La piratería acaba con la industria discográfica
En los primeros días del pasado mes de noviembre, la casa de discos Belter, una de las empresas fonográficas más importantes de la década de los sesenta, presentaba expediente de crisis. Hace apenas dos semanas que Columbia, otro de los sellos punteros no hace mucho, pasaba a formar parte de la multinacional RCA. La amenaza de cierre sigue pendiente para otras muchas firmas.
Tanto las multinacionales del disco como las nacionales o los sellos independientes apuntan hacia causas comunes: la piratería, el alto coste de las obras y, consecuencia de todo ello, la baja de las ventas.El panorama de crisis en la industria discográfica es general en toda España. Solamente en Cataluña, donde se vende el 357 de la producción de discos, se estima que las ventas han descendido en mil millones de pesetas anuales.
En poco más de un año han desaparecido de la faz barcelonesa la gran editora discográfica catalana histórica, Edigsa; una de las instituciones peninsulares de la fonografía, Belter, y las delegaciones centrales de las dos últimas multinacionales que todavía las mantenían en Barcelona, Ariola-Eurodisc y EMI-Odeón. En contrapartida, un travestimiento, el de la mentada Edigsa en PDI, y una epifanía, la de Picap. El balance, por más buena voluntad que se le ponga, no resulta precisamente alentador.
Antonio Ortega, director general de Zafiro, una de las casas españolas que por el momento puede seguir haciendo frente a la crisis, asegura que la situación del sector no es ajena a la crisis general del país. "Aunque el producto que hacemos tenga un carácter artístico, esto es un negocio de consumo y, al igual que sucede con los libros o el cine, uno de nuestros mayores problemas está en que los costes de producción aumentan cada día, mientras que la demanda no sólo, no crece, sino que ha disminuido".
Fuente:
País