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Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Mar Mar 11, 2014 9:37 pm
por wild animal
Capitulo leído. Aquí está mi análisis.
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CONTRAS:
  1. El único detalle significativo que le vi fue revelar demasiado tan pronto, me pareció correcto ver la organización que has dado (tomé nota), pero no hay que revelarlo todo desde un principio, me refiero a lo de la policia, eso vendría bien en capítulos mas adelante, en el momento oportuno, o la división de la isla. Tambien el rebelar la palabra Tenryubito.
  2. Mencionas que la carabela es pequeña, creo en este caso nos conviene que no sea así, puede una carabela pero con un tamaño descente, esto por que probablemente ese pequeño barco (aun sin nombre) nos va a acompañar un laaargo viaje, y tendrá que albergar a muchos nakamas (posiblemente hasta que Stan haga un buen barco) y es el antepenultimo miembro (antes que garrak, monique y tal vez mugiwara600). Así que el barco tiene que ser descrito suficiente como para albergar a John, Anthony, Van, Tony, Diego, Nepa, Bargas.
PROS:
  1. Me agradó la parte del barco en general, soy de esos que les agradan esos momentos random, creo es cuando mas real se siente la historia, haciendo cosas normales, y momentos comunes.
  2. Me encantó la parte del sueño, la pesadilla, brutal.
  3. La aparición de Diego fue genial, y lo mejor es que nisiquiera se sabe que será Diego, osea es un hombre con una mascara metalica, sumamente misterioso, me encanta la idea de lo que pueda venir a futuro con eso que diste.
  4. Muy bien planeada la llegada a la ciudad, la descripción de la misma, calles, gente, etc.
  5. Genial, genia, y genial la parte donde Van se despierta, imagino una futura persecución, ya planeo lo que viene a futuro, un giro inesperado que imagino te agradará.
  6. El detalle de la anciana tambien me gustó mucho, introducirla, pero sobre todo mencionar la deuda, el hecho de que Diego haga ¿quien sabe que? para pagar su deuda me gusta.
  7. La carta de Diego a Van me encantó, un reto que sin duda el mafioso seguira, y si lo pensamos bien ambos se parecen, elegantes, fuertes, son criminales, etc. La diferencia principal es que Diego es un detective y Van un mafioso sin alma.
  8. Un detalle que me sorprendio fue la forma en que le das a Van caracterisicas mias, me sorprendió muchisimo, por ejemplo la inquietud, el miedo a lo desconocido, pero a la vez le encanta, así soy yo :o
CONCLUCIÓN:
Un buen capítulo, me alegro mucho de que cambiaras el rumbo del capítulo anterior, no veía como podía seguir, en cambio ahora has presentado misterio, escenas (sobre todo lo de Diego) que nos dejan enganchados, tiene mucho seguimiento, el perseguir a un hombre misterioso, que al final resulta ser Diego y nadie lo sabe o sabrá en un buen tiempo, me gusta, me encanta la idea de que el detective que veremos pronto, será el mismo que el ladrón, un giro drastico que sorprenderá al lector que sean la misma persona. Ademas mostraste muy bien la llegada al puerto, muy buenos momentos.
Mencionaste querías dar un capítulo que le diera un digno seguimiento al anterior, y te felicito por que lo lograste.
Despues del analisis, hago un llamado a todos los panteras. Me alegra mucho saber que todos están al pendiente, como lo han expresado arriba o por MP, y aveces no se puede, pero hay algunos detalles que entre todos podríamos pulirlos y opinar, por ejemplo el nombre del barco, los detalles especificos de Downpour, la policia, etc.



ORGANIZACIÓN DE DOWNPOUR
Hace tiempo se presentaron 2 propuestas para la isla, una de Traffy y una de un servidor. En lo personal creo que lo ideal sería una mezcla de ambos, aunque una buena idea sería tambien que alguien mas presentara una propuesta o idea.



BARCO
Ya presentamos, ya lo tenemos, un barco negro y con un dragón (haciendo un guiño a Tom Conde), las velas y la madera son negras. El barco aun no tiene bandera, esto es por que aun no tenemos nombre oficial (jamas se ha mencionado), y de hecho nos hemos tardado, por ende no hay simbolo.
El barco no tiene nombre, pienso sería bueno planearlo, en lo personal aun con sus colores, creo debemos tener un nombre que NO contenga la palabra ¨negro, negra, negros, etc¨. ¿Por que?, por que suena parecido al perla negra, y podemos parecer poco originales. Debe ser un nombre con palabras no usadas. Mis propuestas son las siguientes:
-El dragón nocturno
-El rayo fantasma

El nombre de pantera creo le vendría bien al siguiente barco, al que sea diseñado para nosotros, no al que robamos. :lol:

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Sab Mar 15, 2014 10:36 am
por Movius
Una vez leído el capítulo...
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Tengo que decir que me ha molado mucho la introducción a la ciudad Traffy, las descripciones de la misma te sitúan perfectamente en el espacio. También has mencionado la mayoría de los lugares importantes de Downpour.
Respecto a lo de poner a Diego dos caras y que una de ellas solo la conozca Van me encanta, podemos exprimir esa idea a tope y que nos quede lo mejor posible. Por ejemplo, sabiendo que Anthony es médico, Diego podría utilizarlo a su favor para verificar un homicidioo algo por estilo, solo lo digo porque me ha gustado el planteamiento de la relación que has planteado.

Por lo demás no tengo mucho más que resaltar, sin faltas de ortografía y con descripciones abundantes, un muy buen capítulo para introducir la isla.
De paso también me gustaría proponeros una idea que he estado pensando desde hace un tiempo. La propuesta en cuestión consistiría en hacer capítulos más cortos que fueran publicados de manera periódica (cada semana o cada dos). Así se haría más amena la publicación de capítulos y el tema estaría activo con mayor regularidad.
Además, así se podrían leer más rápido y por la misms regla de tres también podrían hacerse análisis de una manera más rápida.

Cabe destacar que el objetivo de esta propuesta no es otro que el de reactivar el tema y conseguir que se levante. Espero vuestra opinión.


PD: Monique está finalizando el arco de Drum, no tiene mucho tiempo, pero sigue leyendo en sus ratos libres.

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Sab Mar 15, 2014 11:35 am
por Takagi
Perdón por no analizar tu capítulo wild, pero para cuando me quise poner a ello ya estaba el de Traffy. Sobre la propuesta de Movius, por mi parte serían bien recibidos capítulos cortos, igual que lo son los largos, por suerte los que estáis tirando del carro sois bastante capaces de analizar bien vuestros escritos y no pasaros con la extensión.

Sobre el capítulo:
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-No te voy a repetir lo que te he ido diciendo por "vía interna" en anteriores capítulos, ya lo sabes tú bien.
-Me resulta muy agradable tu redacción, las abundantes descripciones pueden hacerse muy pesadas si lo lees a las tantas, pero leyéndolo con calma y concentrado ayudan y mucho a meterse en la historia.
-Podrías darle un repasillo a pequeños detalles, como en:
Una pequeña carabela cortaba las pequeñas olas, que parecían estar ansiosos por cortar el avance del navío
No repetir el mismo adjetivo y supongo que será ansiosas. Y bueno buscar otro sinónimo al segundo cortar también. Salvo que sea un recurso que has querido utilizar, en ese caso nada que decir, ya que son sólo preferencias mías las que te expongo.
-Me gusta mucho como planteas la escena en el barco. Dando pinceladas de los efectos de la anterior saga, las actividades que realizan en el mismo... Son pequeños detalles que enriquecen mucho el relato.
-¿Eso de saber que son las tres y media por la posición del Sol lo sabe cualquiera o es que John es muy avispado? Sólo pregunto xD.
-Muy interesante la charla previa a la llegada a la isla. Me ha convencido el planteamiento de la situación, cosas importantes han sido fijadas.
-Me gusta la relación escocesa. ¿Se ha dicho que es una isla primaveral?
-No acabo de entender por qué se dice que trata los asuntos con mano izquierda el jefazo.
-Genial el enfoque de isla enorme repleta de gente. La sensación de estar entrando en una isla muy importante está más que conseguida y sobre todo ofrece un enfoque más... Luminoso, por así decirlo, bastante necesario en mi opinión.
-Bien reflejada la personalidad de la banda en sus interacciones.
-Muy buena idea el atormentar a Van en sus sueños. Y genial para el desarrollo del mismo que sea él quien descubre todo.
-Yubaba... Buen guiño.
-"Presentación" muy molona la del enmascarado.
-Me ha encantado oiga.
Y sí, es bueno tomárselo con calma, sin prisa pero sin pausa, un trabajo lento, constante y seguro es mejor que querer correr y cagarla. El fic no es como al principio, no es una competición semanal entre varios, pero eso no quiere decir que sea peor ni mucho menos. Hay más tiempo para presentar el capítulo y se trabaja mejor, a mí me convence. Así va "Vidas Paralelas" también xD.

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Dom Mar 16, 2014 1:56 am
por wild animal
Panteras, leer nuevos post panteriles es como aire fresco.

Por el momento traigo detalles que podrían ser discutidos. El primero es dar ideas sobre lo que ¨podría¨ pasar en la saga, la organización y demas. En lo personal me agradará la introducción de Diego, ahora planeo un capitulo para continuar. Algo que podría ser bueno es no revelar la verdadera identidad del ladrón hasta adentrada la saga, mostrar a muchos posibles sospechosos, pero que al final resulte ser el detective (Diego), el menor sospechoso el que resulte ser.

Tambien podriamos elegir a los personajes, ya hay 2 propuestas, pero podriamos decidir entre todos, para poder tenerlos antes de que salga un capítulo oficial.

Otro es el nombre del barco, ¿algún concejo?, ¿idea?

Por cierto, sería bueno que Traffy mostrara todos los detalles posibles de Diego, para representarlo lo mas real posible, o lo mas parecido posible a como él lo imaginó. Forma de ser, comportamiento, datos curiosos, objetivos, deseo, etc.

Saludos

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Dom Mar 16, 2014 1:11 pm
por Vito Corleone
Bien pues, aquí os traigo el caítulo 46 editado con las pequeñas cosas que me mencionasteis (wild, he buscado alternativas a la palabra Tenryuubito, pero no he encontrado ninguna, y, ya que queda en un segundo plano en la propia escena, he preferido no cambiarlo):
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Capítulo 46: Rondinum


Cielo azul. Las densas nieblas, los gritos de horror, el color rojo intenso de la sangre, quedaban enterrados en el olvido. O, al menos, llevaban ese camino. Una hermosa carabela cortaba las débiles olas, que parecían estar ansiosas por interrumpir el avance del navío, estrellando su furia contra las negras tablas del casco.

John reposaba, tumbado sobre la cubierta, observando la pureza de aquella infinita cúpula que se alzaba, imponente y dominadora, sobre su cabeza. Recordaba los tensos momentos de la batalla de dos días atrás, su casi mortal aventura en aquel lugar opacado por la niebla. Lo recordaba todo muy vagamente, y hacía mueca de querer recordar más, como cuando trataba de recrear los sueños.

La mañana había amanecido plácida como lo había hecho el día anterior, y la mar no daba visos de ir a reventar, por lo que la jornada era ideal para terminar de recuperarse de las heridas. Anthony llevaba ya un par de horas inmóvil en proa, con el catalejo en la mano izquierda, deseoso de poder ver tierra otra vez. Mientras tanto, Van y Tony probaban suerte con la caña de pescar, unos pocos metros más allá, recostados sobre la borda. Por sus expresiones, se intuía que la afanosa cacería no estaba siendo del todo fructífera.

Un graznido. Gaviotas. John terminó de esclarecer su mirada, apagada al tener los ojos semi-cerrados. Pudo observar cómo una de ellas descendía hasta el castillo de proa y le ofrecía uno de los periódicos que llevaba en una pequeña bolsa a Anthony; también vio la afectuosa reacción de Anthony que, lejos de quedarse con el papel informativo por la patilla, le entregó un par de berris sueltos que tenía en su raída chaqueta.

De pronto, como saliendo de un estado de letargo, se percató de que si en esa zona había gaviotas… Downpour no debería quedar muy lejos. Sus suposiciones se confirmaron cuando Van, dejando la caña de lado visto el éxito de su misión, se le dirigió, sonrisa en boca y puro en mano.

- Estamos cerca, no hay duda –dijo, dando una pequeña palmada. Anthony caminaba hacia Van y John, mientras este último se incorporaba y veía la gaviota del periódico perderse en la infinidad del horizonte.
- ¿Sobre qué hora llegaremos? –preguntó el Desertor, sin alzar la mirada hacia su amigo. Abrió el recién adquirido diario.
- Digamos que… -Van cerró un ojo, tratando de calcular la distancia con el electromagnetismo que emanaba la cercana isla de Downpour.- Sobre las cuatro de la tarde.

John miró nuevamente al cielo, y midió, más o menos, la parábola que hasta aquella hora había descrito el luminoso astro desde que saliera del este. Serían cerca de las tres y media. Fue imaginarse la hora, y la tripa le dio un rugido preventivo. Una curiosa mezcla entre la emoción por pisar tierra nueva, y hambre. Mucha hambre. Así se lo hizo saber a Tony, que seguía pendiente de algún pez que, haciendo el feo a sus colegas que le recomendaran no morder el anzuelo, se enganchase al metal en busca de aventuras.
La cocina no era muy espaciosa, mas resultaba más que suficiente para cuatro jóvenes que ni siquiera eran expertos maestros culinarios y se manejaban con un plato de garbanzos de la despensa de al lado de la estancia. Una pequeña mesa en el centro, ampliamente iluminada por la luz natural que penetraba por las anchas ventanas de una de las paredes laterales, servía de soporte para el susodicho plato de garbanzos.
- Puede que sea conveniente poneros al tanto del funcionamiento de la isla –dijo Van, rompiendo el hielo.
- ¿Ef diftinta a laf demáf? –preguntó Tony, con la boca llena de potaje.
- Digamos que tiene un sistema más complejo.
- Explícate, por favor –respondió Anthony, clavando esta vez su mirada en Van.
- Downpour, y, sobre todo, su capital, Rondinum, es un lugar con un índice de criminalidad superior al 78 %.

Tony escupió los garbanzos de golpe.
- ¡¡¿78%?!! ¿Es un puerto pirata o algo por el estilo?
- Nada más lejos de la realidad, amigo –contestó Van, regodeándose en sus conocimientos.- Es una ciudad bajo la legislatura directa del Gobierno Mundial.
- ¿No hay Marina? –preguntó Anthony, extrañado. Tras eso, miró desesperado a Tony, que trataba de limpiar el puré amarillento que él mismo había “cocinado”.
- Efectivamente –las caras de los otros tres parecieron iluminarse.- Pero tiene un cuerpo policial impresionante. En la misma ciudad de Rondinum hay cerca de 20.000 policías. Veréis, no solo eso es especial en Downpour. Al ser su capital una metrópoli con tantos criminales, toda persona entra en la isla con una especie de carta de libertad. Me explico: independientemente de si uno tiene o no una recompensa por su cabeza, en Downpour no se tiene en cuenta, es decir, no se es perseguido por la ley.
- ¡Estupendo! –exclamó John, acabando su segundo plato de garbanzos.
- No tanto, aunque es cierto que, en nuestro caso, es un punto a favor, tiene un pero. A cualquier alteración del orden público, te hacen prisionero, y en más de un caso, la gente ha sido sentenciada a la muerte –hizo una pausa para dirigir una mirada a los otros tres. Escuchaban atónitos a Van.- Joder, no sabéis nada, nada, nada… Anthony, te creía más puesto a estos asuntos.
- Salí por primera vez de Arabasta hace más bien poco, y, salvo las nimiedades leídas en los libros de las bibliotecas de Alubarna, no tengo ni idea del panorama mundial actual.
- Bien… Supongo que tendré que explicaros todo el funcionamiento de la isla…

Se escucharon, además de las acometidas de las férreas e insistentes olas, los irritantes graznidos de gaviotas que revoloteaban, en busca de a saber qué, alrededor del mástil con vela negra del barco. Eran cerca de las dos y media, y ya se veía la costa sin necesidad de catalejo, en forma de hilillo de tierra.

- Downpour está dividido en cinco grandes provincias. La llanura del Río Asis (en el cual está ubicado Rondinum), Downpourton, O’Bitiland (de esto os hablaré después), McShire, conocido por su estupendo Whisky, y la meseta Terralta, de la cual desciende el Río Asis, desembocando en Rondinum.
- Ajá –respondieron John y Tony a la vez.
- No habéis entendido nada, ¿verdad?
- Me he perdido en la palabra dividir –dijo Tony.
- Yo me he despistado con el Whisky.
- En fin, a lo que iba. En la provincia de O’Bitiland, en los exteriores del pueblo de Larsat, hay una gran mansión, perteneciente a los Dragones Celestiales, o Tenryuubitos…
- ¿Tenribuqué? –interrumpió John, con gesto torcido. Van no pareció satisfecho con la pregunta.
- Da igual. La cuestión es que en esa mansión vive actualmente el presidente del país, Sir Stewart Strong. Hace cumplir la ley a rajatabla, con mucha mano izquierda, y, seguramente por eso, es admirado por la gente de la clase alta. Respecto al poder judicial, hay un gran juzgado en Rondinum, regido por Diez Jueces Supremos, que, como os he comentado antes son… Bastante severos.

Los otros tres se mantenían atentos a la información. Sin lugar a dudas, era una organización más bien compleja, en comparación con las demás islas que habían visitado. La idea de un país organizado e, independientemente de lo que ellos hubieran hecho antes, permisivo, les agradaba sobremanera.

Tres cuartos de hora más tarde…

Las gaviotas no dejaban de incordiar en el exterior. Los muchachos salieron a cubierta, con ganas de ver una gran ciudad, una metrópoli; Rondinum. Y la vista no les defraudó. Se adivinaba ya la forma de una enorme área urbana tras un tremendo puerto, decorado por infinidad de bergantines, carabelas, goletas, bergantines goletas, e incluso algún navío de guerra.
- ¡Menudo puerto! –exclamó John, alucinado.- Debe haber lo menos doscientos barcos…
- Joder… -balbuceaba Anthony, cegado por el desmesurado tamaño de aquel lugar de reposo para barcos.

Un impresionante puerto en forma de media luna y protegido por un gran faro de cerca de 50 metros de alto, se tragó el barco de los jóvenes, mezclándolo entre tantos otros navíos. Centenares de personas, de todas apariencias, edades y clases sociales, paseaban por el camino de piedra que se alzaba sobre el nivel del mar.
- ¡Tony, el ancla! –exclamó de pronto Anthony, movilizándose para descender a tierra. Al Desertor se le veía con ganas de pisar la ciudad, a lo que sus compañeros correspondían.

Diez minutos más tarde, el paseo contaba con cuatro individuos más. Se erguían, quietos como farolas, ante los viejos y descolorados edificios del puerto, observando a las vecinas que salían a tender la ropa a las raídas ventanas de madera, o a los marineros, borrachos de cerveza, que caminaban en zigzag a través de los adoquines del suelo.

Señores bonachones con bigote, monóculo, patillas pelirrojas enormes, levita y bombín paseaban, a su vez, de la mano de sus refinadas y, en más de un caso, repelentes esposas. Gente de clase alta que se dignaba a descender al mundo real, pensó John, que seguía impresionado por el tamaño de aquel lugar.
- Van, ¿cuántos habitantes decías que tenía esta isla? –preguntó, sin apartar su mirada de uno de esos engalanados hombres.
- No lo sé, a tanto no llego… Quizá algo más de un millón, pero insisto en que no lo sé.
- Pues estamos apañados… -comentó Tony, haciendo una mueca de resignación.
- ¿A qué te refieres?
- Si el tío al que perseguimos es lo suficientemente listo y no se nos muestra aquí y ahora, nos va a costar lo nuestro encontrarlo.

Los otros tres le respondieron con un silencio que hablaba por sí solo. A decir verdad, no parecía un cometido para nada sencillo, aunque si les dejó una pista tan clara al salir de WolkenBerge, había motivos para pensar que trataría de seguir jugando a polis y cacos. Anthony le dedicó una mirada a John.
- Bueno, capitán, ¿y ahora qué?
- No sé… Supongo que lo primero será encontrar un sitio en el que alojarnos… Y después buscar información. Teniendo en cuenta que el hombre misterioso partió poco antes que nosotros, y dando por supuesto que ha venido aquí… Aquel que lo haya visto tendrá todavía su imagen bastante fresca.

El desertor sonrió satisfecho por la respuesta, y se encaminaron a una de las estrechas calles que partían en dos los ancianos edificios del puerto.


Minutos después…

Cuatro muchachos caminaban en pelotón rumbo a algún lugar perdido en las entrañas de la ciudad. El sol amagaba ya con esconderse tras el lejano horizonte, buscando un descanso merecido tras una jornada en la que no había parado de brillar. Y, a medida que el astro ardiente se escondía, unos desalentadores nubarrones se acercaban a una velocidad preocupante.

Habían paseado por las estrechas rúas de la zona costera de la ciudad, habían bebido un par de cervezas y otros tantos whisky-s y se proponían ahora, cerca de las nueve menos cuarto, buscar un lugar donde dormir. En vista de la hora, parecía que la misión de búsqueda iba a quedar aplazada hasta mañana.

En aquella escasa casi hora y media que llevaban en la ciudad, se habían encontrado ya lo que parecía ser pan de cada día en Rondinum. Policías, piratas borrachos, criminales borrachos, y policías atizando a piratas y criminales borrachos. Un espectáculo digno de ver, en palabras de Van.

Su actual ubicación parecía más bien desconocida, pues no se veía un alma a su alrededor. Un par de vasos rotos en el suelo, un gato negro, vómitos varios y adoquines colocados de una forma un tanto irregular. No era una zona muy adecuada para abrir un hostal, pero las piernas de los cuatro no daban mucho más de sí y se habían encomendado a la diosa fortuna para encontrar cobijo en aquel barrio. “Thames District”.

Definitivamente, había oscurecido, y los nubarrones habían llegado para quedarse. A la diosa fortuna parecía darle por saco la situación de los jóvenes, por muy encomendados que estuviesen estos. Pero finalmente, se dignó a aparecer.
- Eso es… -balbuceó John, mientras sentía las primeras gotas de lluvia caer sobre su alborotado cabello.- ¿Un hostal?
- ¿Dónde? –preguntó Van, que se había terminado de deshacer de la ligera borrachera de aquella tarde.
- Ahí al fondo –respondió el muchacho, señalando un lugar al final de aquella calle de la cual salía un fino hilo de luz.- A la derecha.
- Parece que sí –sentenció Anthony, profiriendo una sonrisa. La lluvia caía cada vez con más fuerza.

Los cuatro comenzaron a correr rumbo al final de la calle. Y no se percataron de una sombra que, doscientos metros más atrás, caminaba en su mismo rumbo.


Tres golpes secos en la húmeda puerta de madera de pino de la entrada. La lluvia, ahora sí, era potente y molesta. Además, había comenzado a soplar un viento frío que complicaba aún más si cabía la tarea de estar aguardando una respuesta desde el interior del hostal.

John miró a través del cristal de la ventana. Una antiquísima lámpara, con una desgastada bombilla enroscada, iluminaba muy vagamente la estancia, cuya mayor parte quedaba en las penumbras. Se escuchaba el ruido de un grifo abierto, y el de unos platos. El dueño debía estar ocupado en su tarea de fregar.

Anthony empujó la puerta, que emitió un irritante chirrido al abrirse. Los cuatro se apresuraron a entrar. La lámpara se balanceaba ligeramente, haciendo parecer que las sombras estuviesen bailando. Afuera, ni un alma. La caída de la noche, sumada a la llegada de la lluvia, había transformado la calle en un lugar solitario y tenebroso. Como aquella estancia.
- Las voces del mañana… -cantaba alguien desde la habitación vecina, en voz baja. Se adivinaba un tono femenino por encima del ruido de los platos y el grifo.- Juran que la promesa se cumplió… Que el mar renacerá… Pero, oh, cruel mundo, ¿por qué no podrá el mar descansar en paz?

Un escalofrío recorrió las espaldas de los visitantes. El ruido del grifo cesó, y unos pasos se hicieron oír. Se acercaban. John, Anthony, Tony y Van contuvieron la respiración. Todo lo que les permitieron sus pulmones. Se dibujó una sombra más oscura que la propia negrura que provenía de la habitación vecina. Y la sombra murmuraba…
- Oh, eres tú –era la voz de una anciana, temblorosa y aguda. A los jóvenes les sonó siniestra incluso.- Te esperaba. Hacía lo menos tres meses que no te pasa…

La anciana salió al amparo de la escasa luz de la lámpara, y se calló al instante. Miró a los ojos, uno a uno, a todos los intrusos. Era una mujer ya entrada en años, de unas setenta y cinco primaveras y baja en estatura. Su mentón afilado, nariz aguileña y ojos de color avellana chispeantes, le daban la apariencia necesaria para que los chicos se asustasen.
- Buenas noches, mozos; bienvenidos al Ben’s Hostel –dijo, disfrazando de pronto su gesto serio con una forzada sonrisa.- ¿En qué puedo ayudaros?
- Pues, verá, señora… -comentó Tony, de una forma un tanto tímida. Aquella era una situación cuanto menos extraña.- Buscábamos un lugar en el que dormir.
- En el piso de arriba –respondió, señalando con su dedo índice unas escaleras en espiral que se perdían en la planta superior. A continuación sacó unas llaves de su bolsillo.- Habitación 2. Mañana os hablaré de las tarifas.
- ¿Una habitación para los cuatro? –protestó Van, a lo que Anthony respondió con una amenazante mirada.
- Cada una contiene dos literas. Ni se os ocurra bajar una vez subáis, ¿de acuerdo? Tengo trabajo que hacer y no me gusta que me molesten.

Los otros asintieron, y se dirigieron a las escaleras sin rechistar tras coger la llave. La anciana los siguió con la mirada hasta que se perdieron, junto al espiral, en el piso de arriba. Aguardó un instante para asegurarse de que no volvían.
- Qué señora más rara… -murmuró Tony al subir arriba.
- Y tanto… Será mejor no meternos en sus asuntos –respondió Anthony.- Yo al menos, no tengo ningún interés ni intención.
- Tienes razón –finalizó Tony.

Terminaron de subir las escaleras, y abrieron la puerta de su habitación. La número 2. Las paredes estaban descoloridas, una bombilla medio rota daba tenue luz desde el techo, había una oxidada litera a cada lado de la estancia, y un par de descomunales telarañas decoraban las esquinas superiores de la misma. El suelo crujía al pisar.
- A dónde hemos venido a parar… -murmuró Van, ladeando la cabeza para inspeccionar el terreno.- Da la sensación de que no ha tenido muchos clientes últimamente.
- Sin embargo, esperaba a uno… -interrumpió John.- Debe estar zumbada.
- Eso será –finiquitó Anthony. De pronto, vio que uno de sus amigos se lanzaba como loco hacia una de las literas.
- ¡¡Yo arriba!! –gritó Tony, adjudicándose una de las camas superiores y sacando la lengua a los demás, restregando su triunfo.
- ¿A dormir sin cenar? –protestó de pronto John, cayendo en el hecho de que aún no habían cenado.
- Hemos comido muy tarde y mañana es una larga jornada. Mejor descansar –respondió Anthony, que se quedó con la otra cama superior. John asintió y se tumbó en la que quedaba debajo de Tony. Debajo, les pareció oír el ruido de una puerta al cerrar.
***
Un puño bañado en sangre y porcelana. Y una sonrisa cruel. Cientos de cadáveres a su alrededor. Y Van estaba inmóvil, no podía evitar lo que sus ojos veían. Quiso chillar, pero no podía. Una mano sujetaba su cuello. Y la misma sonrisa cruel le acechaba desde la espalda.

Van despertó. Estaba empapado en sudor a causa de la pesadilla. Jadeaba mientras trataba de tranquilizar el pulso. “Solo ha sido una pesadilla. Solo eso.” Se repetía. Suspiró fuertemente. Los recuerdos de Ciudad Porcelana, de sus hermanos fallecidos, no le dejaban en paz. Se sentó sobre su cama. El silencio a su alrededor era absoluto. Ni un ronquido. Solo respiraciones descompasadas.

Pero sobre aquel inaguantable silencio escuchó. Una voz siniestra, aguda, desde el piso inferior. Se escuchaba de una forma muy difuminada, y costaba acertar lo que decía la anciana. Era ella, sin duda alguna. De pronto, la voz cesó. Y pasó a escucharse una voz de varón, tan grave que ni siquiera se oía claramente. Nada más que un murmullo de palabras perdidas.

Loco de curiosidad, Van se incorporó, teniendo cuidado de no estampar su cabeza contra la cama superior, sobre la que, plácidamente, Anthony descansaba. Puso sus pies desnudos sobre la madera que crujió menos de lo esperado. Tanteó sus zapatos en la oscuridad, y, tras encontrarlos, se los puso. Luego reconsideró la idea, y se las volvió a quitar. Correría menos riesgos de que le oyeran.

No acostumbraba a ello, pero aquella noche durmió con las mismas ropas que usó la víspera así que salió, con sus pantalones y chaleco negro que protegían una camisa y una corbata rojas, al pasillo. La voz masculina era más clara, pero aún no se acertaba el mensaje.

Una terrible a la vez que esperanzadora idea le llegó a la mente. ¿Y si aquel hombre, aquel que llevaba tres meses sin pasarse por el hostal en palabras de la vieja, resultaba ser el tipo al que perseguían? Aquel a quien la vieja esperaba. Y la razón por la que no debían bajar a molestarla bajo ningún concepto. Van dedicó una mirada al reloj de pared que había al final del pasillo. Las tres de la madrugada. Había dormido durante casi siete horas ya.

Comenzó a bajar las escaleras lo más sigilosamente que pudo. Hasta que finalmente, a través de los barrotes que cubrían su bajada, pudo ver la escena. Un hombre, cuya cara el mafioso no pudo ver porque estaba de espaldas, charlaba con la anciana, que lo observaba con suma atención. Al parecer, no se habían dado cuenta de su presencia, lo cual aliviaba su delicada situación Aguzó el oído.

Dio un ligero respingo. La conversación era, cuanto menos, curiosa.
- Entonces… -dijo el hombre, mientras se tapaba la cara con una máscara de metal.- Esta será la última entrega. Y con ella saldaré mi deuda, Yubaba.
- ¿Estás seguro de lo que vas a hacer, querido? –respondió la vieja.- Eres demasiado joven para morir.
- He tomado la decisión. He descubierto el punto débil, tras mucho tiempo –la máscara le daba un aspecto casi demoníaco.

De pronto, un rayo iluminó la estancia. Van no pudo evitar asustarse. A decir verdad, no era miedo. Era más bien inquietud ante lo desconocido. Y a Van le encantaba, a la vez que aterraba, lo desconocido. La anciana asintió. Después, el hombre, a medida que respondía, se levantó y dio la media vuelta. Medía cerca de metro setenta y cinco y su cuerpo era robusto, o eso parecía por lo que se podía ver y dejar de ver tras su capa y capucha.
- Y no tendré piedad –sentenció.- El plan se llevará a cabo sin que nada falle. O moriré en el intento.
- Rezaré por tu vida –finalizó la anciana, mientras el encapuchado salía por la puerta dando un fuerte golpe al cerrarla.

Y en aquel instante, Van tuvo la sensación de estar obligado a perseguir a aquel hombre. Por fortuna, la anciana dormía en el piso inferior, y ya se había encerrado en su habitación. Subió las escaleras de puntillas, entró en la habitación, cogió y se puso los zapatos, y sacando el menor ruido posible, bajó de nuevo. En la entrada no había nadie. Ni siquiera la lámpara del techo estaba encendida ya. Un potente rayo iluminó nuevamente la estancia, esclareciendo el rostro de Van, que salió al exterior.

Ladeó la cabeza, buscando al hombre encapuchado. La lluvia caía con una fuerza tremenda. Un trueno ensordecedor. El espesor de las gotas impedía ver siquiera con claridad. Van dio un pasito más hacia adelante, y miró con detenimiento hacia la calle por la que habían venido. Y ahí en la lejanía, acertó a ver una figura sombría, que se alejaba.

Y cuando se disponía a empezar la persecución, reparó en un papel doblado que reposaba sobre la cornisa de la ventana del hostal. Van lo abrió, y, para su dicha, encontró un texto escrito en él, al parecer recién redactado y medio emborronado por la lluvia. Un escalofrío recorrió su espalda. “Me gustaría preguntarle sobre lo que ha oído, aunque me falte tiempo ahora mismo. Le agradecería sobremanera perseguirme ahora. Si es que puede, claro está. ¡Ah! Y, créame, le conviene hacerlo”.
- No lo dudes, capullo –murmuró Van. Escuchó el ruido de un vehículo a motor alejarse de la zona, y echó a correr.


Continuará…
Y unas notas aclaratorias a lo que he cambiado, he dejado de cambiar, o, simplemente, me preguntasteis en las críticas:
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- Wild, como te he dicho antes, lo del Tenryuubito lo he dejado ahí, más que nada porque el lector "medio" ya se hace a la idea de que son "seres" que existen en nuestra historia, ya que navegar por este foro casi lo incluye. Y si no sabe lo que son, mejor que mejor. Si a alguien se le ocurre una palabra que pueda sustituir a la otra sin que quede renqueante, bienvenida sea.

- La organización de la isla me ha parecido importante introducirla desde el principio, la división, algunos lugares importantes, las personas más relevantes, y, al fin y al cabo, lo que es más reconocido de Downpour, su policía.

- anty, con lo de la mano izquierda me refería a que, pese a que mantiene buen trato con el ciudadano de a pie y trata de solucionar las cosas por la vía diplomática (esto sería un poco el lado "admirado") también sabe hacerlo con mano de hierro, ya que no tiene reparos en aceptar la pena de muerte. No sé, quizá me expliqué yo mal xDDD

- Puede que el avispado sea John, pero se puede hacer uno a la idea de la hora mirando al sol. Aunque es un recurso bastante renqueante (porque la cosa cambia a cada estación, y, coñe, no es lo más normal y sencillo del mundo) pero fue lo que se me ocurrió para suplir la ausencia de un reloj a la vista del prota.

- Creo que lo de isla primaveral se dijo en el capítulo 45 de wild. Insisto, creo,

Punto 3: Cosas a saber sobre Diego en esta saga
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Nombre: Diego Orlais
Edad: 17
Apariencia: Traje elegante de color negro, camisa negra, y corbata negra. Cuerpo robusto y fuerte, rasgos faciales definidos. Pelo rubio bien peinado, barba de dos días. Tiene ojos azules vivos, uno de los cuales, el derecho, está atravesado por una cicatriz de origen desconocido. A menudo utiliza gafas de sol.
Personalidad: Es extremadamente calculador, midiendo cada acción con un detallismo exagerado... Siempre que no entren los sentimientos de por medio. Es, además, increíblemente curioso, y demasiadas veces se mete donde no le llaman porque algo le ha llamado la atención. No cree en el destino, ni en la suerte, sino en las personas; cree que nada está escrito y que cada uno redacta su vida. Es bastante malhablado, y muy caballeroso. Su impecable reputación, su caballerosidad, buena imagen y fortuna superlativa (superior a los 70 millones de berris, lo cual le coloca como el 4º hombre más adinerado de la isla), le sirven como buen argumento para captar la atención de muchas de las bellas jóvenes de Rondinum.
Historia (reciente): Un joven de 15 años había llegado a Downpour tras dos semanas en la mar, a la deriva. El joven, fiel a una promesa de años atrás, se había encaminado hacia Grand Line como polizón en un barco mercante desde su natal South Blue, y, tras ser descubierto por el capitán del navío (una vez bien adentrados en el mar más peligroso del mundo), fue condenado a vagar sobre un pequeño bote entregado a la mano de Dios.

Llevaba ya 21 días sin comer más que algún pez medio tóxico que, gracias a su capacitado cuerpo, había conseguido atrapar en alta mar catorce días atrás. Enfermo y hambriento, huía de la policía de la ciudad de Rondinum, recién impuesta por el nuevo mandamás de la isla Stewart Strong, a consecuencia de robar una manzana en una tienda de frutas.

Una semana había transcurrido ya del inicio de la persecución, una semana desde el robo de la manzana. El pobre muchacho vagaba por los barrios bajos, cubierto de harapos y víctima de una enfermedad desconocida, un dolor que le carcomía las entrañas, una serie de pinchazos por todo el cuerpo que no cesaban. Veneno.

Hasta que al final de una pequeña calle de Thames District, en la Baker Street, vio una luz. Era un hostal, en el que le recibió una anciana de metro y medio. De pronto, y sin haber hecho aparentemente nada, la anciana lo empotró contra una pared con gran fuerza y le enseñó un cartel de búsqueda y captura del muchacho, de la policía de la ciudad.

Diego le suplicó por su libertad y le contó su tortuoso viaje hasta Rondinum, tras lo que la anciana le propuso un trato: no le delataría y le daría cobijo y protección hasta que fuese capaz de valerse por sí mismo, siempre y cuando el joven le devolviese, a plazos, una deuda de 400 millones de Berris. Para ello, no sin antes darse cuenta del innato talento deductivo del chaval, le dijo que las claves para llegar a lo más alto en la vida eran engañar, mentir, y pensar solo en uno mismo, para beneficio propio. El muchacho accedió, y aún hoy, cuando es una de las personalidades más importantes de la isla y sigue las consignas que la anciana le dio, continúa pagando su deuda.

PD: Lo que viene después es ya el desarrollo de Diego, cómo se labró una doble personalidad como detective y ladrón, y os lo contaré luego. Por lo pronto, se ha convertido en una especie de Lobo de Wall Street (o de Baker Street xD).

Meta: Por lo pronto, se centra en saldar su deuda. Su meta verdadera y la razón por la que se embarcó, además de la explicación a varios puntos de su personalidad y apariencia, me gustaría que se expusieran más adelante.
Habilidades y poderes: Diego pelea con un estilo de cuerpo a cuerpo, que se basa en la fuerza física, la resistencia y la velocidad. Utiliza las piernas y, en menor medida, los brazos y la cabeza. Además, posee conocimientos de diversas artes marciales, aunque no domina al 100% ninguna. También practica algo de Rokushiki.
No sé si el amigo wild se refería a esto con lo de cosas importantes sobre Diego, así que si falta algo o tenéis alguna duda, decídmelo.

Lo de los personajes, creo que ninguno de los presentados por wild y por mí es completamente desechable, así que propongo hablarlo entre todos, si hace falta mezclar los personajes (quiero decir, hacer unas especies de fusiones), o lo que sea. Aunque (no hace falta decir que es una opinión personal), creo que Stewart se debería limitar a gobernar la isla, no me agrada demasiado la idea de que sea un luchador. Pero esto conviene hablarlo entre todos, como ya he dicho.

Sobre el barco, creo que hay que darle un nombre bonito, algo que sea personal, que solo se le pueda ocurrir a la tripulación de John. No sé, unas ideas podrían ser:
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- Shira
- Black Fire
- Darkcrane
¡Un saludo!

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Jue Mar 20, 2014 4:20 pm
por wild animal
Saludos panteras.

CP5
Como recordaran hace un tiempo se presentaron las propuestas para el CP5 en Downpour, una de Traffy y otra de Wild. Ahora traigo una fusión de ambas propuestas, traté de respetar lo más. En lo personal lo que más me agradó de la propuesta de Traffy fue la estructuración de las personalidades y como combinaban entre sí, para ser asesinos del gobierno, así como la organización de sus afiliaciones. Y creo que si puedo elegir algo de la mía sería el enfoque de las inspiraciones en los países. Despues de cada personaje viene un ¿Por qué de esas uniones?, ¿Por qué ese personaje especifico combina con el otro con el que fue fucionado?

Antes que nada, creo Stewart (el amigo de Diego) SI debe ser un peleador, esto es porque llegó lejos, se ha ganado la confianza de los Tenryubitto y quedaría bien como final boss de saga. Ademas como Diego es su amigo sería so fu***ing epic que Diego le reventara la cara en una pelea increíble (creo hasta ahora hemos hecho buenas peleas). Otro motivo es que si lo hacemos un ser débil con un ¨CP¨ bajo su mando se parecería demasiado a Spandam (sin querer terminaría pareciendo).

Espero les agraden.

Nombre: Sir. Stewart Wishper (el amigo de Diego)
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Pais: Inglaterra (Nota: Al estar basado Rondimum en Londres creo su líder debería ser ingles) Un caballero

Apariencia: Stewart es rubio, alto y elegante. Suele usar un traje elegante color azul con incrustaciones de plata, casi siempre usa trajes así, los mismos los acompaña con una capa. Se dice que cada traje es increíblemente caro. Debajo de los mismos esconde un cuerpo fuerte y musculoso, el cual combina con su aspecto conquistador.
Cuando entra en combate usa la una armadura llamada ¨Piel de dragón¨. Armadura de oro y plata combinados con un material sumamente resistente, esta tiene toda clase de adornos que hacen una armadura única, fuerte y bella a la vez. Esta cubre el 100% de su cuerpo y ondea una capa atrás.
A su espalda carga la meito ¨rayo fantasma¨.

Personalidad: Se muestra amigable y jovial con aquellos que desconocen su verdadera identidad, pero en el fondo es un tirano. Su cara de psicópata no miente en realidad, es la clara imagen de lo que se cuece en sus podridas entrañas. Su pasado en una lejana isla lo convirtieron en una máquina de matar y no tener piedad y siempre cumple su trabajo. Ahora mismo sirve, como el resto del CP -5, en la Yellow Mansion como protector de una de la 10 Maravillas.
Piensa que es descendiente de los fundadores de la isla, lo cual hace que al ser ¨amigo¨ de los Tenryubitto también los odie por quitarle su reino (o lo que él sospecha le corresponde).

Habilidades: Stewart es increíblemente listo, ha podido llegar a una posición alta y planea subir más. Es carismático y puede trazar planes muy elaborados. Tiene una habilidad deductiva enorme, siendo capaz de analizar a cualquiera con solo verlo unos segundos, así como saber perfectamente que pasa a su alrededor, haciendo muy difícil engañarlo o sorprenderlo (aun así Diego lo logró)
Tiene la Neko-Neko no mi; modelo Tigre de Dientes de Sable; no hay mayor complicación: convierte al usuario en un tigre de dientes de sable, aportándole una increíble fuerza, agilidad y capacidad de evasión, además de fuerza defensiva.
Rankyaku + Tekkai + Soru.

Afiliaciones: Las mismas que los demás.

Enemigo ideal: John Conde
¿Por qué de esta fusión? Le viene perfecta la personalidad al hombre que llegó lejos con engaños. Es un ser despiadado que ha hecho de todo para subir y ser de confianza de los Tenryubitos, creo queda muy bien la fusión para ser un gran enemigo final.

Nombre: Lewis Faron
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País: Egipto (Faraón)

Apariencia: Raen es parecido a un faraón. Es muy moreno, casi negro, piel forjada bajo los rayos del sol desértico. Usa un traje parecido al de los grandes faraones, con una cota de oro y una hombrera del mismo material con un gravado antiguo, sin camisa. Sobre su cabeza usa un sombrero parecido al de los emperadores, de la cual baja una máscara metálica que le cubre medio rostro. 2 brazaletes de oro adornan la parte baja de sus brazos.
Tiene una lanza de oro y diamante que usa en combate.
Además, lleva unos brillantes pendientes de oro. Sus rasgos faciales llaman la atención (también): una prominente nariz de la cual asoma una eterna pompa de algo, unos amenazantes ojos rojos, una boca de dientes amarillentos y podridos y una cabeza totalmente rapada, probablemente a causa de la presumible operación que le supuso la cicatriz que le atraviesa en círculo la frente y la nuca.

Personalidad: Habla increíblemente rápido y sin vocalizar, y si alguien osa decir que no le ha entendido, se enfurece como nunca antes y no deja de perseguirlo hasta darle caza. Tampoco soporta que le llamen “calvo”, “bola de billar” y cosas similares. A pesar de esa aparente hiperactividad, se queda sopa a la mínima, es decir, tiene el sueño fácil.
Es un ser justo, la gente lo quiere porque siempre lleva justicia a la isla. Es el que de hecho maneja la policía. Sus subordinados, la gente, todos lo aman.

Habilidades: Lewis comió la sasori sasori no mi, zoan de escorpión negro del desierto. Raramente usa su fruta, pero al hacerlo es muy bueno. Su piel se vuelve una armadura negra y dura. Le crece una cola y es muy venenoso, siendo capaz de arrojar ácido y veneno. También es listo, puede andar bajo la arena sin problema, así como escarbar o estar bajo tierra con facilidad (Anthony se las vería duras con él)
Rankyaku + Soru

Afiliaciones: Guardia Personal de Stewart Strong // CP -5 // Gobierno Mundial

Enemigo ideal: Anthony al ser hábil en la arena
¿Por qué de esta fusión? Tiene una personalidad fuerte, agresiva, pero es listo. Es calvo y pierde la cabeza si lo llaman calvo XD. Parece ser un cazador al perseguir a todo aquel que lo ofende.

Nombre: Horage Bungalow
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País: Islandia (Vikingo)

Apariencia: Es un vikingo gigantesco, mide unos 3 metros y es musculoso. Tiene una enorme barba marrón que combina con su largo y descuidado cabello. Usa un traje de pieles gruesas que lo protegen, aunque haga calor. Usa un hacha que baña en aceite y prende en llamas para el combate. Sobre su cabeza tiene un casco con 2 cuernos.

Personalidad: Parece ser el más relajado de todos. Se toma las cosas con demasiada calma (cosa que enfurece, o más bien, hace protestar a Otorrino), probablemente por el estado de idiotez que le proporciona estar todo el rato fumo que te fumo. De todas formas, dicen de él que es un asesino implacable, que ataca sin piedad y con un rapidez asombrosa a sus víctimas. Se lleva a cara de perro con Warmpess a quien le recrimina ser incoherente en todo lo que dice, aunque al otro le es completamente indiferente.

Habilidades: Es extremadamente fuerte, tiene una fuerza bruta abrumadora capaz de destruir rocas sin problema, su piel es dura y nunca se rinde. Hace años sufrió un ataque muy fuerte y perdió sensibilidad en casi todo su cuerpo, por lo cual casi no siente dolor y lo hace casi imposible de rendir o vencer en combate.
Usa una enorme hacha-martillo en combate el cual suele bañar en aceite para después prender en llamas y atacar en combate.
Tekkai + Soru

Afiliaciones: Las mismas que los demás.

Enemigo ideal: Tony
¿Por qué de esta fusión? Le queda que ni pintado, le viene perfecta la personalidad que expuso Traffy, relajado, vividor, perfecto para un vikingo. Tambien lo representa como veloz a la hora de matar, digno de alguien muy fuerte.

Nombre: Otorrino, “Tlé Eulo”Valladolid
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Pais: España (Torero)

Apariencia: Ignacio tiene estilo, usa un traje de torero extremadamente fino y elegante, con brillantes colores azules, rojos y amarillos. Sobre su cabeza hay una boina negra y sobre su espalda una capa roja. 2 espadas tipo estoques se esconden en su espalda.
Ignacio es probablemente el hombre más guapo y galante de la isla, usa su traje de torero para conquistar mujeres y romper corazones. Es delgado y músculos, su cabello es negro y posee ojos azules.

Personalidad: Es increíblemente serio y se toma las cosas con la seriedad que la requieren, al contrario de algunos de sus compañeros, pero muestra una actitud extremadamente infantil. Por ejemplo, basta que le digan que deje su dichosa piruleta para que se agarre una casqueta de tres pares de mamuts y se enfade con el que se lo ha dicho per secula seculorum. Además, cuando algo se le mete en la cabeza, no hay manera de hacerle cambiar de opinión, y es caprichoso. ¿Que quiere otra piruleta? O se la venden barata o se los carga ahí mismo. De ahí su apodo “Tlé Eulo”. Sus frases favoritas parecen ser: *lloriqueando* “Es que no me hacen casooo”. Y *lloriqueando también* “¡Se lo diré a Stewart!”. Pese a todo ese paripé infantiloide, es muy pero que muy sádico con sus víctimas y disfruta con la muerte.

A pesar de ser un quisquilloso niño llorón conquista mujeres sin problemas, pero solo rompe su corazón, a veces vendiéndolas al mercado negro cuando son realmente hermosas.


Habilidades: Ignacio es el mejor espadachín de la isla, usa sus 2 espadas para combate siendo casi invencible en ataque cuerpo a cuerpo, solo superado por Stewart. Una característica es que su traje de torero es increíblemente pesado, aun así lo usa sin problema. Al quitárselo se vuelve sumamente rápido y casi imposible de ver, es tan rápido que no necesita el soru
Rankyaku + tekkai

Afiliaciones: Las mismas que los demás

Enemigo ideal: Diego (ambos son rápidos y galantes)
¿Por qué de esta fusión? Es un malcriado, tiene y consigue siempre lo que quiere, y al no hacerlo se pone de malas. La isla lo ama y me divierte mucho pensar en un torero con una paleta (o piruleta). Tambien el ser increíblemente agresivo juega un papel importante, quisquilloso, malhumorado y asesino, una buena combinación que causa problemas. Sin contar con el hecho de que aveces se encapricha con una mujer y no la deja hasta hartarse.



Nombre: Adriano Warmpess
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País: Italia (Gladiador)

Apariencia: Adriano suele usar una armadura ligera de acero estilo gladiador (porque lo fue). Uno de sus brazos está recubierto con la misma. Usa un casco ligero con púas y un aspecto feroz que cubre la parte de arriba de su rostro. Detrás de él suele ondear una capa que acompaña una espada. Es musculoso, alto y bronceado, su cabello es corto y negro. Su mayor característica es que está lleno de cicatrices por las duras batallas. Suele usar una espada de oro negro y toda clase de armas de combate que usan los gladiadores.

Personalidad:
Contrariamente a lo que puede parecer, generalmente utiliza un tono de voz bastante robusto y viril, y tiene una actitud tremendamente agresiva a pesar de ser el más inteligente de los cinco. Y aunque su tono y actitud es la de un machote completo, de vez en cuando, se le escapa algún “cariño”, “guapo” o “precioso” que otro en sus conversaciones.


Habilidades: Adriano es un peleador nato, fue gladiador y esclavo varios años y aprendió el arte de la batalla. Es bueno en el uso de armas, sobre todo la espada.
Tiene la kazan kazan no mi, la fruta de la piedra caliente. Esta fruta le da la habilidad de recubrir su cuerpo de rocas para usarlas en combate. Al usar las rocas se convierte en un ser de unos 3 metros. La fruta tiene otra característica, Adriano puede calentar las rocas dejándolas al rojo vivo.
Suele usar una espada de oro negro, que también recubre, haciéndola de roca hirviendo (imaginen un monstruo de roca roja con una espada que quema)
Tekkai + Soru

Afiliaciones: Guardia Personal de Stewart Strong // CP -5 // Gobierno Mundial

Enemigo ideal: Van
¿Por qué de esta fusión? Creo es el más agresivo de todos, pero sería muy divertido verlo con toques ¨romanticos¨ con otros hombres, aunque sean accidentales. Creo una personalidad extraña y con toda clase de detalles se vería gracioso a un ser ¨agresivo¨.



Barco:
Por el momento existen algunas propuestas, proponer más o votad mis amigos.
-El dragón nocturno
-El rayo fantasma
- Shira
- Black Fire
- Darkcrane
-Lion Gang Champion (nombre original del Sunny)

Capitulo:
Ojala se presenten mas propuestas, por si acaso Wild propondrá, solo que (en lo personal) ocupo que entre todos elijamos el CP5 para poder hacer el cápitulo.

Un gusto volver a escribir XD.

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Mié Abr 09, 2014 6:28 pm
por Garrac Garrak
Pues... pues no voy muy puesto al día, porque hace unos días que leí el capi de traffy y a lo mejor voy fuera de cuentas XD Pero..

Pero...

Chan chan chan chan chan



Voy a presentar capítulo, sí!


(ssi hay alguna sugerencia para aumentar la sensación de continuidad, díganmelo, please XD)

Capítulo 47- Ansioso por comer, el hombre de los pantalones blancos
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-Eh, Van, ¿Que pasa?

Van volvió a la habitación, confundido, y escondió rápidamente la carta. Al fin y al cabo, llevaba poco tiempo en la tripulación, y no quería arriesgarse a que lo llamasen loco ni nada... A lo mejor si que habían sido imaginaciones suyas... tendría que investigar...

-¿Van ¿Qué pasa?- preguntó de nuevo el capitán
-Ah, no, no pasa nada, no te preocupes. Solo... estoy teniendo un mal día...
-Ah, ok, pues, si no llegas pronto no encontrarás el desayuno
-¿Eh?
-Creo que queda en la mesa un gran chuletón de cerdo a la barbacoa- dijo, mientras se llevaba a la boca un chuletón de cerdo a la barbacoa
-Te lo estás comiendo
-¿Ah, sí? Uy, perdona, ¿Lo quieres de vuelta?
-Um... no te preocupes, ya he desayunado

De inmediato se unió Anthony, que arrastraba a Tony por la oreja, forcejeando por intentar separarlo de la almohada, que asía firmemente en una mano:

-¡Es demasiado pronto!- protestó Tony

Van se encogió de hombros, y les dejó seguir discutiendo durante un rato mientras reflexionaba. Podía decirles a sus compañeros lo que había pasado y actuar todos juntos para resolver el peligro... o solucionarlo todo por su cuenta para evitarle cualquier riesgo a la banda... tendría que elegir...

-Por cierto, ¿No os habéis fijado?
-¿El qué? - preguntó Anthony
-El bar... está vacío

Se dieron la vuelta, y comprobaron que, efectivamente, no había nadie en la parte baja del hostal. Las mesas y sillas estaban vacías, y aun así, los platos, cuchillos, tenedores y cucharas estaban servidos en todas las mesas, e incluso los felpudos estaban desplegados por el suelo, como si el hospicio estuviese esperando a alguien...

Mientras, la dueña del hostal salió a la calle, armada con una escoba y una gran sonrisa en el rostro. Se puso a barrer en la entrada, y mientras barría, se dirigió vagamente a los invitados:

-¿Quieren algo, señores?

-Ehrm...- Tony escondió la almohada detrás suya- Señora, ¡Donde está la gente?
-¿La gente?- por un momento la anciana pareció mostrar una expresión de cierta incredulidad- La gente ya está ahí… esperando… ¿Acaso no la oís?
Tras oír esto, John se volvió hacia atrás y gritó a sus compañeros:
-Esta vieja está chiflada
-¡Pues anda que tú!- gritó Anthony mientras le daba una patada en la cabeza.

Entretanto, la dueña siguió sonriendo, como si nada hubiese pasado, mientras los Panteras Negras se seguían peleando. Miró al cielo, que estaba teñido de blanco por el batir de alas de las miles de gaviotas que acudían al puerto en pos de los restos que dejasen los barcos al atracar, y Van le echó una mirada suspicaz, mientras se preguntaba que secretos guardaría aquella cuasi centenaria cabeza. Cuando John y Anthony hubieron dejado de quejarse, la susodicha anciana habló:

-Bueno, veo que no sois de aquí. ¿De donde venís, jóvenes?
-Un poco de allí, un poco de allá… los piratas venimos del mar, señora- respondió John
-Ah, vaya, ¡Sois piratas?
-¡John! – Susurró Anthony- ¡No le digas a nadie lo que somos! ¡Podríamos tener problemas!
- Bueno, bueno, no os preocupéis, jovencitos. Aquí, ver piratas es el pan de cada día. Pero como veo que sois extranjeros, tal vez deba recomendaros, si sois piratas de verdad…
-¡Lo somos, señora!
-… entonces no os cerquéis, por lo que más queráis, la provincia de O’Bitiland…
-¿Porqué, señora?- preguntó Tony
-Hay cosas que las nuevas generaciones no deberían saber…
-Está siendo usted demasiado cerrada, señora
-Bueno, tal vez entonces si que sea una vieja chiflada, je je je
-En fin…- Van se encogió de hombros- Vosotros- dijo, echándole un vistazo a John y a Tony- no os mováis del barrio. Yo me iré a McShire a buscar provisiones, mientras tanto, podéis ir buscando información, emborrachándoos, etc.
-Um…- Anthony lo miró, pensativo- ¿No debería ir yo contigo?
-¿Y vas a dejar a esas bestias pardas- señaló a John y Tony- solos por la ciudad?
-También es cierto.- se encogió de hombros- Bueno, vale, pues entonces nos reuniremos en este hostal esta misma noche, y nos traerás las… provisiones…
-Sí… las provisiones…- los dos se echaron miradas de complicidad
-Um…- la anciana los miró, rascándose la barbilla, pensativa. Señaló a los dos confidentes y le susurró a John- ¿Esos dos son pilinguis?
-¡Oye, vieja, no te pases!- le sacudieron una leche a la anciana

………………………………

Unos minutos después, Van ya estaba recorriendo la calle, pensando en todo lo que había pasado aquella mañana. No iba a inmiscuirse en la vida de una señora anciana, (hasta los criminales tienen un sentido de la privacidad) pero todo aquello le estaba resultando bastante sospechoso. Ahí tenía a un hombre misterioso (bueno, otro hombre misterioso), la carta que recibió, la charla con la señora anciana, la propia señora anciana… ahí se estaba tramando algo gordo, y fijo que iba a enterarse de lo que estaba pasando antes de que la situación se les echase encima.

Tras fijarse en ello, reparó en el dinero que había traído para comprar suministros. No había traído gran cosa, y, por supuesta, el asunto de la “búsqueda” no era más que una tapadera, pero, de todos modos, si iban a tener que arreglárselas así… necesitaban más dinero, más comida, o, por lo menos, un cocinero, res de los elementos básicos en cualquier tripulación. Tal vez podría acercarse en McShire y sugerirle a John algún fichaje…

Se paró. Reparó en que, de repente, la calle estaba totalmente vacía, si ni una sola alma a la vista. Se había perdido tanto con sus pensamientos, que no se había dado cuenta de que había ido a para a un callejón. Todo el mundo se había ido, y eso, en su carrera profesional, era una alta, y clara sugerencia de…

-Eh, ¡Negrito, negrito!

Se dio la vuelta, para enfrentarse a un grupo de individuos que se le acercaba por detrás, arrinconándole en el callejón. Eran cinco personas, cada una armada con una cachiporra, vestidas con los atavíos típicos de los marineros recién llegados a puerto, lideradas por un hombre ligeramente más grande que los demás, un señor con cara de rata que blandía en una mano una pistola de un cañón. El señor con cara de rata era el que había hablado, y tenía una sonrisa repugnante para cualquier decencia civilizada:

-¿Qué pasa, negrito, negrito? ¿Te has perdido? ¿Necesitas ayuda?
Van se cruzó de brazos, y movió la cabeza de un lado a otro, con disgusto:
-Chst, chst, mal, mal, mal, muy mal
-¿Eh?
-Lo hacéis muy mal, ¿Es que no lo veis?
-¿Qué pasa?
-Tu, el de la derecha, no impones lo suficiente, tu, el de la izquierda, deberías separar las piernas más, que no estás en la marina, a ese le acaban de robar la cartera hace dos minutos, ¿que más?, ah, sí, tú ni siquiera tienes un mentón que inspire respeto. que chapuza, que chapuza… y tú- señaló al líder con cara de rata- Oh, tú, por dios, no me extraña que te mueras de hambre, si saqueas todo lo que tenga el propietario, lo único que conseguirás será un par de guardaespaldas de anchas espaldas listos para vuestra siguiente “emboscada”…
-¿Me ha dicho qué?
-Que sois malos ladrones
-Caballero, me parece que no acaba de entender del todo su situación…- alzó la pistola más alto, como para intentar imponer respeto a Van
-No, no- contestó, sonriendo- me parece que sois vosotros los que no entendéis vuestra situación…

……………………………………………….

-¡Comida, comida, comida, comida!
-¡Comida, comida, comida, comida!
-Ah, ¿Sí? ¡Pues yo he dicho comida más veces!
-¡Yo aún más!
-¡Pues yo más!
-¡Pues yo más más infinito!
-¡Pues yo más más infinito infinito!
-¡Pues yo mil veces infinito!
-Nos, niños- los agarró a los dos por el brazo- No os peleéis…
-¡Ha sido John!
-¡No, ha empezado Tony primero! ¡Está acusando al capitán!
-Niños… si nos os relajáis os tendré que mandar de vuelta al hotel…- estrujo aún más los brazos
-¡Ay, ay!
-Bien, ahora… ¿Qué está pasando?

Anthony se detuvo. Alzó la mirada, y vio las letras que adornaban el cartel del bar, que decían “Restaurante Ramolino”. Se encogió de hombros, y dejó que John y Tony corriesen a la barra del bar como alma que lleva el diablo.
Se sentaron sobre sendos taburetes, y gritaron porque acudiese el encargado del bar. En un principio, nadie les prestó mucha atención, ya que todos en el bar estaban más centrados en sus cosas: partidas de cartas, borracheras, apuestas… un par de chavales gritando desesperadamente por la comida no eran nada muy destacable.

En cambio, al lado de John había sentado un señor muy musculoso, rojizo, con el cuerpo endurecido, una calva prominente apenas tapada por un peinado pelo negro, la nariz agüileña, que vestía con un chaleco azul con botones amarillos, y unos simples pantalones blancos con botas negras de equitación. El señor estaba comiendo ávidamente una suculenta pechuga de asado. Comía desesperadamente, como si no fuese a haber un mañana. Al parecer, John también se fijó en ese detalle, así que le habló:

-Eh, señor, ¿Tiene mucha hambre?
-Gron, gronf, gronf- el individuo intentó hablar mientras comía. Cuando hubo terminado de dar sendos bocados a su alimento, dejó el asado sobre la barra, y se volvió hacia John. Con el mentón hacia atrás, le echó un largo y silencioso vistazo al joven que tenía delante. Después de unos minutos, como si estuviese satisfecho del análisis, le dijo:

-Tienes potencial

Y volvió a echar mano de su almuerzo, maleducadamente. John se iba a quejar, pero justo entonces le llegó su comida. Le echó mano por una parte a una enorme jarra de cerveza, y por la otra, a un enorme muslo de gaviota, y, justo cuando iba a volver a hablar con el señor de antes, se fijó en que se había largado.

-¿Pero qué…?

No tuvo tiempo para decir nada más, porque justo entonces se fijó en que había un gran jaleo fuera. Se levantó, se volvió a sentar, terminó la comida, se volvió a levantar, y, acompañado por Tony y Anthony, salió fuera para ver que estaba pasando.

Y fuera, en la calle, vio que había un gran revuelo. Había un señor vestido con unos pocos harapos, arrastrando tras de sí un carro lleno de cochambre, basura, ropas viejas, armas, y chatarra. El señor tenía la espalda marcada por surcos de sangre. Donde pasaba, todo el mundo se apartaba, dejándole un claro margen de espacio. Johnny, prudente, preguntó a un transeúnte:

-Eh, ¿Quién le ha hecho tanto daño a ese tío?
-¿No te has enterado? Ah, debes de ser extranjero… Bueno, pues, por lo que sé, se lo ha hecho él mismo
-¿Él mismo?
-Sí. Es un flagelante. Viene en nombre de la Nueva Iglesia
-¿La Nueva Iglesia?- Anthony enarcó las cejas, sorprendido- Creí que eran solo rumores…
-Pues, chaval, los rumores van haciéndose más realistas. Ahora, ¡En nombre del Gobernador, quitaos de en medio, que pasa!

Obedientes, los tres se hicieron a un lado, y dejaron que el flagelante siguiese su camino, arrastrando pesadamente su carro de basura. Siguió su marcha hasta que, cuando hubo desaparecido en el horizonte, todo el mundo siguió con sus quehaceres habituales. John le preguntó a Anthony:

-¿Eh? ¿Qué es eso de la Nueva Iglesia?
-Pues, verás, según he oído…- se dio la vuelta. Se palmeó alrededor, como buscando algo que estaba… o más bien…- espera un momento…- algo que no estaba…- ¡Zeo! ¡Ha desaparecido! ¡Alguien me la ha robado!
-Eh, espera un momento, ¡A mi también me han robado! ¡Me han robado a Shira!
-¡El ladrón no debe de estar muy lejos! ¡Vamos a recuperarlas!
Tony protestó:
-Otra vez a rescatar a alguien…

Entonces, pudieron oír como, desde una distancia lejana, se producía una grave explosión


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Bueeeeeno, pues ahí la tenéis: la presentación oficial del villano, del supremo antagonista, del némesis de John, y de su gran enemigo a batir... Si en One Piece tienen a Barbanegra, ¡Nosotros tenemos a Napoleón Bonaparte! Ya lo he hablado con Anty, y no sé si él debe de tener la ficha que le mandé, pero de momento, durante el resto de la saga andará desaparecido... si me dejáis ocuparme del último episodio de la saga, os lo termino de presentar, a él y a sus intenciones (tan solo cabe decir que, al igual que Barbanegra en su primera aparición, no tiene nada que ver con lo que está pasando en la saga, ni con la Nueva Iglesia, ni con el Gobernador, tan solo esá de paso...) Y, efectivamente, aquí Napoleón no es nada de Yonkou, ni Supernova, ojo, de momento, ni siquiera es famoso...

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Mié Abr 09, 2014 7:04 pm
por Vito Corleone
Garrac Garrak escribió:Pues... pues no voy muy puesto al día, porque hace unos días que leí el capi de traffy y a lo mejor voy fuera de cuentas XD Pero..

Pero...

Chan chan chan chan chan



Voy a presentar capítulo, sí!


(ssi hay alguna sugerencia para aumentar la sensación de continuidad, díganmelo, please XD)

Capítulo 47- Ansioso por comer, el hombre de los pantalones blancos
Spoiler: Mostrar
-Eh, Van, ¿Que pasa?

Van volvió a la habitación, confundido, y escondió rápidamente la carta. Al fin y al cabo, llevaba poco tiempo en la tripulación, y no quería arriesgarse a que lo llamasen loco ni nada... A lo mejor si que habían sido imaginaciones suyas... tendría que investigar...

-¿Van ¿Qué pasa?- preguntó de nuevo el capitán
-Ah, no, no pasa nada, no te preocupes. Solo... estoy teniendo un mal día...
-Ah, ok, pues, si no llegas pronto no encontrarás el desayuno
-¿Eh?
-Creo que queda en la mesa un gran chuletón de cerdo a la barbacoa- dijo, mientras se llevaba a la boca un chuletón de cerdo a la barbacoa
-Te lo estás comiendo
-¿Ah, sí? Uy, perdona, ¿Lo quieres de vuelta?
-Um... no te preocupes, ya he desayunado

De inmediato se unió Anthony, que arrastraba a Tony por la oreja, forcejeando por intentar separarlo de la almohada, que asía firmemente en una mano:

-¡Es demasiado pronto!- protestó Tony

Van se encogió de hombros, y les dejó seguir discutiendo durante un rato mientras reflexionaba. Podía decirles a sus compañeros lo que había pasado y actuar todos juntos para resolver el peligro... o solucionarlo todo por su cuenta para evitarle cualquier riesgo a la banda... tendría que elegir...

-Por cierto, ¿No os habéis fijado?
-¿El qué? - preguntó Anthony
-El bar... está vacío

Se dieron la vuelta, y comprobaron que, efectivamente, no había nadie en la parte baja del hostal. Las mesas y sillas estaban vacías, y aun así, los platos, cuchillos, tenedores y cucharas estaban servidos en todas las mesas, e incluso los felpudos estaban desplegados por el suelo, como si el hospicio estuviese esperando a alguien...

Mientras, la dueña del hostal salió a la calle, armada con una escoba y una gran sonrisa en el rostro. Se puso a barrer en la entrada, y mientras barría, se dirigió vagamente a los invitados:

-¿Quieren algo, señores?

-Ehrm...- Tony escondió la almohada detrás suya- Señora, ¡Donde está la gente?
-¿La gente?- por un momento la anciana pareció mostrar una expresión de cierta incredulidad- La gente ya está ahí… esperando… ¿Acaso no la oís?
Tras oír esto, John se volvió hacia atrás y gritó a sus compañeros:
-Esta vieja está chiflada
-¡Pues anda que tú!- gritó Anthony mientras le daba una patada en la cabeza.

Entretanto, la dueña siguió sonriendo, como si nada hubiese pasado, mientras los Panteras Negras se seguían peleando. Miró al cielo, que estaba teñido de blanco por el batir de alas de las miles de gaviotas que acudían al puerto en pos de los restos que dejasen los barcos al atracar, y Van le echó una mirada suspicaz, mientras se preguntaba que secretos guardaría aquella cuasi centenaria cabeza. Cuando John y Anthony hubieron dejado de quejarse, la susodicha anciana habló:

-Bueno, veo que no sois de aquí. ¿De donde venís, jóvenes?
-Un poco de allí, un poco de allá… los piratas venimos del mar, señora- respondió John
-Ah, vaya, ¡Sois piratas?
-¡John! – Susurró Anthony- ¡No le digas a nadie lo que somos! ¡Podríamos tener problemas!
- Bueno, bueno, no os preocupéis, jovencitos. Aquí, ver piratas es el pan de cada día. Pero como veo que sois extranjeros, tal vez deba recomendaros, si sois piratas de verdad…
-¡Lo somos, señora!
-… entonces no os cerquéis, por lo que más queráis, la provincia de O’Bitiland…
-¿Porqué, señora?- preguntó Tony
-Hay cosas que las nuevas generaciones no deberían saber…
-Está siendo usted demasiado cerrada, señora
-Bueno, tal vez entonces si que sea una vieja chiflada, je je je
-En fin…- Van se encogió de hombros- Vosotros- dijo, echándole un vistazo a John y a Tony- no os mováis del barrio. Yo me iré a McShire a buscar provisiones, mientras tanto, podéis ir buscando información, emborrachándoos, etc.
-Um…- Anthony lo miró, pensativo- ¿No debería ir yo contigo?
-¿Y vas a dejar a esas bestias pardas- señaló a John y Tony- solos por la ciudad?
-También es cierto.- se encogió de hombros- Bueno, vale, pues entonces nos reuniremos en este hostal esta misma noche, y nos traerás las… provisiones…
-Sí… las provisiones…- los dos se echaron miradas de complicidad
-Um…- la anciana los miró, rascándose la barbilla, pensativa. Señaló a los dos confidentes y le susurró a John- ¿Esos dos son pilinguis?
-¡Oye, vieja, no te pases!- le sacudieron una leche a la anciana

………………………………

Unos minutos después, Van ya estaba recorriendo la calle, pensando en todo lo que había pasado aquella mañana. No iba a inmiscuirse en la vida de una señora anciana, (hasta los criminales tienen un sentido de la privacidad) pero todo aquello le estaba resultando bastante sospechoso. Ahí tenía a un hombre misterioso (bueno, otro hombre misterioso), la carta que recibió, la charla con la señora anciana, la propia señora anciana… ahí se estaba tramando algo gordo, y fijo que iba a enterarse de lo que estaba pasando antes de que la situación se les echase encima.

Tras fijarse en ello, reparó en el dinero que había traído para comprar suministros. No había traído gran cosa, y, por supuesta, el asunto de la “búsqueda” no era más que una tapadera, pero, de todos modos, si iban a tener que arreglárselas así… necesitaban más dinero, más comida, o, por lo menos, un cocinero, res de los elementos básicos en cualquier tripulación. Tal vez podría acercarse en McShire y sugerirle a John algún fichaje…

Se paró. Reparó en que, de repente, la calle estaba totalmente vacía, si ni una sola alma a la vista. Se había perdido tanto con sus pensamientos, que no se había dado cuenta de que había ido a para a un callejón. Todo el mundo se había ido, y eso, en su carrera profesional, era una alta, y clara sugerencia de…

-Eh, ¡Negrito, negrito!

Se dio la vuelta, para enfrentarse a un grupo de individuos que se le acercaba por detrás, arrinconándole en el callejón. Eran cinco personas, cada una armada con una cachiporra, vestidas con los atavíos típicos de los marineros recién llegados a puerto, lideradas por un hombre ligeramente más grande que los demás, un señor con cara de rata que blandía en una mano una pistola de un cañón. El señor con cara de rata era el que había hablado, y tenía una sonrisa repugnante para cualquier decencia civilizada:

-¿Qué pasa, negrito, negrito? ¿Te has perdido? ¿Necesitas ayuda?
Van se cruzó de brazos, y movió la cabeza de un lado a otro, con disgusto:
-Chst, chst, mal, mal, mal, muy mal
-¿Eh?
-Lo hacéis muy mal, ¿Es que no lo veis?
-¿Qué pasa?
-Tu, el de la derecha, no impones lo suficiente, tu, el de la izquierda, deberías separar las piernas más, que no estás en la marina, a ese le acaban de robar la cartera hace dos minutos, ¿que más?, ah, sí, tú ni siquiera tienes un mentón que inspire respeto. que chapuza, que chapuza… y tú- señaló al líder con cara de rata- Oh, tú, por dios, no me extraña que te mueras de hambre, si saqueas todo lo que tenga el propietario, lo único que conseguirás será un par de guardaespaldas de anchas espaldas listos para vuestra siguiente “emboscada”…
-¿Me ha dicho qué?
-Que sois malos ladrones
-Caballero, me parece que no acaba de entender del todo su situación…- alzó la pistola más alto, como para intentar imponer respeto a Van
-No, no- contestó, sonriendo- me parece que sois vosotros los que no entendéis vuestra situación…

……………………………………………….

-¡Comida, comida, comida, comida!
-¡Comida, comida, comida, comida!
-Ah, ¿Sí? ¡Pues yo he dicho comida más veces!
-¡Yo aún más!
-¡Pues yo más!
-¡Pues yo más más infinito!
-¡Pues yo más más infinito infinito!
-¡Pues yo mil veces infinito!
-Nos, niños- los agarró a los dos por el brazo- No os peleéis…
-¡Ha sido John!
-¡No, ha empezado Tony primero! ¡Está acusando al capitán!
-Niños… si nos os relajáis os tendré que mandar de vuelta al hotel…- estrujo aún más los brazos
-¡Ay, ay!
-Bien, ahora… ¿Qué está pasando?

Anthony se detuvo. Alzó la mirada, y vio las letras que adornaban el cartel del bar, que decían “Restaurante Ramolino”. Se encogió de hombros, y dejó que John y Tony corriesen a la barra del bar como alma que lleva el diablo.
Se sentaron sobre sendos taburetes, y gritaron porque acudiese el encargado del bar. En un principio, nadie les prestó mucha atención, ya que todos en el bar estaban más centrados en sus cosas: partidas de cartas, borracheras, apuestas… un par de chavales gritando desesperadamente por la comida no eran nada muy destacable.

En cambio, al lado de John había sentado un señor muy musculoso, rojizo, con el cuerpo endurecido, una calva prominente apenas tapada por un peinado pelo negro, la nariz agüileña, que vestía con un chaleco azul con botones amarillos, y unos simples pantalones blancos con botas negras de equitación. El señor estaba comiendo ávidamente una suculenta pechuga de asado. Comía desesperadamente, como si no fuese a haber un mañana. Al parecer, John también se fijó en ese detalle, así que le habló:

-Eh, señor, ¿Tiene mucha hambre?
-Gron, gronf, gronf- el individuo intentó hablar mientras comía. Cuando hubo terminado de dar sendos bocados a su alimento, dejó el asado sobre la barra, y se volvió hacia John. Con el mentón hacia atrás, le echó un largo y silencioso vistazo al joven que tenía delante. Después de unos minutos, como si estuviese satisfecho del análisis, le dijo:

-Tienes potencial

Y volvió a echar mano de su almuerzo, maleducadamente. John se iba a quejar, pero justo entonces le llegó su comida. Le echó mano por una parte a una enorme jarra de cerveza, y por la otra, a un enorme muslo de gaviota, y, justo cuando iba a volver a hablar con el señor de antes, se fijó en que se había largado.

-¿Pero qué…?

No tuvo tiempo para decir nada más, porque justo entonces se fijó en que había un gran jaleo fuera. Se levantó, se volvió a sentar, terminó la comida, se volvió a levantar, y, acompañado por Tony y Anthony, salió fuera para ver que estaba pasando.

Y fuera, en la calle, vio que había un gran revuelo. Había un señor vestido con unos pocos harapos, arrastrando tras de sí un carro lleno de cochambre, basura, ropas viejas, armas, y chatarra. El señor tenía la espalda marcada por surcos de sangre. Donde pasaba, todo el mundo se apartaba, dejándole un claro margen de espacio. Johnny, prudente, preguntó a un transeúnte:

-Eh, ¿Quién le ha hecho tanto daño a ese tío?
-¿No te has enterado? Ah, debes de ser extranjero… Bueno, pues, por lo que sé, se lo ha hecho él mismo
-¿Él mismo?
-Sí. Es un flagelante. Viene en nombre de la Nueva Iglesia
-¿La Nueva Iglesia?- Anthony enarcó las cejas, sorprendido- Creí que eran solo rumores…
-Pues, chaval, los rumores van haciéndose más realistas. Ahora, ¡En nombre del Gobernador, quitaos de en medio, que pasa!

Obedientes, los tres se hicieron a un lado, y dejaron que el flagelante siguiese su camino, arrastrando pesadamente su carro de basura. Siguió su marcha hasta que, cuando hubo desaparecido en el horizonte, todo el mundo siguió con sus quehaceres habituales. John le preguntó a Anthony:

-¿Eh? ¿Qué es eso de la Nueva Iglesia?
-Pues, verás, según he oído…- se dio la vuelta. Se palmeó alrededor, como buscando algo que estaba… o más bien…- espera un momento…- algo que no estaba…- ¡Zeo! ¡Ha desaparecido! ¡Alguien me la ha robado!
-Eh, espera un momento, ¡A mi también me han robado! ¡Me han robado a Shira!
-¡El ladrón no debe de estar muy lejos! ¡Vamos a recuperarlas!
Tony protestó:
-Otra vez a rescatar a alguien…

Entonces, pudieron oír como, desde una distancia lejana, se producía una grave explosión


Spoiler: Mostrar
Bueeeeeno, pues ahí la tenéis: la presentación oficial del villano, del supremo antagonista, del némesis de John, y de su gran enemigo a batir... Si en One Piece tienen a Barbanegra, ¡Nosotros tenemos a Napoleón Bonaparte! Ya lo he hablado con Anty, y no sé si él debe de tener la ficha que le mandé, pero de momento, durante el resto de la saga andará desaparecido... si me dejáis ocuparme del último episodio de la saga, os lo termino de presentar, a él y a sus intenciones (tan solo cabe decir que, al igual que Barbanegra en su primera aparición, no tiene nada que ver con lo que está pasando en la saga, ni con la Nueva Iglesia, ni con el Gobernador, tan solo esá de paso...) Y, efectivamente, aquí Napoleón no es nada de Yonkou, ni Supernova, ojo, de momento, ni siquiera es famoso...
Bien, el capítulo, leído. Procedo a la crítica en las líneas inferiores xD:
Spoiler: Mostrar
- Muy buen punto lo de meter a Napoleón en la escena del bar. Es un personaje que tiene una pinta brutal, si se desarrolla de la manera correcta.
- Sin embargo, como fallo principal, y, en mi opinión, bastante significativo, es la vuelta de Van a la habitación. En el final del capítulo 46, Van comienza a perseguir directamente al hombre misterioso que encuentra, y me ha chocado encontrarlo como si nada y acto seguido en el hostal, cuando, recordemos, aún era de madrugada y la gente andaba dormida.
- No sé si ha sido mi sensación, pero al hacer el capítulo así de cortito, se me ha hecho algo, no sé, demasiado ligero. Insisto en que es una opinión personal, pero en el momento en el que lo leía, además, no me acordaba de lo de los capis cortitos xDD.
- Por lo demás bien, das a los protas un motivo para ir a O'Bitiland (psicología inversa le llaman xD), y plasmas bastante bien la naturaleza siniestra y ocultista de la anciana.
- La lección de ladroneo de Van me ha matado xDDDD... Aunque lo perjudica el error antes mencionado. Quizá esto mismo se puede mantener intacto, pero siempre manteniendo la línea que se había dejado anteriormente.
Buen capítulo en líneas generales, aunque, lo dicho, si corriges lo de Van será mucho mejor xD. A ver si esto da vidilla al tema, que vaya temporada...

¡Gracias por la propuesta, amigo!

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Jue Abr 10, 2014 6:07 am
por wild animal
[center]Capitulo[/center]

Capitulo Leido y analizado.
Spoiler: Mostrar
Creo el principal, no error, digamos ¨contra¨ es lo que dice Traffy, que el capitulo se quedó muy emocionnte y de repente para, te deja con un sabor de boca y un antojo de una aventura que nunca llegará.
Un detalle en contra, los llamas los panteras negras (despues de que John se burla de la anciana), pero jamas se han atribuido ese nombre, o siquiera mencionado que se podrían llamar así o ¿por que?
La aparición de Napoleon me encantó, me recordó a la de Tech, en un restaurant-bar, en una converzación casual. Pero suelta ya el spoiler para poder sacarle provecho my friend :mrgreen:
La escena de los ladrones me encantó, simplemente genial, me reí mucho jaja, tal vez una escena despues de golpearlos hubiera estado bien.
Algo que complica mucho es que aveces no se sabe quien dice que cosa, eso lia mucho, en lo personal me perdí bastante y aun ahora no sé quien dijo algunas cosas.
Tambien la falta de descripciones en general, Traffy dejó un buen trabajo, con una buena continuidad sería genial.
La extención me pareció bien para el nuevo sistema, lo lei rapido y relajado, muy agusto, te felicito :o

Conclusión: Me gustó el capitulo, lo que pasó en general, la historia, aunque tiene sus errores de descripción, y lo mencionado en el primer punto. Tiene potencial pero solo hay que editarlo un poco.
Para ver los detalles mencionados sobre la continuidad tengo una propuesta, el siguiente capitulo podría ser un flashback, mostrando cosas interesantes, no solo Van, si no aspectos o cosas que pasaron en la ciudad en la madrugada sin que el lector lo notara. Es esa opción o meter un capitulo ¨en medio¨ y que termine cuando Van vuelve de madrugada, aunque no me agrada mucho usar tantas veces ese recurso. Piensenlo, el capitulo empieza cuando Van sube las escaleras en la mañana, pero salio de madrugada, y parece muy intrigado.



[center]Enemigos[/center]

My friends, realmente me agradaría que opinaran sobre los enemigos mostrados unos post arriba, la fusión entre la propuesta de Traffy y la mia, esto es urgente, para no mencionarlos hasta no haberlo visto en el tema y no que quede la opción que elija el ganador del capitulo.

Aqui tengo el enlace:
Picale aqui, picale aqui, picale aqui

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Vie Abr 11, 2014 12:28 pm
por Garrac Garrak
Ah, vale, no, es que leí el capi de Traffy a toda prisa, y no me fijé en la parte del vehículo XD Srry


Capítulo 47- Ansioso por comer, el hombre de los pantalones blancos
Spoiler: Mostrar
Siguió el vehículo, corriendo con todas sus fuerzas, e intentando igualar la velocidad del carro con los poderes de su logia. A unos pocos metros, estaba a punto de producirse un giro brusco de calle para ir en diagonal a otra ruta, así que Van usó los poderes de su akuma para trepar por la pared, encaramarse al tejado, y plantarse en el suelo de la calle contigua, esperando así pillar por sorpresa al vehículo y forzarlo a parar.

Sin embargo, cuando hubo aterrizado, miró en torno suya, perplejo: no había nada. El carro había desaparecido. Revisó la calle, preguntó a la gente... y nada. Las huellas se interrumpían en una zona del asfalto, y desaparecían, como por arte... de magia...

Unos minutos más tarde, de vuelta en el hotel...


-Eh, Van, ¿Que pasa?

Van volvió a la habitación, confundido, y escondió rápidamente la carta. Al fin y al cabo, llevaba poco tiempo en la tripulación, y no quería arriesgarse a que lo llamasen loco ni nada... A lo mejor si que habían sido imaginaciones suyas... tendría que investigar...

-¿Van ¿Qué pasa?- preguntó de nuevo el capitán
-Ah, no, no pasa nada, no te preocupes. Solo... estoy teniendo un mal día...
-Ah, ok, pues, si no llegas pronto no encontrarás el desayuno
-¿Eh?
-Creo que queda en la mesa un gran chuletón de cerdo a la barbacoa- dijo, mientras se llevaba a la boca un chuletón de cerdo a la barbacoa
-Te lo estás comiendo
-¿Ah, sí? Uy, perdona, ¿Lo quieres de vuelta?
-Um... no te preocupes, ya he desayunado

De inmediato se unió Anthony, que arrastraba a Tony por la oreja, forcejeando por intentar separarlo de la almohada, que asía firmemente en una mano:

-¡Es demasiado pronto!- protestó Tony

Van se encogió de hombros, y les dejó seguir discutiendo durante un rato mientras reflexionaba. Podía decirles a sus compañeros lo que había pasado y actuar todos juntos para resolver el peligro... o solucionarlo todo por su cuenta para evitarle cualquier riesgo a la banda... tendría que elegir...

-Por cierto, ¿No os habéis fijado?
-¿El qué? - preguntó Anthony
-El bar... está vacío

Se dieron la vuelta, y comprobaron que, efectivamente, no había nadie en la parte baja del hostal. Las mesas y sillas estaban vacías, y aun así, los platos, cuchillos, tenedores y cucharas estaban servidos en todas las mesas, e incluso los felpudos estaban desplegados por el suelo, como si el hospicio estuviese esperando a alguien...

Mientras, la dueña del hostal salió a la calle, armada con una escoba y una gran sonrisa en el rostro. Se puso a barrer en la entrada, y mientras barría, se dirigió vagamente a los invitados:

-¿Quieren algo, señores?

-Ehrm...- Tony escondió la almohada detrás suya- Señora, ¡Donde está la gente?
-¿La gente?- por un momento la anciana pareció mostrar una expresión de cierta incredulidad- La gente ya está ahí… esperando… ¿Acaso no la oís?
Tras oír esto, John se volvió hacia atrás y gritó a sus compañeros:
-Esta vieja está chiflada
-¡Pues anda que tú!- gritó Anthony mientras le daba una patada en la cabeza.

Entretanto, la dueña siguió sonriendo, como si nada hubiese pasado, mientras los Panteras Negras se seguían peleando. Miró al cielo, que estaba teñido de blanco por el batir de alas de las miles de gaviotas que acudían al puerto en pos de los restos que dejasen los barcos al atracar, y Van le echó una mirada suspicaz, mientras se preguntaba que secretos guardaría aquella cuasi centenaria cabeza. Cuando John y Anthony hubieron dejado de quejarse, la susodicha anciana habló:

-Bueno, veo que no sois de aquí. ¿De donde venís, jóvenes?
-Un poco de allí, un poco de allá… los piratas venimos del mar, señora- respondió John
-Ah, vaya, ¡Sois piratas?
-¡John! – Susurró Anthony- ¡No le digas a nadie lo que somos! ¡Podríamos tener problemas!
- Bueno, bueno, no os preocupéis, jovencitos. Aquí, ver piratas es el pan de cada día. Pero como veo que sois extranjeros, tal vez deba recomendaros, si sois piratas de verdad…
-¡Lo somos, señora!
-… entonces no os cerquéis, por lo que más queráis, la provincia de O’Bitiland…
-¿Porqué, señora?- preguntó Tony
-Hay cosas que las nuevas generaciones no deberían saber…
-Está siendo usted demasiado cerrada, señora
-Bueno, tal vez entonces si que sea una vieja chiflada, je je je
-En fin…- Van se encogió de hombros- Vosotros- dijo, echándole un vistazo a John y a Tony- no os mováis del barrio. Yo me iré a McShire a buscar provisiones, mientras tanto, podéis ir buscando información, emborrachándoos, etc.
-Um…- Anthony lo miró, pensativo- ¿No debería ir yo contigo?
-¿Y vas a dejar a esas bestias pardas- señaló a John y Tony- solos por la ciudad?
-También es cierto.- se encogió de hombros- Bueno, vale, pues entonces nos reuniremos en este hostal esta misma noche, y nos traerás las… provisiones…
-Sí… las provisiones…- los dos se echaron miradas de complicidad
-Um…- la anciana los miró, rascándose la barbilla, pensativa. Señaló a los dos confidentes y le susurró a John- ¿Esos dos son pilinguis?
-¡Oye, vieja, no te pases!- le sacudieron una leche a la anciana

………………………………

Unos minutos después, Van ya estaba recorriendo la calle, pensando en todo lo que había pasado aquella mañana. No iba a inmiscuirse en la vida de una señora anciana, (hasta los criminales tienen un sentido de la privacidad) pero todo aquello le estaba resultando bastante sospechoso. Ahí tenía a un hombre misterioso (bueno, otro hombre misterioso), la carta que recibió, la charla con la señora anciana, la propia señora anciana… ahí se estaba tramando algo gordo, y fijo que iba a enterarse de lo que estaba pasando antes de que la situación se les echase encima.

Tras fijarse en ello, reparó en el dinero que había traído para comprar suministros. No había traído gran cosa, y, por supuesta, el asunto de la “búsqueda” no era más que una tapadera, pero, de todos modos, si iban a tener que arreglárselas así… necesitaban más dinero, más comida, o, por lo menos, un cocinero, res de los elementos básicos en cualquier tripulación. Tal vez podría acercarse en McShire y sugerirle a John algún fichaje…

Se paró. Reparó en que, de repente, la calle estaba totalmente vacía, si ni una sola alma a la vista. Se había perdido tanto con sus pensamientos, que no se había dado cuenta de que había ido a para a un callejón. Todo el mundo se había ido, y eso, en su carrera profesional, era una alta, y clara sugerencia de…

-Eh, ¡Negrito, negrito!

Se dio la vuelta, para enfrentarse a un grupo de individuos que se le acercaba por detrás, arrinconándole en el callejón. Eran cinco personas, cada una armada con una cachiporra, vestidas con los atavíos típicos de los marineros recién llegados a puerto, lideradas por un hombre ligeramente más grande que los demás, un señor con cara de rata que blandía en una mano una pistola de un cañón. El señor con cara de rata era el que había hablado, y tenía una sonrisa repugnante para cualquier decencia civilizada:

-¿Qué pasa, negrito, negrito? ¿Te has perdido? ¿Necesitas ayuda?
Van se cruzó de brazos, y movió la cabeza de un lado a otro, con disgusto:
-Chst, chst, mal, mal, mal, muy mal
-¿Eh?
-Lo hacéis muy mal, ¿Es que no lo veis?
-¿Qué pasa?
-Tu, el de la derecha, no impones lo suficiente, tu, el de la izquierda, deberías separar las piernas más, que no estás en la marina, a ese le acaban de robar la cartera hace dos minutos, ¿que más?, ah, sí, tú ni siquiera tienes un mentón que inspire respeto. que chapuza, que chapuza… y tú- señaló al líder con cara de rata- Oh, tú, por dios, no me extraña que te mueras de hambre, si saqueas todo lo que tenga el propietario, lo único que conseguirás será un par de guardaespaldas de anchas espaldas listos para vuestra siguiente “emboscada”…
-¿Me ha dicho qué?
-Que sois malos ladrones
-Caballero, me parece que no acaba de entender del todo su situación…- alzó la pistola más alto, como para intentar imponer respeto a Van
-No, no- contestó, sonriendo- me parece que sois vosotros los que no entendéis vuestra situación…

……………………………………………….

-¡Comida, comida, comida, comida!
-¡Comida, comida, comida, comida!
-Ah, ¿Sí? ¡Pues yo he dicho comida más veces!
-¡Yo aún más!
-¡Pues yo más!
-¡Pues yo más más infinito!
-¡Pues yo más más infinito infinito!
-¡Pues yo mil veces infinito!
-Nos, niños- los agarró a los dos por el brazo- No os peleéis…
-¡Ha sido John!
-¡No, ha empezado Tony primero! ¡Está acusando al capitán!
-Niños… si nos os relajáis os tendré que mandar de vuelta al hotel…- estrujo aún más los brazos
-¡Ay, ay!
-Bien, ahora… ¿Qué está pasando?

Anthony se detuvo. Alzó la mirada, y vio las letras que adornaban el cartel del bar, que decían “Restaurante Ramolino”. Se encogió de hombros, y dejó que John y Tony corriesen a la barra del bar como alma que lleva el diablo.
Se sentaron sobre sendos taburetes, y gritaron porque acudiese el encargado del bar. En un principio, nadie les prestó mucha atención, ya que todos en el bar estaban más centrados en sus cosas: partidas de cartas, borracheras, apuestas… un par de chavales gritando desesperadamente por la comida no eran nada muy destacable.

En cambio, al lado de John había sentado un señor muy musculoso, rojizo, con el cuerpo endurecido, una calva prominente apenas tapada por un peinado pelo negro, la nariz agüileña, que vestía con un chaleco azul con botones amarillos, y unos simples pantalones blancos con botas negras de equitación. El señor estaba comiendo ávidamente una suculenta pechuga de asado. Comía desesperadamente, como si no fuese a haber un mañana. Al parecer, John también se fijó en ese detalle, así que le habló:

-Eh, señor, ¿Tiene mucha hambre?
-Gron, gronf, gronf- el individuo intentó hablar mientras comía. Cuando hubo terminado de dar sendos bocados a su alimento, dejó el asado sobre la barra, y se volvió hacia John. Con el mentón hacia atrás, le echó un largo y silencioso vistazo al joven que tenía delante. Después de unos minutos, como si estuviese satisfecho del análisis, le dijo:

-Tienes potencial

Y volvió a echar mano de su almuerzo, maleducadamente. John se iba a quejar, pero justo entonces le llegó su comida. Le echó mano por una parte a una enorme jarra de cerveza, y por la otra, a un enorme muslo de gaviota, y, justo cuando iba a volver a hablar con el señor de antes, se fijó en que se había largado.

-¿Pero qué…?

No tuvo tiempo para decir nada más, porque justo entonces se fijó en que había un gran jaleo fuera. Se levantó, se volvió a sentar, terminó la comida, se volvió a levantar, y, acompañado por Tony y Anthony, salió fuera para ver que estaba pasando.

Y fuera, en la calle, vio que había un gran revuelo. Había un señor vestido con unos pocos harapos, arrastrando tras de sí un carro lleno de cochambre, basura, ropas viejas, armas, y chatarra. El señor tenía la espalda marcada por surcos de sangre. Donde pasaba, todo el mundo se apartaba, dejándole un claro margen de espacio. Johnny, prudente, preguntó a un transeúnte:

-Eh, ¿Quién le ha hecho tanto daño a ese tío?
-¿No te has enterado? Ah, debes de ser extranjero… Bueno, pues, por lo que sé, se lo ha hecho él mismo
-¿Él mismo?
-Sí. Es un flagelante. Viene en nombre de la Nueva Iglesia
-¿La Nueva Iglesia?- Anthony enarcó las cejas, sorprendido- Creí que eran solo rumores…
-Pues, chaval, los rumores van haciéndose más realistas. Ahora, ¡En nombre del Gobernador, quitaos de en medio, que pasa!

Obedientes, los tres se hicieron a un lado, y dejaron que el flagelante siguiese su camino, arrastrando pesadamente su carro de basura. Siguió su marcha hasta que, cuando hubo desaparecido en el horizonte, todo el mundo siguió con sus quehaceres habituales. John le preguntó a Anthony:

-¿Eh? ¿Qué es eso de la Nueva Iglesia?
-Pues, verás, según he oído…- se dio la vuelta. Se palmeó alrededor, como buscando algo que estaba… o más bien…- espera un momento…- algo que no estaba…- ¡Zeo! ¡Ha desaparecido! ¡Alguien me la ha robado!
-Eh, espera un momento, ¡A mi también me han robado! ¡Me han robado a Shira!
-¡El ladrón no debe de estar muy lejos! ¡Vamos a recuperarlas!
Tony protestó:
-Otra vez a rescatar a alguien…

Entonces, pudieron oír como, desde una distancia lejana, se producía una grave explosión


Notas:
Spoiler: Mostrar
-Pueees... veamos, ahora voy a tener que pediros un par de cosas XD A ver, voy a presentar también para el siguiente capítulo, para mostraros mi idea, porque ya tengo planeado ir presentando a Diego, y también recuperar algunos antiguos personajes, y usar alguno de la biblioteca... Traffy,
-Lo de Napoleón es sencillo, quería algo simple, corto, y esporádico, no lo he hecho soltar un discurso a lo Barbanegra sencillamente para diferenciarnos de OP un poco XD Pero probablemente en el siguiente capítulo que presente voy a ponerlo ligeramente, y luego ya en la escena final de la saga
-Al mismo tiempo, cuidado, porque también tenía pensado ir presentando ya la trama en el siguiente capítulo XD
-Tal vez si que sea corto... pero, quería enseñar más un capítulo de desarrollo, de ir desarrollando a los personajes y eso. Creo que no tendría que haber separado a Van de la banda tan pronto, pero en teoría en dos o tres capítulos tendría que estar de vuelta XD Es cierto que no he enseñado la resolución de la pelea, pero es que así aprovecho para usarla de recurso, y poner a Van fácilmente en el siguiente capítulo
-Ojo también, porque voy a empezar a "insinuar" a uno de lo shichibukai. Para esto creo que voy a coger a Lord G., no por favoritismos, sino proque creo que an ivel de pelea es el shichi más accesible, por si queréis poner otro...
-Precisamente con el cipher pol 5 estoy generando ideas, pero creo que es demasiado pronto para irlos presentando... yo creo que de momento, estaríamos en "Whikey Peak", hablando en términos comparativos, y en un par de sagas podríamos tener ya una saga de presentación de la situación en el Grand Line
-Con lo del hombre misterioso me he liado XD ¿Alguien podría ponerme al día, pls?
-Con el tema de "los" o "las Panteras Negras" siempre me hago un lío... entonces, ¿Como se dice? XD
Pero bueno, el caso es que ya tengo el siguiente capítulo preparado (mentalmente) así que, si dais el visto bueno, puedo ponerme a hacer el siguiente :)

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Vie Abr 11, 2014 8:46 pm
por Vito Corleone
Garrac Garrak escribió:Ah, vale, no, es que leí el capi de Traffy a toda prisa, y no me fijé en la parte del vehículo XD Srry


Capítulo 47- Ansioso por comer, el hombre de los pantalones blancos
Spoiler: Mostrar
Siguió el vehículo, corriendo con todas sus fuerzas, e intentando igualar la velocidad del carro con los poderes de su logia. A unos pocos metros, estaba a punto de producirse un giro brusco de calle para ir en diagonal a otra ruta, así que Van usó los poderes de su akuma para trepar por la pared, encaramarse al tejado, y plantarse en el suelo de la calle contigua, esperando así pillar por sorpresa al vehículo y forzarlo a parar.

Sin embargo, cuando hubo aterrizado, miró en torno suya, perplejo: no había nada. El carro había desaparecido. Revisó la calle, preguntó a la gente... y nada. Las huellas se interrumpían en una zona del asfalto, y desaparecían, como por arte... de magia...

Unos minutos más tarde, de vuelta en el hotel...


-Eh, Van, ¿Que pasa?

Van volvió a la habitación, confundido, y escondió rápidamente la carta. Al fin y al cabo, llevaba poco tiempo en la tripulación, y no quería arriesgarse a que lo llamasen loco ni nada... A lo mejor si que habían sido imaginaciones suyas... tendría que investigar...

-¿Van ¿Qué pasa?- preguntó de nuevo el capitán
-Ah, no, no pasa nada, no te preocupes. Solo... estoy teniendo un mal día...
-Ah, ok, pues, si no llegas pronto no encontrarás el desayuno
-¿Eh?
-Creo que queda en la mesa un gran chuletón de cerdo a la barbacoa- dijo, mientras se llevaba a la boca un chuletón de cerdo a la barbacoa
-Te lo estás comiendo
-¿Ah, sí? Uy, perdona, ¿Lo quieres de vuelta?
-Um... no te preocupes, ya he desayunado

De inmediato se unió Anthony, que arrastraba a Tony por la oreja, forcejeando por intentar separarlo de la almohada, que asía firmemente en una mano:

-¡Es demasiado pronto!- protestó Tony

Van se encogió de hombros, y les dejó seguir discutiendo durante un rato mientras reflexionaba. Podía decirles a sus compañeros lo que había pasado y actuar todos juntos para resolver el peligro... o solucionarlo todo por su cuenta para evitarle cualquier riesgo a la banda... tendría que elegir...

-Por cierto, ¿No os habéis fijado?
-¿El qué? - preguntó Anthony
-El bar... está vacío

Se dieron la vuelta, y comprobaron que, efectivamente, no había nadie en la parte baja del hostal. Las mesas y sillas estaban vacías, y aun así, los platos, cuchillos, tenedores y cucharas estaban servidos en todas las mesas, e incluso los felpudos estaban desplegados por el suelo, como si el hospicio estuviese esperando a alguien...

Mientras, la dueña del hostal salió a la calle, armada con una escoba y una gran sonrisa en el rostro. Se puso a barrer en la entrada, y mientras barría, se dirigió vagamente a los invitados:

-¿Quieren algo, señores?

-Ehrm...- Tony escondió la almohada detrás suya- Señora, ¡Donde está la gente?
-¿La gente?- por un momento la anciana pareció mostrar una expresión de cierta incredulidad- La gente ya está ahí… esperando… ¿Acaso no la oís?
Tras oír esto, John se volvió hacia atrás y gritó a sus compañeros:
-Esta vieja está chiflada
-¡Pues anda que tú!- gritó Anthony mientras le daba una patada en la cabeza.

Entretanto, la dueña siguió sonriendo, como si nada hubiese pasado, mientras los Panteras Negras se seguían peleando. Miró al cielo, que estaba teñido de blanco por el batir de alas de las miles de gaviotas que acudían al puerto en pos de los restos que dejasen los barcos al atracar, y Van le echó una mirada suspicaz, mientras se preguntaba que secretos guardaría aquella cuasi centenaria cabeza. Cuando John y Anthony hubieron dejado de quejarse, la susodicha anciana habló:

-Bueno, veo que no sois de aquí. ¿De donde venís, jóvenes?
-Un poco de allí, un poco de allá… los piratas venimos del mar, señora- respondió John
-Ah, vaya, ¡Sois piratas?
-¡John! – Susurró Anthony- ¡No le digas a nadie lo que somos! ¡Podríamos tener problemas!
- Bueno, bueno, no os preocupéis, jovencitos. Aquí, ver piratas es el pan de cada día. Pero como veo que sois extranjeros, tal vez deba recomendaros, si sois piratas de verdad…
-¡Lo somos, señora!
-… entonces no os cerquéis, por lo que más queráis, la provincia de O’Bitiland…
-¿Porqué, señora?- preguntó Tony
-Hay cosas que las nuevas generaciones no deberían saber…
-Está siendo usted demasiado cerrada, señora
-Bueno, tal vez entonces si que sea una vieja chiflada, je je je
-En fin…- Van se encogió de hombros- Vosotros- dijo, echándole un vistazo a John y a Tony- no os mováis del barrio. Yo me iré a McShire a buscar provisiones, mientras tanto, podéis ir buscando información, emborrachándoos, etc.
-Um…- Anthony lo miró, pensativo- ¿No debería ir yo contigo?
-¿Y vas a dejar a esas bestias pardas- señaló a John y Tony- solos por la ciudad?
-También es cierto.- se encogió de hombros- Bueno, vale, pues entonces nos reuniremos en este hostal esta misma noche, y nos traerás las… provisiones…
-Sí… las provisiones…- los dos se echaron miradas de complicidad
-Um…- la anciana los miró, rascándose la barbilla, pensativa. Señaló a los dos confidentes y le susurró a John- ¿Esos dos son pilinguis?
-¡Oye, vieja, no te pases!- le sacudieron una leche a la anciana

………………………………

Unos minutos después, Van ya estaba recorriendo la calle, pensando en todo lo que había pasado aquella mañana. No iba a inmiscuirse en la vida de una señora anciana, (hasta los criminales tienen un sentido de la privacidad) pero todo aquello le estaba resultando bastante sospechoso. Ahí tenía a un hombre misterioso (bueno, otro hombre misterioso), la carta que recibió, la charla con la señora anciana, la propia señora anciana… ahí se estaba tramando algo gordo, y fijo que iba a enterarse de lo que estaba pasando antes de que la situación se les echase encima.

Tras fijarse en ello, reparó en el dinero que había traído para comprar suministros. No había traído gran cosa, y, por supuesta, el asunto de la “búsqueda” no era más que una tapadera, pero, de todos modos, si iban a tener que arreglárselas así… necesitaban más dinero, más comida, o, por lo menos, un cocinero, res de los elementos básicos en cualquier tripulación. Tal vez podría acercarse en McShire y sugerirle a John algún fichaje…

Se paró. Reparó en que, de repente, la calle estaba totalmente vacía, si ni una sola alma a la vista. Se había perdido tanto con sus pensamientos, que no se había dado cuenta de que había ido a para a un callejón. Todo el mundo se había ido, y eso, en su carrera profesional, era una alta, y clara sugerencia de…

-Eh, ¡Negrito, negrito!

Se dio la vuelta, para enfrentarse a un grupo de individuos que se le acercaba por detrás, arrinconándole en el callejón. Eran cinco personas, cada una armada con una cachiporra, vestidas con los atavíos típicos de los marineros recién llegados a puerto, lideradas por un hombre ligeramente más grande que los demás, un señor con cara de rata que blandía en una mano una pistola de un cañón. El señor con cara de rata era el que había hablado, y tenía una sonrisa repugnante para cualquier decencia civilizada:

-¿Qué pasa, negrito, negrito? ¿Te has perdido? ¿Necesitas ayuda?
Van se cruzó de brazos, y movió la cabeza de un lado a otro, con disgusto:
-Chst, chst, mal, mal, mal, muy mal
-¿Eh?
-Lo hacéis muy mal, ¿Es que no lo veis?
-¿Qué pasa?
-Tu, el de la derecha, no impones lo suficiente, tu, el de la izquierda, deberías separar las piernas más, que no estás en la marina, a ese le acaban de robar la cartera hace dos minutos, ¿que más?, ah, sí, tú ni siquiera tienes un mentón que inspire respeto. que chapuza, que chapuza… y tú- señaló al líder con cara de rata- Oh, tú, por dios, no me extraña que te mueras de hambre, si saqueas todo lo que tenga el propietario, lo único que conseguirás será un par de guardaespaldas de anchas espaldas listos para vuestra siguiente “emboscada”…
-¿Me ha dicho qué?
-Que sois malos ladrones
-Caballero, me parece que no acaba de entender del todo su situación…- alzó la pistola más alto, como para intentar imponer respeto a Van
-No, no- contestó, sonriendo- me parece que sois vosotros los que no entendéis vuestra situación…

……………………………………………….

-¡Comida, comida, comida, comida!
-¡Comida, comida, comida, comida!
-Ah, ¿Sí? ¡Pues yo he dicho comida más veces!
-¡Yo aún más!
-¡Pues yo más!
-¡Pues yo más más infinito!
-¡Pues yo más más infinito infinito!
-¡Pues yo mil veces infinito!
-Nos, niños- los agarró a los dos por el brazo- No os peleéis…
-¡Ha sido John!
-¡No, ha empezado Tony primero! ¡Está acusando al capitán!
-Niños… si nos os relajáis os tendré que mandar de vuelta al hotel…- estrujo aún más los brazos
-¡Ay, ay!
-Bien, ahora… ¿Qué está pasando?

Anthony se detuvo. Alzó la mirada, y vio las letras que adornaban el cartel del bar, que decían “Restaurante Ramolino”. Se encogió de hombros, y dejó que John y Tony corriesen a la barra del bar como alma que lleva el diablo.
Se sentaron sobre sendos taburetes, y gritaron porque acudiese el encargado del bar. En un principio, nadie les prestó mucha atención, ya que todos en el bar estaban más centrados en sus cosas: partidas de cartas, borracheras, apuestas… un par de chavales gritando desesperadamente por la comida no eran nada muy destacable.

En cambio, al lado de John había sentado un señor muy musculoso, rojizo, con el cuerpo endurecido, una calva prominente apenas tapada por un peinado pelo negro, la nariz agüileña, que vestía con un chaleco azul con botones amarillos, y unos simples pantalones blancos con botas negras de equitación. El señor estaba comiendo ávidamente una suculenta pechuga de asado. Comía desesperadamente, como si no fuese a haber un mañana. Al parecer, John también se fijó en ese detalle, así que le habló:

-Eh, señor, ¿Tiene mucha hambre?
-Gron, gronf, gronf- el individuo intentó hablar mientras comía. Cuando hubo terminado de dar sendos bocados a su alimento, dejó el asado sobre la barra, y se volvió hacia John. Con el mentón hacia atrás, le echó un largo y silencioso vistazo al joven que tenía delante. Después de unos minutos, como si estuviese satisfecho del análisis, le dijo:

-Tienes potencial

Y volvió a echar mano de su almuerzo, maleducadamente. John se iba a quejar, pero justo entonces le llegó su comida. Le echó mano por una parte a una enorme jarra de cerveza, y por la otra, a un enorme muslo de gaviota, y, justo cuando iba a volver a hablar con el señor de antes, se fijó en que se había largado.

-¿Pero qué…?

No tuvo tiempo para decir nada más, porque justo entonces se fijó en que había un gran jaleo fuera. Se levantó, se volvió a sentar, terminó la comida, se volvió a levantar, y, acompañado por Tony y Anthony, salió fuera para ver que estaba pasando.

Y fuera, en la calle, vio que había un gran revuelo. Había un señor vestido con unos pocos harapos, arrastrando tras de sí un carro lleno de cochambre, basura, ropas viejas, armas, y chatarra. El señor tenía la espalda marcada por surcos de sangre. Donde pasaba, todo el mundo se apartaba, dejándole un claro margen de espacio. Johnny, prudente, preguntó a un transeúnte:

-Eh, ¿Quién le ha hecho tanto daño a ese tío?
-¿No te has enterado? Ah, debes de ser extranjero… Bueno, pues, por lo que sé, se lo ha hecho él mismo
-¿Él mismo?
-Sí. Es un flagelante. Viene en nombre de la Nueva Iglesia
-¿La Nueva Iglesia?- Anthony enarcó las cejas, sorprendido- Creí que eran solo rumores…
-Pues, chaval, los rumores van haciéndose más realistas. Ahora, ¡En nombre del Gobernador, quitaos de en medio, que pasa!

Obedientes, los tres se hicieron a un lado, y dejaron que el flagelante siguiese su camino, arrastrando pesadamente su carro de basura. Siguió su marcha hasta que, cuando hubo desaparecido en el horizonte, todo el mundo siguió con sus quehaceres habituales. John le preguntó a Anthony:

-¿Eh? ¿Qué es eso de la Nueva Iglesia?
-Pues, verás, según he oído…- se dio la vuelta. Se palmeó alrededor, como buscando algo que estaba… o más bien…- espera un momento…- algo que no estaba…- ¡Zeo! ¡Ha desaparecido! ¡Alguien me la ha robado!
-Eh, espera un momento, ¡A mi también me han robado! ¡Me han robado a Shira!
-¡El ladrón no debe de estar muy lejos! ¡Vamos a recuperarlas!
Tony protestó:
-Otra vez a rescatar a alguien…

Entonces, pudieron oír como, desde una distancia lejana, se producía una grave explosión


Notas:
Spoiler: Mostrar
-Pueees... veamos, ahora voy a tener que pediros un par de cosas XD A ver, voy a presentar también para el siguiente capítulo, para mostraros mi idea, porque ya tengo planeado ir presentando a Diego, y también recuperar algunos antiguos personajes, y usar alguno de la biblioteca... Traffy,
-Lo de Napoleón es sencillo, quería algo simple, corto, y esporádico, no lo he hecho soltar un discurso a lo Barbanegra sencillamente para diferenciarnos de OP un poco XD Pero probablemente en el siguiente capítulo que presente voy a ponerlo ligeramente, y luego ya en la escena final de la saga
-Al mismo tiempo, cuidado, porque también tenía pensado ir presentando ya la trama en el siguiente capítulo XD
-Tal vez si que sea corto... pero, quería enseñar más un capítulo de desarrollo, de ir desarrollando a los personajes y eso. Creo que no tendría que haber separado a Van de la banda tan pronto, pero en teoría en dos o tres capítulos tendría que estar de vuelta XD Es cierto que no he enseñado la resolución de la pelea, pero es que así aprovecho para usarla de recurso, y poner a Van fácilmente en el siguiente capítulo
-Ojo también, porque voy a empezar a "insinuar" a uno de lo shichibukai. Para esto creo que voy a coger a Lord G., no por favoritismos, sino proque creo que an ivel de pelea es el shichi más accesible, por si queréis poner otro...
-Precisamente con el cipher pol 5 estoy generando ideas, pero creo que es demasiado pronto para irlos presentando... yo creo que de momento, estaríamos en "Whikey Peak", hablando en términos comparativos, y en un par de sagas podríamos tener ya una saga de presentación de la situación en el Grand Line
-Con lo del hombre misterioso me he liado XD ¿Alguien podría ponerme al día, pls?
-Con el tema de "los" o "las Panteras Negras" siempre me hago un lío... entonces, ¿Como se dice? XD
Pero bueno, el caso es que ya tengo el siguiente capítulo preparado (mentalmente) así que, si dais el visto bueno, puedo ponerme a hacer el siguiente :)
Bien, pues por mi parte el capítulo tiene el oquéi, así que si quieres ve haciendo el próximo, si tan preparado lo tienes. Solo te pediré un par de cosas de cara a lo siguiente:
- Si tienes pensado meter a Diego el detective ricachón mujeriego en tu capítulo, procura no hacerlo de la forma en la que lo hice yo en la primera aparición suya que propuse xD
- Lo segundo y que se me olvidó comentarte... ¿Qué es eso de la Nueva Iglesia? Te agradecería que compartieras esa idea que tienes, para hacer más fácil la escritura a aquellos que propongan más tarde, me refiero.


Para terminar, decir que propondré para el 49 sin falta, que le tengo ganas a esta saga xDDD

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Vie Abr 11, 2014 9:18 pm
por Garrac Garrak
Pueeees... lo de la Nueva Iglesia todavía no lo tengo gestado, que tampoco quiero tiranizar XD Es tan solo que, yo he visto que Oda no ha querido indagar en las religiones, pero yo no veo porque no deberíamos meterla en nuestro relato. Tal vez los piratas no recen a algún dios, pero, en cambio, la gente normal, e incluso la marina, si que podría, y podríamos crear así una cuarta rama de la marina, la "radicalmente religiosa", que es igual que la radical, solo que con una fe de que su trabajo es algo superior, bendecido por su dios, como una especie de Inquisición (de hecho, también voy a presentar al más que posible villano en el siguiente capítulo, va a tener mucha chicha XD)


PD: Si queréis que edite algo más en este post, decidmelo, y pongo aquí el capítulo editado ;)

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Vie Abr 11, 2014 9:25 pm
por Vito Corleone
Garrac Garrak escribió:Pueeees... lo de la Nueva Iglesia todavía no lo tengo gestado, que tampoco quiero tiranizar XD Es tan solo que, yo he visto que Oda no ha querido indagar en las religiones, pero yo no veo porque deberíamos meterla en nuestro relato. Tal vez los piratas no recen a algún dios, pero, en cambio, la gente normal, e incluso la marina, si que podría, y podríamos crear así una cuarta rama de la marina, la "radicalmente religiosa", que es igual que la radical, solo que con una fe de que su trabajo es algo superior, bendecido por su dios, como una especie de Inquisición (de hecho, también voy a presentar al más que posible villano en el siguiente capítulo, va a tener mucha chicha XD)


PD: Si queréis que edite algo más en este post, decidmelo, y pongo aquí el capítulo editado ;)
Nah, a mí me gusta cómo ha quedado el capítulo, así que no creo que haya que editarlo en demasía.

Me gusta lo de la nueva iglesia, abre un nuevo frente en la historia que puede dar mucho juego, a la vez de que es polémico, y la polémica siempre otorga varios puntos de vista, incluso entre nosotros, que la podremos plasmar de una u otra forma en la historia. Me gusta mucho.

No entiendo muy bien lo de villano... ¿quieres decir que el Gobernador pertenecerá de alguna forma a la Nueva Iglesia? Es que es lo único establecido de la saga, que el antagonista será el gobernador junto con su guardia secreta xDD

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Lun Abr 14, 2014 1:27 pm
por Garrac Garrak
Capítulo 48- Las cosas se complican- "Diego, un hombre enamorado"
Spoiler: Mostrar
Mientras, en otro punto de la ciudad, Anthony, Tony, y John buscaban desesperadamente sus espadas, pero, con todo el revuelo que se había montado tras la explosión ,y la gran multitud que invadía las calles, era casi imposible avanzar, y mucho menos distinguir quien era quien.

-¡Shira!- gritó John
-¡Zeo!-gritó Anthony
-Maldita sea, sois dos piratas con recompensa, ¿Cómo rayos habéis dejado que os roben con tanta facilidad?- se quejó Tony
-Bueno, no hace falta que nos des tantos ánimos, Tony-dijo Anthony
Un hombre chocó contra ellos. También parecía desesperado, pero, al apartar a Anthony de un empujón, empezó a gritar por todo lo alto:
-¡Silver, Silver! ¡Viene la Marina! ¡Tenemos que escondernos!
La gente empezó a correr, más apresurada, unos para refugiarse en los edificios, y otros para correr en dirección (bueno, al menos en la dirección que parecía ser) al puerto. Todos parecían muy nerviosos, incluidos los propios Panteras.
-¿Has oído, John?- dijo Tony- ¡Hay que encontrar rápido vuestras espadas!
Siguieron intentando buscar sus espadas, pero la tarea era prácticamente imposible. El ladrón que debía haberles robado las espadas, si lo había, a esas alturas debía estar ya muy lejos. Desesperados, ya estaban a punto de abandonar la búsqueda cuando vieron cómo se dirigía hacia ellos el hombre misterioso del bar, llevando de la oreja a un joven chaval vestido con poco más que unos harapos. El ya conocido hombre de los pantalones blancos lo llevaba arrastrándolo de una oreja, con la facilidad de una madre castigando a su rebelde hijo. Cuando llegó a la altura de John, el capitán pantera pudo ver que el hombre era tan bajito que apenas le sacaba dos o tres cabezas al niño pobre.

El hombre de los pantalones blancos habló con su voz calculadora, con una sonrisa en rostro:

-Creo que deberías darles algo a estos señores

Le soltó la oreja, y lejos de empujarle, se limitó a darle una palmada en la espalda para que se adelantase. Entonces vieron que, en una de sus manos llevaba un saco negro. El chaval les tendió el saco, y cuando John lo quitó descubrió sus espadas, Shira y Zeo, en perfecto estado de rendimiento. El chaval parecía avergonzado, aunque no parecía que fuese a echarse a correr. El hombre del os pantalones blancos le dirigió otra sonrisa, y le indicó amablemente que podía volver a su casa, oferta que el joven aceptó de buen gusto, corriendo calle abajo

-Eh, ¡No huyas, ladrón!-Tony ya empezaba a sacar su arco, pero el hombre del os pantalones blancos le indicó pacíficamente que se relajara:
-Yo de ti no lo haría. Cuando te has pasado toda tu vida sobreviviendo de las sobras de otra gente, el robo no es más que la única opción de supervivencia. No deberías matarlo solo por querer sobrevivir.
-Ya, pero-Anthony lo miró- No siempre tienes a benefactores sacándote las uvas del huerto
-Ah, no os confundáis. Yo puedo ayudar a cualquiera, pero, en vuestro caso, Mme, ja ja jae- se rio entrecortadamente. Su risa era bastante agradable- creo que valía la pena ayudaros. Tenéis potencial, sí.
-¿Por eso nos ayudas?-preguntó Anthony
-Bueno, vuestro capitán lo sabe ¡Verdad? Sí, se te ve en la mirada… sí, cada uno debe de luchar por sus propios sueños, sí, porque no eres hombre que se conforme con poca cosa, ¡Verdad?
-¿Eh?- Tony lo miraba, sin saber que estaba pasando. Por otra parte, John, sumido en un absoluto silencio, le devolvía la mirada al hombre de los pantalones blancos, que siguió hablando un poco más:
-Vosotros seguid así, y tal vez nos veamos en el Grand Line, o tal vez no. Todo depende…- giró la cabeza hacia el cielo, azul e inmenso como el mar- Ahora, si me disculpáis, tengo que irme. Se avecina tormenta…

El hombre de los pantalones blancos se marchó dejando a Anthony y Tony confundidos por la charla que había acabado de producirse, aunque contentos también por haber recuperado sus espadas. John se limitó a recoger a Shira, guardársela en su cinturón, y dar media vuelta en dirección contraria. El hombre de los pantalones blancos no tardó en perderse entre la multitud, así que Anthony y Tony se dieron media vuelta, y corrieron para ponerse a la altura de John:

-¿De qué iba todo eso?- preguntó Tony
-No lo sé…-contestó Anthony-…pero tiene toda la pinta de que ese hombre… está cerca de conseguirlo
-¿El qué?-preguntó de nuevo Tony
-No lo sé… sería mejor que no te dijera nada… son solo teorías mías…

De nuevo, siguieron su camino por las calles de la ciudad, sin ningún rumbo aparente. Como John tardó bastante en decir nada, casi se fijó por unanimidad silenciosa que debían ir en dirección al humo de la explosión que acababa de producirse anteriormente. De hecho, al cruzar la calle enfrente del humo, surgió otra gran explosión cuyo estruendo obligó a varios transeúntes a tirarse al suelo y llevarse las manos a las orejas. Los Panteras corrieron en dirección al ajetreo, para ver que estaba pasando.
..................................

Van se palmeó las manos:

-Bueno, creo que esto pone las cosas en su sitio

A su alrededor, había seis hombres con el cuerpo carbonizado, negro debido a la pelea que habían mantenido recientemente. Van no tenía ni un solo rasguño. Por un momento, miró los cuerpos inconscientes, con una mirada de cierta pena mezclada con una gran diversión. Viendo que el paisaje le confortaba agradablemente, se encogió de hombros y se fue caminando de la calle, mientras aguzaba el oído, ya que podía oír a lo lejos una especie de petardos estallando.

-Huele a problemas…- se limitó a susurrar entre dientes- Bueno, a aun más problemas… ¿Es que esta ciudad es una guerra campal, o qué?

Pero, mientras iba alejándose hacia el horizonte a paso calmado, no se dio cuenta de que uno de los bandidos, con el rostro irreconocible debido a la carbonilla, se levantaba a duras penas para enseñar sus caninos, y maldecir con un hilo de voz:

-Esta me las vas a…. pagar… no vas a olvidar esto… en tu vida…
…………………………..
Anthony, Tony y John llegaron por fin al sitio del que parecían proceder las explosiones. Llegaron a un punto donde toda una multitud se estaba acumulando alrededor de un punto. Viendo lo que había, intentaron abrirse paso entre la gente, con cuidado de que no volviesen a robarles (utilizando el clásico método de mantener las manos en los bolsillos, aunque luego Tony descubriría que alguien le había robado su cepillo de dientes, Dios sabe para qué utilidad)

Cuando llegaron a algo así como la quinta fila, se encaramaron un poco a una farola para ver a lo que atendía la multitud: en el centro había un tipo delgado, con un uniforme blanco y negro, con cara de rata y gafas de culo de vaso, que leía (parecía que llevaba allí un buen tiempo) un panfleto. Estaba flanqueado por dos enormes tipos con cara de gorila vestidos también con uniforme, y miraba el sitio de donde procedía el humo, un agujero cavado en el suelo. Mientras leía apareció del agujero un hombrecillo con barba gris, y un traje lleno de polvo, con tapones en las orejas. El hombrecillo con cara de rata no le hizo caso, y siguió leyendo:

-…Y por la presente, el Gobernador autoriza a esta compañía a interrumpir cualquier excavación que se realice en el área antes solicitada. Se os ordena marcharos para que “El Gremio de Artesanos de Downpour” pueda continuar con las obras de un nuevo establecimiento, y…- el viejecillo de los tapones respondió:

-¿Mande?- el hombre con cara de rata pareció enfadarse ligeramente:
-Que tenéis que terminar con vuestras excavaciones
-¿Mande?
-¡Qué tenéis que terminar con vuestras excavaciones!
-¿Mande?

-¡QUE TENÉIS QUE TERMINAR CON LAS EXCAVACIONES!

-Ah, perdone- el hombrecillo de la barba se quitó los tapones de los oídos- ¿Decía?
-Tenéis que terminar las excavaciones- el hombrecillo ya tenía la cara teñida de rojo por la furia que estaba acumulando, y parecía estar a punto de retorcer el papel que tenía en mano
-Ah, pero señor Fernández… todavía no hemos terminado las excavaciones…
-Me da igual. Tenemos que empezar ya con las obras de la nueva herrería

-Pero, señor Fernández, el plazo todavía no ha terminado… nos queda un día de excavaciones… Ya estamos a punto de conseguir llegar a la tumba de Rackram el Rojo y…- de repente John se sobresaltó, aunque procuró no decir nada. El hombre con cara de rata volvió a responder
-¡Un día de excavaciones! ¡Y una porra! ¡Lleváis seis meses trabajando, y todavía no habéis conseguido hacer ni una miseria!
-Le digo que ya estamos cerca, solo necesitamos una docena de cargas más para…- el hombre de la cara de rata lo interrumpió:
-¿Una docena? ¡No! ¡La comunidad de vecinos me apoya! ¡No quieren seguir oyendo vuestras torpes explosiones! ¡Voy a desmantelar vuestra excavación!
-No, pero…
-Nada, nada. Brutus, Angelus,-señaló a los dos tipos-gorila- ya sabéis que hacer

Los dos matones se arremangaron las mangas, y entraron en el agujero, no sin ciertos problemas, ya que eran más grandes que la propia entrada. El hombrecillo de la barba intentó detenerlos, pero uno de los gorilas lo apartó de un manotazo y lo tiró al suelo, sin mucho problema. John saltó a la acera, seguido de sus camaradas, para atender al anciano, mientras los gorilas entraban por la entrada. John dejó caer al abuelo al suelo, (causándole una ligera impresión con el suelo) y los siguió de inmediato, como intentando detenerlos, pero no hizo falta, ya que en unos pocos segundos los dos gorilas salieron volando por los aires hasta chocar torpemente contra el suelo.

Nada más caer al suelo, salió del agujero un hombre rubio vestido de zapatos elegantes con unos pantalones negros, una chaqueta verde y una corbata negra a cuadros, con una antigua cicatriz que acababa en unas elegantes gafas de sol, y un cigarrillo en la boca. Habló entre protestas:

-¡Fuera de aquí! Mientras quede un miserable día de plazo, ¡Lucharemos con garras y dientes por conseguir el patrimonio histórico, y recuperaremos el valioso pasado de la humanidad! ¡Lucharemos hasta que se acabe el maldito plazo, maldito pelagaitas!- el señor Fernández se echó hacia atrás, asustado, con unas repentinas ganas de echar tierra de por medio, pero, aún así, no pudo evitar emitir una sonrisa temblorosa:

-Estáis acabados. ¡Lleváis seis meses excavando y no habéis conseguido nada!
-Eso es porque los yacimientos son como una mujer, hay que ir mimándolos, y convenciéndolos, poco a poco, pero ya estamos a punto- Fernández empezó a retroceder hacia atrás, mientras el público empezaba a abrirle un hueco
-¡Pues no será así! ¡Conseguiré el permiso del gobernador!
-Adelante- el misterioso hombre de pelo rubio sonrió burlonamente- Díselo a mi buen amigo el Gobernador
-¿Amigo?- los guardaespaldas empezaron a levantarse, llevándose las manos a la cabeza, y procurando mantener una distancia prudencial entre ellos y el hombre rubio- Creo que estás muy alejado de la política de la ciudad si piensas así- por un momento el susodicho hombre que parecía llamarse Diego enarcó las cejas, pero no se dejó sobreponer fácilmente:
-¡Bah! ¡Pues adelante! ¡Vete! ¡Vete, y ya puedes volver con dos, tres o mil granujas más, la Sociedad de Arqueólogos no se dejará pisar por pelagatos como tú!

Los dos gorilas huyeron por el público, llevándose con ellos a su jefe. Cuando hubieron desaparecido, Diego suspiró hondamente, y miró a toda la multitud ahí reunida. Algunas personas intentaron aplaudir, pero fue más bien un intento dubitativo, y poco claro. El hombre que parecía llamarse Diego finalizó su discurso con unas pocas palabras:

-Dicho esto, todas las mujeres interesadas en visitar la expedición tienen un pase de entrada gratis.
Dicho esto, el investigador pareció terminar, pero, cuando se dio la vuelta, se topó de bruces con un pirata con pelo afro que lo estaba mirando con los ojos más entusiastas que había visto en su larga carrera por el Grand Line:

-Entonces ¿Estás buscando la tumba del legendario Rackram el Rojo?
-Puede ser, ¿A quién le interesa?- bajó las gafas de sol para mirar mejor al "turista". Sus ojos eran azules y profundos.
-A un fan de Rackram
-Chst-escupió Diego.
- ¿Puedo ayudaros en la excavación?
……………………………………..
Van alzó la nariz para recibir de cara el aroma habitual de todos los puertos: este olía a abundante mierda de gaviota, un poco de alquitrán, las especias que normalmente se intercambiaban en ciudades de tamaña longitud, pescado muerto y… pólvora.

El exmafioso se preparó para ver el espectáculo desde una privilegiada posición, encaramado a una azotea. Había una gran multitud mirando al mar, entre vítores y abucheos. Muchos miraban en el horizonte para intentar distinguir algo más aparte de los lejanos fogonazos de los cañones, pero solo Van, el vigía, pudo ver con cierta claridad lo que estaba pasando.

Por un lado, por el este, había una flota. Estaba compuesta por barcos de todos los tamaños. Esquifes, naos, cocas, galeras, bergantines… ninguno de los barcos seguía un patrón específico, más que el seguir hacia adelante, y tampoco parecían tener un líder que les dijera donde navegar y que vientos seguir.

Debían de ser piratas

Y, en el norte, podía verse otra flota. Esta era unas diez veces más pequeña que la flota del este, pero estaba compuesta por barcos limpios, relucientes, con cañones a ambas bandas, todas ellas eran bergantines de gran tamaño que exhibían en sus velámenes blancos la insignia de una gaviota azul.

La Marina

Al principio, en los primeros intercambios de fuego, la flota del este pareció tener una ligera ventaja. Al fin y al cabo, era una flota de mayor envergadura, y tenía algunos morteros que eran capaces de alcanzar largas distancias. Sin embargo, tras los primeros compases de la batalla y las primeras maniobras navales, se expuso claramente su punto débil: no tenía ningún tipo de organización. Mientras unas naves se dirigían a combatir las esquivas galeras de la Marina, otras volvían al puerto, algunas se hundían en el agua por algún misterioso motivo, e incluso las hubo que escaparon inmediatamente del campo de batalla.

Así, aprovechando el caos del enemigo, la marina atacó, formando una perfecta y sólida lanza blanca que atravesó sin problemas el corazón de la flota pirata. Y ahí llegaría el momento decisivo: ahí se vería si podía más la gran superioridad numérica del a flota pirata, que empezaba a rodear los barcos de los marines, o si en cambio acabarían prosperando el orden y la táctica de los protectores del mar.

Los ciudadanos, expectantes por saber cómo terminaría la contienda, empezaron a hablar entre ellos, tanto, que hasta Van llegaron algunos de los rumores que empezaba a proclamar la gente, aunque a velocidad tan rápida que el Pantera apenas podía distinguir quién decía cada cosa:

-¿Has oído? Dicen que en esa flota de la Marian viene la mismísima Isabella- dijo alguien
-¿Esa? ¡Ana, y deja de decir gilipolleces, pedazo de subnormal! – le respondió descaradamente otro transeúnte
-Pues yo he oído- dijo otro en voz baja- que va a venir el Gran Almirante
-Eso sí que es una gilipollez como un piano
-¡Pues a lo mejor la Marina traerá gigantes de doce metros de altura!
-¡Yo apuesto diez contra cien a qué ganan los marines! ¡Ya va siendo hora de que alguien limpie esta ciudad a favor de los ciudadanos decentes y honrados!
-Putos marines… siempre entrometiéndose
-¡Claro, tu lo dices porque tienes asuntos de contrabando con los vecinos, cabrón!
-¡Dímelo a la cara, imbécil!

Van no se quedó a ver como acababa la batalla marítima. Tenía muchas cosas que hacer… y muchas cosas que informar.
………………………..


Dos horas después…

En medio de una batalla campal que se estaba produciendo en uno de los barcos, un hombre vestido a la más pura manera de los bucaneros de mar se arrodilló de cara al suelo, con una enorme herida en el pecho. Confuso, observó la sangre que manaba de su pecho, y volvió la vista hacia arriba para ver una pistola de dos cañones apuntándole. Agonizante, suplicó por su vida, y entonces una voz femenina dura como el acero le habló:

-Arrepiéntete de tus pecados
-Maldita… zorra…- escupió un poco de sangre en el suelo. Sería lo último que hiciera en lo que le restara de vida:

¡BANG!

La mujer se dió la vuelta, guardando de nuevo su pistola de dos cañones. Era una apuesta mujer, con un parche blanco en el ojo izquierdo con la insignia de la marina incrustada, que vestía un uniforme, (chaqueta y pantalones) totalmente blanco, con unas botas negras sin tacones, con un pañuelo rojo atado a modo de corbata. Un sombrero negro servía para ocultar su larga mata de pelo color azabache, y llevaba a cuesta una larga capa blanca de la Marina, con la gaviota azul a sus espaldas, y en ambos hombros llevaba los galones rojos típicos de un capitán, además de una capa blanca y elegante que servía para esconder que su usuaria era manca, ya que le faltaba el brazo izquierdo.

La misteriosa mujer de la Marina siguió caminando con cierto aire de desinterés, hasta llegar al timón, donde se sentó en una simple silla de cuero. A su alrededor, solo había cadáveres de piratas, con algunos marines malheridos encima del os cuerpos, buscando piratas que capturar. Sin embargo, la mujer les ordenó, tajantemente:

-No dejéis prisioneros

Ya sentada en su silla de cuero, analizó la situación: todos los asaltantes habían muerto, y, por donde posaba la vista, tan solo alcanzaba a ver barcos enemigos derribados hundiéndose en las garras del mar. Era cierto que habían perdido dos valiosos barcos en la contienda, pero por lo general, aquello podía considerarse una victoria de la Marina.

Sin embargo, no reparó en que uno de los pirata tan solo se estaba haciendo el muerto. Despistada, miraba hacia otro lado cuando el pirata alzó su espada, preparado para acometer con un golpe que le reportaría gran fama y recompensa… no obstante, en el último minuto, como tocado por un enemigo invisible, el atacante se desmayó y cayó al suelo.

Detrás de la mujer del sillón acababa de aparecer un hombre de la Marina con ligero tinte azul en párpados y labios, aunque con un uniforme que, en todo lo demás, era normal y corriente, de color blanco con botas negras y pantalones azules. La mujer del sillón, sin girarse, le dirigió unas palabras con tono autoritario:

-Informe de la situación, Capitán Cleofás

Capitán Cleofás, “El Aspirante de la noche”

El hombre de los labios azules se llevó una mano al a frente, en el eterno gesto militar que siempre mostraban los marines cuando estaban en presencia de un superior:

-¡Sí, señora! ¡El enemigo ha sido abatido, y vencido!

-Bien, bien- la mujer se acarició los pómulos- ¿Bajas?

-¡No más de cincuenta bajas en el total, señora! ¡Solo los que se habían incorporado a la fltoa recientemente!

-Bien, bien… los que no estaban hechos para la dura vida exenta de placeres han encontrado un merecido sosiego, y ahora, los supervivientes tendrán que decidir si tienen que echar la mirada hacia el puerto, o devolverle la mirada al abismo. Bien hecho, capitán Cleofás. Puedes enviar de vuelta al resto de la escuadra

-Ya estamos aquí, señora

La “señora” tampoco se giró para recibir al nuevo grupo, pero, aun así, ya había cuatro soldados puestos en fila, imitando a Cleofás en el ejercicio del saludo militar.

El individuo de la izquierda del todo del a fila era un marine enclenque, cubierto totalmente con una capucha blanca. Llevaba en una mano un gigantesco martillo que medía el doble que él mismo, e inspiraba a través de la capucha fuertemente, como si le faltara el aire.

-Mi señora…-hablaba en un tono lastimero-Ya estamos aquí…

Instructor Burn-Tower

A la derecha del teniente, había una mujer pelirroja, vestida con un uniforme gris, y con la cara cubierta por una máscara facial con celdillas de hierro. A sus espaldas llevaba un arco, con un carcaj lleno de flechas. Todas estaban salpicadas de sangre.

-El enemigo ha sido Planta ejecutado, su señoría

Sub-teniente segundo Mónica

A su derecha, tenía a otro hombre, un enorme y orondo señor que por lo ancho medía el doble que el resto de los componentes de la fila. Llevaba un enrome poncho blanco que le cubría el torso, por encima de una falda blanca, aunque, curiosamente, a pesar de que tenía una barba rubia, la llevaba más bien al revés, de cara hacia arriba. Llevaba gafas de sol, y en la calva exhibía una clara falta de pelo, aunque en uno de sus enormemente musculosos brazos portaba un palo de apenas un metro de altura, que quedaba ridículo en comparación con el tamaño de su portador. Además, a sus pies también había un gigantesco perro de pelaje negro, que yacía tranquilo a los pies de su dueño

-Mnee hehehe Tranquilo, Lázaro, tranquilo

Teniente Comandante Pyramid, y “Mascota Lázaro”, los “Guías del Atolladero”

Y ya por último, la última miembro del grupo, era otra mujer, que vestía con el ya mencionado uniforme blanco, solo que esta era una mujer de pelo marrón y ojos marrones que en lugar de brazos tenía dos enormes extremidades metálicas, dos troncos de madera recubiertos por tachaduras de hierro, siendo el mismo caso con los pies, donde calzaba dos especies de boyas pesadas de metal

-Pyramid, has vuelto a olvidar ducharte. Das asco

Sub-teniente de fragata “Lady Di”

-Muy bien, muy bien- dijo la señora del sillón- Espero que estén preparados. Decidle al resto de oficiales que ya estamos a punto de llegar. Quiero tener a todos los tenientes preparados para llegar a puerto.

-Señora- esta vez habló Cleofás- ¿Necesita algo antes de llegar?

-No. Tan solo acompáñame. Primero marcharemos sobre la ciudad… y luego hablaremos con el Gobernador

-¿Por qué no ir directamente a hablar con el Gobernador, señora?- preguntó Lady Di

Justo entonces la flota empezó a acercarse al puerto de la ciudad. El mar, embravecido, llevaba a los tres barcos de la marina hacia la ciudad humana, cabalgando sobre los restos humeantes de todos los barcos piratas vencidos. Aun incluso antes de llegar a puerto, algunos esquifes se esforzaron por huir aprovechando las corrientes marinas, intentando esquivar sin éxito a los recién llegados. Todavía pudo escucharse el tronar de los cañones hundiendo certeramente las escurridizas embarcaciones.

El principal barco de la pequeña flota, en el cual iba la mujer que parecía ser la líder de toda la expedición, atracó en uno de los fondeaderos. Mientras atracaba, se podía escuchar un sonido de fondo, el sonido de fondo que formaban centenares de manos aplaudiendo, y centenares de gargantas tronando. La marina de alto rango sonrió:

-Ahí tienes la respuesta, Lady Di.
Notas

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-Bueno, muchas novedades XD os explico:
-Como ya dije, con el Napoleón quería una presentación sencilla, sin muchas florituras. Además, así no hay que rescatar a nadie en esta saga :P
-Sobre Fernández y el hombre de cara-rata del anterior capítulo, sí, mi intención era hacer que fuesen parientes XD Padre e hijo, algo así
-Con la presentación de Diego también he querido algo sencillo, un Gremio tampoco va a tener una hueste de gorilas, y si hubiesen sido más, dada la tapadera, John habría intervenido
-Obviamente lo de Rackhram es una tapadera, lo que hay en el subsuelo es unaa enorme caverna con la abadía del Santo. La tapadera es para que John conozca a Diego, y les ayude con la excavación
-Isabella presentada :P mi intención en un inicio es que sea el villano de esta saga, ya que, había que presentar a la Marina más como una organización de individuos unidos con un solo objetivo
-Y... ya de paso, recupero dos personajes de la biblioteca: Cleofás (al que he hecho okama, porque no venía una descripción XD) y Mónica (a la que he degradado porque creo que 2 capitanes de golpe seria muy uf....
-Por otra parte, en esta saga en teoria podéis aprovechar para introducir al CP5 (o de forma oficial, porque seria pronto, pero si alguna insinuación de algun miembro)
-También había pensado en introducir en esta saga algún supernova... pero sería muy pronto, ¿No? Igual que pensaba mencionar (en plan el gobernador enseñando recompensas) ir presentando/insinuando al sexto miembro de la banda, pero también sería ya mucho material para una saga a lo mejor XD
-Siento si las cosas a lo mejor han salido demasiado cerradas... bueno, Diego puede decirle que no a John, y Van ha quedado por ahí suelto, con un montón de dudas y mucha gente que entrevistar
-Y, si a estas alturas lo habéis adivinado, lo confirmo: Pyramid es ciego
-Con Isabella yo pretendo (si habéis visto Hellsing y Berserk) hacer una especie de mezcla entre el Major Montana Max, y el inquisidor Mozgus. Un personaje obsesivo que no pelea, pero aparece ahí siempre con un plan, como figura del villano. Ya al grupo de marines "especiales" los he metido más para los fans de las peleas :P (precisamente, en el Major Montana Max creo que voy a inspirarme para la figura de Napoleón, menos peleas y mucha, mucha estrategia)
Propuesta de personaje-Isabella, "La Inquisidora"
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Nombre: Isabella
Bando: La Marina, es parte del bando radical, la parte más unida a la Nueva Iglesia
Rango: Comodoro
Personalidad: Impulsiva, frenética, siempre obsesionada con las traiciones de sus propios subalternos, y de gatillo fácil, ejecuta sin miramientos a los piratas, e incluso a cualquiera relacionado con los piratas. Odia a muerte el Ouka Shichibukai,y tiene en muy gran estima las figuras de Darktrone y del Gran Almirante. Muchas veces parece más interesada en capturar y torturar piratas que en defender al inocente y al mercader. Algunos dirían que padece de trastorno. Muy autoritaria, no le gusta que le den órdenes, e inquisitiva. Eso si, no le molestan las discapacidades de los demás, de ahí el "Equipo Capacitado", su propio equipo de subalternos más cercanos que utiliza como comando especial para ejecutar sus órdenes con más eficacia.
Poderes: No tiene ninguna akuma no mi, y, que se sepa, tampoco tiene grandes habilidades físicas. Si que tiene una gran propensión a apuntar y disparar certeramente a cualquier víctima equivocada. Su arma es una simple pistola de dos cañones con la potencia de un trabuco. Conoce mil y una maneras de torturar a sus prisioneros.
Historia: se sabe poco de su historia. Según los rumores, perdió ojo y brazo debido a que, una vez, intentando disparar una pistola, la pistola le estalló en la cara, aunque otros dicen que se debió a una apuesta con el diablo.

Re: Los Panteras Negras V3.

Publicado: Mar Abr 15, 2014 4:45 am
por wild animal
Todos ustedes son mis enemigos por que estamos en bandas diferentes :lol: :lol: :lol: :lol:

Ahora en serio, capitulo leido y analisado.
Capitulo
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CONTRAS:
  1. Creo el unico contra significativo es el hecho de llamarlos panteras en varias ocaciones (ver despues del análisis la explicación).
  2. Una que otra falta de ortografia.
  3. Van no es el vigia nakama, es el navegante.
PROS:
  1. Me gustó mucho la batalla, sin duda alguna, nombraste muchos tipos de barcos, eso le da firmesa a nuestra historia
  2. La presentación de la banda de la marina también me gustó, admito fue una sorpresa, pero una agradable
  3. La aparición de Diego fue agradable, parece un personaje cool y no esperas que tome protagonismo inmediato, jamas sospecharias fuera el ser misterioso.
  4. Lo de la tumba perdida y John como fanboy fue un buen toque para que se relacionen con Diego.
CONCLUSIÓN:
Un capitulo bueno, aunque mete repentinamente personajes tratando de tomar importancia. Tiene el detalle de lo de ¨panteras¨ (pero es corregible). Debemos de cuidar bien hacia donde va la saga. Diste seguimiento al anterior capitulo y me parece un resultado agradable.

El capitulo me agrada, solo le vi un ¨pero¨ significativo. Menciona nuevos personajes intentando ser los antagonistas principales, aunque me agradaría me aparecieran en la saga formando un nuevo frente, preferiria fuera el CP5 presentado anteriormente. ¿Porque?, por que la banda ya vencio a un capitan, el CP5 no es muy fuerte pero tiene un gran significado, darse a notar por fin. Ademas salimos de la marina ya vista en Arabasta, Calm y Drum.

Nueva iglesia
Sin duda lo mas controversial y mas interesante del capitulo. Me agradó mucho la idea de mencionar una rama de la marina eclesiastica y apegada a una religión, peeeeero, así como habrá algunos que sean demasiado conservadores y absolutistas (al mero estilo Akainu), tambien sería bueno ver quienes luchan por los valores (mezclados unos con otros). Veo como un grupo de creyentes de la marina (y uno que otro ser importante) siendo parte de este grupo. Como dije, algunos haciendo el mal, pero muchos otros con buenas intenciones.

La idea de esto es tocar ambos frentes, si solo planteamos un lado no seremos apoyados por los lectores del otro, debemos dejar bien y mal a ambos, mostrar las caras positivas y negativas de los 2 grupos, para causar debates y algunos lectores interpreten una cosa y otros otra (al mero estilo Oda que no todos ven igual su obra).



Sobre el CP5, ¿que opinas Traffy?