Navegábamos por un mar tranquilo a pesar de que el cielo estaba nublado y las nubes tapaban el sol y sus rayos, yo me encontraba en el mascaron de Proa del espíritu del mar exhorta en mis pensamiento triste y añoranza, pues yo y mi esposo habíamos tomado la amarga decisión de dejar a los retoños con sus abuelos, pues así estarían mas seguros, pues pronto se correría la voz de que yo y Silver habíamos tenido descendencia y habíamos tenido mellizos, estos últimos serian un blanco fácil para piratas desalmados q los utilizarían como moneda de cambio. En ese grupo también entraría los Sichibukais, los cuales verían la situación ventajosa.
Alguien me rodeo con sus brazos, se trataba de Silver el cual había pasado de su barco al suyo, sin q mediera cuenta.
--no estés triste mujer y alegra esa cara, pronto los volverás a ver—dijo Silver, --además supongo que esas dos criaturas no serán las únicas q han venido al mundo—
--como se nota que tú no das a luz—dije yo deshaciéndome de sus brazos y yéndome a mi camarote.
Mientras lejos de allí muy lejos en los mares del Mar del Sur, una gran tormenta se había desatado, un barco volador surcaba los cielos. En el se había desatado una terrible batalla entre dos hombres, uno era el capitán del barco y pertenecía a los Sichibukais, se trataba de Enel y en otro era un hombre misterioso el cual llevaba una túnica este había levantado una de sus manos, por arte de magia su adversario estaba por los aires sin poder moverse, con la otra mano libre hizo el mismo gesto en sigo mismo y de su cinto salio una espada la cual se alzo por los aires y se dividió en dos pues era una espada divisoria, estas se pararon un instante antes de atravesé el corazón de Enel, el cual cayo al suelo muerto.
Enel había muerto, ahora los Sichibukais volvían a ser seis.
El hombre misterioso cogio sus espadas y con ellas segó la cabeza de Enel, esta comenzó a rodar por la cubierta, las sombras se movieron y una persona que había estado viendo el combate la paro con el pie como si se tratara de una pelota y dijo:
--mira q te gusta disfrutar, me estaba aburriendo capitán—dijo esa persona con voz de hombre.
--ya sabes que me gusta hacer un poco de teatro Senegami—dijo una voz glaciar proviniendo del asesino de Enel.
--bueno que quieres q haga con la pelota—pregunto el Conde Senegami.
--metedla en una caja y envíasela a Sengoku y Delacour, diles que el Conde Ydnas, exalmirante y ex pirata acepta el puesto en los Sichibukai de este mosquito—dijo Ydnas—bien tengo q irme tengo una reunión secreta con Doflamingo y compañía—
--como sabes eso—pregunto Senegami el cuál sin ningún pudor había cogido la cabeza de Enel y la había metido en un saco.
--por esta invitación—replico Ydnas.
Flash Back:
Hacia años el Conde Ydnas y su gran amigo el Conde Senegami, habían entrado en la marina, estos dos hombres pertenecían a dos familias adineradas y de alta cuna.
Ydnas, era alto, culto, de buena presencia y gran porter, además de poseer un gran atractivo. Tenía los ojos verdes penetrantes y el pelo ni muy largo ni muy corto y de color castaño claro. Además de eso era diestro con la espada, la cual utilizaba, pero en realiza era una espada divisible, también poseía los poderes del Belcebú de la Telequinesia.
Senegami, era alto, culto de buena presencia y gran porte además de poseer al igual q su amigo un gran atractivo, tenia los cabellos de color rubio y corto era el pelo, iba trajeado y era muy finolis y meticuloso como su gran amigo Ydnas, además Senegami tenia el poder de Belcebú tipo lobo y además llevaba tres garras en ambas manos en los nudillos.
Los dos habían pertenecido a los marines, pero estos se aburrieron y se hicieron piratas, ahora al parecer Ydnas quería ingresar en los Sichibukais.
continuara
silver espero la tuya






















