Todas las Guerras de Bandas han compartido ciertos elementos en común: una Marina organizando, capitanes elegidos democráticamente sin trampa ni cartón enfrentados por la gloria que únicamente uno de ellos alcanzará y, detrás de cada organización, un dibujante explotado.
A veces gratificante, a menudo una posición desagradecida, el rol del artista ha sido históricamente uno de los más ansiados, tanto por marines como por piratas. ¿Quién no quiere ver
sus locas ideas representadas por su
explotado querido artista de turno?
Desde diseñar
personajes, a
eventos concretos de la guerra, pasando por ilustrar vuestros propios
barcos y banderas, echar unas risas con compañeros y rivales haciendo
memes, vídeos, hasta alguna que otra canción famosa ha habido ya por estos lares. ¡Echadle imaginación, piratas! La guerra siempre ha sido una excusa perfecta para que los artistas del foro desempolven el lápiz y den rienda suelta a su creatividad, para deleite de todos. Yo mismo me he puesto a ello, como habéis ido viendo, y para que conozcáis un poco más las...peculiaridades de nuestro Almirante de la Flota, os dejo otro pequeño proyecto para animaros:
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Desde el comité organizador os animamos a plasmar todas vuestras ideas en el Rincón Creativo que abriremos en las próximas semanas, como viene siendo costumbre desde las ediciones anteriores. ¡El cielo es el límite!
Además, ya que ando por aquí os dejo la presentación de mi personaje. Ánimo a todos aquellos que estén pensando todavía si presentarse a capitanes, y a los que no, seguro que seréis unos tripulantes excelentes.
Lo único igual que la Golda Cola, es la Golda Cola
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- Hay muchos tipos de riqueza en este mundo. Los hay ricos porque tienen dinero en abundancia. Los hay que son portentos físicos, y los hay que son auténticos genios e intelectuales sin parangón. Los hay que ansían poder político, y peor aún, los hay que lo consiguen. Yo soy un poco de todos ellos.
Mi tatarabuelo, Franky, perteneció a la banda del afamado segundo rey de los piratas, Monkey D. Luffy. Quizá hayas oído hablar de él. Ya siendo un peligro reconocido en todo el mundo, hizo todo cuanto pudo por comprar y producir él mismo la Cola que tanto amaba. Lo consiguió, y entre sus múltiples negocios, inversiones, descubrimientos de su uso, y vicios varios, logró hasta dejar una abundante herencia, la cual hemos aprovechado las generaciones venideras para producir una riqueza generacional ilimitada.
Así pues, y tras superar diversas polémicas inverosímiles sobre la calidad e ingredientes de nuestro producto (quién usaría petróleo en una bebida pudiendo usar arsénico y nicotina, que son mucho más rentables), financié el proyecto pirata de un curtido capitán, Onikuro, instado por un extraño mago ambulante que sospecho me estafó unos cuantos miles y con el cuál entablé una bonita amistad a cambio. Un precio justo.
Aquella experiencia de camaradería y competitividad me extasió en su momento, pero siempre he sido un lobo solitario. Pronto desaparecí entre la multitud, eliminé los cargos criminales contra mí a punta de talonario y me dediqué a vivir una vida de comodidades, pero siempre mantuve el ojo echado a mis ex-compañeros y antiguos rivales, esperando el momento adecuado, aguardando una nueva ola de problemas.
Hasta que finalmente llegó, del lado que menos me esperaba. Una oferta irrechazable para explotar mis talentos, matar el aburrimiento y gastar unos millones que me pesaban en el bolsillo. ¿Almirante de la Marina? Parece que es hora de expandir el negocio.