Vivo solo, sin compañía humana alguna, así que lo único que me salva de la negra depresión es mi compañía no humana; "Cuanto más conozco a los Hombres, más me gusta mi perro" (René Descartes):
"Tommy", chucho pequeñajo e hiperactivo

; algún "honrado ciudadano"

lo tiró a un contenedor de escombros cuando tenía menos de quince días de edad. Sus desesperados gañidos llamaron mi atención.
"Nami" (sí, se llama Nami), gata común traviesa y un tanto "cabeza loca"

; encontrada deambulando desorientada, perdida, sucia y desnutrida en mitad de un monte cuando tenía (según cálculo del veterinario) más o menos un mes de edad.
Los dos juntos son como "Zipi y Zape"
Aunque mi recuerdo siempre estará con "Kazán" un espléndido perro samoyedo que fue mi compañero y amigo durante catorce años
