Al principio pensé: pobrecita, solo quería cocinarle a Ranma y que él la elogiara. En el fondo, no es culpa suya tener la delicadeza de un coche bomba.
Pero luego de la aparición de Ryoga, se ha comportado como una estúpida, sí. Akane es un poco la Nadia blanca; se mueve en la bipolaridad constante y a veces el guion fuerza demasiado su lado tsundere para que haya esa dosis de drama adolescente e inmaduro.
El capítulo, bien, se me ha hecho ameno, aunque el problema de ver un remake como este es que ya me lo sé todo demasiado de memoria.









