
Hoy me ha llegado a mi casa propaganda electoral: sendos sobres de Unidos Podemos y de Coalición Canaria, dirigidos a mi nombre. Propaganda que yo no he pedido, que no quiero ver ni en pintura porque estoy hasta los mismísimos cojones de política, que ha supuesto un gasto público considerable (después de que nadie se pusiera de acuerdo en cómo gastar el dinero) y que encima supone un gasto en papel absurdo.
Como ya me comprometí en su día,
partido del que me llegue publicidad, partido que no voy a votar. No tenía intención de darles mi voto a ninguno de los dos, pero es que ahora ni me lo pienso, ¡JODER! ¿Para qué tanta publicidad? Si nos tienen tupidos a llantinas en el Congreso desde hace meses, que está uno deseando que se estrelle un avión en el Índico para que los noticiarios cambien el pan de cada día... A estas alturas, ¿acaso se creen que alguien va a cambiar su voto leyendo una cartita sensiblona? Por favor...
Y para seguir echando pestes, comentar algo que me hizo gracia: el otro día mi padre me comentó que no sabía si votar a Coalición Canaria porque según las encuestas peligra que pierdan su único escaño... Pues dos cosas:
- Si todo el mundo hiciera como mi padre (y me consta que hay mucha gente con el mismo pensamiento rondándole la cabeza), está claro que NI DE COÑA van a llegar a sacar un escaño... menudo chiste de voto si a la mínima ya piensan en recular y votar a otro.
- Precisamente esta última legislatura y la que viene ahora, son las primeras de la historia de España en las que tantos partidos con pocos escaños pueden significar la diferencia entre que gobierne el PSOE o gobierne el PP. Salgan como salgan las elecciones, aquí nadie tiene pinta de alcanzar la mayoría pactando sólo con un segundo partido, no: a menos que se impliquen a los pequeños partidos y sumen hasta llegar a los 176, volveremos a unas nuevas elecciones. ¡Así que ahora más que nunca vale la pena confiar en que un partido alcance un escaño!
A todos aquellos que se limitan a elegir entre PP, PSOE, Ciudadanos y Unidos Podemos, y a los que ninguno de ellos le convence, ahora más que nunca deben preocuparse por conocer otros partidos minoritarios y que pueden resultar decisivos.
PD: Lo del avión del Índico es una exageración hecha a propósito, que nadie me vaya a tomar por la palabra...
PD2: Ah, y estos arrebatos de furia e improperios no se los he soltado a mi padre, por eso de que quiero que reine un clima de cordialidad entre nosotros... no se vayan a creer que tengo instintos parricidas. En la familia mejor cuánto menos se hable de política... y cuando la abuela suelte algún comentario, de estos de ultra-derecha, racistas, xenófobos, y otros tantos adjetivos más, lo mejor que podéis hacer es morderos la lengua, que luego os quedáis sin croquetas y sin herencia. ¡Larga vida a las abuelas!