Historias Piratas, Volumen2

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Terreis
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Re: Historias Piratas, Volumen2

Mensaje por Terreis »

ya queremos llegar a los 1000 posts
cuando se llegue, que nadie se adelante abrirlo 8) que para no perder la costumbre lo abre servidora que le hace mucha ilusión :oops:

Pd. ya que algunos estais muy lejos del nuevo mundo yo sigo, mañana subire algo :neko:
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Long_Jhon_Silver
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Aún no termino...

Mensaje por Long_Jhon_Silver »

Buenas Noches...Es increible y enviciante ver como suma y suma este tema, así que ya vamos a los mil posts, pues más que mejor...Como ya ha dicho Ramsus al parecer al fin nos hemos decidido a trabajar todos en nuestros respectivos trabajos. Y para no perder el tiempo a comentar:

Eratia: Fabuloso, definitivamente, jamás se me hubiese ocurrido que el poder de Eratia proveniese de allí. Un experimento, irremediablemente fantastico. Aunque debo estar de acuerdo con el resto en eso de que eres un pelin masoquista, sólo falto que a tu alter ego le diesen de azotes...

Rido: Ah caray!!. Que manera de justificar el cambio de vida y ese ajusticiamiento; sublime. Definitivamente Rido es uno de los personajes que tienen toda mi admiración. Que poetico eso de limpiar el filo del hacha y lo que dice. Si señor, definitivamente es uno de mis personajes favoritos. Ojalá y siga así. Por cierto, sí he leído tu espacio en el foro de Bleach y de nuevo, por supuesto que puedes usar a los Ogo´s(maldición yo también) en cualquiera de tus historias.

H23: Me partí de la risa con el comentario a la mujer en la ducha. Me parece que por allí habrá mucho juego al total de la historia. Quiero leer más.


Y aprovechando la aclaración de Rentarou, pues allí voy a responder de nuevo:
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Creo que no formulé mi última pregunta correctamente, así que la volveré a hacer... La última pregunta iba más para la ocasión de ¡No intenten ningún movimiento o lo mato!.
-¿En ese instante pensabas en matarlo? ¿O simplemente era una prueba para ver hasta dónde podía llegar Rentarou (como al momento de llamarlo cazarrecompensas)?
Ah bueno. si era para ese momento en especial, pues definitivamente no iba a matarlo, ya que Silver siempre espero probar a Rentarou con esta y otras frases para saber si estaba con ellos o con los marines. Definitivamente no lo habría matado, si no quizás unos cuantos golpes o que se yo, el punto es que matarlo no estaba en los planes de Silver.
-¿Y si en vez de dejarse secuestrar hubiera decidido dar la orden de ataque como una de sus técnicas para fingir?
Uff, eso habría sido peliagudo. Yo creo que ahí directamente habrían tenido que darle una paliza a los hombres de Rentarou hasta que este se decidiera a cambiar la orden. Pero ya dije, Silver confiaba en que Rentarou antepusiera la vida y el bienestar de sus hombres, pues definitivamente cree que esa es una de las cualidades que le habría logrado transmitir a Rentarou.
Bien eso por ahora. Sigo trabajando en lo próximo y sigo también construyendo preguntas. No las pongo porque vamos, cada vez que las tengo listas, me las responden. Así que ya ven. Eso por ahora y nos leemos.
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rido
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Pos yo también respondo, ala xP

Mensaje por rido »

@Alira: ¿Qué me harías si me adelanto :roll: ?

@Cabezahueso aka Bone aka H23: Oye, no metas a Franky en esto, que el pobre lo único que tiene es líos últimamente. No está muy de ánimos como para decir Súper... Pero don't worry, que la vida en el mar le sube los ánimos a cualquiera, sobre todo a un pirata. Además... bueno, el chaval ha madurado un poco... que ya le iba siendo hora.

@Silver: M'alegro de que te gustase el capi. La verdad es que esa frase surgió de una coña de Eratia cuando decidí que le haría a Louaks lo mismo que se le hace a los pollos (en mi casa, que ya sé que en otros sitios se hace de otra forma xP). De hecho... todo el capi está hecho en torno a la escena de la decapitación... Si no iría todo de otra forma. Y gracias por pasarte por la Corner en BSP ^^ (a ver si va a ser que ahora todo el mundo lo ha visto :gota: :gota: :gota: )

@El-tío-de-verde: Gracias. Ahora ya mi cabeza está bien amueblada respecto al tema Thriller Bark. Todo comienza a misteriosamente cobrar sentido... Ahora... ya no me da tanto miedo pasar cerquita. Aunque bueno, encontrarse con el vicealmirante, aun cuando su objetivo sea otro, no será muy recomendable... y menos si Rentarou está en nuestro barco... No, definitivamente no pasaremos cerca... por ahora.

@Rentarou: ¿Yo sádico? Pero si soy un angelote... La culpa es toda de... ... mmmmmmmm... la culpa es de Barney. Recuerda que prometiste que te lavarías una vez pasara el rescate... (Yo solo digo :roll:)

PD: @Cabezahueso aka Bone aka H23 II, El retonno:

YOHOHOHOHOHOHOHOHOHOHO
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Terreis
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Re: Pos yo también respondo, ala xP

Mensaje por Terreis »

rido escribió:@Alira: ¿Qué me harías si me adelanto :roll: ?
Bueno, Bueno, Bueno qué te haría si te adelantas :evil: pues cosas no precisamente buenas :gota: :

matarte en las historias y volverte a resucitar para matarte de nuevo retorcidamente .... depilarte con cera caldente... hundir tus amados barcos como hice con el barco de Ramsusete :roll: y todo lo que mi imaginación retorcida podria llevar acabo :wink:
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Ramsus
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Re: Historias Piratas, Volumen2

Mensaje por Ramsus »

Vamos! Que ésto no decaiga!
Aquí llega mi nueva entrega para aportar a este tema. Considero que este relato es de los que yo llamo "con miga". Espero que os guste.
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El Palacio Submarino

“Ya casi hemos llegado” La voz resonó por la oscura, húmeda y lóbrega estancia, acompañando al eco de los pasos. Los dos bajaban por unos estrechos pero largos escalones tallados en la piedra hasta que finalmente se detuvieron ante un muro de sólida roca. Tras mover un par de veces la antorcha que llevaba en la mano tratando de iluminar más de cerca algunos puntos del muro, la primera figura comenzó a avanzar hacia una zona en la que la luz se reflejaba de forma extraña. Era un efecto óptico. Lo que parecía una pared cerrada realmente ocultaba un estrecho pasillo en uno de sus laterales. Ambos avanzaron por él durante unos cuantos metros, subiendo por una ligera rampa, hasta llegar a una nueva pared. De nuevo, la antorcha se movió hasta iluminar una serie de extraños símbolos grabados en un lateral, y tras pasar la mano por tres de ellos en un orden concreto, un sonido de engranajes comenzó a resonar por las paredes y el muro que marcaba el final del pasillo comenzó a levantarse lentamente.

Ramsus avanzó un par de pasos hasta entrar completamente en la nueva estancia y empezó a mirar lentamente todo lo que le rodeaba, tratando de asimilar lo que sus ojos le mostraban. Se encontraba en una recogida cueva, cuyas paredes y techo reflejaban el color azulado brillante que irradiaba la pequeña laguna de agua cristalina que ocupaba más de la mitad de la sala, hasta el punto de que ya no era necesaria la luz de la antorcha para iluminar el lugar. En la zona en la que él se encontraba, justo delante del agua, el suelo de piedra formaba una curva casi semiesférica, alcanzando su punto más ancho en el límite de la laguna y curvándose en torno a la puerta por la que habían entrado. A ambos lados de ésta, apoyados sobre la pared de fría roca, podían verse viejos muebles de madera y estanterías con enormes y viejos tomos en ellos, herramientas diversas y un completo escritorio repleto de papeles con apuntes. El Vicealmirante no pudo evitar un pinchazo de sorpresa al ver la Jolly Roger de los Dark Hunters colgada de la pared. Al volver a poner su atención sobre la laguna, reparó en el estrecho pasillo de piedra que avanzaba sobre el agua directamente desde su posición y que llegaba hasta el centro de ésta. Allí, un pedestal de piedra grabada con los mismos símbolos extraños de la puerta sostenía una esfera de piedra.

- Pero… ¿Qué se supone que es este sitio? –preguntó mientras miraba fijamente el pedestal.
- Una puerta.
Kaolla contestó resuelta mientras apagaba la antorcha y la colgaba en la pared. Tras esto avanzó hasta colocarse al lado de su ex nakama.
- Es increíble. Jamás hubiese imaginado que la cueva de la cala ocultaría algo así. –dijo Ramsus mientras miraba a su alrededor.- Esta isla es mucho más de lo que parece…
- No creerías realmente que yo vine a Sungarden solo para plantar girasoles, comerciar con pescadores y vivir como una millonaria aburrida, no?
Kaolla estaba en lo cierto, y su rostro sonriente así lo confirmaba. Durante la época de la Guerra de Bandas ella siempre había sido el miembro más misterioso de la tripulación. Kaolla siempre decía que no era buena en nada. No sabía navegar, ni leer mapas, su puntería no era para tirar cohetes y tan solo comenzó a adquirir fuerza y técnica con la espada gracias a sus entrenamientos con el propio Ramsus.
Sin embargo, ella tenía algo que la hacía especial. Su mera presencia en el barco siempre era como un bálsamo de tranquilidad para los demás. Cuando alguien estaba herido, demasiado borracho, triste, enfadado, nervioso… ella siempre aparecía para iluminar el camino de sus nakamas con su dulzura, su extensa cultura (algo en lo que sí ganaba de calle a todos los demás, aunque siempre lo negase) y su increíble capacidad de dar siempre a todo el mundo lo que necesitaba. Aunque se tratasen simplemente de unas palabras, un consejo o una sonrisa.
Y siempre, siempre, daba con la clave a la hora de resolver los más complejos enigmas y trampas que pudieron encontrar en las aventuras que vivieron aquellos años, muchas de ellas propiciadas precisamente por leyendas que tan solo ella conocía. Como ésta. Estaba claro que en todo este tiempo, aunque su dulzura e inocencia se hubieran esfumado, el resto de sus cualidades permanecían intactas.
“Llevo estudiando este sitio desde que llegué aquí hace años, guiada por un viejo mapa.” continuó diciendo. “Esta sala que ves aquí es solo el principio. Adelante, asómate al agua.”
Tras escuchar a su amiga, Ramsus avanzó unos pasos y dirigió su mirada al fondo de la laguna, quedando completamente maravillado. A través del agua cristalina se podía ver como partía hacia abajo una cueva con forma cilíndrica cuyo fondo era imposible ver a pesar de la nitidez y la luminosidad del agua. En las paredes de dicha cueva había decenas de entradas a otras más pequeñas repartidas a distintas alturas, al igual que cientos de símbolos parecidos a los anteriores de distintos tamaños inscritos por todas partes. Pequeños peces y animales marinos nadaban tranquilamente por aquellas mágicas aguas, formando bancos y entrando y saliendo de las cuevas pequeñas.

- Yo lo llamo “El Palacio Submarino” –dijo Kaolla a su espalda.- Si pruebas el agua verás que no tiene sal. Y estamos a escasos metros del mar…
- Es… no tengo palabras para describirlo. ¿Qué se supone que es todo esto Kaolla?

La Señora se acercó a su escritorio seguida por Ramsus y comenzó a enseñarle todos los papeles plagados de apuntes. Anotaciones, conclusiones, notas de un diario, teorías, incluso el boceto de un mapa del lugar. Estaba claro que Kaolla no solo se había dedicado a vivir en su mansión y entrenar en la roca del monte.
- Si las leyendas que me trajeron hasta aquí son ciertas, lo que tenemos bajo nuestros pies es una especie de templo o biblioteca ancestral. –afirmó mientras colocaba unos cuantos papeles- Ramsus, en todo este tiempo debo haber visitado más de 100 de esas pequeñas cuevas. Son más pequeñas que ésta, sus paredes parecen pulidas y todas ellas están plagadas de símbolos, dibujos y runas. La famosa Nico Robin disfrutaría en este sitio como una enana!
- ¿Robin? ¿Es escritura poneglyfica?
- En algunas partes sí. En otras el lenguaje es distinto. –contestó Kaolla- Cada vez que me sumerjo en esa fuente encuentro todo tipo de cosas extrañas e información que no alcanzo a comprender. Pero no por eso me voy a dar por vencida. Mira, –dijo entregándole unos papeles- estos son los últimos apuntes que he tomado. Desde hace unos meses, cinco o seis de las cuevas del Palacio han comenzado a brillar con más fuerza. Los símbolos y dibujos que he encontrado en ellas forman un galimatías tremendo, pero comienzo a comprender algunas cosas.
- ¿Estos dibujos que hay aquí están en las cuevas? –preguntó el Vicealmirante señalando los papeles de los que Kaolla hablaba.
- Si. Los he copiado lo más fielmente posible. Por lo que he podido deducir hasta ahora, todas esas cuevas luminosas, los símbolos de sus paredes, parecen hablar de un mismo tema. Algo acerca de criaturas ancestrales, humanos que utilizan el poder de los mares, muertos que vuelven a la vida… un lío tremendo, vamos. Pero sin duda lo que más llama la atención de todo esto es el dibujo que se repite en todas ellas, justo en el centro de la pared del fondo.
Kaolla le mostró un sencillo dibujo que consistía en una espiral rodeada de varias líneas onduladas. Ramsus lo miró con detenimiento durante unos instantes, como tratando de descifrarlo.
- Hmm… parece un remolino de agua, no? ¿Qué se supone que significa?
- No estoy segura. Lo único que sé es que el resto de símbolos de cada cueva parecen estar orientados hacia éste. Como si todos hubiesen salido de él. O se dirigieran hacia él. Aún tengo que investigar mucho más todo este asunto. Es fascinante, no crees?
- Si… supongo. –contestó Ramsus- Bueno, nos sumergimos, no?
- No –cortó tajante Kaolla- No te he traído aquí para que entres en el Palacio Submarino. Tienes demasiadas cosas de las que ocuparte como para perder tu tiempo en este asunto.
Ante la sorpresa de Ramsus, su ex nakama se dirigió hacia el borde de la laguna y comenzó a caminar por la pasarela de piedra hasta llegar al pedestal. Con un gesto indicó al marine que la siguiese, y éste tomó el mismo camino. Ambos se detuvieron en el centro de la laguna, completamente rodeados por la luz azulada que invadía la cueva.
- Esto es una esfera de kairouseki. –explicó Kaolla.- ¿qué sabes sobre ellas?
Ramsus metió instintivamente su mano en el bolsillo de su pantalón y sacó una hoja de papel. Era la página que había arrancado del libro que estuvo ojeando en el camarote de Ghorrhyon.
- Al margen de lo que todo el mundo sabe acerca de este material y sus efectos sobre los usuarios de las habilidades, –explicó mientras le entregaba el papel- parece ser que estas esferas son algo así como la contrapartida de las Akuma no mi. Una esfera por cada una de ellas. En esa hoja parece explicar más cosas con un lenguaje incomprensible para mí. Quizá te sirva de ayuda. Además está lo de aquella misteriosa chica que viajaba con Silver…
Pero Kaolla ya no lo escuchaba. Le había quitado la arrugada página rápidamente y ahora la sostenía con ambas manos, mirándola fijamente con gesto mezcla de sorpresa y avidez. Tras unos segundos, sus labios comenzaron a recitar:

“No existe noche sin día.
No existe tierra sin mar.
No existe muerte sin vida.
No existe el bien sin el mal.

Cuando el torbellino del tiempo surja
Y el equilibrio del mundo se rompa
El Caos del mar surgido
Por la Ley del mar será sometido.”

Súbitamente, la luz azulada que surgía del agua comenzó a brillar con mucha mayor intensidad, al igual que los hasta ahora apagados símbolos del pedestal. La esfera de kairouseki comenzó a elevarse poco a poco y quedó flotando en el aire cerca de dos palmos por encima de su posición anterior, brillando con fuerza.
Ramsus y Kaolla comenzaron a mirar a su alrededor, completamente fascinados por todo lo que estaba sucediendo. Así permanecieron unos instantes hasta que ella reparó en las extrañas runas que se habían encendido en el propio pedestal. La Señora se agachó y comenzó a recorrerlos con la palma de su mano. De su boca salieron las siguientes palabras:

“Mantén siempre recta la balanza”

Por su parte el Vicealmirante fijó su vista en la esfera, mirándola como hipnotizado. Aunque no terminaba de comprender lo que estaba pasando, sentía que algo realmente especial estaba sucediendo a su alrededor.

- Adelante Ramsus, cógela –dijo Kaolla a su lado para sorpresa del marine- esto era lo que quería que tuvieras.
- ¿Qué?
- Reconozco que jamás habría imaginado que tu visita a este lugar provocaría todo esto. –afirmó mientras volvía a contemplar embelesada todo lo que les rodeaba- Pero sin embargo ha conseguido que me reafirme en lo que ya sentía: Debes llevarte esa esfera. Estoy segura de que va a ser crucial en tu destino. Confía en mí.
- Pero… yo no sé usar esas esferas. En mis manos solo sería una piedra redonda que debilita a los usuarios de las habilidades. Y, sinceramente, no creo que vaya a necesitarla para derrotar a ese payaso de Moria. –sentenció el Vicealmirante con suficiencia.
Kaolla simplemente se limitó a sonreír.

“¿Y quién ha dicho que debas llevarte esa esfera para derrotar a Moria?”




- Maldita sea! Déjame en el suelo ahora mismo!!
- Ni lo sueñes! Hace un momento no podías ni moverte. ¿Qué ibas a hacer? ¿Arrastrarte?
- Sabes que no soporto que me levanten en brazos! Lo odio!!
Ailing trató de aletear con todas sus fuerzas para liberarse pero, aun con su reacción desproporcionada, el cansancio y el dolor por los golpes propinados por Snooker se sobreponían a lo demás. Por su parte, Ramsus avanzaba corriendo llevando a la capitana como si fuera un saco sobre su hombro mientras en la otra mano sujetaba con fuerza la esfera de kairouseki con la que había conseguido derrotar al capitán de los piratas Pool.
La escena era realmente angustiosa. El agua caía a mares sobre el verde tapete que cubría la cubierta del galeón, pero aun así era incapaz de apagar el furioso incendio que había provocado el rayo al caer sobre el palo mayor. Los estrafalarios piratas que habían despertado de sopetón por la tormenta se dedicaban a correr de un lado para otro sin saber qué hacer mientras que los que permanecían inconscientes rodaban sin control por la cubierta, rebotando por todas partes.
El Vicealmirante trataba de llegar lo antes posible al Rayo de Sol antes de que fuera engullido por las violentas olas, pero los obstáculos móviles, el desmedido movimiento del barco, el suelo resbaladizo y los pataleos de Ailing lo convertían en una misión extrema.
Sin embargo la tormenta, dispuesta a ayudar a los dos marines a alcanzar su objetivo cuanto antes, provocó una tremenda ola que impactó de lleno en la zona de babor del maltrecho galeón, haciendo que éste girase violentamente casi noventa grados. Lo que antes era suelo se convirtió en un tobogán y absolutamente todo lo que allí se encontraba empezó a precipitarse al mar rápidamente. Ramsus trató inútilmente de mantener la posición, pero también comenzó a resbalar sin remedio en dirección al agua con Ailing a cuestas. El Rayo de Sol estaba allí delante, a unos metros, pero con ese oleaje iba a ser imposible llegar hasta él.
En una décima de segundo, el Vicealmirante consiguió preparar sus pies para el choque contra la borda del barco. Trataría de amortiguar la caída y la vez tomar impulso para llegar saltando hacia el velero. Difícil pero no imposible. Sin embargo, cuando el impacto era inminente, Ramsus notó como su espalda se separaba de la cubierta y de repente se vio impulsado hacia delante. Al mirar hacia arriba con gesto de aturdimiento pudo ver como Ailing, que había recuperado la compostura con la caída, lo sujetaba del pecho mientras desplegaba sus alas. Uno, dos, tres aleteos y ambos se situaron sobre el Rayo de Sol… cayendo a plomo sobre él.
“AILING!!!” Gritó Ramsus al ver a su amiga casi inconsciente en la pequeña cubierta, e ignorando el dolor del impacto, volvió a levantarla y pudo, no sin esfuerzo, dejarla a salvo en el camarote.
Tras esto rápidamente se puso manos a la obra a recoger todo el velamen antes de que se rasgase por el viento huracanado que azotaba la zona. Los cables resbalaban en sus manos empapadas por la lluvia, pero lentamente consiguió su objetivo. Sin embargo no había respiro. El velero daba unos bandazos tan violentos que prácticamente era imposible mantenerse a bordo, incluso sujeto a los cables. Por si fuera poco, desde el semi volcado galeón no paraban de caer barriles, trozos de madera e incluso varios cañones que el Rayo de Sol conseguía esquivar casi de milagro.
Con muchas dificultades el Vicealmirante sacó su espada y cortó la soga que lo unía al galeón, para rápidamente comenzar una maniobra de evasión, pero una extraña luminiscencia proveniente del cielo llamó su atención justo a tiempo.
“Ah… ah… pero qué mas?” Dijo Ramsus tras mirar hacia arriba y comprobar como un mástil envuelto en llamas caía directamente hacia su posición, dispuesto a partir por la mitad al Rayo de Sol. El marine se agachó poniendo su espada en el suelo y con un fugaz movimiento se incorporó, lanzando una potente estocada hacia arriba. “Rising thrust… ALBA!!”
Unos cuantos metros por encima, en el centro del mástil incendiado apareció un agujero que agrietó el inmenso tronco hasta partirlo por la mitad. Cuando ambas partes impactaron contra el agua, Ramsus estuvo a punto de salir despedido del barco por enésima vez. La fuerza de los cables al tirar de sus brazos y su pecho le provocó un intenso dolor, pero evitó que cayese al mar.
Exhausto, el Vicealmirante se puso de rodillas sobre la cubierta. Si esta tormenta no terminaba pronto sería el fin. El mismo fin que estaban teniendo en ese momento los piratas Pool, cuyo galeón estaba siendo engullido por el endiablado mar.
Súbitamente, las puertas dobles del camarote se abrieron de golpe, sorprendiendo a Ramsus. De ellas salió a la cubierta Ailing, completamente erguida y estirando sus alas. En su cara no había ya muestra alguna de cansancio, y en su boca, que mostraba una enorme sonrisa de oreja a oreja, sujetaba media tableta de chocolate.



La niebla del Florian Triangle era tan espesa como la recordaba. Desde que habían entrado en esta zona hacía casi medio día, Ramsus y Ailing apenas se habían dirigido la palabra. La capitana trataba de evitar lo máximo posible dirigirse a su superior y no paraba de mirarlo con recelo. Lo que había estado a punto de hacer con Snooker no era propio de él. Definitivamente no reconocía al hombre que viajaba con ella.
Por su parte Ramsus miraba concentrado el eternal post que les guiaría a la zona en la que se hundió el Saint Andrews y, por ende, a Thriller Bark. Pero aunque trataba de concentrarse al máximo en su objetivo, no podía evitar que su mente navegase entre la reciente escena a bordo del galeón pirata y los antiguos recuerdos de la única vez que estuvo aquí en el pasado, en aquella maldita isla donde conoció al Almirante Citan y donde le encomendaron la misión que cambiaría su vida. Sin embargo, un pequeño salto en la aguja del Eternal Pose lo devolvió a la realidad y miró hacia delante.
“Ailing, allí está.” dijo Ramsus sin moverse “Hemos llegado.” La capitana avanzó hasta la proa del velero y pudo ver lo mismo que su compañero. Entre los jirones de la espesa niebla apareció un enorme muro prácticamente derruido por el que el Rayo de Sol pudo pasar sin problemas.
Ante ellos pudieron ver una isla tal y como la describían los libros. Una antigua y tétrica mansión, una torre que se perdía en la niebla, un cementerio, un lejano bosque… Pero Ramsus no prestó la menor atención a nada de aquello. En lo único en lo que sus ojos se fijaron fue en los restos de un barco de la marina encallado contra la isla. Aunque sus velas blancas estaban destrozadas, en lo más alto seguía izada la bandera de la gaviota. El Vicealmirante esbozó una sonrisa de satisfacción.

“Ya estoy aquí”.
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rido
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Re: Historias Piratas, Volumen2

Mensaje por rido »

A ver, que estaba insomne y de repente vi un aviso de que alguien había publicado por aquí...

Genial el capítulo, Vicealmirante, primero con toda la escena de la cueva en el flashback y terminas de redondearlo con ese emotivísimo encuentro con el Saint Andrews al final de un viaje demasiado ajetreado. Mucho me temo que tendremos una sorpresa especial respecto al barco... ¿lo reconstruirás ahí mismo? Suena descabellado, pero es algo que se me vino a la mente cuando leí ese final. Aunque bueno, que en teoría está bastante maltrecho, completamente destrozado, tal y como lo dejó Alira... Además, tienes que ir a buscarla... si es que sabes dónde está :roll:

Volviendo a la cueva... Parece que ya te unes "oficialmente" a la historia del Maelström sin contar con que te enlazas con la historia de Silver y sus famosas cuevas extrañas plagadas de piedras chungas y signos raros... al menos en cierto modo.

Tengo que volver a releer algún punto de las historias pasadas. Creía que aún conservabas la esfera de Seastone, pero parece que la que utilizaste contra los absurdos Piratas Pool era esta y no la suya. Mañana (o ahora si sigo insomne), me releo con más calma las partes relacionadas con las esferas...

PD: @Alira: Creo que ya te dejé claro lo que te pasaría si tocas la Joya por el MSN, pero para que conste: recuerda quién es su verdadero dueño y todos los contactos que tiene (y que tiene nuestro futuro supercapitán, el chico tatooboy, líder de la tripulación de los piratas de "todos-tenemos-algo-de-kairouseki-para-patear-culos-excepto-el-barbas-grandullón-que-pega-ostias-como-panes"). Y el otro barco "de Rido" que ha salido en la historia es propiedad de un Yonkou (amiga de Eratia, por cierto, con lo cual volvemos a las mismas *silba*). Yo sólo digo... por si acaso *silba*
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Re: Historias Piratas, Volumen2

Mensaje por Long_Jhon_Silver »

Pero que buena historia Ramsus, ya decia yo que la señora tenía más de un secretillo por allí oculto. así que esto era a lo que te referias en tu SBS. De verdad me ha dejado impresionado. Yo también me pregunto si pretenderas reparar el barco allí mismo; eso de verdad seria digno de ver(una tarea más que titanica, si señor).

Por cierto con respecto a esto:
rido escribió: Volviendo a la cueva... Parece que ya te unes "oficialmente" a la historia del Maelström sin contar con que te enlazas con la historia de Silver y sus famosas cuevas extrañas plagadas de piedras chungas y signos raros... al menos en cierto modo.
Yo sólo puedo decir: Es verdad, no sabes cuan atractiva puede ser una cueva. Con respecto al Maelstrom...Pff, y que lo digas...

Eso por ahora, voy a dejar de vagar e intentare terminar mi parte. Nos leemos.
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Re: Historias Piratas, Volumen2

Mensaje por Terreis »

rido escribió:PD: @Alira: Creo que ya te dejé claro lo que te pasaría si tocas la Joya por el MSN, pero para que conste: recuerda quién es su verdadero dueño y todos los contactos que tiene (y que tiene nuestro futuro supercapitán, el chico tatooboy, líder de la tripulación de los piratas de "todos-tenemos-algo-de-kairouseki-para-patear-culos-excepto-el-barbas-grandullón-que-pega-ostias-como-panes"). Y el otro barco "de Rido" que ha salido en la historia es propiedad de un Yonkou (amiga de Eratia, por cierto, con lo cual volvemos a las mismas *silba*). Yo sólo digo... por si acaso *silba*
pasaba yo por aquí de buena mañana, ya que estaba dando más vueltas que un camarón en la cama, decidí entrar por estos lares.
@Ramsus: me ha sorprendido la reacción pensaba que al ver el Saint Andrews, maldecirias el nombre de alira y te podrias más enfadado ya de por sí.

@Rido: que concepto tienes de mi tan singular. ya te dije por el MSN que despúes del TB, cuando se halla marchado no sera la misma y menos cuando tome rumbo a la isla de Entei.

PD: escribiendo
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Ramsus
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Re: Historias Piratas, Volumen2

Mensaje por Ramsus »

Vaya, me alegro de que os haya gustado el capítulo. La parte de la cueva con Kaolla la tenía pensada desde hace meses y cuando al fin ayer me puse a escribirla no pude parar hasta llegar al final.

@Rido: Estaba claro que el famoso Maelström tenía que aparecer en la vida del Vicealmirante (normal, yo también he creado gran parte de la historia junto a Ghorry y Silver XD). De todos modos yo lo voy a enfocar de una manera distinta. A pesar de todo lo que está sucediendo a su alrededor y de que forma parte del meollo del asunto, tú ahora mismo a Ramsus le dices "Maelström" y él te contestará "¿Ein?" XD.
Ah! Y ya te lo digo yo: Tras su combate en Serafia, Ramsus le devolvió a Seastone la esfera que había "secuestrado". Él solo quería saber en qué consistía el poder de la chica y utilizó la piedra como radar para llegar hasta ella. Tras aquello, mientras ella permanecía inconsciente en el Saint Andrews, se la devolvió.

@Silver: ¿Así que esto es a lo que me refería en mi SBS? Amigo mío, esto no es más que un pequeño detalle. La auténtica conexión entre Silver y Ramsus saldrá a la luz más adelante. :astuto:
Por cierto, en cuanto a los secretillos de "La Señora", aún no habéis visto nada...

@Alira: Curioso verdad? Esta vez en vez de cabrearse se ha limitado a sonreír. Qué tío más raro es este Vicealmirante... XDDD
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koraxan
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Re: Historias Piratas, Volumen2

Mensaje por koraxan »

Vuelta al ruedo :wink:
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1.-

La isla de Bruma, cuna de la delincuencia. En ella los rateros y salteadores campan a sus anchas debido a la masificación de la población. Es una noche neblinosa lo que facilita aún más la tarea de los ladrones de medio pelo. En una de las mayores casas de la ciudad entre los amplios y ostentosos jardines, propiedad de uno de los mayores terratenientes se intuye a una figura ligera y ágil, embozada dentro de una capa, y escalando la abundante hiedra de la pared para colarse por la ventana del segundo piso.

Tras otear levemente el interior de la estancia, no convenía correr riesgos en la casa de un pez gordo, alzó levemente la hoja de cristal y se introdujo por una pequeña rendija.

Se encontraba en la que debía ser la habitación de los invitados, una hermosa cama con dosel reinaba en una amplia estancia decorada con opulencia. Con un gesto de repugnancia motivado por el exceso de riqueza contrastando con la extrema pobreza de las calles, la figura encapuchada se dirigió con agilidad a los armarios. Tras una rápida ojeada pudo ver lo que el sentido común dictaba, en aquella habitación no iba a encontrar nada de utilidad.

En cuclillas se dirigió hacia la puerta de la estancia, se quedó quieto, agazapado entre las sombras mientras aguzaba el oído tratando de percibir el más mínimo ruido, aún sabiendo que la familia se encontraba en la recepción organizada por el rey de la isla, el encapuchado no estaba dispuesto a jugarse la vida. Sabía que la vigilancia pecaba de exceso de confianza porque nadie se atrevía siquiera a pensar en entrar a robar a aquella casa, pero precisamente aquellos golpes eran los más lucrativos. Tras más de un minuto sin escuchar rumor alguno alzó el brazo para agarrar el pomo de la puerta y con lentitud comenzó a girarlo para procurar no hacer ningún ruido.

Entreabrió la puerta unos milímetros y asomó un ojo por la rendija, no había ninguna luz cerca de modo que poco a poco abrió la puerta completamente y salió prácticamente pegado al suelo, dejó la puerta entreabierta para el caso de una huida rápida y se dirigió a la puerta de enfrente. De nuevo se quedó escuchando por si se oían sonidos en el interior y tras unos minutos abrió la puerta, una amplia estancia que daba a la calle le dio la bienvenida con un empalagoso olor a lirios.

Con rapidez se dirigió a la mesilla de noche. En la de la derecha encontró un enorme manojo de llaves, el sueño de cualquier ladrón, la imaginación de la figura embozada se disparó y por su mente empezaron a pasar imágenes de una sala oculta repleta de tesoros. Volviendo a la realidad terminó de registrar la habitación sin encontrar nada más.

Se dirigió a la puerta y tras seguir su ritual de escucha abrió la puerta y la cerró a sus espaldas. Entró en la siguiente estancia que resultó ser el baño, tras robar el perfume, obviamente caro, de la señora de la casa salió sin más.

Se encaminó a las escaleras y se quedó al acecho controlando su respiración. Con una lentitud increíble, empezó a descender los peldaños, contándolos con detenimiento y midiendo mentalmente la altura de éstos.

Los escalones llevaban a una pequeña salita que hacía las veces de recibidor. Al lado de la puerta encontró una pequeña mesita, la abrió encontrando un pequeño saco con unas monedas, sin duda para el pago rápido a los repartidores, por el peso debía haber unos veinticinco o treinta berrys. Lo echó al bolsillo y continuó su peregrinaje por una casa ajena.

Para pasar a la siguiente sala se debía cruzar una puerta basculante, tras esa puerta se encontraba una cocina excelentemente equipada. Pero entre cazos y pucheros nada se le había perdido así que pasó a la siguiente habitación, que era el comedor.

Se coló con cuidado, ya que había escuchado los gritos de los guardias mientras se indicaban que nada extraño ocurría. Con una leve sonrisa de superioridad fue hasta la vitrina de la vajilla y desvalijó la vajilla de plata de primerísima calidad, como seguro presumía la antigua dueña. Dio una vuelta de trescientos sesenta grados y se frustró al no encontrar ninguna sala más, entonces, todas aquellas llaves, ¿qué demonios abrían?

Se escondió bajo la ventana para evitar que lo viesen por accidente y comenzó a pensar con rapidez, desde luego que no esperaba que un terrateniente guardara sus riquezas en la sala de estar, pero no había visto rastro de una sala escondida. Había estudiado a fondo cada estancia excepto el baño y la cocina de modo que se dirigió a la más cercana.

Una vez en la cocina fue directo a la alacena, desde luego era el más probable y los terratenientes no destacaban por su imaginación. Apartó los botes de conserva y palpó con cuidado el fondo del armario. Con una ancha sonrisa notó cierto sonido a hueco y notó en la yema de sus dedos una pequeña llaga, sin lugar a dudas la unión de un doble fondo, pero no pudo encontrar cerradura alguna. Con tranquilidad volvió a pasar las manos con mayor lentitud por la trampilla hasta encontrar un punto en el que se hundía levemente, presionó ese lado con precaución. Se oyó un leve chasquido y la trampilla se abrió hacia afuera, dejando una pequeña oquedad repleta por un pequeño cofre, lo sacó y comenzó a probar llaves en él, consiguiendo al quinto y último intento el tan deseado resultado. Abrió el cofre y encontró los ahorros del ahora pobre terrateniente.

Tras desvalijarlo subió al baño para comprobar una extraña llave completamente plana. Una vez en el baño fue directo al lavamanos donde encontró lo que le había parecido ver, una leve rendija en uno de los azulejos junto a la pica de piedra. Introdujo la extraña llave y giró con fuerza hacia la derecha. Oyó un resorte y un chirrido a su espalda se giró y vio cómo una de las baldosas había desaparecido, dejando a la vista una daga finamente decorada con motivos tribales. Sin duda era un arma especial requisada a cualquier pirata desafortunado, con codicia cogió el arma y la introdujo en su cinturón, ese arma no iba a separarse jamás de su cuerpo.

Se disponía a volver a la habitación principal para tratar de buscar con mayor detenimiento una trampilla secreta, pero justo en el instante en que entraba en la habitación oyó la puerta principal abriéndose, la familia acababa de llegar y sólo disponía de unos minutos antes de que el terrateniente se percatara y tratara de sacarle los intestinos por la boca.

Con rapidez se dirigió a la habitación de invitados y corrió en silencio hacia la ventana observó con detenimiento el jardín y no viendo a ningún guarda abrió la ventana y se descolgó por la hiedra, avanzó corriendo hasta la tapia y se coló por el pequeño agujero por el que había entrado al principio de la noche.

Se enderezó al otro lado mirando a todas partes para cerciorarse de que nadie le había visto y comenzó a avanzar con ligereza en dirección contraria a la casa, directo al barrio de los desheredados cuando escuchó gritos y maldiciones en el interior de los muros, el ladrón encapuchado se fundió entre las sombras y desapareció de la vista de la gente honrada.

Una vez a salvo entre los suyos la misteriosa figura caminaba confiada por su gran golpe, dentro de unas horas sería el ladrón más famoso de la ciudad y además había conseguido una preciosa daga para su uso propio.

Se dirigía a la taberna dispuesto a darse un gran capricho culinario y preparando la historia de cómo había robado en la casa de un terrateniente.

Para llegar a la taberna tuvo que atravesar una calle repleta de indigentes, enfermos y proscritos. Odiaba aquella calle, porque no cesaban de pedir dinero gratis, por dios, le ponía enfermo. Si de verdad querían dinero que lo ganasen. Iba metido en sus pensamientos cuando tropezó con uno de aquellos seres infectos. Propinándole un rudo empujó lo separó de su cuerpo y echó a correr, por si le pegaba algo, en su prisa por salir de allí, lo único que pudo ver fue que el ser inmundo llevaba una venda en los ojos y por supuesto que no alcanzó a ver cómo aquel ser inmundo le había robado su preciada daga.

- Los buenos ladrones no se confían.- Murmuró entre dientes el indigente ciego.
"es mejor estar callado y parecer estúpido, que abrir la boca y demostrarlo."

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Re: Historias Piratas, Volumen2

Mensaje por Sarita21 »

Wenas me dejo caer por este tema por primera vez, solo era para deciros que me gustan mucho las historias que estáis escribiendo, debéis tener mucha imaginación todos vosotros cosa que me encanta :o , lo dicho que espero que este tema siga durante mucho tiempo y no lo dejéis caer en el olvido, y con un poco de suerte y tiempo si los estudios me lo permiten me uniré a vosotros algún día. :aplausos: :mrgreen:
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rido
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Re: Historias Piratas, Volumen2

Mensaje por rido »

@Ramsus: Vale, entonces ya no busco más lo de las esferas xD Algo igual le pasa a Rido, está rodeado de kairouseki (los guantes de Renta, los tatuajes de Eratia y, sobre todo las esferas de Seastone) y le dices "kairouseki" y te suelta un "Tu padre" provisional a la espera de aumentar la intensidad de la discusión.

Personalmente, cuando te "sacas de encima" esas cosas que tienes pensadas desde hace meses y ves que a la gente le gusta tanto como a ti cuando se te ocurrió y decidiste guardárstelo... yo personalmente siento una satisfacción enorme. Al igual que cuando vas desvelando secretillos y demás... Así que :aplausos: :aplausos: ^^

@Silver: Y que lo digas, las cuevas, los dungeons de toda clase (mazmorras, túneles, cuevas, construcciones subterráneas, ruinas semienterradas) son escenarios que se prestan para muchísimas cosas. Palabras de DM consagrado y medio-retirado XD

Por cierto, Eratia, Renta y yo hemos diseñado un semi-plan para cruzar nuestras historias. Ahora te mando un MP a los dos para ver cómo reaccionaríais ante ello. Es algo que haremos en principio sí o sí, pero a ver qué os parece.

@Alira: ¡No se dicen esas cosas! Eso se va desvelando poco a poco, mujer >.< Las evoluciones de los personajes hay que llevarlas en secreto y luego... ¡¡¡sorprender!!! En cualquier caso, aunque no seas la misma... si se te ocurre hacerle una sola astilladura de nada... el resultado será el mismo. Por muy Almirante que seas... tendrás una troupe encima de manda carallo. :asesino: :asesino: :asesino: :asesino:

@koraxan: Re-bienvenida por aquí. La verdad, no le encuentro yo mucho de contacto con la trama a esta estupenda historia de ladrones pero mira... así estoy pendiente en próximas entregas para enterarme mejor (aunque con la empanada que tengo últimamente...) ¿Será que los Dark Hunters han tenido que diversificar el negocio después de la "pérdida" del Espíritu del Mar?
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Long_Jhon_Silver
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Mensaje por Long_Jhon_Silver »

rido escribió: @Silver: Y que lo digas, las cuevas, los dungeons de toda clase (mazmorras, túneles, cuevas, construcciones subterráneas, ruinas semienterradas) son escenarios que se prestan para muchísimas cosas. Palabras de DM consagrado y medio-retirado XD

Por cierto, Eratia, Renta y yo hemos diseñado un semi-plan para cruzar nuestras historias. Ahora te mando un MP a los dos para ver cómo reaccionaríais ante ello. Es algo que haremos en principio sí o sí, pero a ver qué os parece.
A mi me ha parecido genial. Ya te he contestado el mp...Voy a buscar lapiz y papel entonces :)

@ Ramsus: Ja, siempre supe que me dirias eso, el vicealmirante jamás revelaria todo en un sólo capitulo...Sigo pensando que puede ser...

@ Koraxan: Buena historia...Estas empezando una nueva linea? o como dijo Rido más arriba, se revelara que algo tiene quwe ver con el resto?. Otra tarea pal juego de pensar.

Nos leemos.

P.D.: Y sigo vagando....

Aprovecho que termine de vagar y edito y pongo aquí mi parte:
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Cap.32 “Historias en las Piedras”

--Profesor Bauer—
--Profesor White—Respondió el hombre—Ha pasado ya bastante tiempo—
--¿Pero qué hace usted aquí?—
--¿yo?, yo simplemente estoy aquí para ayudar—
--Pero no entiendo. Se supone que usted estaba muerto; bueno; o al menos eso es lo que todos en la academia pensaban. Entonces no puedo entender por qué esta usted aquí en esta isla—
--Pues ya se lo he dicho, estoy aquí para ayudar—

La confusión del profesor White era tremenda, ya que allí frente a él estaba uno de sus colegas, uno al que todos habían dado por muerto y que sin embargo ahora estaba allí, vivo, feliz y muy joven.

--Pero profesor, ¿No debería estar feliz por haber encontrado a su amigo?—Le pregunto Miguel—Además, piense en que buena noticia tendremos ahora para dar en la academia, el profesor Bauer está vivo—
--¿Pero es que tú no entiendes?—Dijo algo molesto el profesor White—Imagina que si para mí es sorprendente todo esto, tan sólo piensa cuanto puede serlo para el resto—
--Perdóneme profesor; pero sigo sin entender el por qué de tanta sorpresa—
--Mira a este hombre. ¿Cuántos años crees que tiene?—
--28 años, aunque puede que tenga menos—Dijo Miguel después de mirarlo detenidamente.
--Ese es el problema. Este hombre tiene la apariencia de un tipo de 28 años, la misma edad que tenia al momento de desaparecer—

Todos los que estaban allí se sorprendieron; todos excepto Silver y el mismo profesor Bauer; quien sonreía afablemente. Los demás no podían dar crédito a lo que oían, la misma edad antes que ahora.

--Espere profesor. Cuantos años hace de ese suceso—Pregunto As interesado
--De eso han pasado ya cuarenta años—Respondió
--Cuarenta años—Repitió Roca—Seguro que este sujeto se da baños con ron, es la única explicación para que se vea así de bien; igual que yo—
--Pero no es posible, jamás vi a un anciano que tuviese la apariencia de un hombre joven—Dijo One Piece
--No se alarmen, todo este fenómeno tiene una explicación—Dijo manteniendo su sonrisa el profesor Bauer—tomen asiento y les explicare—

A una señal de él, los aborígenes trajeron una especie de pisos bajos, fabricados con fibras vegetales trenzadas, uno para cada quien, y los depositaron formando una especie de círculo. Otros aparecieron llevando unas fuentes cargadas de frutas y otros más traían consigo unas jarras rebosantes de un líquido espumoso.

--Reciban también estos refrigerios, por favor, no tengan miedo—

A Roca y a Reyes, les llamaban poderosamente la atención las jarras llenas del extraño líquido. Al darse cuenta Bauer les dijo:

--A eso le llaman chicha. Es una especie de licor que fabrican fermentando el jugo que extraen de las frutas. Pruébenlo, les gustara—

Antes de que Bauer terminara de hablar, Roca y Reyes bebían animadamente cada uno de una jarra y en menos de un minuto las vaciaron.

--Excelente…buurrrpppp… Sabe como si fuese un jugo de frutas, pero con el suave gustillo de mi querido ron—Dijo Reyes
--Grandioso, aunque no es tan efectivo como el licor de los piratas, igual se agradece poder beber algo de esta naturaleza. Quiero más—Agrego Roca
--No beban tan rápido o se les irá a la cabeza. Todos se dejan engañar por lo dulce— Dijo Bauer, mientras ordenaba que trajesen más.
--Igual que las mujeres, ¿No capitán?—Dijo Mijok. Sin embargo Silver no le respondió, se mantuvo con la vista pérdida y en silencio.
--Pero bueno profesor, podría decirme, ¿quienes son estas gentes y porque está usted aquí?—Ataco el profesor White
--Estos mi querido profesor, son una raza de hombres que encontré, o debería decir me encontraron; luego de que naufragase después de una noche de tormenta. Mi pequeño velero no soporto los embates de la naturaleza y pensé que moriría tragado por las aguas del fiero mar. Sin embargo una vez que caí al agua, la tormenta ceso y apareció ante mí la playa de esta fantástica isla, al caminar sobre sus arenas me desmaye por el cansancio y luego desperté en una habitación donde era atendido por estas gentes. —

--¿Pero eso es todo?—Pregunto interesado el profesor White—Dígame, ¿Cómo es que aprendió el idioma de estas gentes?—

--Eso es lo más extraño, luego de pasar por esa tormenta y caer al agua; sentí que algo pasaba en mi cabeza. Era como si pudiese entender u oír una voz que me susurraba algo en un idioma desconocido, una voz llena de fuerza, que parecía abrir mi mente. Luego, cuando desperté ese día y les oí hablar—Dijo señalando a los aborígenes—Pude entender perfectamente lo que decían y cuando lo intente, pude hablar también su idioma—

Sin reparar en lo que acababa de revelar el profesor Bauer, el profesor White volvió a preguntar:

--¿Y como se llaman estos hombres; digo; como se le puede clasificar a su raza?—
--Para referirse a ellos utilizan la palabra kanaga—
--¿Y eso que significa?—Pregunto As, adelantándose al profesor White
--Guardián del agua—Dijo Bauer

Todos guardaron silencio. Cuanto significaba ahora el haber conocido a semejantes sujetos. Al mirarles no parecían gentes muy distintas de las que hubiesen visto antes, es más, sin aquellas mascaras que usaban hace un momento, se veían bastante normales, tanto o más que las gentes que habitaban el resto de las islas, lo único raro era su idioma y el hecho de que reverenciaran tanto a Silver.

--Y puede decirnos entonces profesor ¿Qué demonios significa aquella palabra con la que han estado llamando a Silver?—

Bauer respiro profundamente, cerró los ojos y al abrirlos, miro fijamente a Silver, trago saliva y dijo:

--Esa es la palabra que ellos usan para referirse a aquel que posee una misión. Sin embargo el hecho de que lo reverencien se basa en que la aparición de ustedes y la de él en esta isla, estaba anunciada hace ya bastante tiempo—

Todos pusieron cara de sorpresa, como iba a estar su visita anunciada con tiempo. Era imposible, más si se tomaba en cuenta el hecho, de que habían llegado hasta esa isla por accidente y que por una extraña causa (en la que sólo reparaban ahora) habían estado navegando sin Log Pose, por lo cual era inaudito pensar que pudiesen haber programado su parada en aquel lugar.

--Profesor, ¿se quiere burlar de nosotros?—Le dijo Mijok
--Para nada. Yo simplemente estoy respondiendo a lo que ustedes me han preguntado—
--¿Pero en que se basa para decir todo esto?—Pregunto un mosqueado As
--Acompáñenme por favor—Dijo Bauer poniéndose de pie.

Se dirigió entonces hacia lo alto de la pirámide, subía con una agilidad increíble de dos en dos los pulidos escalones de piedra. Tras el caminaba con paso rápido Silver y Mijok, y un poco más atrás venían As, One Piece, Miguel y el profesor White. Roca y Reyes dormían abrazando las últimas jarras de las que habían bebido. Subieron durante un buen rato, y pasaron por lo menos cinco explanadas más. Al avanzar a través de estas, pudieron ver una serie de edificios adornados todos con extraños grabados y figuras. A cada explanada más alta que llegaban, más intrincados y más complejos eran los grabados. Así como parecían aumentar también la importancia de los edificios. Bauer había dicho, que esos pisos de la pirámide estaban vetados para el tránsito diario de los kanagas; ya que esos lugares estaban reservados a los espíritus de sus antepasados; y sólo podían acudir por allí durante la celebración de ciertos ritos importantes. Al llegar por fin a la última de las explanadas, que era también la punta de la pirámide, se encontraron con que al centro de esta, se levantaba una especie de recinto cuadrado, el cual, en la cara que enfrentaba a la escalera principal, poseía una puerta de piedra, que parecía estar firmemente cerrada. Sobre los muros de toda la construcción, se podían ver grabados que representaban una gran historia. El génesis de los kanagas quizás, o tal vez, la historia de su origen. Fuera como fuese, se podían observar también ahí, varias porciones que poseían sobre sí, las mismas inscripciones que vieron el profesor y Silver en la playa. Al acercarse, el profesor Bauer levanto una mano y señalando el final de uno de los muros dijo:

--Allí, en ese lugar esta—

Silver y los demás miraban estupefactos el lugar del muro que era señalado por Bauer. Efectivamente allí podía verse, perfectamente grabado sobre la piedra el que parecía ser el un barco (el Caledonia quizás), y junto a él siete imágenes que parecían representar a seis hombres y una mujer, además del grabado de un perro. Pero al mirar detenidamente el grabado que representaba a uno de los hombres, pudieron comprobar que este se parecía demasiado a Silver. Grabados allí hace quien sabe cuánto tiempo, estaban perfectamente duplicados los rasgos del viejo capitán.

--No puede ser cierto—Exclamo consternada One Piece
--Parece como si al grabarlo hubiesen estado mirando a Silver—dijo As, quien se había acercado a examinar el grabado
--Por eso es que se postraban ante ti—Le dijo Mijok tocándole el hombro.
--Pero eso no es lo único sorprendente—Agrego Silver y les hizo una seña para que mirasen el resto del muro.

Al hacerlo, todos se sorprendieron aún más. Grabados allí estaban, en perfecto orden todos y cada uno de los sucesos a los que se habían enfrentado desde que se reuniesen de nuevo. Un barco volador, la cueva y el Kraken, la torre y la fuente y ahora la isla, el barco y las imágenes. Y en todas, el grabado de Silver poseía sus mismos rasgos; como si aquel que realizo el grabado tuviera frente a él, al mismo capitán de los Outlaws. Era de verdad algo bastante extraño.

--Silver, aquí dice lo mismo que en la pared de la playa—Le decía eufórico el profesor White

Pero Silver no le prestaba atención, ya que estaba concentrado en una extraña figura grabada sobre la puerta cerrada. Parecía conocerla de algún lugar, como si al verla entendiese todo y a la vez no pudiese comprender nada. Allí, grabado sobre la roca se podía ver una espiral rodeada de varias líneas onduladas. Y aquella palabra volvió entonces a la mente de Silver.


Continuará…
No tiene tanta acción(aún) como los capitulos del de abajo o el de Rido, pero ya vendrá...

P.D.:Intencionalmente olvide algo en este capitulo, a ver si descubren que es. Nos leemos.
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Ahora sí, tengo el uniforme limpio xD

Mensaje por Gargadon »

Por fin lo tengo, es que esta vez sí estuvo largo para tocar todos los puntos del rescate...
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Capítulo 19: De nuevo al mar

Ya habían pasado varios minutos desde que escaparon de aquella habitación llena de botellas y del astillero, no sin antes Franky haber tomado unas cuantas botellas llenas para recargarse, pudieron adentrarse al poblado de Relthar, el cual, después de que el crucero de lujo se hubiese ido, podría decirse que un pueblo fantasma tenía más actividad que éste lugar. Pronto se darían cuenta que haber escapado de allí era un completo error, puesto que justo al llegar al poblado, vieron cómo una inmensa nube de humo se elevaba al cielo, proveniente del lugar donde se ubicaba el astillero.

Los cuatro decidieron regresar allí pese al peligro. Al llegar allí confirmaron sus sospechas, algunos de los carpinteros seguían lanzando agua al fuego sin resultados visibles. Todo el trabajo de casi dos semanas, más el astillero, las maquinarias y el modo de vida de aquellos hombres, quedó reducido a cenizas. Se encontraron a Pimfry, quien completamente nervioso, no pudo decir gran cosa a su jefe:
-¡Jefe Bettum…! ¡El astillero está…! ¡Rido fue…!
-¡Habla de una vez, enano! –gritó Franky totalmente alarmado.

A lo lejos pudieron ver a Nora corriendo a toda velocidad hacia ellos, quien sí pudo contar con detalle lo que había pasado: que los marines habían incendiado el astillero, y que se habían llevado a Eratia y a Rido como prisioneros. Al escuchar eso, Franky comenzó a llorar.

-¡Mi lindo astillero! ¡Ese enano se sacrificó por mí! – decía mientras lloraba.

Los demás se le quedaron mirando. Nora y Pimfry nunca habían visto llorar con tanta fuerza a su jefe, y para el resto también era la primera vez que sucedía algo así, pero pareciera que Robin ya estaba acostumbrada a esa escena. Al notar que todos le estaban mirando, sólo atinó a decir, entre llanto:
-¡Tontos, no estoy llorando! ¡Sólo es una basura en el ojo!

“Sí, claro”, pensaron los demás. De pronto, del cuerpo de Franky salía una especie de aura, una sensación de ira y enojo que los que lo acompañaban podían percibir. Franky se levantó del suelo donde se lamentaba de su situación, una mirada y una expresión de enojo y rabia que impactaba a cualquiera que lo viera.
-¡Esos malditos! ¡Lamentarán haberse metido con mi astillero! –rugió. Luego miró y dijo al resto de sus acompañantes- ¡Síganme! ¡Esto es personal!

Pimfry y Nora no entendían lo que pasaba.
-¿A dónde va? – preguntaron los dos.

Después de pensarlo durante un instante, Franky dijo:
-A rescatar a Rido y volver a mi vieja vida.
-¡Pero…! ¿Y nosotros? ¿Y su astillero? – intentó preguntar Nora.
-¡Ya no tengo nada qué perder! ¡Y ya no pienso seguir escondiéndome!
-¿Quiere decir que…? –preguntó Pimfry.
-¿Qué no regresaré a este lugar? ¡Así es!

Seastone y Rentarou sólo contestaron a eso con una sonrisa, mientras Robin le dijo:
-Bien hecho, Franky.

Era de notarse que los tres estaban dispuestos a rescatar a los dos prisioneros, y qué mejor si tenían como aliados a figuras importantes de la vieja Era de la Piratería, como estaba sucediendo en ese instante. Franky salió con paso firme hacia algún lugar, los otros tres no entendían a dónde quería ir, o cómo podrían salir. Sin un medio de transporte, no podían hacer nada. Y si pretendían construir otro barco, este no era el momento para hacerlo, y menos si las vidas de dos personas estaban en peligro. Dadas las circunstancias y el poco tiempo que tenían para interceptar el barco de los marines, ésta no era una opción viable.

Cada vez más se iban alejando del astillero y de la aldea. Siguieron caminando alrededor de la orilla retirándose cada vez del lugar del incidente. Los árboles del lugar parecían ser el mejor escondite para mostrar lo que Franky estaba escondiendo durante mucho tiempo. Llegaron a lo que parecía ser otro dique seco camuflado entre ramas y hojas de árboles. Quitaron las hojas que cubrían el lugar y abrieron las enromes puertas del dique.

Al ver lo que se encontraba adentro, Seastone, Rentarou y Robin se quedaron boquiabiertos, al ver que frente a sus ojos se encontraba el mejor barco jamás construido que hubieran visto en toda su vida. A primera vista el barco era inmensamente grande, con incrustaciones de joyas en cada rincón del barco, mirándolo más detalladamente se veían escenas representativas de la piratería, mascarones finamente tallados, todo, hasta el último rincón del navío, estaba perfectamente tallado y cuidado a la perfección, aunque lo que le restaba belleza eran unas rajaduras y grietas que tenía en la parte baja de uno de los costados.

-¿¡Pero qué clase de barco es este!? – preguntó Rentarou sin salir de su asombro.
-¡Se llama La Joya de la Corona! Pero no hay tiempo para explicaciones, hay qué subir rápido.- respondió Franky.
-La Joya de la Corona… Es un bonito nombre. –dijo Seastone.
-¿Y por qué lo tenías escondido aquí, Franky? –preguntó Robin.
-Ya te dije que no hay tiempo para explicarlo. Se los diré en cuanto salgamos de aquí.
-¡Llévenme con ustedes! – gritó una voz diferente a la que conocían.

Al voltear todos hacia donde provenía la voz, vieron a una mujer que llevaba en una mano una bolsa con lo que parecían ser sus pertenencias. Ésta, al ver el uniforme de los marines que portaba Rentarou, se le abalanzó intentando golpearlo. Rentarou, siendo rápido, tomó de las manos a la mujer bloqueándola para evitar cualquier clase de pelea.
-¡Suéltame, maldito bastardo! ¿Dónde se llevaron a Eratia? ¡En cuanto me sueltes, te las verás conmigo! –gritaba con fuerza mientras en sus ojos se veía un gesto de rabia.
-Primero cálmese que también estamos intentando rescatarlos. –Rentarou trataba de negociar con la mujer, pero parecía que ésta no quería entrar en razón.
-¿Rescatarlos? ¡Si yo misma vi cómo tus amigos se los llevaron!
-¡Ah, que la…! Sabía que el uniforme me iba a dar problemas, pero nunca pensé que fueran tantos…
-dijo Rentarou en voz baja lamentándose de la situación en la que se veía. –Déjeme explicarle…
-¿Y qué puede explicar, sucio marino?
-¡No soy un marine! ¿Entiende? ¡Si lo fuera, no estaría yendo a buscarlos en un barco tripulado por piratas!
-¡Mei Lian, basta! ¡Él viene con nosotros! –dijo Seastone alarmada la ver la escena que se estaba montando.
-¿Mei Lian? ¿La conoces? –preguntó Rentarou contrariado.
-Sí, es la amiga de Eratia. – siguió contando Seastone. –Recuerdo que dijo que iba a viajar con nosotros para buscar a su hermano, quien es amigo de él.
-¿Sí? –dijo Rentarou quitándose la gorra y rascándose la cabeza. –Creo que estuve tan entretenido con mi trabajo que ni me enteré de lo que sucedía en el exterior.
-¡Bueno, ya! ¡Hay que irnos de una vez! – gruñó Franky. -¿Traen todo su equipaje listo?

Los cuatro asintieron con un movimiento de cabeza.

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Ahí en la Joya, Franky les explicó a sus acompañantes a quién pertenecía el barco. Todos se sorprendieron al saber la verdadera historia de la embarcación. Quienes la habían construido, quién era su verdadero dueño, etc. Franky se encargaba de llevar el barco a su posible destino. Les explicó que de Relthar a ese lugar, se tardaría unos 5 días.

Rentarou señaló un detalle peculiar que se encontraba en las paredes: cada pared del exterior se encontraba tapizada de imágenes varias relacionadas con la piratería en relieve en la madera. Cada escena era representada en un cuadro pequeño, pero se apreciaba cada trazo del relieve en la madera como si de una fotografía se tratara. Allí se podían distinguir figuras importantes como la del Monkey D. Luffy y toda su banda, incluidos los dos que se encontraban allí mismo a bordo, algunos de los más famosos Shichibukai, otro cuadro representaba la ejecución de Gol D. Roger, y otros más que para él le eran desconocidos.

Después del almuerzo, el cual Mei-Lian se ofreció a preparar, probablemente para subsanar el error que había cometido al confundir a un pirata con uno de los marines que habían atacado el astillero, Rentarou reunió a todos a la mesa de la sala, y enseñando algunos planos improvisados, comenzó a explicar un plan que había preparado durante varias horas.
-Y bien, ¿cuál es el plan? –preguntó Franky.
-Pues, esto es algo que tengo en mente para que podamos rescatar a Rido y a Eratia, y que no podamos cometer error alguno que pueda poner nuestras vidas en un riesgo mayor al que estamos.

De sus bolsillos sacó un cigarrillo y un paquete de fósforos. Encendió el cigarrillo y le dio una fuerte calada. Extendió los planos sobre la mesa, y señaló la parte inferior del barco. Expulsó el humo y comenzó a hablar.
-Aunque los barcos de la Marina sean diferentes por fuera, no difieren mucho uno del otro en su interior. Algunos de los detalles los tomé de mi viejo barco, así que no deberíamos tener problema alguno con este o cualquier embarcación. Estoy seguro que aquí los dos presentes –dijo mirando a Robin y a Franky –conocen al igual que yo, las embarcaciones de nuestro enemigo, pero no está de más recordarlo.
-Eso es interesante, Marine-kun. -respondió Robin mirando atentamente a Rentarou.
-Bueno, ¿y por qué estás señalando tanto ese punto en el barco? -preguntó Franky.
-¿Eso? Bien, en mi viejo barco, toda esta franja -decía mientras trazaba una línea imaginaria con su dedo -es la zona donde se encuentran las prisiones para los criminales. Si es un barco más grande probablemente la zona de las prisiones sea de dos niveles en vez de uno, pero tomando en cuenta el barco en el que llegaron, sólo debería ser un nivel. -Volvió a inhalar el humo de su cigarrillo y casi inmediatamente lo sacó por la boca -En todo caso, Rido y Eratia se encontrarán aquí, probablemente cada uno en diferente celda, engrillados y probablemente estén siendo torturados para que revelen alguna información secreta.
-¿¡Torturados!? -preguntó sorprendida Seastone.
-Sí, torturados. -respondió Rentarou sin inmutarse. -Cada capitán o marine de nivel superior puede hacer con sus prisioneros lo que desee, eso mientras se encuentren en los calabozos de su propio barco. Pero bueno, el punto es que no podemos atacar esta región si no queremos lastimarlos.
-¿Entonces dónde podemos atacar? -preguntó Franky.

Rentarou volvió a aspirar el humo de su cigarrillo, volvió a sacar el humo y siguió hablando.
-Para bombardear, yo recomendaría éste lugar. -Señaló un punto sobre el plano, esta vez era casi la parte superior. -En este lugar se encuentran los camarotes de los oficiales superiores, si queremos deshacernos de ellos, éste es el lugar idóneo. Durante las misiones, ellos jamás entrenan, todo lo contrario a cuando sólo patrullan alguna región. Cuando empecemos a bombardear, trataremos de estar lo más cerca posible del barco enemigo. El capitán mandará primero a los marines de rangos bajos para que peleen contra nosotros, así según ellos, podrán debilitarnos antes de que lleguemos a enfrentarnos a su superior. Así que tratemos de utilizar ataques simples y que tengan efecto contra múltiples enemigos para no estar tan cansados antes de tiempo.
-Y el capitán me toca a mí, súper. -respondió Franky golpeando uno de sus puños contra la otra mano.
-Esto... yo quería enfrentarme directamente contra él, pero si lo prefieres, no me interpondré.
-¿Y cómo los rescataremos? –preguntaba Mei-Lian, algo sorprendida con todo el plan que se estaba armando.
-¿Alguien aquí aparte de Nico Robin ha comido alguna fruta del diablo? –preguntó Rentarou.

Nadie respondió, excepto Mei-Lian, quien no entender el término, preguntó:
-¿Y qué es una fruta del diablo?
-Una fruta que da a todo el que la coma, poderes que ningún hum
ano común podría tener. –respondió Robin.
-Pero su desventaja es que no podrás volver a nadar. –completó Franky.
-Bien, terminando la breve explicación, -Rentarou volvió a inhalar su cigarrillo- cualquiera de aquí excepto Robin podrá ir a rescatarlos, la piedra del que están hechas las celdas tiene el mismo efecto que el mar. Entonces, ¿está entendido lo que se va a hacer?
-Sí. –contestaron todos.
-Perfecto, entonces, espero que el plan salga a la perfección. –terminó Rentarou de hablar mientras apagaba su cigarrillo.

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Ya habían pasado casi tres días desde que hubieran zarpado desde Relthar, debido a las condiciones en que se encontraba la Joya, no era posible navegar rápidamente, y eso era algo que a todos molestaba. Pero no tenían otra opción, era eso o quedarse de brazos cruzados. Al fin, pudieron ver a lo lejos el barco con el que los marines habían llegado al astillero.

-¡Perfecto! Ahora a seguir los pasos del plan. –dijo Rentarou, quien lucía un atuendo algo diferente a lo que acostumbraba.

Esta vez se quitó la gorra y se ciñó un pañuelo gris casi tirando a negro a la cabeza, se despojó del abrigo de capitán quedándose solamente con su camisa blanca sin mangas, totalmente reluciente y limpia, quitando la bufanda azul que acompañaba al traje y abriéndose un poco los botones de arriba de la camisa, también portaba un colgante con la figura de una pequeña ancla que consiguió en Relthar. Se afeitó el bigote dejándose la barba. Su tatuaje con la figura de un rey del mar en el hombro izquierdo y un cigarrillo en la boca, vicio que adquirió en la Marina, le daban un toque más rudo de lo que normalmente aparentaba. El pantalón y las botas de su uniforme, junto con el resto del atuendo, daban un aire de mezcla entre pirata y marine.

Miró a su alrededor y se dio cuenta de que faltaba uno de los tripulantes.
-¿Dónde está Franky?
-Estaba abajo. ¿Por qué lo preguntas, Marine-kun? –le respondió Robin.

Se escuchó el fuerte estruendo de un cañón tronando, sintieron el fuerte tirón y se dieron cuenta que el ataque provenía desde La Joya. Pudieron escuchar un “Súper” proveniente del interior de la embarcación. La bala dio directo a uno de los costados del barco enemigo, más concretamente a la zona donde, según Rentarou mencionaba, se encontraban las celdas para prisioneros, lugar en donde no debían atacar.
-¿Qué? –gritó Rentarou sorprendido. -¿Quién está atacando a lo burro?

Bajó a donde se encontraba la fila de cañones y se dio cuenta que Franky estaba como loco, cargando los cañones, y disparando al mismo tiempo.
-¡Espera! ¡Este no era el plan! –lo reprendió Rentarou.
-¡Al carajo tu maldito plan! –gruñó Franky.

A lo lejos el grito de Seastone lo alertó un poco.
-¡Creo que ya no podremos seguir con tu plan!

Franky y Rentarou salieron a la cubierta, se habían acercado más a su enemigo, y vieron que los prisioneros se encontraban ya en la cubierta del otro buque, algo bastante extraño era que Rido aventaba a Eratia al mar. Alrededor de ellos, toda una horda de marines los rodeaba.
-Perfecto, ahora todo mi plan se fue a la mierda… -dijo Rentarou entre dientes.
-A aplicar el viejo método, atacar a todo lo que se mueva. –dijo Robin con la típica sonrisa misteriosa que la caracterizaba.

Después de varios minutos de cañonazos, tanto de ellos como de su enemigo, aplicando maniobras increíblemente curiosas y arriesgadas para evitar que el barco sufriese daños, los costados de ambos barcos se encontraron directamente. Franky bajó una madera que sirvió como puente entre ambas embarcaciones y corrió directamente hacia el barco enemigo. Rentarou lo acompañó inmediatamente, quedándose Robin, Seastone y Mei-Lian en La Joya. Pero ellas también iban a pelear, varios grupos de marines aprovecharon el improvisado puente para abordar a La Joya, viéndose ellas enfrascadas en el combate. Mientras Franky y Rentarou trataban por cualquier método de deshacerse de sus enemigos. Franky hacía gala de su armamento escondido dentro de su cuerpo, mientras que Rentarou corría a toda velocidad repartiendo golpes a diestra y siniestra, tratando siempre de no agotarse para poder enfrentarse al enemigo final.

Rentarou intentó acercarse a Rido, quien se encontraba cerca de una mujer portando el mismo uniforme de los marines, una escena algo rara, ya que no es común ver a un marine ayudando a un criminal. Intentó preguntar lo que sucedía, pero al ver a un soldado fortachón intentando atacarles, no lo pensó dos veces y le asestó un puñetazo en la nariz al agresor.
-Con permiso. –Dijo mirando a Rido y a la mujer marine.

Los pocos marines que miraban el acontecimiento no dudaron en atacar al ex-capitán, pero algo los detuvo, como si alguna clase de grillete transparente los detuviera a todos, dejando libres a Rentarou y al enorme soldado. “No sé qué está pasando, pero mejor para mí”, pensó Rentarou. Mientras seguía dando golpes a su oponente. Éste logró liberarse, para intentar volver a atacar a la mujer marine, pero Rentarou lo detuvo nuevamente, esta vez con un puñetazo justo en la espalda. Aquél grandulón se dio la vuelta para mirar a quien lo había atacado, y vio a su agresor quien le dijo bastante molesto:
-Eres tan cobarde para atacar a una mujer, ¿verdad, soldado? Vaya mierda de superiores que debes tener.
-¿Y quién carajos eres tú? –gruñó el enorme soldado mientras se levantaba.
-Rentarou Satsuma, ex-capitán de marina, aunque no sé por qué diablos tengo que dar explicaciones a la gente. –dijo mientras golpeaba con uno de sus puños la palma de la otra mano.
-Marine o pirata, es lo mismo. –dijo el soldado, y con eso corrió rápidamente hacia Rentarou. Éste intentó detener a su oponente poniendo sus manos y todo su cuerpo en contra del impulso del sargento, pero no pudo soportar el peso de su oponente y fue arrastrado por éste hasta una de las paredes exteriores de los camarotes. El sargento puso toda su fuerza en su cabeza, apoyándola fuertemente sobre el estómago del ex-capitán. Rentarou gritó con fuerza debido al dolor, y sin pensarlo le dio un rodillazo en el estómago a su agresor.

El enorme sargento, al sentir el golpe en su estómago, dejó de atacar a Rentarou, cayendo al suelo ambos hombres para poder recuperar el aliento. “Maldición, me pilló desprevenido”, pensó Rentarou mientras jadeaba con bastante fuerza. Mientras el enorme soldado se ponía de pie, igualmente jadeando, le decía mientras lo veía en el suelo:
-Vaya, pensé que vencer a un capitán sería difícil, pero veo que me equivoqué.
-Hay una cosa que nunca debes olvidar, soldado. –dijo Rentarou con una sonrisa maligna.
-A ver, ¿qué cosa?

El sargento se sorprendió al ver que de pronto, su oponente no se encontraba en el suelo, Más bien, ni se encontraba enfrente de él, hasta que Rentarou le dijo, justo detrás de él.
-Nunca bajes la guardia.

Y al terminar de hablar, le soltó un puñetazo por un costado de la cabeza, mandándolo a volar estrellándose contra una de las paredes. Rentarou caminó hacia su oponente, lo tomó de las ropas hasta alzarlo, lo soltó e inmediatamente le propinó otro puñetazo en la cara, haciendo que el golpe de la caída, junto con el puñetazo, dejaran inconsciente al grandulón. El ex-capitán sólo miró al cuerpo inconsciente de su oponente y sonrió.

Miró a su alrededor, y sólo vio cientos de marines vencidos por aquellos grilletes transparentes, y el cuerpo de uno que parecía ser uno de los tenientes, igual vencido por el armamento de Franky. A lo lejos, vio a Rido completamente loco, con un instrumento que parecía ser un martillo, y del otro lado un hacha, acorralando al que parecía ser el capitán de la flota. Se escuchaban las voces de los demás para evitar que cometiera alguna especie de locura, pero el carpintero parecía estar cegado por la rabia y la ira. Todos, tanto los marines como los piratas, vieron con gran desconcierto cómo el hacha del carpintero hizo que la cabeza del capitán saliera volando al suelo. Luego tomó una especie de barra de metal, insertó la barra en la cabeza y la enterró en uno de los bordes del barco de la marina.

El carpintero no dijo nada, se subió al puente improvisado para abordar el barco que los había venido a rescatar. Eratia, como si nada, subió igualmente al barco, tenía múltiples cortadas y su cuerpo parecía estar maltrecho, pero tenía sus fuerzas completas, o eso fue lo que parecía. Ninguno de sus acompañantes dijo nada de la impresión de la escena. Los marines no hicieron nada, el momento en que su capitán fue asesinado indicaba que no debían meterse con la banda de piratas. Rido se acostó en el suelo de la cubierta del barco y empezó a llorar. Nadie pudo hacer nada, o no sabía qué decir en ese momento, así que prefirieron alejarse de él para dejarlo solo con su conciencia. Así paso más de media hora hasta que cayó vencido por el sueño. Franky lo tomó y lo llevó a una de las habitaciones del barco.

Ahora lo importante era huir del lugar hacia cualquier parte donde pudieran descansar, ya el resto de explicaciones se podrán dar cuando pasara el embrollo. Estella, como decía llamarse la mujer marine, y quien ahora viajaba en La Joya después de rebelarse contra su superior, mandó a Eratia al cuarto de enfermería para poder curar sus heridas. Era una fortuna que el navegante y el carpintero hubieran tenido ayuda alguna durante su cautiverio. Rentarou sólo quiso acostarse en una de las paredes en relieve, para recuperar sus fuerzas y descansar. “Será un milagro si le dan un precio de menos de 20 millones…”, pensaba.

Al mirar hacia uno de los lados, vio un detalle de los tantos relieves que estaban en las paredes que le llamó la atención: una tripulación pirata que ante los ojos del resto podría ser una simple escena cualquiera, pero al antiguo marine se le hizo muy familiar los personajes de capitán y vice capitán que se encontraban allí, ambos sonrientes sosteniendo una manta que más bien parecía ser una bandera pirata, con la figura de un águila de espaldas y la cabeza hacia uno de los costados, figura que se situaba sobre dos espadas cruzadas, mientras el resto de la tripulación, quienes mostraban un rostro rudo, sostenía tarros de cerveza espumeantes, espadas y pistolas. Por un momento sintió que a los personajes principales los conociera desde que era niño, por un instante sintió un aire de tranquilidad a la vez que de inquietud, no sabía a la perfección de quiénes se trataban, pero sentía que había tratado con esas personas anteriormente, como si ambos personajes lo hubiesen cuidado desde niño…
Lo de la semi-idea que presentó Rido fue algo que espontáneamente salió y casi le fuimos dando forma después de varios minutos, a ver qué les parece al señor Vicealmirante y al señor Ogo :wink:

EDIT: Mierda, un error en posteo, y no se puede borrar para que salga bien :cry: . Bueno, aprovecharé para hacer notar el curioso detalle que agregó Ramsus a su avatar.
Última edición por Gargadon el Jue Ago 28, 2008 7:38 am, editado 2 veces en total.
Ramsus
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Re: Historias Piratas, Volumen2

Mensaje por Ramsus »

Dios! Tres historias en un día! Os gusta darme trabajo, eh? XDD. Pasemos a comentar:

@koraxan: Por más que trato de exprimir los detalles de tu relato, no encuentro relación alguna con la trama. Pero qué leches, me ha encantao! Muy bien contada esa historia, sí señor. Ahora a ver si se desvelan más cosillas y conseguimos averiguar por donde van los tiros y qué ha pasado con nuestra querida banda.

@Silver: Yo lo sé! Yo sé lo que has olvidado a posta! Quizá por lo extraño de la situación o por la impaciencia del profesor White... nadie se ha acordado de preguntarle a Bauer por qué está tan joven! ¿Piruleta para mí?
Por lo demás, los dibujos proféticos, las runas y el mismo símbolo que Kaolla enseñó a Ramsus... los extremos están a punto de tocarse. Ya queda menos.

@Rentarou: Pues el Vicealmirante opina que tu historia está muy bien. Te has marcado un buen combate para apoyar el relato previo de Rido, agregando también un antes y un después. Me gusta cuando varias historias de varios autores encajan a la perfección, cosa que tú has conseguido. El detalle de Franky "no llorando" ha sido genial XD.
Ah! Y lo del avatar en realidad es "Lavado de Cara + Símbolo". Es un regalo sorpresa que me hizo hace unos días el usuario HiT BiT, al cual se le debieron cruzar los cables y le dio por tunearme el avatar. Me lo envió por MP y me encantó. Por eso lo llevo puesto ^^.

Yo ya estoy preparando mi próximo relato. A ver si consigo decidirme por una de las opciones que barajo y lo acabo pronto. El problema es que tengo tantas ganas de llegar a lo que va a venir después que se me quitan las ganas de escribir ésto XD.
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