Esmir escribió:Este capítulo hay que comentarlo por partes supongo, porque da para hablar sobre demasiadas cosas y como ya me sospechaba, no aclara ni resuelve nada de manera trascendental. Lo que sí me asombra y me desconcerta a la vez, es cómo la parte de Hiroyi esta tan bien cuidada y con tan buenos diálogos y lo de Luffy pues...
Y a ver, que el muñeco ha ido cogiendo forma y lo que sabemos cómo es OP, en el fondo siempre supimos que este capítulo dejaría más incógnitas que respuestas y que hará falta de mucho tiempo más para ir entiendo por completo el rompecabezas. Una pena porque no creo que la comunidad de OP (al menos la occidental) tenga la paciencia y la inteligencia para esperar que la historia siga su curso. Y no lo digo en plan aguantarle todo a Oda, sino que este tema de Nika y el misterio de las akuma no mi, se ve que tiene más tela de donde cortar.
Dicho esto, no quiero meterme con los aspectos que podrían ir desarrollándose mejor más adelante, dígase la naturaleza de la fruta de Luffy, su misterio, la aparente negligencia del GM, la conciencia de las akumas y todas esas cosas. De momento quiero centrarme en el arco y en lo que representa esto que ha sucedido para la saga y en vista al pasado y al futuro de la serie. Acá es dónde tengo dos problemas gordos con este capítulo:
1. El menor, y es la coña del Luffy cartoon que ríe, que por más que me fascine el concepto, me parece una tremenda pelotudez cargarse un clímax de arco como parece que esta haciendo el señor Oda. OP siempre ha sido como el yin yang, equilibrio entre humor y dramatismo, una cosa sólo coexiste de la mano con la otra, y hasta entonces, esto había sido llevado o estupendamente bien o decentemente bien, pero que de repente Luffy comience a reír como loco, a salirse del mood de la pelea, de lo que simbolizaba este combate hace menos de un capítulo, me parece atroz. Luffy siempre ha sido ocurrente, que si las sierras dientes, el mizu Luffy, el octavo shichibukai, en esta misma pelea la lucha de egos entre capitanes, creo que humor se puede hacer pero siempre manteniendo ese componente dramático_épico. Esta caricatura cuasi parodia en lo que se está convirtiendo todo, no hay ni por dónde agarrarlo, es demasiado infumable incluso para Oda. Que ojo, a lo mejor me estoy adelantando, pues por ejemplo me ha gustado la parte final dónde Kaidou le pide disculpas y Luffy le dice que vale, que no ha pasado nada, dando a entender que Luffy sigue allí, y no ha perdido por completo la compostura, o eso esperemos. Esto del poder más ridículo del mundo y reírse, muy bien y todo, pero un clímax de arco es algo muy delicado como para cargartelo de un día para otro (como demoler un edificio de 30 niveles) sólo por andar de creativo y loco. Creo yo que con sus más y sus menos, la conclusión de la saga hasta el 1042 estaba bien encaminada, no hacía falta descarrilar. En resumen, tengo problemas acá.
2. Problema gordo, ya lo dije ayer y lo reitero otra vez, esto de que la Nika Nika no mi hace reír a la gente allá dónde vaya, sinceramente me tiene mal a un punto que por primera vez me he planteado abandonar OP completamente, que acá a nadie eso le importa, pero igual quiero dejar el comentario que no vale la pena seguir una obra que traiciona a sus valores en la forma en la que Oda podría terminar haciéndolo, que por más sorprendente que parezca, no sería ni el primer ni el último mangaka que terminase haciendo esto. Yo podré tener un humor returbio como que Oda dibuja con la mano en la que tiene parkison, pero en el fondo respeto bastante su trabajo y lo que ha conseguido, de hecho antes de ayer esbosaba una pequeña sonrisilla al enterarme que OP había alcanzado los 500 millones de copias vendidas. Personalmente desde que comencé a leer este manga, supe que estaba ante el mejor shonen de todos y sabía que el tiempo me daría la razón y le daría su lugar ya no sólo en Japón, sino en el resto del mundo, cosa que pensé hace ya más de 10 años y que se ha terminado cumpliendo al pie de la letra y no sólo eso, sino que aún con sus desperfectos, sigo pensando (en mi opinión, para mí) que OP sigue siendo el mejor shonen de todos y unos de los mejores mangas que se han escrito y dibujado nunca, por razones que ahora mismo no vale la pena detallar (por más que los elitistas crean que una gran obra tiene que ser edgy, madura y bla bla bla) a lo que voy es que en verdad, con todos sus desperfectos, es el único manga que no he terminado abandonado porque nunca me ha decepcionado, pero si mañana me dices que enserio Luffy (alguien a que personalmente le tengo mucho cariño) quién es el epítome del buen rollismo y las buenas vibraciones, cuya sonrisa se ha vuelto un ícono en sí misma, que puede transmitir tanto en viñetas como está:
Es un carisma que viene dado por una maldita akuma no mi, abandono por completo esta aventura. Mira que yo todavía no he leído el primer manga que no tenga algo que me de asco, muchas cosas tolero, y al final no me rompo la cabeza porque al fin y al cabo sólo son dibujos en un papel, pero no hay manera alguna de que me trague que Robin le gritase a Luffy ¡quiero vivir! porque su akuma causa ese efecto en la gente de darle un lugar dónde cobijarse. Mira que me podía tragar que Luffy estuviese predestinado a ser Joy Boy y salvar el mundo de manera involuntaria o lo que sea, me la sudaba el tema del determismo, pero los valores que ha construido Luffy con su manera de ser son demasiado grandes para ser tocados. O Oda siempre fue un mediocre, cuya genialidad recayó en buenos asesores (como le pasaba supuestamente a Kishimoto) y ahora que tiene tienda suelta se le ven las costuras, o simplemente la vejez lo ha ido desconectando de su obra. Yo me niego a creer ambas versiones y espero que sólo sea un pesimismo mío no infundado, que por más que la akuma haya elegido a Luffy, no quiero que las buenas risas que nos hemos hechado con él en todos estos años, los valores que promueve, tengan siquiera un 1% del dios del culo que nadie pidió. Y acá lo dejo porque este capítulo será crucial dependiendo de cómo siga adelante la historia, pero yo de momento no me siento satisfecho con este giro de los acontecimientos.