Sommers queda sorprendido de lo cerca que estuvo el último ataque, pero se da cuenta de que Zoro no es capaz de controlar sus "rasgos de dinastía". Zoro atraviesa a Sommers por la espalda mientras está distraído, rozando nuevamente su corazón. Sommers invoca su "Ibalauncher", pero Zoro se abre paso entre la lluvia de espinas y logra cortarle la mano. Sin embargo, su ataque sigue estando incompleto y Sommers sigue regenerándose. Sommers combina su habilidad con "Gram" para su siguiente ataque, pero en el intercambio tanto el "Ibalauncher" como el barco resultan destruidos. Zoro sigue cortando a Sommers en pedazos y este regenerándose, hasta que repentinamente una de sus manos cae al suelo inerte. Zoro recuerda las palabras de Mihawk sobre los “rasgos de dinastía”, definiéndolos como "el propio ser". La cara de Sommers entonces se descompone al percatarse de que Zoro finalmente es capaz de controlarlos.

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