Nombre D Usuario escribió:BF-37 escribió:¿Por qué jaleas a quien trata de humillar a personas que dan su punto de vista en un debate racional?
Eso sería razonable si no fuese porque es normal sentir asco cuando lees que a alguien le parecería bien provocar la muerte de billones de personas a cambio de 10 euros.
A mí me la suda bastante todo lo que me digáis, no lo digo porque me moleste.
El problema es que noto que como siempre suele pasar en un debate, el objetivo no tiene nada que ver con aprender, ni tampoco con realmente ayudar al otro a cambiar su postura que creemos equivocada, el objetivo es más bien machacar, humillar y desmoralizar al adversario y apuntarse el tanto ante el propio bando, afianzando la propia vanidad.
Si esa fuera vuestra manera de tratar de convencerme de que no apretase el botón en un escenario real, o de tratar de hacerme cambiar de opinión sobre cualquier cuestión que defendiese y que vosotros creyeseis equivocada, lo que demostraríais sería muchas más ganas de humillarme y de engrandeceros que de realmente cambiar mi opinión, el objetivo teóricamente real. Además, las personas tienden a refugiarse en sus creencias cuando se sienten que son atacadas personalmente. Yo estoy tratando de hacerme fuerte en estos casos, y he comprendido que, al contrario de lo que se suele decir, la razón no se pierde por las formas. Muchas veces el oponente en un debate puede haber tratado de humillarte, haberte hecho sentir herido, odiar a ese hijo de puta con todas sus fuerzas, pero al final tener que acabar reconociendo que ese maldito tenía razón, no de cara a él que eso me da igual, porque no lo conozco y no gano nada, pero sí desde un punto de vista personal. (lo peor es cuando encima estás tratando de dejarle en ridículo tú a él y te la devuelve, pero bueno... )
Lo que quiero decir es que el cómo os dirijáis a mí no me ha afectado para que no haya cambiado de idea, sin embargo, si hubiera sido otra persona, y tuviera un botón real, vuestro comportamiento sólo serviría para hacer que se reafirmase en sus creencias, pulsase el botón y matase a todos los bichos inteligentes que tuviera que matar; y sería vuestro orgullo, vuestra necesidad de demostrar vuestra superioridad sobre el otro lo que acabaría condenando a esas personas, demostrando qué es lo que en realidad os importa más, y perdiendo por ello toda esperanza que pudierais tener de convencer al otro si os hubierais dirigido a él de una forma más amable.
No es esto un problema vuestro, es un problema de casi todo el mundo. El mundo entero está lleno y podrido de la enfermedad del ego, se ve en casi todas, en casi todas en las conversaciones en las que haya un desacuerdo no tanto sobre temas técnicos, como sí de nuestra forma de ver el mundo: cuando no se puede llegar a un punto en común, nadie puede retroceder en la aceptación de sus propias ideas, la discusión se transforma entonces en una exhibición de argumentos y calificativos, no destinados a convencer a la otra persona, sino a que quienes están a su alrededor reconozcan SU superioridad personal frente a la del otro.
Yo mismo estaba infectado de dicha enfermedad, abandoné un lugar de debate (donde todo el mundo era así, más o menos como aquí) al ver hasta qué punto me afectaba que los demás reconocieran mis opiniones como correctas, y como ya he señalado en más de una ocasión en este mismo foro, parecía que me pagasen por tener la razón. Es más, pese a haber abandonado dicho lugar, en este mismo foro he tenido alguna vez esa clase de comportamientos así de nocivos, pero poco a poco, creo que conseguiré desinfectarme por fin de esa porquería que es el orgullo, y si he dejado de intervenir en la cuestión que se debatía ha sido precisamente por eso.
Como ejemplo estúpido que se me ocurre, pero no menos real, precisamente el otro día me sucedió algo muy curioso: estábamos tres personas debatiendo, yo y otra persona defendíanos una postura y la otra, una persona mayor, la contraria. Pues bien, yo y el otro defendíamos la misma idea, con casi idénticos argumentos, y la persona mayor rechazaba la idea de la otra persona, mientras que me apoyaba a mí. ¿Cuál era la única diferencia? Que mientras yo lo trataba de forma amable, el otro repetía el mantra que recientemente se ha hecho famoso de «los viejos no deberíais votar, porque vais a votar al pp y no entendéis que esa gente son unos corruptos y nos ha llevado a la ruina» entre otras lindezas y gritando. Es sólo una muestra de cómo la actitud de demostrar superioridad sólo lleva a chocarse una y otra vez contra la misma pared, y a llenar la barrita de la propia vanidad, que en muchas ocasiones parece ser lo que cuenta.
En cuanto al tema en sí mismo que estábamos tratando, se trata de una opinión sobre la moral y el verdadero sentido del amor que he madurado durante varios años, analizando de manera lo más racional posible mis propios sentimientos, y observando y contrastando lo que es en principio dicen las personas que quieren con lo que luego hacen y demuestran querer hacer (por lo tanto es disparatado decir que carezco de empatía, como se ha dicho). La conclusión final ha sido que probablemente tanto para mí como para casi todas las demás personas, aquella gente que no conoce supone un 0 a la izquierda en cuanto a importancia, y por lo tanto nadie tiene motivo alguno para decidir por los demás lo que debemos hacer con esas personas, salvo la propia importancia que esa persona se quiera dar a sí mismo, y por lo tanto cualquier moral carece de validez, al menos la moral tal y como la solemos entender.
Me apasiona muchísimo analizar el comportamiento de las personas, todo lo que sea moral, entender cómo funcionan los procesos de toma de decisiones, la existencia del «alma», etc. Y suelo hablar de estos temas por el foro, tengo una discusión pendiente con Polizonte, por ejemplo, y hace unos meses abrí un post sobre la inteligencia artificial, donde cuestionaba cómo los principios morales de la sociedad parecen dejar de tener validez de forma arbitraria cuando son aplicados a las máquinas, aunque estas llegasen a ser autoconscientes. Al final lo abandoné por aburrimiento. Todo esto lo digo porque pudiendo estar acertado o equivocado, mis reflexiones tienen una base, y las contestaciones tipo «estás pirado» no me molan, viniendo de gente que precisamente no suele argumentar en absoluto sus opiniones.
Mi intención sacando el tema en aquel post era ver si podía plantear un tema polémico como ese de forma que sus consecuencias fuesen aceptadas en mejor grado por los demás, pues la formulación inicial de mi experimento mental era diferente. Como no lo he conseguido, simplemente desisto de seguir insistiendo.
Todo esto lo digo para que valoréis el mero hecho de que nada de lo que digo es una trolleada y para qué valoréis el que haya gente que se atreva a dar opiniones disonantes, porque yo podría haberme callado o haberos dado la razón, pero seguiría pensando lo mismo. Otras veces lo he dicho, pero lo vuelvo a repetir: censurando y marginando a quien no piensa como uno mismo, es como hacemos un camino para construir una sociedad de mentira, donde nadie podrá confiar en la honestidad de nadie, porque las personas, para sacar beneficio por demostrar pensar como la masa, ocultarán sus verdaderos pensamientos y sentimientos con respecto a los demás, y en ese momento, la sociedad se enfrentará a un problema mucho más grave que el que se pretende evitar: No existirán las amistades verdaderas, no existirán las relaciones de completa confianza, donde todo se puede saber de la otra persona, por miedo al abandono social que conllevaría decir una opinión «equivocada».
Como me estoy extendiendo ya demasiado, sólo diré que si me conocierais de verdad, veríais que a pesar de no tener reparos en cargarme a billones de personas que nunca he conocido ni nunca conoceré, con la gente que conozco suelo ser bastante más amigable y tiendo a apreciar las muestras de afecto y a devolverlas, eso no significa que lo vaya a hacer lo mismo con vosotros, pero tiendo a decir de mí mismo que soy una persona normal que acepta su normalidad con naturalidad.