Re: Jóvenes escritores
Publicado: Mié Dic 19, 2012 4:25 pm
por noalovegood
Bueno como amante de la literatura y aficionada a la escritura desde que era niña , me paso por el tema ( mi timidez me impedía pasar por el tema , pero lo he leído alguna vez ) .
Manirea independientemente de que sea un ensayo o no , me gusta tu modo de escribir y he seguido tu consejo y lo he leído con la canción y la verdad es que queda perfecta ( supongo que lo escribiste escuchando la canción

) .
Shenron , me he reído mucho con el partido de los mugis , me gusta el detalle de que pongas el emoticono del personaje , cuando hables de él . Y las paridas para marcar la personalidad de los mugis me ha gustado mucho ( tipo Zoro dormido , Nami se lia a hostias etc

) .
Mono_kurt , me parece un escrito sencillo y bonito que está plagado de sentimientos , me ha recordado á otras épocas donde escribía sobre amor/desamor .
Bueno solo he leído los últimos que había y doy mi humilde opinión

. Voy a añadir uno de mis escritos , es bastante antiguo , no es un relato , simplemente es un sentimiento hacía una persona en un momento determinado de mi vida . Muchos escriben sobre el amor , yo decidí escribir sobre el odio un día
Advierto que mi forma de escribir a veces es un poco extraña y puede que no sea del agrado de muchos

, allá voy :
- Spoiler: Mostrar
- Podrida, su alma estaba más podrida que las arrugas que adornaban su aspero rostro .
Era una bruja digna de llevar ese nombre , no por ser poseedora de infinidad de hechizos , sino por su maldad innata .
Su desastrosa vida que ella misma había creado , le había conducido a destruir la felicidad ajena , ya bien fuera real o ficticia .
Se alimentaba de la envidia , pués odiaba no ser la mejor en todo , y ella misma se enbadurnaba en el más profundo narcisismo llenándose de las reliquias de su genialidad , a su parecer...
Pero , en el más oscuro rincón de su marchitado corazón , aquella bruja sabía que simplemente lo que hacia era engañarse a si misma .Pués, en el fondo se odiaba , pero claro una verdadera bruja vive eternamente idolatrada......por si misma 
Bueno también tengo cosas más bonitas escritas , ya si me animo pondré algo algún día .
Re: Jóvenes escritores
Publicado: Dom Nov 17, 2013 2:04 pm
por Blueberry
Ser novelista profesional es mi sueño, pero no sé si se verá cumplido a la larga o a la corta. En concursos tengo más bien poca experiencia: el año pasado me apuntó a dos concursos en mi instituto y gané ambos, pero eran de cuentos cortos, de no más de diez líneas, y ya te daban una frase de inicio, por lo que no pude explayarme todo lo que me hubiera gustado, desarrollando personajes, que es lo que más me gusta. No sé si me llevé la victoria por fortuna o porque de verdad lo merecía. También hay otro dato a mencionar, y es que en clases de lengua y literatura, en ocasiones, nos hacían escribir narraciones cortas, y una semana después, las dos mejores era contadas a la clase de manera oral. Siempre me elegían a mí y a otra persona, y mis compañeros decían que se me daba realmente bien, que podría tener futuro en el mundo de la escritura (pero claro, eso me lo decían amigos, y en los amigos no se puede confiar; no, al menos, en estos casos), y en ello coincidían los profesores. No sé si dijeron lo que quería oír o su sincera opinión. Un día, me puse a escribir una novela por mi cuenta, ¡y llegué a las 130 páginas! Pero cuando me detuve y miré atrás( es decir, me dio por releer), lo escrito me pareció una enorme y apestosa mier**. Puede que fuese porque odiaba leer; la afición de a lectura me viene de hace relativamente poco (un mes), pero ahora devoro obras literarias. Estoy aprendiendo a diferencia lo bueno de lo malo, enriqueciendo mi vocabulario y decidiendo lo que quiero escribir. Esperemos alcanzar el éxito. Nos leemos.
Re: Jóvenes escritores
Publicado: Lun Ene 20, 2014 4:12 pm
por Eridiacta
Buff... te seré sincero, esto que has escrito es bastante malo. Me recuerda a mis primeros escritos, de cuando tenía poco más de 12 años. No es que no me guste el tema, es que has cometido una cantidad ingente de errores que a continuación te enumeraré, que sin duda se deben a no haber leído demasiado, tal y como dice
The Buddha.
Los errores fundamentales son la incoherencia de algunos fragmentos, las faltas de ortografía y la falta de originalidad. También añadiría que podrías aumentar tu léxico y que deberías evitar el cambio de registros y las redundancias.
Coherencia:
como mesonero en una ciudad sin poder salir
Vuelve a leerlo. No podía salir de dónde.
Faltas de ortografía:
más
Cuando es sinónimo de "pero" no lleva tilde.
Cambio de registros y redundancias:
El prólogo ya es desconcertante desde el inicio. Pasas de la primera frase a contar la historia de tu mundo y metes lo de los 19.000 días, algo totalmente innecesario. También hay cosas como lo de "la ciudad del hierro blanco" (no jodas que la llamaban así por hacer hierro) que sobran o las puedes introducir mucho más adelante.
Falta de originalidad:
¿Era necesario meter elfos y enanos en el relato? ¿Murallas levantadas por gigantes? Ahí se nota que no conoces la fantasía mucho más allá del
Señor de los Anillos. Si de verdad quieres hacer algo de calidad en este aspecto, píllate algún libro de mitología griega y nórdica para no caer en los tópicos del género.
Sobre todo lee. Yo de ti no empezaría a escribir en serio hasta dentro de 5 años, cuando hayas podido enriquecer tu imaginación y tu destreza como narrador leyendo libros del tema que quieras tratar en tu novela, en tu caso la fantasía. Yo de tu empezaría a leer todo lo que pudiese de fantasía como
Geralt de Rivia, Juego de Tronos, La Serpiente Uroboros, Los ojos del Dragón, Cuentos de Terramar, Mundo Disco, El Elfo Oscuro, Juego de Tronos, La Trilogía del Asesino de Reyes, La Torre Oscura... y libros históricos, ya que sin conocer un poco por lo menos la Edad Media y la Edad Antigua es imposible que hagas algo decente.
Re: Jóvenes escritores
Publicado: Mié Abr 09, 2014 6:21 pm
por Pierna Negra
He leído algunos de los poemas e historias y demás, y por qué no, pondré una pequeña cosilla: Sin título, aún. Mi idea es escribir una novela, llevo unos seis meses haciéndolo y por ahora tiene quince capítulos, está incompleto por supuesto. Y os preguntaréis, ¿por qué "Sin título, aún? Un buen título para un libro es difícil, siempre habrá gente a la que le gusta, otras a las que no y otras a las que un título en sí les dé igual. Por eso, no me como la cabeza intentando pensar un título agradable, cuando esté cerca del final de mi libro se me ocurrirá seguro. Pero en fin, aquí os lo dejo, un capítulo al azar. Intento escribir cada día. Os lo quería enseñar para que me dieseis vuestras críticas, si os gusta, si no, argumentad el por qué o el por qué no, así me ayudaríais a crecer como escritor, principiante de escritor o simplemente aficionado, lo que quiera que sea en este momento. Mi sueño es convertirme en un futuro en escritor, que mis libros lleguen a todo el mundo y hacerles llevar a ellos a un mundo nuevo cada vez que lean mis libros. Seréis mis primeros críticos, y sin más, ahí va.
Capítulo seis
Ya no aguantaba más, los pies se le iban a acabar estampando contra el suelo en seguida. Llevaba corriendo no sabía el tiempo, pero el corazón se le iba a salir por la boca en cualquier momento. ¿Dónde estaba?
Esmeralda no paraba de correr, observando como aquel extraño lugar se movía a ambos lados.
Sin poder más se paró a observar. A ambos lados había una pared con piedra rojiza, a simple vista no sabría decir qué tipo de piedra era, pero era rústica y arañaba. No solo eran paredes, sino que era como una cueva, el techo era exactamente igual. A sus pies había arena, con restos de piedras y algunos huesos. Humanos o no, no iba a reparar en adivinarlo. De vez en cuando se podían escuchar algunos gritos de dolor, que hacían que sus vellos se pusiesen de punta.
Su pecho se movía de arriba abajo, intentando conseguir un suspiro para volver a respirar con normalidad, pero no duró mucho, ya que detrás suya volvían a escucharse esos pasos que anteriormente la seguían. Miró hacia detrás y sus ojos se abrieron de par en par. ¿Quiénes eran? Se trataba de unos seres, con aspecto de humano y de su espalda sobresalían terribles alas. Parecían de murciélago, pero en un tono grisáceo. Su torso y músculos estaban bien formados y daban la sensación de que de un empujón te desmontarían. Aquellos seres eran enormes, como de unos tres o cuatro metros, con unas garras descomunales, capaces de arrancarte la cabeza de un zarpazo y unos ojos rojos sangre. A Esmeralda se le heló su propia sangre, apretó los puños y se giró para seguir corriendo, pero se estampó contra un cuerpo, que al alzar la vista, un suspiro de alivio le recorrió la garganta.
-Aless...- Murmuró la chica, con una tenue sonrisa que asomaba por sus labios.
-Por fin te tengo...- Esta vez, Aless agarró a Esmeralda por los brazos y la zarandeó, mostrando una sonrisa malévola, algo que asustó a la joven ya que esa sonrisa no la conocía de él.
Sin dejar que hablase ni una palabra más la cogió en peso, colocándose a la temerosa muchacha en el hombro derecho, para empezar a andar. Ella no podía dejar de gritar y golpear el pecho de su amigo para intentar escapar de él.
-¡Déjame! ¡Aless por favor bájame!- Pero él, en cambio parecía no escucharla.
Desconsolada, algunas lágrimas comenzaron a descender por sus mejillas. Su fuerza ya iba disminuyendo con cada golpe que le propinaba, pero no merecía la pena. Se dejó caer, pues sabía que era inútil y cerró los ojos, esperando que aquello acabase.
Soltó un gemido cuando su cuerpo se dio contra el suelo y rodó para ponerse boca arriba, abriendo los ojos.
El lugar donde ahora se encontraba era totalmente diferente a lo que había visto antes. ¿Dónde estaba? ¿Y qué le iban a hacer?
Aquella sala era enorme y redonda, mostraba tres sillones tallados en la propia roca, justo en frente de una mesa de piedra, donde se podían ver manchas, junto a dos cuchillos, con el mango dorado, largos y afilados, con la hoja llena de un líquido rojo. ¡Oh, Dios! Eso era sangre, ¿la iban a matar?
Rápidamente se incorporó y miró a Aless, negando y con la cara llena de terror, mezclada con lágrimas.
-Por favor, sácame de aquí.-
El chico colocó una mano en su vientre, la otra a su espalda y se quedó mirando hacia delante, agachando la cabeza suavemente hacia abajo, como una reverencia.
Esmeralda giró la cabeza, para ver a quien le dedicaba tal gesto de lealtad.
Tras de ella, se encontraba un hombre, de unos tres metros y medio de altura, con un color de piel en negro y unos ojos verdes como las propias esmeraldas. De su boca salían dos colmillos bastante grandes, pero no más que aquellos cuernos retorcidos hacia arriba que acababan en punta, en su cabeza. El cuerpo de aquel hombre era enorme y bien robusto. Si aquellos otros seres te arrancaban la cabeza con un zarpazo, no quería ni imaginar lo que aquel podría lograr.
Sus ojos repararon en un tridente dorado, con las puntas cubiertas de fuego y una inscripción en un idioma que no conocía.
Tomó asiento en uno de los sillones de roca que habían e hizo una reverencia, en la que hizo que Aless cogiese a la joven y la colocase en la mesa, mientras con las últimas fuerzas que le quedaban a la chica intentaba soltarse desesperadamente, gritando y moviendo su cuerpo para que no la pudiese atar, pero era tarde, ya estaba atada.
Miró a los ojos de su captor y los vio tornarse a rojo sangre, mientras su cabeza se tornaba a una forma de un sabueso. ¿Qué estaba pasando? Aless se puso a un lado para que aquel enorme ser se pusiese a su lado, con una risa escandalosa. Un grito sucedió a la risa, haciendo que la sala, poco a poco se inundase de aquellos otros seres más diminutos, de toda clase.
Esmeralda ya sabía donde se encontraba. Estaba en el mismísimo infierno, aquel lugar dónde de pequeña le habían dicho que iría si se portaba mal y desobedecía a sus mayores. Pero no, ella se creía que el infierno estaba lleno de personas que habían sido malas, y no de seres. Pensaba que el infierno era una gran fiesta, llena de alcohol, corrupción, sexo, codicia y demás pecados.
Todos aquellos seres estaban impacientes, gritando, gruñendo, haciendo ruido para que el espectáculo empezase.
-Nemo verberat mea sit potestate, et minus bastardus similis vobis...- La voz de aquel demonio del tridente era tan imponente que ya no se oía ni un ruido, solo el eco de sus palabras, cuando chocaban contra las rocas. ¿Qué decía?
Aless se colocó al lado de la joven y se agachó a su oído.
-¿Lista para ser destruida?- Sonrió mientras con su hocico de sabuesp olía su cuello.-Ningún ser es más poderoso que Satán, así que no puedes vivir bastarda...-
¿Bastarda? ¿Satán?
Sí, Satanás era aquel gran demonio que se aproximaba a ella con uno de los cuchillos que había visto sobre la mesa.
Volvió a gritar, mientras forcejeaba para poder salir de allí. Ya tenía al gran demonio, al gran Satán a su lado, tan cerca que sentía como salía el calor de su piel. Se agachó a su lado y con una uña recorrió su rostro, con una sonrisa sádica, como si hubiese encontrado el fin a sus problemas de una vez. Aless, mientras, comenzó a desgarrar su ropa, dejándola completamente desnuda, como había querido verla tantas veces, sonriendo y devorando con la mirada todo su blanquecino cuerpo.
-Tu hora ha llegado, ¿creías que podías destruir al poderoso Satán?- Hizo una pausa, dando paso a gritos y vítores de los demás demonios. El corazón de la muchacha iba a velocidades incalculables, terriblemente muerta de miedo, llorando y deseando salir de allí. -Nadie, ni tú ni el mismo Dios pueden...-
-¡No he hecho nada!- Interrumpió la chica, pero el demonio le arreó con la mano sobre la cara, haciendo que comenzase a emanar sangre de su rostro.
-¡A mi no se te ocurra interrumpirme, sucia!- Y con las mismas, clavó sobre su costado aquel cuchillo, produciendo un insoportable dolor, mientras los allí presentes escuchaban el desgarrador grito que salía disparado por la garganta de la chica.
Entretanto ella sufría, retorciéndose de dolor, los demás allí presentes se reían, aplaudían e incluso pedían más.
Y por supuesto, ella ya tenía suficiente.
-¡Por favor, no he hecho nada!- Suplicaba mientras miraba a aquel chico a que creía su amigo, al que le había salvado de su jefe, al que la había apoyado, ahora que poseía una cabeza con forma de un enorme y fiero can. -¡Alees, por favor!-
En cambio el joven no hizo nada, sino todo lo contrario. Con una de sus manos agarró el otro cuchillo y sonrío ladeadamente.
-Mi señor, yo le arrancaré el corazón y lo devoráis adjudicándoos así sus poderes.-
El vil demonio simplemente asintió. La idea le agradaba.
Aless cogió la empuñadura del cuchillo de manera que apuntaba a la maniatada presa y con un guiño de ojo, lanzó el cuchillo rápidamente hacia el corazón de ella, mientras ella cerraba los ojos y gritaba.
Abrió los ojos y se elevó de la cama, asustada y acelerada. Su corazón seguía en su pecho, pero parecía que iba a salir de este de la gran velocidad a la que iba.
-Joder...- Llevó su mano hacia su pecho, notando los golpecitos que su corazón propinaba a su pecho. Nervioso, acelerado, exhausto.
Miró el reloj y eran las 06:00 a.m Le faltaba una hora para entrar a trabajar. Una fina capa de sudor recorría su cuerpo ya que en aquel, bueno, aquella pesadilla recién pasada había sufrido como nunca y lo más extraño, era lo real que parecía y eso la hizo estremecer.
Se dirigió al baño, con paso lento y cansado, hasta que se quedó en frente del espejo, mirándose, mirando aquella cara en la que aún era notorio el miedo anteriormente pasado. Frota su cara lentamente, mientras se deshace de la coleta que llevaba para dormir y abre la ducha, dejando caer el agua hasta que adoptase la temperatura que le gustaba, algo más caliente de lo normal.
Mientras esperaba optó por desnudarse y así entrar al agua cuanto antes.
El agua la calmaba, la ayudaba a mantener la calma y a deshacerse de las malas sensaciones o pensamientos.
Una vez ya dentro un leve gemido se le escapa de la boca.
-Está demasiado caliente, joder.-
Murmura mientras gira la manivela hacia abajo para que un poco de agua fría se mezclase con la caliente y adoptase esa temperatura que a ella le gustaba.
Ahora si estaba perfecta. Agachó la cabeza bajo el chorro del agua mientras que esta le caía justo en la coronilla y empezaba a empapar todo su cuerpo.
Apoyó las manos contra la pared y bajó el cuerpo un poco para estar más cómoda. Mientras el agua recorría su cuerpo, era como si quitase de ella sus malos rollos y sus malas vibraciones y se sentía cada vez mejor.
Tras unos cinco minutos, minuto arriba, minuto abajo, bajó el chorro, decidió que era hora de enjabonarse, lavarse el pelo y salir del agua si no quería aparecer por la oficina como una pasa.
“Dios, la oficina” dijo su mente. ¿Cómo había dejado que Aless le diese tan semejante somanta de palos a su jefe? ¿Por qué le pasaba aquello cuando estaba con él? Era como si su cordura desapareciese y soloquisiera estar con él, sentirle y lo que más le asustaba, quería ser suya. Nunca había querido ser de nadie, siempre había sido libre cual águila, pero no sabía que le pasaba con él, que quería ser únicamente suya y que él fuese únicamente suyo. De locos, ¿verdad? No se conocían ni de un mes y ya parecía que estaban destinados a acabar juntos.
Ya se encontraba de nuevo en aquel edificio, arreglada, por supuesto. Aquel día llevaba una falda de tubo, en azul cielo, con una camisa blanca, abierta un par de botones por el escote, dejando ver algo de piel de su pecho y el encaje del borde del sujetador negro, de lo que no se había percatado en lo más mínimo.
Llevaba la chaqueta a juego con la falda bajo el brazo, ya que tenía algo de calor. En sus pies lucia unos botines en negro, algo altos para algunas mujeres, que la miraban con descaro. Otra vez esa sensación de que se la comían con la mirada, pero para qué engañar, le gustaba. Llevaba el pelo con algunos tirabuzones, en cascada hacia su baja espalda, casi rozando su trasero y en su frente se podía ver un perfecto flequillo hacia el lado derecho de su rostro. Sus ojos iban delineados con una simple raya negra en el principio de cada párpado, donde comienzan las pestañas, las cuales también iban pintadas con una máscara negra que las hacía resaltar, junto con aquellos labios rojo sangre.
No le gustaba ir muy maquillada, pero debía de camuflar su mala noche como pudiese.
Iba nerviosa, ¿que pasaría? ¿le echarían la culpa a ella de lo de Jerry?
“Por supuesto, no digas bobadas Esmeralda, hay cámaras y no estaban solos en el despacho.” se decía para ella misma.
Sus tacones resonaban en el vestíbulo por cada paso que daba. Sus labios se curvan en una amable sonrisa al ver a Darla, ¿le diría algo?
-Hola cariño...- La mira de arriba a abajo. -Dios mio, ¿vienes a matar a Jerry y a toda la plantilla o qué?-
¿Matar? Un nudo en la garganta la hacen tragar saliva y niega.
-No, no, yo no vengo a matar a nadie, solo que quise arreglarme.- Mientras hablaba, algo más nerviosa que de costumbre, su dedo indice impactó contra el botón del ascensor.
-Oh, no que va querida, vas a provocar infartos en este periódico.- Una risa algo estúpida se escuchó después.
-Si tú lo dices...- Murmura y se abre el ascensor, con su sonido de todos los días. Era extraño, la gente se comportaba como de costumbre, no había nada diferente. Mira al suelo, mientras Darla no paraba de hablar, pero no le hizo ningún caso, estaba en sus pensamientos, en como disculparse, en lo que le diría Jerry, aunque no creía que estuviese en su despacho, sino en urgencias. Suspira cuando las puertas del ascensor se abren, dando paso a su destino. Sale después de besar a Darla en la mejilla.
-¡Ah! Se me olvidaba decirte que Jerry me ha pedido que vayas a su despacho inmediatamente.- Dijo la amiga justo antes de que las puertas del ascensor se cerraran de nuevo para seguir con su función.
Atravesó las primeras filas de mesas que allí se encontraban, mientras escuchaba de fondo a gente hablar por teléfono o entre ellos, sonidos de teléfonos, de fotocopiadoras, de manecillas de reloj y demás. Estaba muy nerviosa y las palmas de las manos le sudaban mientras llevaba entre ellas el informe de Dioniso´s.
Se paró en frente de la puerta del despacho de Jerry, donde la placa con el nombre de este se quedaba justo a la altura de sus ojos, junto con “Redactor Jefe”
Tocó con el dedo indice un par de veces a la puerta y suspira, agarrando el pomo con la mano y abriendo la puerta. Entró y tras cerrar la puerta los papeles que llevaba en la mano se caen al suelo, con la boca desencajada y el corazón a mil por hora.
-Ni que hubieses visto un fantasma, Esmeralda.- No podía ser, no podía ser. ¿Que hacía Jerry sentado en su mesa y sin ningún rasguño en la cara?