Estofados al raso y canciones.
Sentarse a jugar a la Brisca.
Dejar de empujar como un chull.
Saber perdonar.
Saber pedir ayuda.
Saber fracasar.
Combatir con pensamientos.
Contemplación del viaje.
Tomar decisiones propias.
Hacerlo lo mejor posible.
Cuidarte de ti mismo.
Comprender.
Desprenderse de largos juramentos.
Confiar en que otros continúen el trabajo.
Dejar evolucionar.
Probar algo diferente.
Viento y Verdad es pasividad, desvestirse, cambiar, oportunidad. Un nuevo camino que no conocíamos antes y que no tiene que ser mejor, sino distinto.
Muchos fans han tenido problemas graves de expectativas con este libro. Se esperaban un Juramentada 2.0 o un Camino de los Reyes 2.0, pero olvidan que la solución no siempre es descubrir un Nuevo Ideal acompañado de pegar más fuerte, aparecer en el último momento pillando desprevenido al enemigo o comulgar con un nuevo poder divino que resuelva todo.
- Spoiler: Mostrar
- Conceptos que han vuelto a suceder (xD) en Viento y Verdad, pero que NO han sido suficientes en esta ocasión, y que, en algún caso, hasta han empeorado las cosas.
Porque el camino, tanto como la originalidad, no son las cosas que son y fueron -
lo que siempre funciona-, sino el qué, para qué y por qué, además del cómo. Incluso cuando ésto nos lleva
más allá de nuestra zona de confort.
- Spoiler: Mostrar
- Incluso cuando ésto lanza a Roshar contra el final de las Cosas.
De nuevo, la gente venía montándose tantas películas de lo épico y glorioso que iba a ser V&V que Sanderson ha salido por la tangente y ha descuadrado a todos. Ahora hay una oleada de quejas por errores que Brandon comete SIEMPRE pretendiendo que ahora son nuevos o más horripilantes (diálogos estúpidos, humor sin gracia, regurgitación de introspecciones, relleno, momentos exageradamente
anime friendship power); y en el fondo, no son más que una tapadera donde tirar nuestras frustraciones. Sanderson siempre ha tenido este cuerpo y contorno, salvo que en esta ocasión no nos ha gustado lo que ha decidido ponerse encima. No era el disfraz que queríamos.
El exceso de expectativas sin un poco de control de las emociones es irresponsable e infantil.