preguntas a ese mismo chico, posteriormente unos padres, más preguntas, un médico, más y más preguntas, preguntas que tienen respuesta, una respuesta corta y sencilla que será inútil. Mejor el silencio, y más agradable, será mejor encontrar otra solución.
Una idea.
Un niño de diez años llega a su casa, parece sano, feliz, normal. Saluda efusivo y cariñoso a sus padres, merienda, hace los deberes, se va a dormir. Está tranquilo. En sus ojos hay paz, un objetivo, una meta que le empuja a seguir viviendo, a superarse, a aparentar, a callar y a agradar, a seguir avanzando. Tiene un objetivo.

-¿Por qué sigo teniéndolo? ¿Por qué aún me acompaña este sueño? Lo he necesitado durante estos últimos veinte años para recordar el Pablo que conocí, para ignorar el que conozco. Mas ahora carece de sentido, nada parece tener sentido. ¿Qué sucede cuando el capitán acaba con su ballena y continúa vivo? -decía Ren a la imagen que le devolvía la mirada tras el espejo de su céntrico piso, la imagen de un hombre de treinta años, atractivo y encantador, de ondulado pelo castaño, que quedaba limitado en cierto modo por sus ojos, unos ojos negroazulados que tenían como resultado un indescriptible tono gris, unos magníficos ojos, ahora apagados, sin vida. Veinte años, miles de elucubraciones, todas con el mismo fin…

-¿Qué harás después de junio, Pablo?- preguntó un chico de unos diecisiete años de pelo castaño y atrayentes ojos grises-.
-Aún no lo tengo claro, pero supongo que es casi seguro que me vaya a Barcelona, a tratar de que el mundo tenga otro arquitecto. Además, está lejos. Ese ya es bastante aliciente, la distancia ayuda al olvido, ya sabes Renato –dijo el chico con una sonrisa de sincera simpatía que no logró ocultar una mirada melancólica-.
- Pablo, nos conocemos desde primaria, ¿cuántas veces te voy a repetir que me llames Ren? –replicó el otro con la exasperación reflejada en su cara-.
-Me temo que unas cuantas más, hasta que me aburra de ver esa mirada que pones cuando escuchas tu nombre completo… ¿Y tú, qué expectativas tienes?
-A decir verdad, sólo tengo claro que deseo marcharme a Barcelona; siempre me ha gustado esa ciudad; en cuanto a los estudios… Ya se verá, igual me da por hacerte compañía en la politécnica y todo.

-¡Cerdo asqueroso! ¿Cómo se te ha ocurrido colgar eso en Internet?
-Pero… ¿El qué?
-¿El qué? ¡Joder, además de guarro, cínico! ¡Como si hubiera podido ser otro aparte de ti capaz de grabarnos en mi cama! ¡Como si fuera otro el que me hubiera regalado aquel osito de peluche con ese trasto metido! ¡Sí, al fin encontré la cámara!
Sinceramente, no esperaba esto de ti, y más después de tres años juntos. Había llegado a confiar en ti. Adiós Pablo.

-Pablo… ¿Cómo estás?
-Lo has oído, ¿verdad?
-Sí.
-¿Hace falta decir “mal” entonces? Aún no sé que ha pasado, pero la quería. Mucho.
-Lo sé, te conozco demasiado como para no saberlo. ¿Quieres hablar?
-No, sólo… quédate.
-Espera, toma un cigarro; a mí me ayuda en estos casos.
-Gracias Ren.

-¿Cómo, un accidente?
-Sí, al parecer los frenos del coche estaban en mal estado, rompieron el quitamiedos y cayeron al vacío, cuando llegaron las ayudas, no había solución… De cualquier modo, los frenos… no deja de ser extraño que los frenos de un coche de apenas dos años estuvieran tan desgastados…
-¿Insinúas que no fue un accidente?
-… No me atrevería a decir eso, además, no existirían motivos, eran gente honrada, trabajadora. Supongo que las casualidades existen.
-De cualquier manera, pobre Pablo, después de todo sólo tiene quince años… ¿Qué será de él a partir de ahora?
-Al parecer, no tiene ningún familiar cercano. Irá a casa de sus tutores, unos antiguos amigos de su padre. Le vendrá bien la normalidad de una familia después de esto. Y creo que es amigo del hijo de éstos; Rento, o algo parecido.

-Pablo, me voy…. Ya va siendo hora de sentar la cabeza, y creo que Ana podría ser la chica adecuada.
-Felicidades, no creo que pudiera existir una chica más afortunada que Ana.
-Esto… lo siento. De verdad, sé que te resultará muy difícil encontrar un alquiler que puedas pagar en una ciudad como Barcelona, pero… En fin, ya me entiendes.
-Por supuesto, me sentiría culpable si hubieras dejado escapar a Ana por mi culpa. Llevamos doce años viviendo juntos; ya va siendo hora de empezar una nueva vida y dejar atrás el pasado. Gracias por estos años Ren, siempre has sido una gran ayuda para mí. ¿Quieres un último cigarro?
-Lo dejé hace tiempo Pablo…
-Ah, es verdad… la costumbre… ya sabes.

-Bueno, ya me tienes aquí. ¿Qué querías, Pablo? Parecías muy excitado por teléfono.
-¡Voy a tener un hijo! ¡Voy a ser papá!
-¿Cómo? ¡Venga ya, no tienes cabeza para cuidar de ti mismo vas a tenerla para tener…! Bueno, quizá sea precisamente ese el motivo por el que vas a tener un hijo.
-¡Qué gracioso el nene…! Parece que Ana es una buena influencia, te noto más mordaz últimamente. Ya iba siendo hora.
-Ya ves, las mujeres siempre sacan lo peor de nosotros... Y, hablando de mujeres, ¿quién es ella? Porque supongo que no estarías tan borracho como para olvidar su nombre y acordarte de que la dejaste preñada...
-Vaya, parece que Ana te ha cambiado más de lo que pensaba…
En realidad, no la conoces, apenas yo la conozco. Salimos tres meses, y al cuarto me he encontrado con este regalito. Hemos quedado en criarlo juntos, pero sin compromisos, dándonos tiempo y eso…
Pero hay algo más importante en lo que a ti respecta; quiero que lo apadrines Ren.

-¿Hola? ¿Sara? Mira lo que traigo, creo que le gustará a la niña. Ya sólo queda un mes para que… ¡Sara! Oh, Dios, ¿qué has hecho?

-Lo siento, hemos hecho cuanto hemos podido, pero ha muerto. Cuando llegó usted ya había perdido mucha sangre, nos fue imposible reanimarla. Sé que no es un buen momento, pero encontramos restos de narcóticos en su organismo, lo más probable es el suicidio.
-Sara… ¿Por qué…?
-No desespere, su hija aún está viva, por el momento estamos manteniendo con vida a su hija. Aún dista mucho de salir adelante, al menos sin ninguna tara, pero es probable que sobreviva. Mantenga la esperanza.

Estoy cansado. Harto de una vida que no me ha reportado más que tristezas, cansado de soportar un golpe tras otro, aburrido de que cada vez que la suerte me da un respiro en forma de felicidad, lo haga para darme un revés mayor y más cruel.
Esta vez creía que al fin iba a conseguir algo bueno, pensaba que si bien mi relación con Sara no era lo que se dice el ideal romántico y amoroso, al menos sería una relación bonita, sin las complicaciones del sexo y el amor, sería más de lo que había tenido hasta ahora.
Y luego estaba la pequeña Ruth. La verdad es que nunca habría imaginado que llegaría a tener una hija, me parecía algo fuera de mi alcance, algo demasiado bonito para que me pudiera pasar.
Al parecer tenía razón. Y ahora me veo sólo de nuevo, con la única esperanza de que Ruth salga adelante, probablemente discapacitada. Sinceramente, ese tenue rayo de esperanza no es suficiente para empujarme a seguir adelante.
A decir verdad, se puede decir que tú, Ren, fuiste lo único bueno de mi vida; mi único amigo, es más, mi hermano, la persona que no me abandonó en toda mi vida, con la que viví, que me ayudó siempre, que me prestó apoyo cuando todos miraban hacia otro lado, la persona que fue a la vez padre y hermano para mí. El rayo de color que siempre iluminó una vida gris. Sólo puedo decirte gracias. Y adiós.
PD: Se que le he fallado a Ruth, pero también se que tu no me fallarás a mi. Por favor, cuida de ella, e intenta ser mejor de lo que yo habría sido como padre.
-¡No, todavía no! ¡Pablo, no me jodas, no te mueras aún! –gritó Ren con una acongojada mirada en sus ojos mientras corría hacia el exterior del piso de Pablo-.

-Sabía que volverías aquí, no te marcharías del mundo sin ver por última vez el Parc Güell, en especial este rincón apartado donde solíamos jugar al ajedrez. Te conozco demasiado Pablo.
-…pensé que tendría algo más de tiempo antes de que vinieses a buscarme. “Se puede aprender todo de ti en cinco meses, pero después de treinta años aún sigues sorprendiéndome”.
-Ya ves, siempre he sido un hobbit en potencia…
¿Estás seguro?
-Sí, más seguro que antes en mi vida.
-Te entiendo… y lo respeto. Pero antes tengo algo que decirte.
-…
-… Tanto tiempo esperando este momento… y ahora no sé por donde empezar… Supongo que el principio será lo mejor.
Hace ya veinte años, sufrí los peores momentos que habitan en mi memoria. Durante un año, mi vida en el colegio fue un infierno; burlas, insultos, desprecios e incluso alguna paliza de vez en cuando. Nunca he llegado a comprender el por qué de esto, ni creo que hay nada por comprender, simplemente lo considero mala suerte. Lo único que comprendo es que mi principal objetivo en las horas de clase era desaparecer, esconderme y pasar desapercibido.
Curiosamente, esto me hizo madurar más que de cualquier otra manera, encontré la lectura, que suponía un alivio para la realidad que me llevaba lejos, donde nadie podía alcanzarme y desarrollé una personalidad más tempranamente que el resto de mis compañeros. Pero lo que es más importante, encontré un objetivo que me permitiría mantener la cordura y la fuerza de ánimo necesaria para seguir adelante, ese objetivo fuiste tú.
No tenías nada que te diferenciase del resto, no eras el instigador ni el más cruel de mis compañeros, tampoco me causaste ningún trauma en especial, lo único que te hacía algo distinto era que nos conocíamos de vernos alguna vez anteriormente; nuestros padres eran viejos amigos.
Desde ese momento, me propuse destrozar tu vida y todo lo que te importase. Esa meta me empujó a seguir adelante pese a todo. Nunca tuve nada especial contra ti, opino que fue el azar el que te eligió, sin más.
A partir de ese momento, sólo necesité una gran dosis de paciencia e imaginación para destrozar todo aquellos que te importase. Hubo veces en que me plantee dejarlo, pensaba que ya había sido suficiente, sin embargo, me encontraba la respuesta a esas dudas cuando descubría que no tenía nada más que me importase aparte de mi venganza. La venganza es… tú eres lo único en mi vida.
Lo siento.
-Y… ¿a qué has venido?
-Verás, éste era el final, el último paso para destrozar tu vida, después de todo, siempre me he encargado de ser el único punto de estabilidad en tu vida. Siempre pensé que esta sería la mejor manera de que te “marcharas”…
-…Ya veo…
- Nunca pensé que me sentiría tan mal después de tanto tiempo… Lo sien…
-No sigas, no te humilles ahora que has llegado al final.
-… Sí…
-… ¿Sabes? De algún modo siempre sospeché que habías estado detrás de esto… Bueno, mi vida siempre fue demasiado… extraña, y tú siempre estuviste a mi lado. Pero en fin, por eso podía seguir adelante, porque estabas a mi lado apoyándome, siempre. Por eso prefería no pensar en ti como un enemigo, por eso me daba igual todo en cierto modo, porque seguías a mi lado. Tal vez si hubiéramos mantenido la relación igual tras marcharte del piso habría seguido adelante, tal vez…
-… ¿Sabes? Te echaré de menos. No sólo por que se aparte mi meta, sino porque no volveré a verte. Después de todo, has llegado a ser mi único amigo.
-Lo sé, te conozco más de lo que piensas. ¿Te quedarás?
-Creo que sí. Por los viejos tiempos, aunque me traicione de alguna manera.
-Gracias, no quería morir sólo, te lo agradezco de corazón.
Pero… respóndeme a una última cosa, ¿y ahora qué?
-No sé, nunca me lo había planteado, toda mi vida desembocaba aquí en cierto modo, he temido y deseado este momento durante veinte años, y aún no sé lo que ocurrirá después…
-Adiós.
-Adiós Pablo.

-¿Es el padrino de Ruth?
-Sí, ¿Cómo está?
-Milagrosamente bien, ninguno creíamos probable que saliera de esto en tan buen estado, es una niña perfectamente normal, no tendrá ninguna tara, pese a haberse visto privada de oxígeno tanto tiempo. Acompáñeme, ya puede verla.
-Ruth… ¿y ahora qué?


RELATO 2:
Spoiler: Mostrar

Cuenta la leyenda que una carpa dorada, de las muchas que habitaban en el río Hwang-ho, recibió de los dioses la voluntad necesaria para remontar su cauce amarillo. Tras superar infinitas dificultades y nadar hasta el límite de sus fuerzas, llegó a la sagrada puerta Longmen. Al atravesarla, sus doradas escamas se tornaron brillante esmeralda y su pequeño cuerpo se volvió vigoroso y fuerte: había renacido como un dragón. Y remontando el vuelo se perdió entre el vasto azul y las sedosas nubes…
Mi nombre es Kazuki Onamuji Takeda y ruego a los dioses que me otorguen la fuerza necesario para alcanzar Longmen esta noche, y renacer así como un dragón…


~IREZUMI~

Arrugó entre sus manos el amarillento recorte de periódico. No necesitaba volver a leerlo, sabía que delante de él se encontraba ahora la verdad, la respuesta, que tan desesperadamente estaba buscando. Brillando como lo hacían lo caracteres grabados en la piedra gris.
-Oyabun…

Su mente voló nuevamente hacia el momento en el que todo había ocurrió, en el que su vida cambió para siempre. No había dejado de pensar en ello desde hacía meses. Era su obsesión, su meta, lo que lo había mantenido vivo y entero hasta ese momento.

<< ¿Cómo habían conseguido entrar? ¿Cómo habían llegado a esa situación?
La rivalidad entre el clan Tsubaki y el clan Kiku había crecido hasta llegar a una situación insostenible. Cada uno era dueño de la mitad de Tokio, y ninguno pensaba ceder un ápice de su territorio en favor del otro. La única opción viable era que los Oyabun (jefe de un clan yakuza) de cada clan se reunieran y decidieran juntos una solución al conflicto.
Ahora las balas silbaban a través del humo de la oscura habitación de hotel, cobrándose las vidas de los miembros de ambos clanes.
Takeda cubría con su propio cuerpo al Oyabun de Tsubaki mientras vaciaba su cargador con pericia. Los gritos de los miembros de Kiku parecían desmentir su implicación en el ataque, y la demostración definitiva llegó cuando el propio Oyabun cayó acribillado sobre la blanca moqueta.
Pudo distinguirse entonces una figura recortándose entre los jirones del humo de pistolas y tabaco. Su rostro oculto bajo una máscara de Hannya, su traje blanco salpicado por el carmesí de la sangre. Se abrió paso por la estancia llegando hasta el Oyabun que quedaba con vida. Takeda sabía que la mejor defensa era un buen ataque, y maldiciendo su vacío cargador, tomó la daga que llevaba en su cinturón y se abalanzó sobre el atacante, que no esperaba un ataque directo. Ambos cayeron al suelo, pero Takeda logró rasgar ropa y carne de la espalda de su enemigo.
Su fuerza cedió en el momento en que sus ojos vieron como la tela se deslizaba, dejando al descubierto el brillante tatuaje de un dragón.
-Aniki…
La porcelana de la máscara, hecha añicos, dio paso al rostro que durante tantos años había respetado.
Retrocedió torpemente, presa de la más dolorosa de las decepciones. Simplemente no podía creérselo.
Cuatro disparos, que resonaron como los rugidos de un dragón, impactaron en su pecho y lo empujaron contra la ventana que se hallaba a su espalda. Precipitándose al vacío y dando paso a la completa oscuridad.>>

-Oyabun… Siempre fuiste como un padre para mí.- le habló a la fría losa.- Ahora no eres más que un puñado de huesos. Espero que el Buda de tu irezumi (tatuaje yakuza) te haya guiado hasta el paraíso. Porque allí es donde mereces estar. – su mirada se ensombreció.- Me gustaría estar contigo ahora, pero los dioses me han concedido la gracia de poder vivir para llevar a cabo mi venganza. Y no temeré que los demonios me lleven tras verla cumplida.
Deslizó el frío acero de su puñal por su mano derecha, apretándola con una fuerza que convertiría el carbón en diamante. La sangre se derramó sobre la tumba, sellando así un pacto de honor. Una muda promesa entre un guerrero y su señor.
Se dio la vuelta y echó a andar sin permitirse mirar atrás. A cada nuevo paso, la rabia y el odio aumentaban. Sentía una bestia devorarle las entrañas, una bestia llamada venganza. Y solo conocía una forma de acabar con ella.

-Aniki (sempai yakuza)… - la ciega admiración que antaño sintiera se fue tornando en oscuro desprecio y aversión.- Desde el día en que oí aquella leyenda de tus labios me juré que yo sería esa carpa, y que algún día me volvería un noble dragón, como tú. Hubo un tiempo en el que hubiera seguido el dragón de tu espalda hasta el mismísimo infierno. Quería ser tu compañero de armas, tu escudero, seguirte en todas tus hazañas. No importaba lo duro que fuera el camino, porque sabía que tú estarías ahí para protegerme y aleccionarme. Porque tú… eras mi Aniki, y eso lo era todo para mí. – apretó los dientes para evitar que cayesen las lágrimas que pugnaban por salir de sus ojos.- ¡Maldita sea! ¿¡En que momento del camino perdió tu dragón ése brillo tan sublime!? Ahora me pregunto si no fue todo más que la ilusión de un joven fascinado por el romanticismo y la heroicidad del mundo que acababa de descubrir.

Sus pasos tenían un destino claro: el templo Koisan-ji que ahora se hallaba en ruinas. Se detuvo en el cementerio, enfrente a una lápida donde podían leerse aún con claridad los caracteres de su propio nombre. Empujó la pesada piedra hasta dejar a la vista un agujero vertical, lo que allí se escondía solo podía ser utilizado bajo la más estricta necesidad. Cuestión de vida o muerte.
Sacó el contenido del compartimiento, algo alargado, y retiró la sábana que lo cubría para contemplar una magnífica shirasaya de laca blanca que tenía el sello rojo de una camelia. Se trataba de la katana del clan Tsubaki, que había recibido, tiempo atrás, de las manos de Oyabun, cuando había fundado su propia familia.
-Muchas vidas ha quitado este acero, tantas como ha protegido. Ahora será el instrumento de mi venganza y restablecerá el honor del clan.
Espada en mano, se dirigió ahora al interior, hacia la gran estatua de madera que representaba al dios del río, Kojiko-sama, al que estaba dedicado el templo. Se arrodilló ante él, mostrándole su respeto, y desenvainó la katana ancestral. Al observarla, recordó las palabras de su Oyabun.
<<Hay quien dice que los yakuza no somos mas que unos criminales. Unos locos. Pero a mí me gusta pensar que somos lo herederos de un espíritu hace tiempo olvidado. Un espíritu proveniente de una época en la que palabras como “honor” y “lealtad” aún tenían sentido.>>
Disipando de su mente los restos de la nostalgia, se levantó y, de un poderoso mandoble, partió por la mitad la figura.
-Esta es otra de las cosas que me enseñaste, Aniki. – del interior de la estatua comenzaron a caer armas de fuego de todo tipo.- Siempre decías que había que conservar un as en la manga para cuando todo lo demás falla. Este es el mío.

-.-.-.-

El pánico se había adueñado de las calles. La gente huía en desbandada, protegiéndose de los cristales que caían y procurando no inhalar el humo que salía de las ventanas. Cinco explosiones, provocadas simultáneamente, habían sembrado el caos en Roppongi.
Pero una persona parecía disfrutar del espectáculo. Una ligera sonrisa se dibujó en sus labios
-Todo va según lo previsto.- el lejano rumor de las sirenas se hizo cada vez más cercano- La verdadera venganza comienza ahora.

Todo apuntaba a que se trataba de de un atentado que tenía como objetivo acabar con el clan Tsubaki por medio de la destrucción de sus 5 kumi (familias) principales.
Pero la verdad, como siempre, era mucho más simple: atraer la mirada de su Aniki, y especialmente, de sus subordinados, que ahora se afanaban en ayudar a los bomberos a apagar el fuego.
Ahora el camino estaba despejado, pero no seguiría así por mucho tiempo. Debía apresurarse.


La noche caía sobre Tokio. Los neones de los edificios inundaban las calles. Hipnóticas y sugestivas, susurraban a los transeúntes promesas de una felicidad tan efímera y artificial como la luz que proyectaban, y se reflejaban en las aguas del río Sumida, formando lo que parecían las joyas de una corona de cemento y cristal.
Desde esa colina, la ciudad no parecía más que un gran crisol de luz y sombra, donde las esperanzas e ilusiones se mezclaban con los sueños rotos.
La casa se erigía marcialmente bajo la colina, en una zona residencial de lujo. Era la mansión destinada a albergar al Oyabun del clan Tsubaki, su Aniki. Gracias a su plan la seguridad era mínima, los efectivos aun seguían las pistas falsas que había dejado y tardarían en reorganizarse tras las explosiones.

Respiró hondo y se centró en su objetivo.
-Aniki, una vez me dijiste que las carpas que consiguen remontar el río Hwang-ho llegarán hasta las puertas de Longmen, tras las que se encuentra su destino.
Heme, pues, aquí. El día de mi ascensión ha llegado por fin
¡¡Mi nombre es Kazuki Onamuji Takeda, y juro por la carpa que llevo tatuada en mi espalda que esta noche atravesaré las sagradas puertas de Longmen y renaceré convertido en dragón!!.

-.-.-.-

Los disparos quebraron el silencio de la noche, desviando súbitamente su atención de los documentos que había sobre el escritorio. Tokai, su mano derecha, entró apresuradamente en el despacho.
-¡Oyabun! ¡Nos están atacando!
-¿¡Qué!? ¿¡De cuantos hombres se trata!? – Oyabun no pudo disimular cierto nerviosismo. Sabía que no disponía de muchos hombres.
-¡Solo uno, señor! ¡Pero es un demonio! ¡Un demonio salido de la tumba!
-¡No digas tonterías! ¡Los demonios no existen!.
-Ya lo creo que existen, Oyabun.- Un sudor frío perlaba el rostro de Tokai.- El atacante es… ¡¡Takeda-san!!

-.-.-.-

Disparaba contra los que una vez fueron sus hermanos. Juntos habían compartido esperanzas, sueños e ilusiones. Ahora sus cuerpos sin vida caían a sus pies.
Las gotas de sangre volaban como los pétalos de cerezo tatuados en la espalda de Hoji. El fuego que escupían las pistolas parecían las llamas que envolvían el Ashura del irezumi de Cho.
De nada le sirvió a Kanno la protección del orgulloso Sunanoo abatiendo a Orochi, que se dibujaba en su pecho. Y el antaño vigoroso tigre de Mamoru encontró la muerte al mismo tiempo que él.
Sólo la carpa se mantenía firme sobre la corriente. Ascendiendo más y más.
Los disparos y gritos parecían un rumor lejano y el dolor de las balas desgarrándole la carne apenas era perceptible para él. En su cabeza no había más que una idea repitiéndose una y otra vez, como un sonido de tambor que le impedía oír nada más -Venganza, Venganza, Venganza.

Dejando tras de si un río de sangre, la carpa llegó hasta la puerta de roble macizo decorada con el emblema rojo de la camelia. Asió los dorados tiradores, dispuesto a entrar en su propio Longmen.


Al otro lado de la puerta, gritos y disparos, y de pronto un silencio sofocante.
-¡Tokai! ¿¡Qué coño está pasando ahí fuera!? ¡Tokai!- No obtuvo respuesta.- Mierda, esta claro que no se puede mandar a un gato a hacer el trabajo de un tigre.- sonrió ladeadamente mientras sacaba de un cajón de su escritorio una pistola plateada.-
-Sé que estás ahí, Kazuki. Entra y acabemos con esto de una vez por todas.
Las puertas se abrieron de par en par, dejando pasar una gran nube de humo bajo la que recortaba una figura
- ¿Así que el truco de la bomba de humo? Veo que has aprendido bien, pero aún te falta.- El Oyabun abrió fuego sobre la figura hasta vaciar el cargador.- Necio, ¿Pensaste que podrías superar a tu Aniki?

-¿Crees que puedes matarme? Yo ya estoy muerto... Pero los dioses me han otorgado la gracia de vivir para ver cumplida mi venganza. Aniki… ¡VOY A MATARTE!

La sorpresa brillo en los ojos de Aniki cuando el humo se disipó. Su subordinado Tokai se encontraba ante él, acribillado por sus propias balas.- Esto es nuevo Kazuki, me impresionas. La carpa se cree que con un par de trucos baratos puede derrotar al dragón…-la sonrisa de Aniki estaba cargada de desprecio.

El humo se disipó por completo, revelando la oscura figura de Takeda. Su Traje de terciopelo negro cubierto de sangre. En la mano derecha sostenía la shirasaya del Clan Tsubaki. Hacía tiempo que se había quedado sin munición.

-.-.-.-

Ambos permanecieron en silencio, de pie, frente a frente. Era un reencuentro sagrado entre maestro discípulo.

-Aniki…- la voluntada de Takeda flaqueó por un instante, pero debía destruir sus sentimientos si quería cumplir su venganza.
- Kazuki, cuánto tiempo. No esperaba volver a verte. Al menos no en esta vida.- las palabras del Oyabun no expresaban emoción alguna. Veo que el viejo te legó la espada del Clan, pero sigues siendo el mismo loco apasionado de siempre. Pues sólo un loco se enfrentaría a toda una organización armado con una espada.

-Solo utilizaría una katana en una venganza un loco …¡o un Yakuza!- las palabras de Takeda eran frías como el acero y afiladas como cuchillas.- Tú ya hace tiempo que has olvidado lo que significa eso.
-¡¡A mí no me des lecciones, niñato!!- rugió el Oyabun.

-Aniki…Quisiste llegar a lo más alto. Atravesar las nubes hasta el mismísimo trono de Buda. Has ido demasiado lejos Aniki, has traicionado el espíritu yakuza que nos enseñó el Oyabun. Por eso voy a matarte, aunque tenga que reencarnarme mil veces. Te mataré, lo juro por la carpa llevo en mi espalda.- Takeda se quitó americana y camisa. Mostrando un hermosa carpa dorada remontando una cascada.

-Acabemos con esto.- El Oyabun hizo lo propio con su traje blanco, descubriendo un brillante y majestuoso dragón envuelto en blancas nubes. Se acercó a una repisa y agarró la katana que se encontraba sobre ella.-Esta es la nueva espada del clan Tsubaki, que acabará con toda la vieja estirpe. ¡Vamos, Kazuki! ¡¡Mátame y cubre tu nombre de gloria! ¡Si puedes!

Las dos bestias se enzarzaron en una batalla sin parangón. Las espadas silbaban cortando aire y carne, provocando profundas heridas, pero ambos continuaban en un trance sin dolor. Cada nuevo mandoble era como un viejo recuerdo de un pasado al que nunca podrían regresar.

Finalmente el odio pudo más que la ambición, y el Oyabun hincó su rodilla en el tatami. Una profunda herida atravesaba su pecho. El dragón que surcara los cielos volvía a la tierra para morir.

Las lágrimas brotaban de los ojos de ambos. Lágrimas de rabia, frustración e infinita tristeza.
-K-Kazuki...lo has logrado. Puedo ver el dragón surgiendo de tu espalda y es…majestuoso y puro, como no llegó a serlo el mío.- sentía las fuerzas abandonarle.- Kazuki… es tal como tu dijiste. Quería volar más alto que nadie, llegar a donde nunca nadie había logrado llegar. Y por el camino me olvide de lo que realmente significa ser un dragón… perdóname. Me hubiera gustado seguir siendo tu Aniki un poco más…
Su cuerpo sin vida cayó al suelo.

-Ya es tarde para eso, Aniki…Ya es tarde para ambos.- no podía mantenerse en pie, y los pensamientos se le escapaban como la sangre por sus heridas.




Su cuerpo ascendía, todo era claro ahora, luminoso. Sintió sus doradas escamas tornarse verde esmeralda, y su maltrecho cuerpo volverse vigoroso y fuerte. Finalmente, Kazuki Onamuji Takeda había renacido como un dragón. Y, remontando el vuelo, se perdió entre el vasto azul y las sedosas nubes, para nunca mas regresar.



OWARI

RELATO 3
Spoiler: Mostrar
INNOCENCE

-Base militar de Almería, España. 1.939-

Eran las doce y media de la noche, en una noche tranquila de Mayo, y hacía ya casi dos meses desde que la guerra había terminado. La temperatura estaba rozando el punto de congelación, y los párpados del centinela se entrecerraban, aburridos de tan insoportable velada. Un ligero golpe penetró en los oídos del guarda, que se libró de su somnoliento estado. Se apartó un poco de su puesto, y dio algunas vueltas sobre si mismo, rifle en mano. Sin previo aviso, una mano cayó sobre su cuello como un relámpago, tumbándolo. Un hombre bastante menudo, de poco más de metro setenta, aunque músculos bastante marcados, miraba hacia la entrada con una sonrisa algo sarcástica. Hizo unas señas con las manos, y junto a él aparecieron otros 10 hombres, casi ninguno de ellos armado.
-¿Seguro qué no nos olvidamos de nada?-preguntó uno, algo nervioso
-No hemos venido aquí para nada-dijo el hombre que había dado las señas al resto-¿verdad chico?

Su mirada se desvío hacia un niño que, aunque desapercibido, estaba junto al resto. Se llamaba Jack, y debía tener apenas unos 8 años. Medía metro treinta y cinco, era flaco y sus ojos desprendían una mirada mucho más calmada que el resto, pero interrogativa.

-¿Mi padre está allí dentro?-preguntó
-Ya te he dicho que si, tranquilo, no pasará nada-la voz de aquel hombre se había endulzado de repente-pero ya sabes, tú solo devuélvele a tu padre su escopeta... nosotros hacemos que salga, ¿vale?

El niño asintió, aún sin comprender algunas partes. Se acercó a paso algo nervioso hacia la puerta, le empujaron hacia arriba y cayó al otro lado del cuartel. Algunos de los hombres miraron al líder algo confusos.
-No os preocupéis. Mientras el niño le entrega la escopeta con las llaves a Rivera, nosotros entramos por la puerta trasera. En cuanto el otro grupo entre en los dormitorios... les haremos pagar todo


Jack se levantó de aquella dura arena. No se había hecho nada, y por suerte la escopeta tampoco. Miró lo que tenía delante. No eran más que algunas pocas tiendas de campaña, un pequeño edificio (posiblemente los dormitorios) y un edificio mucho más grande, de aspecto tétrico. La verdad, no recordaba con claridad como había ido a parar aquí, pero si sabía una cosa: su padre estaba en aquel edificio de enfrente, y por alguna razón para él desconocida, no podía salir. Y eso le estaba haciendo despertar un pequeño sentimiento interior, nuevo para él, que le estaba subiendo la adrenalina.

-¡La tengo papá!
Jack estaba muy contento por su nueva captura. Sostenía un ave en la mano izquierda, agitándola con fuerza, y su padre se acercaba a él, escopeta en mano. Su padre y él vivían solos, bastante lejos del pueblo, y desde que Jack recordaba, siempre había sido así. Su padre había decidido ponerle un nombre extranjero, debido a que siempre había querido irse a vivir en Inglaterra. Jack no sabía muy bien lo que era eso. Había vivido en aquella casa toda su vida, y nunca se había alejado de ella durante aquellos 8 años. El sitio más lejano al que había ido era el pueblo, y no lo hacía muy a menudo. Jack no había aprendido ni a leer, ni a escribir, y tampoco sabía nada del mundo. Y poco que le importaba: su vida era aquella, él, su casa, y las continuas cacerías que le proporcionaban el sustento. Su padre disparaba con una puntería impecable, y él recogía la presa tan rápido como pudiese, antes de que se perdiese de vista. Su padre nunca cazaba si no era para comer, y le tenía mucho respeto a todos los animales. Y eso era algo que Jack apreciaba verdaderamente en su padre, que era su único modelo a seguir.


-¡Eh! ¿Quién eres tú?
Jack se sobresaltó. Apenas había dado un par de pasos cuando un hombre se le acercó. Llevaba un traje bastante parecido al de los amigos de su padre, al que ellos llamaban “uniforme militar”; pero este era de unos colores distintos. Jack no conocía a ese hombre, pero su instinto le decía que saliese corriendo.
-Ho-hola...-dijo Jack, sin poder decir nada más
-¿Cómo has entrado aquí? ¿Dónde están tus padres?
-Pues...

En ese momento se oyó un sonido seco, después un breve silencio y finalmente un gran griterío. El hombre miró hacia el lugar del bullicio, y no tardó en ver a un compañero que se acercaba.
-Tu no te muevas de aquí-le dijo a Jack

Se alejó un momento para hablar con su compañero. Un grupo de anarquistas acababan de entrar en el cuartel, probablemente a buscar a un compañero al que habían atrapado hacía unos días, el cual protegía un alijo de armas. El hombre miró hacia donde estaba Jack, temiéndose que pudiese estar relacionado. Pero el niño ya no estaba allí. Había desaparecido. En la otra punta del cuartel, el líder de los anarquistas sonreía sarcásticamente, mientras atacaba por sorpresa a un militar poco preparado.


Jack no lo había soportado más. Al oír aquel griterío, había salido corriendo obedeciendo a sus instintos, y ahora iba a toda la velocidad que sus piernas le permitían hacia aquel edificio. Algo estaba pasando en alguna otra parte del cuartel. Los amigos de su padre, los “buenos”, habían entrado a luchar contra la gente que había “secuestrado” a su padre, los “malos”. No les había visto, pero estaba seguro de ello. Pero aún así, seguía sin entender el por que. Y poco que le importaba: lo único que tenía que hacer, lo único que podía hacer, era huir, escapar hacia aquel edificio, lejos de aquellos hombres, donde se encontraba su padre. Cuando ya se acercaba a la entrada, un militar salió del interior, sin armas, mirando a su alrededor, aún algo aturdido por la noticia del ataque. Debía medir casi dos metros, y su corpulencia era notable. Jack se paró de golpe y le miró asustado. El hombre también le miró a él. Apenas pasaron unos segundos, cuando Jack comprendió lo que pasaba: aquel hombre estaba bloqueando la puerta. Aquel hombre estaba impidiendo el reencuentro con su padre. Y esto estaba haciendo que la intensidad de aquella sensación subiese. Su presión sanguínea había aumentado considerablemente, su cara estaba roja, y en esta ocasión una vena se había hinchado en su frente. De repente, otro hombre al que recordaba haber visto con los “buenos”, bastante grande también, saltó contra el hombre que tapaba la puerta, llevándoselo por el aire. Jack no se lo pensó dos veces, y en las escasas décimas en las que el hombre estaba suspendido en el aire, pasó agachado por debajo de él, y cruzó la puerta.

“...Lo sé, Zurriaga, lo sé. Puede que no sea lo más acertado en este momento, pero esos hombres nos han destrozado la vida. Han acabado con nuestra forma de vida, han matado a amigos, y han asesinado a mi mujer. Pase lo que pase, yo digo que intentemos el ataque. Tenemos que hacerlo, tenemos que vengarnos, por nuestros compañeros caídos”
Aquello era lo que ponía en la última carta que su padre había mandado a uno de sus amigos, poco antes de que lo “secuestrasen”. A Jack todo eso le importaba más bien poco: la única duda que se le vino a la cabeza en ese momento fue:
-Papá, ¿qué significa “vengarnos”?


Jack había entrado hacía tiempo en el edificio, y avanzaba a todo correr hacía el ático, donde aquel amigo de su padre le había dicho que este estaba. Aquella sensación seguía subiendo y subiendo a medida que avanzaba, y, aunque solo fuese intuitivamente, sabía lo que era aquello: odio. Pero era demasiado potente. No podía contenerlo. Tenía que descargarlo contra lo que le provocaba aquel sentimiento, de cualquier forma, la que fuese. Y en aquel momento comprendió el significado de aquella palabra: venganza.

El capitán Jacques, que dirigía aquella base, estaba con los nervios de punta. El ataque parecía avanzar bastante bien, y por lo que sabía, alguien estaba burlando todo lo que se encontraba y avanzaba hacia las celdas, a pesar de que había trasladado al contrabandista al ático. Muy a su pesar, no podía soportarlo más: tenía que detener ese absurdo ataque de alguna forma. Cogió su rifle y salió de su despacho.

-¡¡Papá!!
Jack fue a toda velocidad hacia su padre, sin contener la emoción. Tras unos segundos llorando delante de la celda, le pasó por la verja la escopeta. Para su sorpresa, su padre hizo unos ajustes en el arma y sacó unas llaves, y abrió la celda, abrazando a su hijo. Este cogió la escopeta de nuevo y miró a su padre, lleno de orgullo. Sonriendo, dio media vuelta y regresó corriendo por las escaleras, juntos, de vuelta a casa, sin escuchar lo que le decía su padre. Mientras bajaba corriendo, tropezó al ir demasiado rápido, y cayó sobre el descansillo. Lo primero que vio al levantarse fue la punta del rifle del capitán.


Sin tiempo para reaccionar, lo único que pudo hacer Jack recoger del suelo la escopeta y salir corriendo hacia arriba, todo lo que podía. El capitán, algo aturdido aún, apunto al niño, pero inmediatamente se dio cuenta de que eso era una estupidez. Subió corriendo las escaleras tras él, tratando de hacerle algunas preguntas. Pero entonces se dio cuenta de algo: aquel niño era más rápido que él. Aquellos hombres no habían enviado a un niño cualquiera a hacer algo tan peligroso: aquel niño tenía una velocidad superior a la media, aún a su edad. Aquel era el resultado de dedicar toda su vida a correr, y solo a correr detrás de una presa ya cazada, para conseguir el sustento. Ahora estaba corriendo sin motivo lógico alguno, pero un sentimiento que se había intensificado en aquellos minutos hacía que fuese más rápido aún: la venganza.


Al poco tiempo, el niño había llegado al tejado. No podía seguir corriendo. La noche se había hecho más profunda, y, mientras estaba en el interior del edificio, había empezado a llover. El agua caía sobre sus párpados impidiéndole ver bien lo que había abajo, solo oía ruidos, y suponía que los “buenos” estaban cumpliendo aquella venganza contra los “malos”. Tropezó, y apenas tuvo la soltura suficiente para agarrar la cornisa y mantenerse sobre el tejado. En ese momento el capitán Jacques apareció también en el tejado, delante de él. Ya no llevaba el rifle, y le miraba fijamente, con una mezcla de pena, curiosidad y rabia. Parecía que iba a preguntarle algo, pero Jack no podía soportarlo más. Sus ojos se salían de sus órbitas. Aquella vena se había hinchado más aún. La ira crecía y crecía. Aquel odio ansiaba venganza. Por primera vez, apuntó a un hombre con aquella escopeta, y de forma poco ortodoxa, trató de disparar con las dos manos a aquel hombre. Quería matarlo... únicamente por matar. Y poco le importaba.

Trató de apretar, pero no podía. Su fuerza no era la suficiente como para disparar. Miró con furia e impotencia a aquel hombre, pero en ese momento, este puso los ojos en blanco y cayó del tejado. Su padre estaba detrás, con el rifle que había dejado tirado atrás. Durante un segundo, Jack se alegró. Pero en ese momento vio la expresión de su padre, una expresión que nunca había visto: sus ojos estaban fuera de sus órbitas, tenía la cara roja y una vena hinchada en la frente. Todos los deseos de venganza de Jack se desvanecieron al instante, dando paso a una tristeza inmensa. Aquel no era el padre que recordaba, al que amaba y respetaba. Y en aquel mismo instante, los nervios pudieron con él.

La mano le temblaba demasiado, el cansancio no le permitía pensar en lo que hacía. Pero en aquel momento se oyó un ruido seco, seguido del desplomamiento de un cuerpo contra el suelo. El humo salió del cañón de la escopeta, cuyo gatillo había sido presionado con fuerza por Jack. En el lugar donde hacía unos segundos estaba su padre, ahora solo se hallaba un charco de sangre. Jack dejó de hacer fuerza, sin saber lo que había pasado. La escopeta cayó al suelo junto a los dos cadáveres, pero el ruido de la caída no se oyó por culpa del griterío de la batalla. Jack pudo mirar por fin lo que sucedía allí abajo. Vio como uno de los “malos” disparaba contra uno de los “buenos”. Vio como uno de los “buenos” abría en canal a uno de los “malos”. Vio como unos mataban a otros, y estos respondían. Trató de seguir la batalla, trató de concentrarse en lo que pasaba. Pero, por mucho que se esforzase, ya no podía distinguir a unos de otros.
RELATO 4
Spoiler: Mostrar
- Así que esto es lo que se siente... - el cerebro de Jerry mando los impulsos nerviosos necesarios para que los músculos de sus raquíticos brazos se contrajeran, apretando aún mas el cuello de su víctima, llegando incluso a sufrir calambres en sus extremidades. Pero le daba igual, era lo que mas ansiaba. Lo que llevaba esperando tanto tiempo. En su pálido y escuálido rostro se dibujo una sonrisa cínica mientras que de sus labios secos y agrietados salía un susurro para si mismo... - Venganza -

- ¡Bienvenido a tu nuevo puesto de trabajo! - Edward sufría un caluroso apretón de manos de su nuevo Gerente Comercial y subordinado. La efusividad del recibimiento solo era comparable a las miradas de asombro de los empleados de la oficina.
Ed era la comidilla de la oficina, no solo por su puesto de Director Administrativo sino también por su juventud. La noticia de la contratación del nuevo Director con apenas 27 años había conmocionado a muchos trabajadores, algunos llevaban mucho tiempo esperando esta oportunidad de ascenso. Edward sabía del descontento de muchos de sus empleados pero esperaba poder convencerles de lo contrario con su esfuerzo y trabajo.

Como todas las mañanas, el viejo Cheester salía de Central Park bajando la 5ª Avenida hasta la st.42, parándose en los contenedores de siempre y recogiendo las colillas desaprovechadas por los estresados empleados de la Gran Manzana, que salían a fumar para quitarse la presión del duro trabajo.
Antes el también llevaba esa vida: levantarse pronto, agobios en el metro, grandes cargas de trabajo y poco reconocimiento. Cualquiera diría que a Cheester le habían hecho un favor al despedirle, al olvidarse de esa vida estresante. Pero no fue así, su humillante cese provoco lo que ahora sufría cada día: el abandono de su mujer e hija y vivir en la calle por el resto de sus días.
Esa mañana se dirigía rutinariamente al albergue para degustar un pobre pero básico desayuno, cuando pasando cerca de la Tramp Tower le vio; él representaba todo aquello que había odiado y repudiado a causa de su decepcionante vida. Un chico joven, trajeado, cuya planta inspiraba confianza y autosuficiencia. Marchaba felizmente con su traje azul de raya diplomática y corte italiano, su maletín de piel no inferior a 500$ y su maldita arrogancia.
Le odiaba, odiaba lo que él representaba, y tanteando su viejo y mugriento cuchillo, decidió que tenía que acabar con eso. Simplemente lo hacia... por venganza.

- Tal vez te preguntes porque estas aquí, en esta situación... - la que, hasta hace escasas horas era una oficina llena de vida y acción, era ahora un frío espacio de mobiliario, con un tenue color metálico debido a las simples luces de emergencia.
- Un desolador escenario para el final, ¿verdad? Tal vez no te lo imaginabas así, tu idea sería algo como terminar tus días en tu tranquila residencia de verano a las afueras. Disfrutar de la compañía de tu esposa, 15 o 10 años mas joven, y viendo corretear a tus nietos por toooooda la extensión del jardín. ¡Que bonita estampa! Sabes, se me saltan las lágrimas... - Jerry fingió un falso llanto para mayor humillación de su victima. Dando la vueltas alrededor de la silla donde estaba amordazado, Jerry siguió su particular espectáculo cambiado totalmente su registro de voz y gestos, mostrando un tono más cruel.
- El final, ¡que irónico!... ¡Ese era mi final! - bramó Jerry golpeando el rostro de Edward - ¡Maldito bastardo! ¡Tenias que venir con tus aires de grandeza! yo era el candidato ideal para el ascenso: tantos años de esfuerzo, de trabajo extra y sufrimiento - Los golpes volaban con cada palabra de frustración - para que un mierda niño venga a tocar los cojones, arruinando mi sueño. - Las lágrimas llenaban el rostro de Ed, no concebía como podía ser el receptor de tanto odio y rencor sin pretenderlo. Debía hacer algo, no podía permitir que un maniaco con ansias de venganza del destino le apalease hasta morir. En un intento desesperado, con voz lúgubre y marchita inicio un dialogo con su agresor: - Yo... yo no.... no tengo la culpa... la sociedad es la que marca el camino y... - La expresión de Jerry cambió, mostrando un gozo no visto antes, como si fuese eso lo que quería oír.
- Efectivamente, es esta maldita ciudad, esta loca carrera por convertirse en el ser superior. Aunque presumamos de nuestra racionalidad (unos mas que otros) seguimos siendo meros animales depredadores... - Jerry saco una navaja del bolsillo interior de su traje gris, en el que las manchas de sangre cambiaban el tono a uno mas oscuro y seco. - y por desgracia para ti chico... - decía Jerry mientras desgarraba la piel de Edward atravesando sus costillas con la navaja - tu estas debajo en la escala alimenticia. - Una y otra vez penetraba el cuerpo del muchacho con el acero, perdiendo un poco de su joven vida con cada cuchillada. Hasta el fin.
Jerry se derrumbo, poniéndose de rodillas mirando sus manos teñidas de sangre. El final. Lo había hecho, había hecho justicia, su justicia.

Edward estaba en su despacho a última hora de la tarde, arreglando los papeles pendientes. Tenía muchas ideas en la cabeza para que su departamento saliera a flote de la pésima gestión del anterior Director. La cantidad de trabajo que le venía encima no la podía afrontar solo, necesitaba alguien de confianza para el proceso de limpieza administrativa. Barajaba varios nombres en su mesa mientras apuraba el último café de la tarde, estaba cansado pero tenía que poner en orden sus ideas frente a la elección de los posibles candidatos.
Entre ellos estaba un tal Jerry Lewis; el señor Lewis no era alguien dicharachero y extrovertido. El poco caso que le hacían en la oficina eran burlas en torno a su nombre y parecido físico con ese gran actor de comedia. No era alguien querido pero era un candidato más que apto para el puesto. Su larga experiencia en la empresa le hacia conocer la oficina y sus empleados de arriba a abajo. Sería un buen analista para la renovación que se planteaba Ed.
El joven apago la luz de su despacho y avanzo a lo largo del estrecho pasillo, rodeado por los puestos de trabajo. La gran mayoría estaban adornados con pequeñas fotos familiares y plantas de interior. Las mesas estaban desordenadas, llenas de papeles y de juguetes desestresantes. Mientras caminaba hacia la salida le llamo la atención la pantalla de un equipo. Estaba encendida, con el salvapantallas del maldito logotipo de Windows dando vueltas; Ed pensaba que era el único que se había quedado hasta tarde a trabajar. Extrañado miro el lateral de la mesa para ver de quien se sentaba allí: Jerry Lewis.
Sin previo aviso recibió un duro golpe en la cabeza dejándolo aturdido. Con la vista borrosa observo como su agresor le agarraba del cuello con firmeza y empezaba a apretar poco a poco, mientras decía unas palabras. Ed perdió el conocimiento. - Venganza... -

Dirigiéndose hacia el pasillo principal que daba entrada a la decimoquinta planta, Jerry se debatía internamente sobre lo que acababa de hacer. Su ética y moral le castigaban sus acciones, su conciencia estaba sucia, le había quitado la vida a un hombre. Tal vez se había equivocado, tal vez esa no era la solución. Por otra parte una voz interior le decía que estaba bien, se había hecho justicia, él merecía ese puesto, no ese niñato. Además, ¿que le impedía usar este método para llegar a lo mas alto? Ya no tenía escrúpulos.
Por desgracia para Jerry la voz de la venganza se fue haciendo cada vez más pequeña, aplastada por la evidente verdad: era un asesino. Había cometido un homicidio, tal vez por una enajenación mental temporal; pero no, el sabía que ningún jurado le creería, estaba condenado. De pronto, por la marabunta de ideas que surgían en su cabeza, lo vio claro, no podía seguir así. Solo le quedaba un camino, el suicidio. Cambio el rumbo de sus pasos hasta el vistoso ventanal del recibidor de la quinta planta, abriéndolo de par en par. - Quince pisos serán suficientes para que acabe todo. - dijo Jerry desde su desdicha.
Pero no pudo saltar, sintió un frió dolor en el cuello mientras su cabeza era inmovilizada por un firme brazo. Empezó a ahogarse con su propia sangre en el vago intento de respirar. Agonizando se dio cuenta de que le habían rebanado el cuello, ¿quién? ¿como? ¿porqué?, debía hacer algo rápidamente. Pero lo único que pudo hacer fue observar la fría noche que se dibujaba en esa ciudad de locos mientras se le nublaba la vista. Jerry había muerto.

Ocultando el viejo cuchillo manchado de sangre, Cheester salio de la Torre Tramp. Sus ideas eran confusas pero tenia algo muy claro, por fin había acabado con aquello que odiaba, ese maldito Yupii producto de la sociedad detestable en la que vivimos. Esa sociedad que no le importa destruir vidas con el fin del progreso y el propio bienestar, aprovechándose de los recursos de lo ajeno hasta agotarlo. Él ya había realizado su objetivo, por fin había cumplido su venganza.

FIN
RELATO 5
Spoiler: Mostrar
IN AETERNUM

Guglielmo Aventino se levantó entre las ruinas del que había sido su hogar. No sentía dolor, sino un entumecimiento constante, derivado de despertar bajo el amasijo de maderos que alguna vez había sido la techumbre del gran salón de banquetes de Castel Nero, la ancestral morada de su familia. Se encontraba razonablemente bien, aunque la brillante luz del sol le hacía daño en los ojos. El recuerdo del Juramento le llegó de repente, y la angustia se apoderó de él. Recordó poco a poco los hechos pasados, la tragedia de la noche anterior, el incendio del castillo...
-Está a salvo. –Dijo para sí. –Está a salvo, bendito sea, y ella también.

Poco a poco recordó lo que había ocurrido esa trágica noche. Su señor, Ludovico Chieghere, y la esposa de éste, Margherita, estaban muertos, y su hijo podía estar en cualquier parte. Pero al menos él había cumplido su juramento, salvando al último de los Chieghere de la muerte.
El Juramento se remontaba casi mil años atrás, cuando los bárbaros lombardos invadían Roma. Un señor de la guerra lombardo llamado Krieger había salvado la vida de un noble romano venido a menos, y éste le había correspondido con lo único que le quedaba, su eterna fidelidad, que se continuaría entre sus descendientes. De esta manera, los hijos de los Aventino y los Chieghere nacían casi juntos, se educaban juntos, y combatían juntos. A veces, incluso, morían juntos.
Los padres de Ludovico y Guglielmo habían muerto en un enfrentamiento contra otro condottiero, y ambos jóvenes se habían visto ricos, poderosos y cargados de responsabilidades. Afortunadamente, los dos tenían muchas cualidades que hacían la carga menos pesada: inteligentes, cultos, valerosos y hábiles luchadores, algo más carismático y dado al arte el señor, y más perceptivo y agudo el vasallo.
La única que había sido capaz de separarlos por un tiempo había sido Margherita. Cortejada primero por Guglielmo, éste se había visto obligado a dejar paso libre a su señor al detectar interés en ella por parte de Ludovico. El señor nunca habría pedido tal sacrificio al que consideraba su amigo, pero éste lo consideró su deber. Y Margherita le había dado un hijo a Ludovico, hijo que tomaría el único nombre que podía tomar: Guglielmo.

El Guglielmo mayor, el Aventino, recorría presuroso el sendero que llevaba a la ciudad de Amalfi. A pesar de ser pleno día, nadie pareció reparar en su presencia, probablemente por el tremendo trasiego de gente que, como siempre, inundaba la calzada de la puerta principal buscando comerciar en sus bullentes calles. Guglielmo buscó reparo en un callejón para serenarse, pues el latido de sus sienes era incesante. Debía recurrir a toda su voluntad para mantenerse despejado, para comprender totalmente la magnitud de la encerrona que había caído sobre su señor y su familia. Aún parecía verse luchando espalda contra espalda con Ludovico, ambos protegiendo el palafrén blanco de Margherita, con los hombres que formaban la pequeña escolta de los Chieghere desperdigados por los alrededores, muertos o heridos.
Los recuerdos empezaron a sucederse, cada vez más anteriores, analizando lo ocurrido: Una fiesta en el palacio del gobernador de la ciudad. Un invitado de Génova. La invitación solemne llegada a Castel Nero. Los disturbios del pasado verano, en los que los hombres de Ludovico habían tenido que atacar a los campesinos...



La luz se hizo en la mente del mayordomo. Un poderoso sentimiento de certeza, que le provocó casi la náusea. El gobernador, un hombre orgulloso, tenía legítimo derecho a sentir celos del poder y la fama de los Chieghere. No ayudaba que una guerra comercial con Génova hubiera causado hambre y penurias a los campesinos, lo que obligó al mandatario a contratar a los mercenarios de Ludovico y Guglielmo. Éstos hicieron que el pueblo se volviera en parte contra los antaño queridos señores, y las hábiles represalias contra Génova tomadas por los señores en auxilio del gobernador Gianni de Quatremare provocaron una deshonrosa reparación de los genoveses.
El plan estaba claro. El gobernador había tomado la determinación de actuar contra los Chieghere y su vasallo, y el pueblo no saldría en su defensa. Y si lo hacía, ¿quién diría que no podía ser una reparación del honor por parte de Génova, aprovechando la llegada de su emisario?
El latido de sus sienes ya era insufrible... sólo faltaba una pieza. Las arcas de la ciudad estaban vacías, y el gobernador recurría a ellos en virtud a pasados pactos con la familia Chieghere, pero no podía permitirse sicarios ajenos. Tenía que pensar. Empezaba a tener unas ganas irresistibles de volver a las ennegrecidas ruinas de su hogar.

Avanzó por las calles hacia el palacio del gobernador, obligándose a no perder el control, a pensar. Un odio amargo le quemaba por dentro, como nunca antes había sentido. Las emociones se le multiplicaban. Recordó cómo su señor le había obligado a regresar a Castel Nero, a proteger a su hijo, cuando no sabía, como Guglielmo sabía, que el niño estaba a salvo. El niño no tendría una familia feliz. Sus padres no tendrían un entierro digno, cristiano... Cristiano, Dios. Un hombre de Dios. La Iglesia era la única que podía sufragar una acción así. Pero sólo si la parte de la Iglesia que lo hacía era tan corrupta y cruel como el obispo Castegliani. Ya lo sabía, ahora podía entregarse a la furia.
Cruzó las calles a grandes zancadas. La gente no se atrevía a mirarle, o al menos eso parecía, pues se giraban en cuanto pasaba por su lado. Nadie estorbaba su camino. En muy poco tiempo tenía delante la lujosa escalinata del palacio del gobernador, y a los dos centinelas. Impertérrito, ascendió hasta el portón y pasó entre los dos soldados sin que éstos siquiera le llamasen la atención. Le pareció ver con el rabillo del ojo que se giraban para decirle algo, pero en vez de eso, se miraron extrañados el uno al otro y no se atrevieron a más. Guglielmo penetró en el edificio, y no le costó nada averiguar dónde se encontraba el despacho de su enemigo por fin revelado.
La puerta estaba abierta, pues Quatremare se encontraba de pie, preparado para irse, recogiendo algunos documentos de su escribanía. Guglielmo se plantó justo en medio de la sala, y se empezó a impacientar al ver que el gobernador no se apercibía de su presencia. Se quedó mirando fijamente a aquel odiado individuo, hasta que éste, con un escalofrío se giró.
-Gianni –La voz de Guglielmo sonó susurrante, hueca. -¿Qué tal has pasado la noche?
-No puedes ser tú. –El rostro del traicionero mandatario se había vuelto del mismo color que su impoluta camisa de seda. –No, yo vi con mis propios ojos cómo entrabas en Castel Nero, y cómo lo consumían todo las llamas… No saliste…
-Cierto, no salí, pero me las he arreglado para llegar hasta aquí. Espero que no tengas mucha prisa, porque tenemos un temita que tratar. –La amenaza sonaba cierta en la lúgubre voz del mayordomo.
-¡Vete al infierno! –Gianni de Quatremare sacó su espada con un movimiento fulgurante. La desesperación le había vuelto rápido como una serpiente, y Guglielmo, abotargado por la furia y el entumecimiento que no le había abandonado aún, no pudo esquivar la hoja, que lo atravesó bajo el pecho.
La sorpresa que se habían llevado les dejó al menos un minuto sin palabras. La espada de Quatremare temblaba en su mano, aún atravesando el cuerpo de Guglielmo, pero éste no lo sentía, tal y como no había sentido el pinchazo, ni ninguna otra cosa, salvo la furia latiendo en sus sienes y el peculiar adormecimiento. Ahora sabía lo que le pasaba, por qué nadie lo había visto ni había hablado con él. Empezó a comprender por qué, siendo un personaje conocido, nadie en todo Amalfi había reparado en su presencia. Sólo el blanco de su odio podía verle. Sacó su espada dando un paso atrás, y trató de desviar la hoja rival, pero también la atravesó. No podía tampoco matar a su enemigo, según parecía. Sin embargo, quería hacerlo, lo necesitaba, pero… sólo oía los latidos… de su infame corazón.
Quatremare vio la resolución en los ojos del espectro, y trató de zafarse de su ataque, pero no puede esquivarse lo que no puede tocarse. Un escalofrío mortífero recorrió su cuerpo al contacto de las manos de Guglielmo, dejando paralizado al mandatario. Luego, el mayordomo alargó con deliberada lentitud su mano derecha, y atravesó el pecho de su víctima. Palpó, sujetó y después aferró con todas sus ganas el corazón de Gianni de Quatremare, que apenas pudo dar un débil grito ahogado, quedando su rostro desencajado por el dolor y el terror. Luego, el espectro liberó su presa, dejando que cayera rígida al suelo. El latido había cesado, pero otro, débil por ahora, comenzaba a escucharse en la distancia.

Gennaro Castegliani, obispo de Amalfi, escribía en su despacho. Acababan de contarle las últimas noticias, y se preguntó qué ocurriría con él. Quatremare no era un hombre de remordimientos, y esa expresión que decían que cruzaba su rostro, evidentemente no era la de alguien que muere en paz…
-Eminencia –Un susurro retumbante llenó la habitación, mientras la ventana se abría súbitamente dejando entrar la brisa nocturna. –Más vale que acabéis vuestra misiva. No habrá más…
-¿Quién eres? –El religioso se levantó de pronto, extrañado. Esa voz era conocida, pero al mismo tiempo imposible. Los Chieghere y los Aventino estaban todos muertos. Habían enterrado los cuerpos. Él lo había visto.
Guglielmo se materializó en medio de la habitación, como había hecho en el despacho de Quatremare. De noche, tenía más dominio sobre sus “facultades”, como había descubierto. Su imagen era más terrorífica a los ojos del obispo.
-¡Vade Retro! ¡Regresa al infierno! ¡Es el lugar al que perteneces! –Había autoridad en las palabras de Castegliani, pero Guglielmo no cedió.
-No, Eminencia, no iré. Gracias a vos, no hay infierno esperándome, ni tampoco cielo. Vos habéis conseguido que mi alma quede para siempre atrapada en este mundo, pues un juramento más fuerte que la muerte me ata al último que debo proteger.
El obispo se apartó de su escritorio, refugiándose en la luz del candil que tenía más cerca. Un brillo de comprensión se abrió paso hasta sus ojos, mientras su terrorífico interlocutor continuaba hablando.
-Sí, está vivo, pero fuera de vuestro alcance. Siempre habrá un Chieghere vivo, pues ahora la muerte ya no puede detenerme, pero sí puede detener a cualquier otro.
-Entonces –Contestó el obispo -¿Vienes a darme muerte? Así sólo conseguirás una absurda venganza, Aventino. Jamás podrás descansar, hagas lo que hagas, y mi muerte te quitará toda satisfacción.
-Por supuesto –Guglielmo se acercó al religioso. Sus facciones se iluminaron por primera vez. Bajo el pálido rostro se adivinaba su calavera, y el pelo le había encanecido por completo. Sus ojos eran más negros que nunca, y parecían absorber la luz y alimentarse de ella. Castegliani pensó que aquellos ojos le arrancarían el alma-Pero no he venido a acabar con vuestra vida, pues pienso hacer que dure lo más posible. Quatremare sólo era un orgulloso y ambicioso botarate que no comprendía siquiera el alcance de lo que le esperaba. Pero vos sois sabio. Sabéis que lo ocurrido no tiene arreglo, por mucho que pretendáis arrepentiros. No hay reparación posible. Yo no iré al infierno, ni a ningún otro lugar, pero sé que allí hay un lugar expresamente reservado para vos…
El espectro acercó aquellos ojos a los de su presa, y le dejó contemplar su destino. Los pozos de oscuridad se convirtieron en dos cavernas inundadas por las llamas, mientras una risa preternatural inundaba el cerebro de Gennaro Castegliani, y figuras monstruosas parecían saludarle ansiosas desde el centro de las llamas, donde Quatremare ya pagaba sus acciones.
-Me habéis matado dos veces, obispo Castegliani. Acabasteis con mi vida y con aquellos por los que vivía. Arruinasteis a esta ciudad, y ni siquiera habéis llegado a imaginar la gloria que hubiéramos alcanzado todos si la envidia no os hubiera podrido el alma. Pensad en ello, y en lo que obtendréis por vuestras acciones, hasta el fin de vuestros días.
Dicho esto, el espectro se desvaneció.

Doce años más tarde, la gran noticia en Verona era que el obispo de Amalfi había muerto al fin, sumido en la locura. Decían que su rostro no era el de un religioso que muere en paz, pero sólo eran habladurías.
Nada de eso interesaba a Guglielmo Chieghere. Su madre adoptiva, Marina, acababa de revelarle su verdadero apellido, y cómo un leal sirviente de su padre la había instruido para escapar de cualquier peligro y había depositado su modesta fortuna (pero fortuna al fin y al cabo) en sus manos para sacar adelante a la criatura que le había sido confiada. Guglielmo contempló el resplandeciente cielo de Verona, pensando en el hombre por quien se llamaba así, y que, según decía su madre, había dado su vida por él.

Dicen que Guglielmo Chieghere llegó a ser un hombre de bien, y que contaba a sus hijos y nietos las grandes aventuras que Marina le había contado a él. Las aventuras de un señor y su sirviente, de dos amigos que juntos podrían haber hecho grandes cosas.

Y dicen que la familia Chieghere, aún hoy, tiene un espíritu que vela por su supervivencia, y que ningún enemigo o mal amenaza jamás a sus integrantes. Y que si algún peligro inminente les acecha, o algún enemigo poderoso les amenaza, sólo tienen que acudir a las ruinas de Castel Nero, y el espíritu guardián, el último de los Aventino, se ocupará de cumplir su juramento, por toda la eternidad.
Bueno pido disculpas por mi retraso, pero diré que hay una "enfermedad" que se conoce como: "Los males del recogedor del Concurso Mensual" Que mi ordenador sufre espasmos y se apaga solo, (pero solo desde que recibí los relatos)

También valia lo de mi perro se comio los relatos y por eso los he presentado tarde o quería mandarlos x MP ¿no? :lol: :lol:
ImagenImagen
Avatar de Usuario
Ghorrhyon
Teniente Segundo
Teniente Segundo
Mensajes: 1419
Registrado: Mié Jun 21, 2006 12:02 pm
Ubicación: La Corte de los Búhos
Edad: 45

Mensaje por Ghorrhyon »

Bueno, votaciones enviadas... sólo quería decir una cosa, que más o menos viene a cuento...


¡¡¡FELIZ DÍA DE LA MARMOTA!!!

Ay, coño, qué recuerdos...

Perdón por el offtopic
Imagen
No sabemos mucho del amor. Con el amor es como con la pera. La pera es dulce y tiene forma. Tratad de definir la forma de la pera.
Avatar de Usuario
Jim Hawkins
Recluta Privado de Primera
Recluta Privado de Primera
Mensajes: 199
Registrado: Lun Ene 02, 2006 6:35 pm
Ubicación: Con el codo en la barra...
Edad: 39

Mensaje por Jim Hawkins »

:? Esta era la primera vez que participava.....Y la ultima....
:aplausos: :aplausos: :aplausos: Una ovación por la organización :alabar: :alabar: :gota: :gota:
Imagen
"La perfección no está en la estatua, la perfección es algo que lleva el puro mármol blanco y que el artista saca a relucir": Anónimo
Avatar de Usuario
Crusta
Comodoro
Comodoro
Mensajes: 3674
Registrado: Vie Mar 17, 2006 1:33 am
Ubicación: ¡Al TABORDAJE!
Edad: 39
Género:
Contactar:

Mensaje por Crusta »

Jim Hawkins escribió::? Esta era la primera vez que participava.....Y la ultima....
:aplausos: :aplausos: :aplausos: Una ovación por la organización :alabar: :alabar: :gota: :gota:
¿Me mandaste el relato por MP...? :? :?

No tengo la cuenta llena... asik no se otra forma de poder acceder a tu historia para presentarla...

Si no es eso, explicate...

*edit pal de abajo ^^*
Jim Hawkins escribió:Pues creo k lo mande la seemana pasada, antes de enviar mi "penúltimo" post... Me parece muy extraño k lo lo recivieses
¿Puedo mandarlo todavia? Dimelo y si es así sin falta lolo mando
Perdón por mi impertinencia anterior, pero me a mosqueado no ver mi relato.... gracias por hacerme caso Crusta
dew
Pues lo dicho ^^ no lo recibí... pero vamos ya ha votado Ghorrhyon... en fin mandamelo y haremos lo que se pueda...

Vaya chapucilla de concurso cada mes xD...

A ver el pajarillo que dice ahora xD
Última edición por Crusta el Vie Feb 02, 2007 3:31 pm, editado 2 veces en total.
ImagenImagen
Avatar de Usuario
Jim Hawkins
Recluta Privado de Primera
Recluta Privado de Primera
Mensajes: 199
Registrado: Lun Ene 02, 2006 6:35 pm
Ubicación: Con el codo en la barra...
Edad: 39

Mensaje por Jim Hawkins »

Pues creo k lo mande la seemana pasada, antes de enviar mi "penúltimo" post... Me parece muy extraño k lo lo recivieses
¿Puedo mandarlo todavia? Dimelo y si es así sin falta lolo mando
Perdón por mi impertinencia anterior, pero me a mosqueado no ver mi relato.... gracias por hacerme caso Crusta
dew
P´al de arriba...Edit:
Por fin se lo que pasó ese mismo día mientras mandaba el MP, HUBO UN GRAN APAGON EN MI CASA... parece la típica mentira que ser cuenta no?
Pero os prom,eto que es 100 % veridico.
¿Entonces se acepta pulpo como animal de...que digo...Entro en concurso?
dew[/i]
Última edición por Jim Hawkins el Vie Feb 02, 2007 7:51 pm, editado 1 vez en total.
Imagen
"La perfección no está en la estatua, la perfección es algo que lleva el puro mármol blanco y que el artista saca a relucir": Anónimo
Avatar de Usuario
Reyes
Recluta Privado de Primera
Recluta Privado de Primera
Mensajes: 242
Registrado: Mar Nov 01, 2005 11:11 pm
Ubicación: En Kinderheim 511
Edad: 42

Mensaje por Reyes »

Perfecto, ¡ya estan las historias! Por ahora solo he leido 2 y debo decir que mi relato no tiene nada que hacer!! :( En cuanto me las lea un par de veces puntuo y lo mando, si lo hacemos todos pronto tal vez podamos saber los resultados antes de tiempo :ok: Ya sabemos que pajarillo-san las ha enviado, siempre es el primero!
Sobre el tema de Jim la verdad es que es una putadilla para el, ya estan posteadas las historias y sabriamos cual es la suya. A mi me da igual, cuanto mas que leer mejor. La decisión depende del espiritu competitivo de los demás participantes, si se lo toman como un concurso como tal o como una fuente de futuros escritores inspirados pero olvidadizos XD
Avatar de Usuario
Shichibukai
Sargento Mayor
Sargento Mayor
Mensajes: 788
Registrado: Mié Oct 19, 2005 12:22 pm
Ubicación: En Puerto Tortage esperando a embarcarme
Edad: 38

Mensaje por Shichibukai »

Dios, como me hubiese gustado participar este mes, tenía una historia buenísima pero me retiré porque me iba a faltar tiempo y en efecto me ha faltado.

Suerte a todos
Imagen
Avatar de Usuario
Deraka
Cabo
Cabo
Mensajes: 364
Registrado: Jue Ago 18, 2005 3:57 pm
Ubicación: En los brazos de Sanji-koi (juju)
Edad: 38

Mensaje por Deraka »

Reyes escribió: escritores inspirados pero olvidadizos XD
Eso va por mí sigh sigh sigh.....

Quisiera pedir perdón públicamente porque si se tuvo que retasar la publicacion de los relatos fue por mi culpa por mi culpa por mi gran culpa xDD. Así que los tomatazos me los lanzais a mi y no a CrUsTa que el pobre tuvo más paciencia que un santo! Gomen gomen *ouch ouch*.


OJOJOJO y ahora... a leer!!!
Como me quite el cinto amos a correr to´s pal mismo lao xDDDDD (by: Ramsus)


Imagen
Avatar de Usuario
Crusta
Comodoro
Comodoro
Mensajes: 3674
Registrado: Vie Mar 17, 2006 1:33 am
Ubicación: ¡Al TABORDAJE!
Edad: 39
Género:
Contactar:

Mensaje por Crusta »

Bueno, bueno antes de anunciaros el ganador y de ver como os comeis las uñas (o pasais olimpicamente de esto y vais al spoiler... :gota: :gota: ) Decir que:

-Lo siento por poner tarde las historias.
-Jim Hawkins no te cabrees y echale la culpa a la mierda de tecnología moderna y esparo verte en el siguiente concuros mensual ^^
-La santa paciencia de los relatistas conmigo ^^
-El problema "Concurso Mensual" es una realidad, siempre pasa algo XDDDDD
-Y por último que ganó mi favorito@ ^^

FELICIDADES:
Spoiler: Mostrar
¡DERAKA-CHAN!
Clasificación:
Spoiler: Mostrar
1º Deraka 18 points
2º cid_yamazake 10 points
-- Ghorrhyon 10 points
4º Reyes 8 points
-- Polizonte Nack 8 points
Puntuaciones:
Spoiler: Mostrar
innocence: 4 + 1 + 3 + 2 = 10 CID_YAMAZAKE
in aeterum: 3 + 1 + 2 + 4 = 10 Ghorrhyon
irezumi: 2 + 4 + 4 + 4 = 14 DERAKA
sin titulo: 1 + 2 + 2 + 3 = 8 REYES
una idea: 3 + 3 + 1 + 1 = 8 Polizonte Nack
Comentarios:
Spoiler: Mostrar
POLIZONTE NACK

INNOCENCE: 4 PUNTOS
Creo que la historia es de Deraka, no sé porqué, pero me parece muy "apropiada" para ella.
Si hay algo que me ha gustado de la historia ha sido la reflexión final del chaval, me ha encantado como has expresado tan bien la verdad de la guerra bajo los ojos de un niño. Aparte de eso, el marco sobre el que has ambientado la historia y, sobre todo, los intereses y prioridades de los "adultos" de la historia, son cosas que dejan marca, sobre todo la actitud del padre tras el reencuentro.

IN AETERNUM: 3 PUNTOS
No lo tengo claro, apostaría por Ghorrhyon o Reyes, pero me quedo con este último porque el de los yakuzas me parece más poético y ambientado.
Lo que más me ha gustado de esta historia es su apariencia de leyenda y su acertada ambientación medieval, que suponen una atractiva combinación. Por otra parte, el principal inconveniente que le veo es su desarrollo algo irregular, que la hace algo liosa en ocasiones e impide su buen entendimiento, como es el caso de la historia de la traición y tal, que parece que está metida un poco a presión.

IREZUMI: 2 PUNTOS
Pues votaría por Ghorrhyon, por lo que ya he comentado anteriormente.
Historia muy poética, que le va muy bien al entorno yakuza elegido, donde se presenta muy los valores de esta forma de vida, sus creencias y relaciones, siendo este su principal punto a favor, la acertada ambientación. Sin embargo, este también es su punto en contra, ya que al centrarse tanto en la descripción, se pierde un poco de vista la acción y la historia en sí se queda un poco corta.

SIN TÍTULO: 1 PUNTO
Apostaría por Cyd_Yamakaze, más que nada por las similitudes con la de Navidad.
Para empezar, decir que me gusta el desorden de la historia y la crítica social y tal, pero la moralina me resulta demasiado poco original, y pierde bastante con el poco desarrollo de los personajes. Por otra parte,el principal motivo que me ha hecho darle la menor puntuación es que no me queda clara la cosa, me la he leído varias veces y a mi parecer hay un par de equivocaciones que provocan la incoherencia entre las distintas partes, no sé si es porque se me escapa algún detalle o porque de verdad hay algún despiste del autor.


UNA IDEA
Bueno, pues este es mi relato. Según mi parecer, he vuelto a mis orígenes y me he dejado de escribir las chorradillas de los últimos meses, donde me daba por hacer historias con las que me divirtiese al escribirlas.
La historia en sí me gusta, me parece bastante potable salvo algunas relaciones de personajes demasiado forzadas, el problema me llega a la hora de ponerla en práctica, cuando uso un lenguaje muy trabado, abusando además de diálogos. Además, el transcurso del tiempo está muy mal expresado. Sinceramente, me parece que cada vez relato peor las cosas ^^U

CID_YAMAZAKE

---4 puntos
---IREZUMI.
---porque a esta historia no le encontré ningún fallo garrafal que me sirviese de “excusa” para darle menos.
---Esta historia es un claro ejemplo de lo que sucede a veces con el tema de la venganza (me pasa mucho a mi): es un tema tan enrevesado q queda muchísimo mejor en un relato gigantesco, y aquí se refleja en las 2.500 palabras del texto. Una gran obra de un gran escritor.
---Sin duda deraka. Esas separaciones con “-.--.-.-“ te delatan xD

---3 puntos
---UNA IDEA
--- porque cuesta entenderla (a pesar de que me parece un poco mejor q las otras 3)
---Esta historia tiene la mayor carga sentimental de todas. Una vida entera pasa en 2.000 palabras... y de una forma correcta. Buena narrativa, cargación de figuras estilísticas quizá excesiva, y una trama que te deja helado. La mejor quizás.
---Sin duda ghorrhyon. La calidad suprema mezclada con un lío incomprensible le delatan xD

---2 puntos
---LA-QUE-NO-TIENE-TÍTULO
---porque el ambiente era muy amigable, y no llegó a ponerme en vilo
---Otra gran historia, bien narrada, quizá demasiado acogedora para lo que es un relato de venganza. Aunque la narrativa, el sentimiento (muy importante en este tema) y el uso de figuras estaban a la altura de todos los demás, lo que quizá me llevó a ver el “fallo base” de esta peor que la del anterior, es quizá el hecho de que me supo un poco insípidas las muertes, como si no fuesen conmigo.
-Diré reyes, porque es el único relato que no relaciono con nadie

---1 (sigh) punto
---IN AETERNUM
---porque... era la única que quedaba.
---Y aquí se ve la injusticia del sistema eurovisivo. He tenido que catalogar con “1 punto” una historia que me parecía casi de la misma calidad que una que ha sido catalogada con “4 puntos”. Pero, al fin y al cabo, a alguien le tenía que tocar, y en este caso ha sido a esta. Por qué? No lo sé. Pero la trama me pareció LIGERAMENTE inferior a la de 4 puntos, la calidad en general me pareció LIGERAMENTE inferior a la de 3 puntos, y, al quedarme entre las otras dos, preferí darle los 2 puntos a la otra, POR MUY POCO. En fin, no mucho más que decir... salvo que quizás habría quedado mejor narrado de otra forma, no sé como.
---Polizonte Nack. Por alguna razón, le relaciono con los títulos en latín/griego/y otros idiomas extintos.

----autocrítica----
MmMMMm.... “innocence” un relato que, originalmente, trataba de un jugador profesional que perdía el ojo, posteriormente de un carpintero al que le ardía el taller, luego pasó a ser una continuación de mi último relato y al final quedó en esto. Debido a mi incapacidad para crear buenas historias de venganza en tan poco espacio, la trama en general es bastante cutre, pero creo que lo he sabido recomponer bien a base de narrativa. Bueno, algunas partes no me han quedado tan bien como esperaba, me he tenido que comer un par de cosas y la penúltima escena me parecía que sobraba. Pero en general, la veo bastante bien, comparada con mi último relato, aunque tampoco considero que haya podido sacar al máximo mis aptitudes... en fin.

REYES

Relato 1
Puntuación:3
Comentario:
Me gusta la estructura del relato, los parrafos cortos pero con informacion suficiente para no perderte en la historia. Una estructura original que le da aun mas merito a la historia.
En cuanto al argumento me parece lo mas flojo, no me termina de convencer el final. Tal vez como empezaba el relato parecia una venganza como tal, pero según avanza se convierte en una historia de amigos. No da la sensación de que Ren disfrute con la venganza tal y como "en teoria" se supone que lo haría alguien herido y rabioso. Si me gusta la sensación de vacio que le queda despues de la muerte de Pablo, en plan "y ahora que, ya no tiene sentido mi vida".

Relato 2
Puntuación:4
Comentario:
Personalmente me gustan los relatos en ambientados fuera de nuestro territorio/epoca/dimensión, y sobre todo me gustan los que estan bien ambientados, como es este caso. El autor te hace sentir la filosofía de los yakuza y como Takeda lucha por su honor. Tal vez todos los demas relatos hemos buscado nuestra propia concepción de la venganza, pero este es el caso de venganza tal y como es, similar a los autores clasicos de Samurais. La verdadera busqueda de la satisfacción del honor, y luego la nada.
En cuanto a lo negativo solo marcar que en un momento de la historia te saturas con tantas referencias a lo japones, esta bien ambientar pero tampoco hay que pasarse.(como vereís es una tonteria de crítica, era por decir algo)

Relato 3
Puntuación:1
Comentario:
Creo que esta es la historia que menos pega en el tema de este mes. Podría ir fenomenal para cualquier tema belico o para uno de inocencia (por ejemplo), pero no lo veo aqui. Como he dicho antes cada autor tiene su propio concepto de venganza y aunque aqui se intenta incluir este sentimiento cuando Jack corre a salvar a su padre a mi no me termina de convencer.
Esta muy bien narrada la acción, pero es que el final me ha dejado totalmente indiferente. "Pues ná, el chiquillo se ha cargado al padre...". Para otro concurso puede que fuese de mis favoritas pero este mes como que no. Sorry.

Relato 5
Puntuación:2
Comentario:
Otra gran historia muy bien ambientada y narrada. Es muy facil de seguir, bien guiada por el autor hasta el momento en que se desvela la muerte de Guglielmo, un giro brusco de guión que le da un toque muy original a la historia. En cuanto a la forma de retratar la venganza, es otro punto de vista, esta vez desde la promesa a un amigo. Sobre todo me gusta el final del Obisco, llevado por la locura de su propio tormento.
Me esta costando mucho comentar esta historia porque no le encuentro grandes fallos, no le tendria que envidiar nada a las primeras; tal vez su unico fallo a sido que al terminar de leerla no me a transmitido el pensamiento de "esta es la buena".

Relato 4
Comentario:
Primero decir que es la primera vez que escribo algo de mas de 200 palabras, nunca había escrito ningún relato y supongo que de eso es de lo que peco proncipalmente. Creo que lo que mas llama la atención de mi historia es la estructura de los actos, con este formato e buscado que el lector tenga que leer la historia varias veces, no fiarse de una primera impresión. En cuanto la venganza e querido plantear todos los puntos de vista: 1º la frustación y despues ira del agresor. 2º El receptor de la venganza, que no sabe porque le hacen eso. 3º El curioso sentido de la justicia, el vengador a sido juzgado.
En definitiva espero que no seais muy duros, que soy novatillo!

DERAKA

Valoración general: Si he de ser totalmente sincera, creo que es una de las ediciones en las que menos nivel he visto. En el sentido de que no ha habido ningún relato que me haya llamado la atención de manera especial, he leído todos (algunos me costó terminarlos) y me he quedado igual que estaba. Lo que más rabia me da es que la decepción no ha venido a nivel narrativo sino a nivel argumental, a la hora de llevar la trama y "montarse" una historia, definir unos personajes y explicar una serie de sucesos. Lo peor es que todos han (hemos) enfocado la "venganza" de una forma similar (sangre, muerte) cuando en realidad hay mil posibilidades de enfocar esto. En fin, pido perdón de antemano si me paso demasiado con mis críticas. Y ya sin mas dilación:

1 punto para: Una idea.
Comentario: Sucesión de desgracias (a veces sin justificación) del supuesto protagonista que no sirve para profundizar en su carisma, apenas hay hilo conductor y el control de espaciados es tan cutre y lioso que no sabes cuando empieza un accion y termina otra... La supuesta venganza de Ren (fijate, lo unico que me gusta de la historia es el apodo de este personaje) me parece carente de sentido. El dialogo final y en especial las palabras finales... no hay por donde cogerlas.
Autor: Cid yamakaze por total descarte, no por otra cosa.

2 puntos para: Relato sin titulo.
De nuevo se mezcla, a mi parecer, un batiburrillo de personajes, situaciones y pensamientos de despecho hacia el mundo en general. Aunque me gusta la ambientacion del mundo de los negocios donde se avanza pisandose unos a otros, el relato no terminó de transmitirme nada.
Autor: Reyes, por decir alguien.

3 puntos para: Innocence.
No está mal, aunque según iba leyendo me iba acordando irremediblemente de la peli "El laberinto del fauno", no suelen gustarme las historias ambientadas en esta época. Aunque la escena de la persecución, el hecho de que el niño mate a su padre y la moraleja final me dejaron satisfecha.
Autor: yo votaría por Polizonte_Nack.

4 puntos (ganador) para: In aeternum
Por lo menos se aprecia que el autor le echó inventiva y esfuerzo a la situacion, personajes y desarrollo de la acción. En cierto modo me recuerda un poco a mi relato (en ciertas partes). Buena narración, me gustó el final. En general el que más me llamó la atención y por tanto al que pongo como ganador.
Autor: Ghorryon.

Comentario sobre el propio relato: Irezumi.
Personalmente, y modestia aparte, este es (junto a "lagrimas bajo la lluvia") el relato del que más orgullosa me siento de los que llevo presentados. Basicamente porque me esforcé en que todo estuviese bien documentado y fuese real. Para ello debo dar las gracias a mi hermano, sin su ayuda para la documentación estoy segura de que el relato no hubiese quedado ni la mitad de bien. Lamenté en más de una ocasión el limite de palabras que me hicieron sufrir bastante, pero en general creo que me quedó una buena historia sobre venganza.

Ghorrhyon

Título: Una idea
Nota: 1
Posible autor: Deraka
Comentario: Mmm, buen intento. Descolocar la historia puede hacer que aparezca una obra maestra o que el lector se quede con el culo a las goteras, hablando así, en plata. La idea es buena, sin duda, y la temática, tenebrosa por su cotidianeidad. De nuevo, expreso mi afición por los finales abiertos, pero, para qué negarlo. Apenas me aclaro (culpa mía, sin duda). Si por lo menos no hubieras llamado Pablo al padre y al hijo...

Título: Emmm, ¿Irezumi?
Nota: 4
Posible autor: Reyes
Comentario: Mira, un relato que aúna el tema actual y el que yo propuse, aunque en la acción no se para demasiado. Técnicamente es bastante bueno, y se le ve bien documentado (¿Cuantos dedos tienes intactos?). Buen trasfondo, buena ejecución, pero supongo que ésta era una de las historias más previsibles posibles (samuráis=venganza). Eso sí, que lo sea no quita para que haya quedado uno de los mejores relatos que he leído últimamente. Si es de quien creo que es, espero que deje de recoger y pase a participar más a menudo...

Título: Innocence
Nota: 2
Posible autor: Cid Yamakaze
Comentario: Bueno, el relato no está mal, siempre teniendo en cuanta la óptica del niño, lo cual difumina bastante el límite entre odio y venganza. Eso sí, si es una historia sobre la Guerra Civil, ¿por qué nombres y título extranjeros? Que conste que no me importa, pero le resta autenticidad al tema. La gente no era tan abierta de mente por entonces... A lo que vamos. Se nota que al final estabas cansad@ porque has cometido un par de fallos ortográficos de los que no aparecen en el resto del texto. En cuanto a lo que es en sí la historia, pues está bien, tiene un final adecuado, y un desarrollo lógico, pero insisto en que no se trata tanto de venganza como de odio. Y eso resta puntos... muchos puntos

Título: Aaah, vale, esto sí que no me lo esperaba... me vengaré
Nota: 3
Posible autor: Polizonte Nack
Comentario: No tener título te ha quitado los cuatro puntos. Hala. Bueno, de nuevo una venganza "cotidiana", en uno de los entornos en los que más fácilmente se dan. Según mi parecer, la temática asesina es la "salida fácil" (no me malinterpretes, por Dios). Con este trasfondo yo habría servido un plato muuucho más frío, cuyo resultado no habría tenido necesariamente que ser violento. Pero ahora me toca reivindicar: ¡Mayor límite de palabras ya! Bueno, pues nada, me gusta el giro del final, cuando te estás preguntando qué narices pinta el tal Chester, ¡pum!, cierra la narración redondeando el final. Muy bien, pero yo quería un título. ¿Cómo vamos a identificar el relato sin título?

Título: In Aeternum
Autor: Ghorrhisto
Comentario: Efectivamente, mi relato no llega a producto. Vuelve a ser un ejercicio de onanismo intelectual a los que soy tan dado, sobre todo teniendo en cuenta que para contar las historias que me gustaría necesitaría como poco 75097845096845 páginas, o más. Y sin exagerar. Bueno, vamos, que espero no quedar el último, gracias sobre todo a mi planteamiento leyenda. Y todavía tengo que decir que esta versión es mil veces mejor que la que hice en primer lugar, que me pareción un pestiño insoportable hasta a mí. Hala, suerte y al toro.
ImagenImagen
Cerrado