En fin, aqui mi review. Aviso: No va a gustar a los que, como en el final, esperaban simplemente respuestas.
Creo que sería de justícia hacer una especie de revisión y homenaje a la serie partiendo que el final me ha encantado. Ha sido emotivo. Ha sido redentor. Y bastante ambiguo y espiritual, que es lo que también ha ofrecido LOST siempre. Habrá, una vez más, quien no pueda saciar su sed de respuestas. Totalmente comprensible. Pero éste es el final.
Y nos guste o no, no va a haber más LOST. Por eso, y para comentar el final, lo mejor es volver a los inicios. A donde empezó todo.
La serie.
Recuerdo los primeros instantes. LOST, una serie sobre unos náufragos que se veían abandonados a su suerte en una Isla completamente desierta. Isla del pacífico era lo poco que se podía articular por entonces, y con matices.
La serie nos ofrecía a un repertorio de personajes a los que se les ofrecía la oportunidad de vivir una nueva vida, una nueva vida que era imposible encarar sin hacer frente al pasado.
Locke: -Todos comenzamos una nueva vida en esta isla, Shannon. Tal vez llegó el momento de empezar la tuya
Jack: -Hace tres días, todos morimos. Tenemos que empezar de cero
Es curioso. Locke y Jack. Cada uno, antítesis del otro. Y a pesar de ello, por esa simple afirmación, podrían haber sido perfectamente los nuevos guardianes de la Isla. Evidentemente, lo han acabado siendo. Uno más tarde que el otro.
El Humo Negro se erigía entonces como la encarnación del pasado. Pasado que se hacía presente en la Isla como auténtico juez. Los Losties eran entonces
culpables. Culpables de no hallar sus ataduras, culpables de haberlas destruído, o culpables de haber quedado abocados a la más terrible soledad del alma.
Porque cuando el alma no puede reconciliarse consigo mismo, es que algo falla. Y ese algo no se puede dejar ir hasta que no se hace frente. El alma pide, el alma clama
Redención. La redención es la clave que el alma necesitaba desde la primera temporada para poder
encontrar su verdadera razón de ser y seguir existiendo.
O almenos, existir en paz. Por eso, para poder encontrarse, y a pesar de que es posible y necesario empezar de cero, no hay que olvidar. Como dice Christian Shephard en este último capítulo:
-
Es recordar, y pasar página.
Esa es la verdadera razón de ser, no sólo de los personajes sino de la propia serie en su totalidad. La Isla no es más que el escenario. La excusa. Sé que a mucha gente le fastidiará que no haga más que tirar de metáforas, alegorías o simbolismos para explicar la serie, pero espero que entendais que es así como yo la he vivido.
En todo caso, mientras en la primera temporada se nos planteó el tema de un re-asentamiento de un colectivo como representante o reflejo de la propia sociedad, luego llegaría la segunda temporada con una importante premisa:
Razón vs Fe. El eterno dilema que inunda nuestras vidas en cuanto hablamos de metafísica, filosofía o moralidad. Recuerdo que mi relación de amor con la escotilla empezó en el mismo momento en que Locke se enamoró de ella.
Fue en el capítulo "Deus Ex Machina". Locke nos enseñaba a todos que había vivido una vida repleta de frustración e impotencia. Su padre lo había traicionado, abandonado. Y ante semejante desplante, había intentado irrefrenablemente encontrar "algo" que lo recondujera en su vida.
En "Deus Ex Machina", los destellos de un padre inmoral se dejaban ver para mostrarnos que la Isla también había abandonado a Locke. No. Mejor dicho, Locke creía que la Isla lo había abandonado. Y en todo momento, Locke centró sus obsesiones y frustraciones con la escotilla.
-He hecho todo lo que me has pedido,... ¿¡por qué me has hecho esto?! ...¿!Por qué?!!
La escotilla se convirtió en el elemento en el que Locke focalizaba su impotencia y sus ansias de hallar el destino.
Poco después, la escotilla dividiría a dos hombres que que basaban sus creencias en su estilo de vida: Jack, ante la razón. Locke, ante la fe.
Locke: -Toda mi vida ha sido tan patética como esa tecla.
Jack: -¿Por qué te es tan fácil?
Locke: -Nunca ha sido fácil. Es un salto de fe.
Ese eterno dilemo que ahora surge entre los fanáticos divididos en dos bandos. Ahora comprendemos a Jack o a Locke. Es muy difícil convencer a alguien que ya ha depositado sus creencias en algo. No todas las personas están capacitadas para cambiar su manera de percibir las cosas.
Jack nunca se convirtió en hombre de fe al pulsar finalmente el botón porque fue algo que se le impuso. No experimentó el salto de fe. No dejó fluír su mente y no arriesgó sus ideas. Simplemente pulsó la tecla porque se vió moralmente forzado a ello.
En cualquier caso, la escotilla acabaría por decepcionar tanto a Jack como a Locke. Puesto que éste último no encontró lo que buscaba en ella.
Hugo:-¿Qué crees que hay en la escotilla?
Locke: -Esperanza.
John Locke había sido milagrosamente curado. Creía que era especial en un lugar especial. Pero la escotilla siempre fue un error. No era allí dónde debía buscar. La luz de la escotilla nunca fue una llamada de esperanza hacia la fe que Locke profesaba.
Recordemos el capítulo "The little prince", donde Locke recordaba a Sawyer que su devoción por la escotilla había sido una equivocación:
Locke: -¿Por qué iba a querer volver?
Sawyer: -Para decirte a ti mismo que hagas las cosas de otro modo y evitarte todo ese dolor.
Locke: -No, necesitaba ese dolor para llegar a dónde estoy ahora.
Todo el dolor soportado fue necesario para que Locke levantara la cabeza y prosiguiera su objetivo de entrar en comunión con la Isla y experimentar lo que realmente quería comunicarle.
Pero todo, todo aquello que había creído que era su destino, no había sido más que un error, fruto de una casualidad.
-No confundas casualidad con destino, John.
De Eko a John, y de Jack a John. La escotilla fue encontrada por casualidad. Y la luz iluminó a John por casualidad. Y todas aquellas épicas disputas bajo cielo, no fueron más que un error casual que reforzó a todos.
Más tarde llegaría la tercera temporada. Una temporada sobre el relativismo y la moralidad existentes en la Isla y representados por dos grupos: Los Losties y Los Otros.
-Nosotros somos los buenos, Michael.
Todos recordamos estas palabras de Ben. Y en efecto, ahora podemos observar hacia el pasado e intentar vislumbrar que todo aquello que hacían nunca tuvo un fin dañino o perjudicial. Pero sí los medios. Los losties surgieron como un importante inconveniente en el devenir de Los Otros.
Y mientras unos intentaban huír de ella, ajenos a que su destino estaba estrechamente ligado a ella, otros intentaban protegerla a toda costa. Con el paso hemos podido comprender que Los Otros siempre estuvieron jugando al juego correcto. Pero ellos nunca fueron las piezas esenciales.
Bajo el mando de Benjamin Linus, un hombre que necesitaba el amor de la Isla tanto o más que el amor que Locke necesitaba de su padre, Los Otros acabaron perdiendo su razón de ser, perdidos en una maraña de experimentos heredados de Dharma.
Los Otros intentaron buscar una respuesta, pero Ben acabó conduciendolos a una espiral de destrucción absoluta que acabaría con el momento de apogeo de los Losties.
El tiempo sólo nos ha dado la respuesta de que ambos fueron grupos cubiertos de inocencia. Nimias marionetas de un juego aún mayor.
La cuarta temporada sólo nos enseñó que las ansias de poder, codicia y ambición no hicieron más que nublar la verdadera esencia de La Isla.
Dos hombres enfrentados: Charles Widmore y Benjamin Linus. Mientras el primero ansiaba la Isla como un arma de poder, el segundo ansiaba el poder como una arma para mantener su relación de amor con ella. En cualquier caso, la palabra clave es el poder.
Ben: -
Si miles de personas fueron a ver una mancha de moho...¿Cuántas personas crees que vendrían a verte a ti, John?
Con este diálogo, Ben recordaba a John que si la existencia de la Isla se hacía visible al mundo, ésta podría convertirse en un paraje milagroso digno de explotación. Véase: Lourdes.
Lo que nos acabaría enseñando la serie es que finalmente el poder acabó apartando a ambos, no de lo que más ansiaban, sino de lo que más amaban: sus respectivas hijas. Ninguno acabó teniendo un desenlace feliz junto a ellas.
Y La Isla, que en ese momento había recuperado una cierta aurea material, volvió a convertirse en un lugar místico, más espiritual:
-Es un lugar en el que pasan milagros.
Luz o electromagnetismo. Lugar milagroso o Isla con propiedades únicas.
La quinta temporada nos sumergió de lleno en el tema del destino.
-Todo ha pasado por una razón.
-Fuímos traídos, todos y cada uno de nosotros, por una razón.
-Es nuestro destino.
-Lo que pasó, pasó.
Llevabamos oyendo pinzeladas durante toda la serie, pero no es hasta que la Isla empieza a moverse en el tiempo cuando surgen las dudas. ¿Estamos destinados a hacer algo? ¿A volver a la Isla? ¿Por qué? ¿Nuestro destino es quedarnos en ella o nuestro destino es precisamente luchar contra nuestro propio futuro predeterminado? ¿Puede cambiarse el pasado?
De la mano de la pseudociencia y los viajes en el tiempo, se ahondó en el propósito de todos y cada uno de los personajes. En el
qué. Una cosa era clara: debían volver.
Y no sólo porque el sentimiento de culpa de Jack se fue haciendo más grande poco a poco, sino porque todos y cada uno de los que abandonaron la Isla, no encontraron la parte que necesitaban. Y evidentemente, sin ellos, tampoco Jacob y el Humo Negro tenían la parte que les era necesaria.
Y, finalmente, llegó la última temporada. La Isla recobra su espíritu cuando es, en cierto modo, representada por dos entes: Jacob y su hermano. Dos víctimas de uno de los tantos errores heredados biológicamente por la humanidad durante siglos.
-La imposición.
Los hijos de Madre se vieron obligados a creer que la Isla era todo lo que tenían para aferrarse. Que debían custodiarla. Que no había más. Que el ser humano vive en una imperfección constante e irreparable. Que hay que proteger a la Isla de esa imperfección.
Todo ello acabaría en una estigmatización y una corrupción de la propia familia de Madre, desde dentro. En un castillo de naipes que acabaría desmoronandose. Y en dos puntos de vista que acabarían confrontados y tejiendo ante y entre sí una incomensurable obra.
Obra de la que formarían parte los Losties.
En cualquier caso, lo que Madre hizo con sus hijos fue marcarlos de por vida. Pero ambos entendieron que mediante el libre albedrío podían adquirir una nueva manera de obrar con total libertad para lograr sus fines.
Los personajes.
No puedo olvidarme de ellos. Hay tantos...Una infinidad. Pero me gustaría destacar a los más importantes. A los que de un modo u otro han dejado huella.
Me sería imposible empezar sin hacer mención al protagonista (casi)absoluto:
Jack Shephard
Si hay alguna similitud entre Jack Shephard y John Locke esa radica precisamente en que ambos son personajes compulsivos y obsesivos. Se fijan propósitos, y no ceden un ápice hasta desencantarse o ser forzados a dejarlos estar. E incluso así, siguen dando guerra.
Me gustaría citar a otro personaje para poder hablar de Jack, su padre. Si hay alguien que ha explicado bien cómo es Jack en la serie, ése es Christian Shephard.
Hoy he tenido a un chico en mi mesa de operaciones. No lo sé, debía ser un año menor que tu. Tenía problemas de corazón. Las cosas se pusieron feas, muy rápido. Todo el mundo esperaba que tu padre tomara una decisión.
Y fuí capaz de tomar una decisión porque al final del dia, después de que el chico muriera, fui capaz de lavarme las manos, venir a casa a cenar, ver el Show de Carol Burnett y reírme a carcajadas.
¿Y cómo puedo hacer eso? Incluso cuando fallo...¿Cómo puedo hacer eso, Jack? Porque tengo lo que hay que tener. No escojas, Jack, no decidas. No quieras ser un héroe, no intentes salvar a nadie... Porque cuando tu fallas...Simplemente no tienes lo que se necesita para poder encajarlo.
La obsesión de Jack es repararlo todo. Solucionar los problemas de todos aquellos que directa o indirectamente están en sus manos o dependen de él. Y el mayor problema que puede surgir en esas ocasiones es afrontar, o mejor dicho, aceptar, que hay cosas que uno no puede solucionar.
No te preocupes. Comprometerse es lo que se ta da muy bien.
Comprometerse con los que están alrededor. Comprometerse con los que necesitan ayuda. Con los que necesitan ser "reparados".
Es el destino. Algunas personas hemos nacido para sufrir. Y por eso los Red Sox nunca ganarán la liga.
Jack nació para sufrir. Una persona que no puede ser feliz porque inagotable altruísmo se lo impide, está destinada a ello. Pero hemos dicho que es una serie de personajes en la que el destino final se encuentra en la redención. Y Jack se redime. De todas las formas posibles en las que podía hacerlo.
Con su padre, a través de su relación con su hijo. Con Locke, aceptando que sin la fe jamás hubiera llegado a ninguna parte.
John Locke:
Hablar de John Locke es hablar de mi personaje favorito. John Locke es un humanista. Un idealista que vive meditando acerca del objetivo de su propia existencia. Que se ve inmerso en un mundo de dudas e inquietudes y lucha por hallar una respuesta.
John Locke creyó y amó a la Isla porque ésta le había dado razones para hacerlo y porque necesitaba algo en lo que
desatar y concentrar su fe. Necesitaba creer que era especial. Que toda su patética existencia no había sido más que un espejismo.
Pero John Locke no era tan especial. Más bien imperfecto:
-Tu perfil dice que eres facilmente coaccionable.
Estas eran las palabras que el policia de "Further Instructions" le diría a John cuándo éste preguntaba "por qué" lo habían elegido a él como gancho para atrapar a los comerciantes de marihuana.
John Locke era una persona con una confianza tremenda. John Locke creyó en su madre. Y ella lo engañó. John Locke creyó en su padre. Y él lo engañó.
John Locke creyó en la Isla: y ésta no respondió. John Locke creyó en Benjamin Linus: y éste acabó matándolo para recordarle que la excesiva confianza no es más que una arma autodestructiva.
Kate: A veces pienso en ti. Pienso en cómo de desesperado estabas como para quedarte en la Isla. Y luego me doy cuenta... que todo es porque nunca has amado a nadie".
Jack: ¿Te has parado a pensar alguna vez que esa vana creencia de que eres especial no sea real? ¿Que quizás no hay nada importante en ti? Tal vez sólo eres un viejo solitario que se estrelló en una Isla. Eso es todo. Adiós, John".
Pero mientras todas estas palabras condujeron en parte a su (casi)suicidio, finalmente, John sería recordado como lo que fue: Un héroe. Un guía espiritual. Una buena persona. Y lo que es mejor: alguien especial. Porque si John Locke no hubiera clamado a los cuatro vientos, nadie lo habría escuchado.
Creo que ya va siendo hora de acabar. Como veis, no hago ni una sola mención a los misterios. Almenos en mis reviews, sigo fiel a mi mismo, xD. Lamento haber sido demasiado cansino en determinados momentos, pero escribo esto con mi total devoción a la serie.
Describiría el final como algo poético. Jack no puede repararse a si mismo hasta que todos los demás lo hacen consigo mismo. Y es entonces, cuando él, el héroe, está destinado a morir.
Preciosa la escena de Vincent, un perro que finalmente, tras 6 temporadas, comprendió lo más importante de todo:
-Si no aprendemos a vivir juntos, moriremos sólos.
Y aqui seguiremos, espero. Debatiendo y debatiendo. Hasta que decidais que la fuerza de la serie fue lo suficientemente débil como para apagarse. Hasta entonces...
-Live together, die alone.