magomarc escribió: ↑Mar Ago 22, 2023 10:20 am
El futbol nos hace todos iguales
Bueno, esto es una falacia bastante grande, aunque entiendo que hasta que no te señalan el fallo, muchos ni lo ven. Es como si a los niños del archipiélago Shabody les dicen que el archipiélago da la bienvenida a todo el mundo, mientras los niños gyojin miran desde el agua.
Te puedo hacer un resumen rápido de a qué me refiero, basándome en mi propia experiencia.
Tengo un primo que es un año mayor que yo. Cuando éramos niños, mi abuelo nos llevaba a los dos al estadio cada vez que había partido, porque quería que nos gustase el fútbol.
A medida que pasaban los meses y los años, a mi primo cada vez le gustaba más, y a mí cada vez menos. Y mi abuelo no entendía el por qué, porque le faltaba conocer un dato de mí que yo mismo aún estaba comprendiendo.
Yo siempre tuve problemas para encontrar mi sitio en el estadio, entre los hinchas y entre los clubes. Quizá fue el
GUTI GUTI GUTI MARICÓN, o podría haber sido el
MICHEL MARICÓN, el caso es que siempre di por sentado que el futbol no tiene espacio para personas como yo.
Yo era un chaval de 12 años, sentado entre hooligans que usaban mi orientación sexual como claro objeto de burla e insulto. Llegué a sentirme terriblemente vulnerable y avergonzado de ser quien era.
Me gustaría pensar que hoy vivimos tiempos mejores, que ya a pocos les importa quién o qué eres, pero entre lo de llamar monos a los negros y maricón a Cristiano Ronaldo, creo que el mundo del fútbol sigue siendo muy casposos y muy machista. Y negar esto es estar dentro de la misma burbuja, que te impide percibirla.
Y es que no se puede negar que vivimos en un país que sigue considerando que la ley trans es peligrosa y que atenta contra sus derechos, y hay que eliminarla, cuando es una ley inofensiva que lleva en rigor casi una década y nunca ha hecho daño a nadie.
Derogar esa ley sí que hace daño a gente, señor Feijóo </inciso off>
Esto siguiente ya no es de mí, lo rescato de un post de Instagram de la cuenta de @carlosbareaf
Instagram escribió:
Odio el fútbol. Siempre me ha horrorizado.
Por eso yo no celebro la victoria de la selección femenina de fútbol porque sea un triunfo deportivo, sino porque es un triunfo femenino. Al contrario que la mayoría de la población, me temo.
Porque no olvidemos que hace apenas unos meses nadie quería saber nada del fútbol profesional practicado por mujeres. De hecho, me pregunto qué hubiera pasado si la selección hubiera quedado en cuartos de final y no hubiera llevado a España a «la gloria».
Y es que no debemos engañarnos. Esto, aparte de un triunfo femenino —qué duda cabe—, también es un nuevo éxito del neoliberalismo: aquí es válido quien consigue ganar. Porque las etiquetas que tanto rechazan algunos —ser mujer, lesbiana, gitana o negra— se olvidan cuando el orgullo patrio en enaltecido por estas personas a las que, a veces, denostan.
Es más, he visto titulares y en ningún lugar he leído que la que ha marcado el gol que las ha llevado a la victoria era gitana —ahora será cuando dirán que no hay que poner etiquetas, pero sí lo hacen cuando una persona con esa etiqueta comete un acto negativo—.
Y es que el éxito siempre me ha parecido bastante hipócrita. Te aplaude y te besa —a veces incluso sin tu consentimiento— gente que hace unos meses te hubiera borrado del mapa. Por eso yo celebro el triunfo de las mujeres y el haber alcanzado cotas de éxito dentro de la normatividad.
Celebro a todas esas niñas que mañana en el colegio se meterán con un poco menos de miedo en el campo de fútbol. Celebro que estas mujeres cobren lo que se merecen y que los estereotipos de género cada vez se resquebrajen más. Celebro que los colectivos minoritarios ocupen los espacios públicos y profesionales que les corresponden. Pero también creo que solo unos pocos celebramos eso.
El resto cantan «campeonas del mundo», entonan su «oe, oe, oe» cual mantra y, en caso de una hipotética repetición electoral, volverían a meter su papeleta con el voto a aquellos que harían todo lo posible por devolverlas a las cocinas.