Desgaste que, por cierto, esta atravesado por muchas cosas distintas entre sí: decisiones narrativas discutibles, expectativas acumuladas, recursos que han perdido parte de su efecto por repetición, cambios en nuestros intereses y el propio desgaste de seguir una historia durante décadas. Por eso, modificar a Nika o eliminar a Imu no creo que sea suficiente para revivir el ánimo de gente que lleva años desconectada de la serie, incluso si existen críticas específicas y legítimas contra Nika e Imu que Oda realmente pudiera solucionar.
Por tanto, como para mí no existe una causa única y sencilla a este malestar, tampoco puede existir una solución única y sencilla. Así que de corazón espero que Oda no termine sacrificando cosas importantes de la historia que quiere contar intentando satisfacer un descontento que no va desaparecer trabajando en estos dos elementos






















