En esta final de temporada lo que se ha visto es claro:
Un barsa que ha perdido una diferencia de puntos como nunca antes se había visto, hasta jugando con diez, batiendo records de arbitrajes a favor (a veces justos, otras no y negarlo es ser más ciego que el que cree que sanji se casca a zoro en una pelea

) y aún así sufriendo mientras que el Madrid ha renacido, no al completo, tarde y mal pero suficiente para estar luchando por la liga hasta el último segundo donde asomaban por el retrovisor del barsa como zombies renacidos acechando a un humano magullado, dolido y perdido.
¿Orgullosos de ganar la liga? Sí, claro, hay que estarlo joder.
¿Orgulloso del equipo? No, de hecho ha dado pena. En este sentido quizá se tengan que sentir más orgullosos los del Madrid de no ser porque su bajón no fue debido a un bache como el del Barcelona, sino a una rabieta.
Ahora falta ver como sientan las vacaciones, que cada año al volver se revoluciona todo en estos equipos grandes.
Los echaba a los perros a los dos.