Creo que ya es momento de hablar un poco más en detalle de Harald. Antes, dos aclaraciones:
1. No estoy analizando todo su recorrido. Hablaré sólo de mis impresiones dispersas tras casi 5-6 meses de flashback.
2. Aún quedan uno o dos capítulos para concluir su historia, por lo que podría haber un giro que recontextulice mi opinión.
Dicho esto, el personaje de Harald me genera sentimientos encontrados. Por un lado, me gusta el carisma de bonachón que desprende. Es un soñador ingenuo, pero con un encanto que hace empatizar con su transición de rebelde sin causa, a líder político dispuesto a sacrificar su orgullo por el futuro de su gente. Con pocos capítulos, su fundamento consigue conectar.
Ahora bien, luego esta la parte fea. Harald es lo que me gusta llamar “personaje comodín” o para los amigos “Misa Amane”: alguien que carece de agencia fuerte, moldeable a lo que la trama necesita. Y, si bien reconozco que Harald toma decisiones propias (ej. su corte de cuernos, su apertura al mundo, sus intenciones altruistas) NO reaciona cuando narrativamente debería, es decir, cuando su idealismo tendría que chocar con la realidad y generar un conflicto interno. Dicho de forma simple, es proactivo cuando la trama lo permite, pero instrumental cuando necesita avanzar.
Es aquí donde personalmente hubiese preferido un Harald más consciente, y cuya caída hubiese estado acelerada por intentar jugarsela al GM primero. Pero también reconozco que:
- 1. Oda probablemente busca plasmar un mensaje antibélico a través de un personaje bienintencionado e ingenuo.
- 2. Oda matiza el tema de la tradición, así que, otra lectura posible o complementaria es que Harald encarna un idealismo extremo que resulta nocivo.
- 3. Es fácil proponer cambios con el panorama completo, cuando Oda escribe sobre la marcha.
- 4. Mi propuesta implicaría reescribir el rol de Harald. Cosa que quizás no encaja con la ambigüedad política del Elbaf actual.
En resumen, aunque entiendo las posibles intenciones del autor, para mí Harald se queda corto. Me pega su mensaje, pero su ejecución me parece débil. Pero comprendo que lo que para mí es debilidad (su idealismo extremo sin conflicto interno) puede ser —dependiendo la conclusión y algun matiz que me este saltando— el núcleo más poderoso de su arco, así que quizás con el cierre del flashback y una relectura más atenta y fresca, lo vea con otros ojos. Mientras, es la sensación que me deja.
Jon Snow escribió: ↑Lun Dic 08, 2025 12:27 pmEl mensaje que Oda nos está trasladando es que la sumisión absoluta solo lleva a la autodestrucción y que un país debe ser abierto, pero también conservar su cultura y su orgullo para poder preservarse a sí mismo en el mundo. Elbaf debe aprender a vivir en un término medio entre la sumisión y el pacifismo extremo de Harald, o la beligerante ley del más fuerte y el aislacionismo empleada por la antigua Elbaf.
Ojalá, por lo que quiero creer que los comentarios de Saul e Ida en este capítulo no están de adorno. Si bien me genera cierta tensión personal una versión de Harald tan “caricaturesca” para ilustrar esto, podría digerirlo mejor con dicho mensaje como trasfondo.